} EL CAMINO: LA SALVACIÓN ES POR FE EN JESUCRISTO

jueves, 30 de abril de 2026

ESTUDIO LIBRO GÉNESIS 25; 24-28


Gen 25:24  Cuando cumplieron los días del alumbramiento, resultó que había dos mellizos en su seno.

Gen 25:25  Salió el primero, pelirrojo, todo él velludo como una pelliza, se le llamó Esaú.

Gen 25:26  Después salió su hermano, con la mano asida al talón de Esaú, y se le llamó Jacob. Era Isaac de sesenta años cuando nacieron.

Gen 25:27  Crecieron los niños. Esaú llegó a ser diestro en la caza, hombre del campo; mientras que Jacob era hombre tranquilo, que habitaba bajo las tiendas.

Gen 25:28  Isaac, porque le gustaba la caza, amaba a Esaú, mas Rebeca prefería a Jacob.  

 

Génesis 25:24-26

 Esaú. Significa velludo. Algunos entienden que la palabra deriva de un verbo que significa hecho o terminado, y por lo tanto describe a alguien que se desarrolló prematuramente. La diferencia se manifiesta en la apariencia externa. El primero es pelirrojo y velludo. Estas cualidades indican una naturaleza apasionada y precoz. Se le llama Esaú el velludo, o el presumido, el de desarrollo prematuro. Su hermano es como los demás niños. Un acto tiene lugar en su mismo nacimiento, presagiando su historia futura. Jacob. Este nombre significa el que sujetará el talón. (Oseas 12:4 En el seno materno suplantó a su hermano, y en su edad viril peleó con Dios). De ahí se deriva el otro significado: agarrar el talón como en la lucha, para hacer tropezar a alguien: el suplantador. Los muchachos nacieron quince años antes de la muerte de Abraham.

El segundo sujeta el talón de su hermano, como si quisiera hacerlo tropezar desde su nacimiento. Por eso se le llama Jacob el luchador, el que se agarra por el talón.

Semilla germinal de una futura individualidad. Esto no puede interpretarse como un odio mutuo hacia los embriones. Sin embargo, tanto las antipatías como las simpatías pueden manifestarse en la vida germinal del hombre, al igual que en el reino animal y vegetal.

 

 

 

Génesis 25:27.

 Los muchachos crecieron, y parece que, a medida que crecían, se les permitió seguir sus inclinaciones en la elección de sus respectivas ocupaciones o modos de vida. Sus naturalezas eran diferentes, y esta diferencia, evidente desde su nacimiento, se reflejó significativamente en sus nombres. El aspecto tosco y rojizo del primogénito —más parecido a la robustez ruda de un hombre que a la suavidad delicada de un niño— llevó a que se le llamara con un nombre que denotaba fuerza bruta, como si ya fuera adulto y maduro; mientras que, por otro lado, la circunstancia aparentemente accidental que acompañó la llegada al mundo de su hermano sugirió un nombre apropiado. Un astuto cazador, un hombre del campo.] Se dedica al campo como ocupación, es hábil para cazar y valiente para afrontar el peligro. La idea general es que sería un hombre de hábitos salvajes e indisciplinados. Jacob era un hombre sencillo. Hebreo: un hombre perfecto e irreprochable. La misma palabra que en otros pasajes se aplica a un carácter temeroso de Dios. Su gentileza contrasta con el carácter fiero de Esaú. Vivían en tiendas de campaña. Sus diferentes hábitos también indican una diferencia de carácter. Jacob era un hombre sencillo, ordenado y contento. Esaú era un hombre de campo, poco interesado en los placeres sociales.

Es a esta denominación, y a su significado, a la que Esaú alude posteriormente con tanta amargura en su airada decepción por la resolución final de la primogenitura. Y a la misma denominación, con un propósito muy diferente, se refiere el profeta Oseas, como ejemplo o símbolo del favor de Jacob ante Dios y su superioridad predestinada, digna de ser citada junto con su lucha con el ángel (Oseas 12:3-4 Pleito entabla Yahvéh con Israel para castigar a Jacob por sus obras: según sus acciones le retribuirá.

4  En el seno materno suplantó a su hermano, y en su edad viril peleó con Dios.). Con estos nombres, los hermanos, al crecer, pronto comenzaron a demostrar que sus naturalezas se correspondían notablemente. La ocupación de Esaú, quizás, no solo estuvo determinada por su carácter, sino también por su posición en la familia. Era el hijo mayor y heredero, y parece haber mantenido esa posición durante la vida de su padre. Las ocupaciones que había emprendido eran de carácter noble, y siempre habían sido la aspiración de los primogénitos de la tierra. Jacob, en cambio, parece haber sido condenado a la monotonía del servicio doméstico. En realidad, ocupaba un lugar secundario en la casa, mientras que su hermano se comportaba como un príncipe y se entregaba a juegos propios de la realeza. En lugar de recibir una doble porción de la herencia, Jacob salió pobre de la casa de su padre.

 

En el carácter de estos dos hermanos se encontraban:

1. Fuentes de fortaleza. Esaú poseía valentía, principios viriles, poder práctico y energía, cualidades que podrían haber forjado un carácter fuerte. Jacob, en cambio, era tranquilo, modesto y reservado, cualidades que también fortalecen la vida religiosa.

2. Fuentes de tentación. Esaú corría el peligro de volverse grosero e impetuoso, temerario e ingobernable; mientras que Jacob era propenso a degenerar en un carácter tímido, astuto y lleno de artimañas. Los rasgos de carácter bien definidos pueden ser una fuerza para el bien, pero también pueden convertirse en una fuerza para el mal.

 

Génesis 25:28.

 Los hijos agradan a sus padres según les satisfagan en lo que les falta. Isaac, tan sereno, ama al cazador errante y aventurero, porque este le proporciona placeres que sus propios hábitos tranquilos no alcanzan. Rebeca se encariña con el pastor bondadoso y trabajador, quien satisface aquellas necesidades sociales y espirituales de las que ella depende más que Isaac. Esaú destruye la caza; Jacob cría el ganado.

Hay una "mosca muerta en el ungüento". "Isaac amaba a Esaú, pero Rebeca amaba a Jacob". ¡Ay de los padres, tan miopes! ¿Acaso no se dan cuenta de que un solo defecto o error puede hacer que todo su cuidado y esfuerzo sean en vano? ¿No notan especialmente el rápido despertar de la mirada orgullosa, o la repentina hinchazón del pecho indignado, cuando la adulación del afecto caprichoso y la injusticia de la crueldad y la frialdad desenfrenadas inflaman y exacerban los sentimientos? Padres cristianos, no pongan a un hijo por encima de otro, sino pongan a Cristo por encima de todos. Que Isaac no ame a Esaú porque «come de su caza», simpatizando con su arriesgado comercio y disfrutando de sus frutos. Que Rebeca no ame al más apacible Jacob porque, viviendo en tiendas, le brinda más compañía y afecto. Que ambos aprendan a amar a sus hijos en el Señor.

Esta preferencia del padre por Esaú fue:

1. Una debilidad indigna de un hombre así.

2. La causa de muchos problemas que surgieron posteriormente en su familia. Muchas de las aflicciones y disgustos que amargaron el resto de la vida de Isaac se remontan a esto.

 3. Encendió la llama de los celos y el resentimiento entre los miembros de su familia.

 4. Fue contraria al principio de equidad que debe guiar toda conducta. Los hijos de una misma familia deben ser tratados con igual amor.

 

NACIMIENTO DE ESAÚ Y JACOB

 

En este relato del nacimiento de estos dos niños observamos:

I. Su marcada individualidad. Estos niños eran muy diferentes en sus caracteres y temperamentos. Parecían pertenecer a razas completamente distintas. Existía una antipatía entre sus caracteres incluso antes de nacer. Las tendencias se desarrollan incluso antes de la conciencia inteligente y antes de que pueda existir responsabilidad personal. Así, puede haber oscuros presagios de la historia futura de un hombre, incluso en el vientre materno. En los primeros gérmenes de la vida física del hombre se ocultan aquellas potencialidades que el tiempo y las circunstancias desarrollarán posteriormente. Aunque el individuo mismo comienza una nueva vida, aún está marcado por el pasado. Esaú parece haber heredado de su madre el temperamento impetuoso y optimista, pero sin su nobleza de espíritu; de Isaac heredó cierta afición por la buena vida, al menos por la caza. Jacob heredó de Isaac la calma y la contemplación; de Rebeca, sin embargo, una inclinación por la invención rápida, prudente y astuta. Exteriormente, Jacob, en general, se parecía más a su padre, y Esaú a su madre.

 

II. Cómo se vislumbra su destino futuro. Esaú llega al mundo con la apariencia de un cazador (Génesis 25:25). Era el astuto cazador, el hombre del campo, el diestro en la caza. Jacob era un hombre apacible, destinado a una vida más tranquila. Era esencialmente un hombre de hogar, que habitaba en tiendas de campaña (Génesis 25:27).

 

III. Cómo sus caracteres, desarrollados tan precozmente, influyeron en las preferencias de sus padres. (Génesis 25:28) «Isaac amaba a Esaú». Quizás porque en él se encontraba lo opuesto a su propio carácter. Isaac era un hombre tranquilo y contemplativo. Esaú, en cambio, era impetuoso, impetuoso, impulsivo y activo. Además, Esaú era su primogénito, y esta convicción de su preeminencia por nacimiento pudo haber tenido más peso para su padre que cualquier otra consideración. También pudo haber supuesto que Esaú era el más apto física y mentalmente para promover la prosperidad prometida y lograr las victorias aseguradas de su descendencia. Esaú era un hombre fuerte y audaz, y por lo tanto, el más idóneo para asegurar Canaán para la familia de Abraham. Es cierto que el oráculo, señalando un destino diferente para los hermanos, se había dirigido a Rebeca. Pero Isaac pudo haber dudado de su veracidad, o haberlo desestimado, o haberlo interpretado según su propio temperamento o deseo. Todos sabemos cómo nuestros deseos y sentimientos influyen en nuestras creencias. La razón de la preferencia del padre, sin embargo, se da aquí: «porque comía de la carne de venado de su hijo» (Gén. 25:28). Esaú era como su padre, pues le gustaban los placeres de los banquetes. Este asunto de la carne de venado pudo haber sido solo una de las razones; muestra una tendencia y, en definitiva, apunta a que la preferencia del padre se basaba en la naturaleza, no en la gracia. «Rebeca amaba a Jacob». Creía plenamente en el oráculo que le había sido revelado. El carácter de Jacob era idóneo para llevar a cabo sus designios, pues, aunque era un hombre tranquilo, poseía cierta prudencia y astucia.

 

 

miércoles, 29 de abril de 2026

La historia de una pesadilla y la gracia de Dios para resistirla


2Corintios 1:3  ¡Bendito sea Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo!

4  Él nos consuela en toda tribulación hasta el punto de que, mediante esa consolación con la que a nosotros mismos nos consuela Dios, podamos consolar a los que están en toda clase de tribulación.

5  Porque, así como los padecimientos de Cristo rebosan en nosotros, así también, mediante Cristo, rebosa nuestra consolación.

6  Y si pasamos tribulación, es por vuestro consuelo y salvación; si recibimos consuelo, es para vuestra consolación, la cual actúa eficazmente al hacernos soportar los mismos sufrimientos que padecemos nosotros.

7  Y nuestra esperanza respecto de vosotros está sólidamente fundada, pues sabemos que de la misma manera que tenéis parte en los padecimientos, así la tenéis también en el consuelo.

8  Porque no queremos que ignoréis, hermanos, la tribulación que nos sobrevino en Asia: tan pesadamente y por encima de nuestras fuerzas nos abrumó, que llegamos a perder toda esperanza de vivir.

9  Sin embargo, hemos tenido dentro de nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no estemos confiados en nosotros mismos, sino en el Dios que resucita a los muertos.

10  El nos libró de una muerte tan segura y nos librará. En él hemos puesto nuestra esperanza y nos librará todavía.

11  Ayudadnos vosotros también con la oración a favor nuestro, de suerte que el don concedido a nosotros en atención a muchas personas, sea agradecido por muchas en nombre nuestro.

12  Porque ésta es nuestra gloria: el testimonio de nuestra conciencia de que hemos procedido en el mundo, y especialmente con vosotros, con la santidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal sino en gracia de Dios.

13  Porque no os escribimos sino lo que leéis o incluso comprendéis, y espero que lo comprenderéis plenamente,

14  lo mismo que comprendisteis, en parte, que somos vuestro orgullo, como vosotros sois también el nuestro en el día del Señor Jesús.

15  Y con esta confianza quería ir primeramente a vosotros, para que tuvierais una segunda gracia

16  y pasar por vosotros a Macedonia, y de Macedonia regresar de nuevo a vosotros, para ser encaminado por vosotros a Judea.

17  Al pretender, pues, esto, ¿procedí con ligereza? ¿O mis proyectos son puramente humanos, de suerte que en mí haya el «sí, sí» y el «no, no»?

18  Pero -Dios es fiel- nuestra palabra dirigida a vosotros no es «sí y no».

19  Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, proclamado entre vosotros por nosotros, por mí, por Silvano y por Timoteo, no fue «si y no», sino que en él se realizó el «sí».

20  Pues todas las promesas de Dios, en él se hicieron «sí». Por eso también, cuando damos gloria a Dios, decimos por medio de él nuestro «amén».

21  Y es Dios quien a nosotros, junto con vosotros, nos asegura en Cristo y nos ungió

22  y también nos marcó con su sello y puso en nuestros corazones la fianza del Espíritu.

23  Y yo pongo a Dios por testigo -por mi vida- de que precisamente en consideración a vosotros no he ido todavía a Corinto.

24  No es que intentemos dominar con imperio en vuestra fe, sino que colaboramos con vuestra alegría, pues estáis cimentados en la fe.


 

Estimados hermanos en la fe de Cristo a través de este blog:

Hoy voy hacer uso de este medio para haceros llegar la situación, por momentos angustiosa, que nos toca vivir. Juzgar vosotros si es falta de fe. 

Ruego os acordéis de nosotros en vuestras oraciones ante Dios Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo para que nos fortalezca y consuele en los momentos que nos toca vivir. Son muy, muy difíciles, como dice un dicho: las desgracias nunca vienen solas. Ya que añadido al periplo de la caja de cambios del furgón, ahora se añade mucha más presión a nuestra vida.

 

El motivo es que he recibido una Notificación de Desahucio del piso en el que residimos y embargo de todas las propiedades a mi nombre para hacer frente al pago que me exige el Juzgado.

¿Cómo he llegado a esta situación? Pues no es tan simple como parece. Explico por qué:

Todo comenzó cuando vivíamos de alquiler en una casita de Ourense, de dos habitaciones, baño salita y cocina. En la planta baja la usábamos como almacén para nuestro negocio. Gracias a Dios, después de los abortos de mi esposa y de un extrauterino, nos regaló dos preciosos hijos, niño y niña. Aquella casita se nos quedaba pequeña a todas luces. Era el año 2002. En la ciudad de Ourense era impensable poder acceder a un piso en propiedad, al menos en nuestras condiciones económicas. Como tenía a mis padres, ya mayores, en Maceda miramos pisos en esta localidad, y encontramos uno. Hablamos con el promotor que residía en Madrid. El piso de 120 metros cuadrados costaba 63.106,27€. Valoramos las posibilidades de financiarlo, y el promotor nos ofrecía toda suerte de fórmulas, mientras la edificación no recibiera la licencia de ocupación. (A todo esto carecía, y carece en la actualidad 2026, de licencia de primera ocupación)

 El promotor decía que era cuestión de arreglar unos papeles para que el ayuntamiento de Maceda concediera la licencia de ocupación, y una vez obtenida se realizaría la escritura pública de compraventa. Confié en él porque una amiga de mi hermano había comprado anterior a mí, un piso, vivía en él y que se subsanaría lo que faltaba: legalizar ascensor, dar de alta la calefacción etc. El promotor por su amigo director del Banco Pastor de Maceda apremiaba para la compra y me dijo que para firmar el contrato de compraventa privado o contrato de arras debía entregarle la cantidad de 6.010,12€ en su almacén en la Avenida de Palomeras de Madrid. Aproveché el viaje para llevar mercancía a un cliente, y en mi poder esa cantidad de dinero.

El 29 de mayo de 2002, entregué el importe relatado y firmamos el acuerdo de compraventa privado, o contrato de arras. Me dijo que ya podía instalarme con mi familia en el piso, y que debía ingresarle en un número de cuenta otros 6.010,27€ en dos plazos. Esos pagos se realizaron: el primero el día 20/08/2002 por un importe de 3.005,135€y el segundo pago el día 08/11/2002 por el mismo importe de 3.005,135€.

 

Fue pasando el tiempo, y la licencia de primera ocupación no aparecía por ningún lado.

 

El día 7/06/2005 a las 13;27 recibo en mi fax una comunicación de parte del promotor citándome para el día 17/06/2005 para firmar la escritura pública con los siguientes datos:

Escritura pública 48.080,97€

IVA 7%                    3.365,06€

Pendiente efectivo 3.005.03€

Gastos varios finca   379.45€

 

El Importe de la escritura con talón conformado, IVA efectivo o en talón, resto pendiente en efectivo.

 

Fui al ayuntamiento a interesarme por la Licencia de primera ocupación y el promotor no había solucionado el asunto, y me decía el arquitecto que no podrían concedérsela porque el edificio construido se hallaba FUERA DE ORDENACIÓN. Con el certificado del ayuntamiento le solicité la devolución de lo pagado.

Aquí comenzó mi peor pesadilla, ya que al requerirle la devolución del importe entregado, 12.020,54€ se negó a hacerlo, amenazándome con ir a los tribunales, a los que me llevó y pagué la novatada.

 

En el Registro de la Propiedad solicité una Nota Simple, para con ella y le resto de la documentación presentarla en el Banco donde tengo la cuenta y examinaran para una hipoteca. Como respuesta me dijeron qué: al hallarse el piso Sin Licencia de Ocupación y estar el edificio Fuera de Ordenación para concederme la hipoteca tendría que ser avalada con la casa de mis padres. Dije que jamás, y si el piso no es aval suficiente no se compra. Estaba enojado por el engaño, y la tristeza comenzó a consumirme. No podéis imaginaros hasta cuánto puede mermar a una persona, ya que bloquea mentalmente.

 Recibí una notificación del juzgado en el año 2009, y el caso se demoró 8 largos años.

Me enteré que mientras tres de los que habían comprado en el mismo edificio, fueron víctimas del mismo engaño y al solicitarle la documentación al promotor, se la entregaron borrando donde figuraba EDIFICIO FUERA DE ORDENACIÓN y el director de la Oficina del Banco Pastor de Maceda, amigo del promotor se encargó de concederles las hipotecas ¿Eso creo es un delito? Y no pasó nada con el promotor ni con el director.

 

 (Me pregunto aun hoy, como el juez no ha reconocido que hiciera el pago en metálico de la escritura privada y de las dos transferencias bancarias realizadas a la cuenta del promotor en el Banco Pastor de Maceda. Ni el abogado sabe explicarlo ni nunca lo entenderé.)

 

 Resultado perdí ese juicio y recurrí en Casación, porque me pedían el pago de 64.452,67€ ya que no descontaban los 12.020,54€ que había pagado al promotor. Como económicamente no podía asumir el pago de abogado y procurador, presenté una solicitud de Justicia Gratuita al Colegio de Abogados de Ourense. Me la concedieron en el 2021 y se presentó el Recurso de Casación para que reconocieran ese importe pagado.

El fallo del mismo es demoledor. Desahucio del piso, pago de los 64.452,67€ más otros 20.000€ de intereses y otros gastos; a esto hay que añadir el pago de costas otros 20.000€. Y contra esta resolución ya no cabe recurso. Además el embargo de todos los vienen a mi nombre para hacer frente al pago de lo que exigen.

 

No sé si entre los que leáis esta publicación podéis identificaros o habéis pasado una situación así. La cabeza a veces parece que me va a estallar. Sólo Dios sabe las lágrimas que estamos derramando. Sé que esta situación tiene un propósito para nuestro bien, para soltar apegos, cargas innecesarias y confiar mucho más en el Señor pues tiene el control absoluto de lo que acontece. Por muy difícil y complicada que sea nuestra situación Dios es fiel siempre con sus hijos, y en Su Providencia actuará.

 

He entregado al pastor de la Iglesia Unida de Ourense una copia de la Notificación del Juzgado, ya que en Vigo hay una hermana en la fe que es abogado, para saber cómo proceder. Por lo pronto he solicitado de nuevo la Justicia Gratuita y junto a ella la Suspensión de la ejecución de la sentencia. De 15 a 30 días para ser aprobada o no.

 

Solo un milagro puede salvarnos de esta situación. Y Dios es Dios de milagros.

 

Había pensado crear una campaña de Crowdffundig entre todos los que visitáis este blog. De media cada semana hay 300 visitas. Pero me doy cuenta que entonces estaría actuando como Abram, cuando pensó que necesitaba ayudar a Dios para tener descendencia. Y si es el propósito y voluntad de Dios perder TODO, prefiero actuar como Job cuando fue sometido a prueba: Job 1:20  Entonces Job se levantó, rasgó sus vestiduras y se rasuró la cabeza. Luego, se echó en tierra, se postró 21  y dijo: Desnudo salí del seno de mi madre y desnudo allá volveré. Yahvéh me lo dio, Yahvéh me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre de Yahvéh!

Job no ocultó el pesar que lo abrumaba. La demostración de sus sentimientos no significó que había perdido su fe en Dios. Más bien, mostró que era humano y que amaba a su familia. Dios creó nuestras emociones, y no es pecado o inapropiado expresarlas como lo hizo Job. Cuando hemos experimentado una gran pérdida, una desilusión o angustia, debemos admitir nuestros sentimientos ante los demás, y dejar salir la aflicción.

En la primera prueba de Satanás, Job perdió sus posesiones y a su familia, pero reaccionó correctamente hacia Dios al reconocer su soberana autoridad sobre todo lo que Él le había dado. Satanás perdió el primer asalto. Job pasó la prueba y demostró que la gente puede amar a Dios por lo que Él es, no por lo que nos proporciona.

Muchos piensan que cuando Dios nos consuela, nuestras aflicciones desaparecen; si así fuera siempre, mucha gente buscaría a Dios sólo para ser librada de las privaciones y no buscaría mostrar su amor por El. Debemos entender que consolar puede también significar recibir fortaleza, ánimo y esperanza para hacer frente a las aflicciones. Cuanto más sufrimos, más somos consolados por Dios.

 

Que Dios os bendiga.

lunes, 27 de abril de 2026

ESTUDIO LIBRO GÉNESIS 25; 19 -23

 

Gen 25:19  Éstas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac.

Gen 25:20  Era Isaac de cuarenta años cuando tomó por esposa a Rebeca, hija de Betuel, el arameo de PaddánAram, y hermana del arameo Labán.

Gen 25:21  Rogó Isaac a Yahvéh por su mujer, que era estéril; lo escuchó Yahvéh, y Rebeca, su mujer, concibió.

Gen 25:22  Pero los hijos se entrechocaban en su seno, y ella se decía: Siendo así, ¿para qué vivir? Y fue a consultar a Yahvéh,

Gen 25:23  que le dijo: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos saldrán de tus entrañas; el uno será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor.

 

 

Génesis 25:19

El noveno documento comienza con la frase habitual y continúa hasta el final del capítulo treinta y cinco. Contiene la historia del segundo de los tres patriarcas, o más bien, como lo indica la frase inicial, de las generaciones de Isaac, es decir, de su hijo Jacob. Isaac mismo tiene poca relevancia en la historia sagrada. Nacido cuando su madre tenía noventa años y su padre cien, era de carácter sereno, contemplativo y dócil. Al consentir ser ofrecido en sacrificio a Dios, la sumisión quedó grabada en su alma desde temprana edad y de forma profunda. Su vida concuerda con estos antecedentes. Sus cualidades eran las de un hijo, como las de Abraham eran las de un padre. Ejecutó, pero no inició; siguió, pero no dirigió; continuó, pero no comenzó. Por consiguiente, ahora se nos presenta el lado dócil y paciente del carácter santo. La historia regresa ahora al Hijo de la Promesa. A lo largo de todo el Antiguo Testamento, aunque la historia se desvíe para mencionar otros intereses y pueblos, invariablemente regresa a la familia elegida de la que nacería el Mesías. Que «el espíritu de profecía es el testimonio de Jesús» es el principio interno del Apocalipsis..

 

Génesis 25:20-21.

Sara fue estéril durante al menos treinta años; Rebeca, durante diecinueve. Esto motivó la oración de Isaac por su esposa. El heredero de la promesa sería hijo de la oración, y por consiguiente, cuando la oración ascendió, se concedió el fruto del vientre.

Cuando Betuel, Milca y Labán se despidieron de Rebeca, diciéndole: «Serás madre de miles de millones», sin duda esperaban oír hablar de una familia muy numerosa. Y ella misma, y ​​su esposo, creyendo en la promesa divina, esperaban lo mismo. Pero los pensamientos de Dios no son como los nuestros, ni sus caminos como los nuestros. Los demás hijos de Abraham abundaban en descendencia, mientras que aquel en quien debía nacer la descendencia como las estrellas del cielo por su multitud, vivía sin hijos. De esta manera, Dios había probado a su padre Abraham; y si quería heredar sus bendiciones, debía esperar heredar parte de sus pruebas. Isaac había recibido a Rebeca en respuesta a su oración; y que no esperara tener descendencia de ella de ninguna otra manera.

Isaac suplicó al Señor constantemente y sin cesar, como lo indica la palabra; multiplicó la oración, la cual debía repetirse a menudo antes de obtener la misericordia. Y el Señor fue suplicado por él. Aunque al principio fue largo, incluso veinte años. Dios sabe cómo demostrarnos su misericordia, y por eso nos mantiene en suspenso durante mucho tiempo. El maná, que llegó fácilmente, fue puesto con la misma facilidad.

En circunstancias similares, el esposo y la esposa ayunan y oran, y hacen un voto ante el templo de que, si se les concede su deseo, harán ciertas ofrendas (especificando su tipo), o repararán las paredes, o añadirán un ala nueva al templo; o que el niño será consagrado a la deidad del lugar y recibirá el mismo nombre; o bien, acuden a un templo lejano que ha ganado renombre por conceder los favores que solicitan. He oído hablar de esposos que permanecen juntos un año en tales lugares para obtener lo que anhelan.

La ​​oración conduce a la solución definitiva de todas las dificultades del pueblo de Dios.

Las pruebas de la fe generan esa dependencia total de Dios que la oración requiere.

 

Génesis 25:22.

 Ella no se angustia menos por la lucha de los hijos en su vientre que antes por la falta de hijos. No sabemos cuándo estamos satisfechos; aquello que deseamos a menudo nos disgusta más al conseguirlo; estamos dispuestos a quejarnos tanto en ayunas como en la abundancia. Antes de que Rebeca concibiera, estaba tranquila; antes de la regeneración espiritual, reina la paz en el alma: apenas se forma el nuevo hombre en nosotros, la carne entra en conflicto con el espíritu. No hay gracia donde no hay inquietud. Esaú solo no habría luchado: la naturaleza siempre se armoniza consigo misma. Ninguna Rebeca concibió jamás solo un Esaú, ni fue tan feliz como para concebir solo un Jacob; debía ser madre de ambos para tener gozo y plenitud. Esta lucha comenzó pronto; todo verdadero israelita comienza la guerra con su propio ser. ¡Cuántas acciones que desconocemos no carecen de presagio y significado! Incluso las respuestas a la oración pueden generar nuevas fuentes de perplejidad.

Existen opiniones muy diversas sobre la manera en que acudió a consultar al Señor. Algunos creen que fue simplemente mediante la oración secreta; pero la expresión «consultar al Señor», en el uso común, significa más que orar. Y por el hecho de que se dice que ella fue a consultar, es más probable que recurriera a algún lugar establecido o a alguna persona cualificada para la consulta. Se nos dice en 1 Samuel 9:9 que “Antes en Israel, cuando un hombre iba a consultar a Dios, así hablaba: —“Venid, vayamos al vidente”; porque el que ahora se llama profeta fue antes de Dios.

"Retime lo llamó vidente." Como Abraham vivía en ese momento y sin duda mantenía el carácter de profeta (Génesis 20:17 Rogó Abraham a Dios; y Dios sanó a Abimélek, a su mujer y a sus siervas, para que pudieran tener hijos;), ella pudo haber acudido a él y consultado al Señor por medio de él. Los escritores rabínicos, como de costumbre, abundan en ideas fantasiosas sobre este tema, pero no son lo suficientemente importantes como para merecer ser citadas; tampoco se puede afirmar nada más allá de la conjetura sobre este pasaje.

Bajo la presión de las pruebas, incluso podemos llegar a sentirnos insatisfechos con nuestras misericordias.

 

Génesis 25:23

Aquí podría surgir la pregunta sobre la medida de luz que tal comunicación, hecha en tales circunstancias, podía arrojar sobre el plan y propósito de Dios, y hasta qué punto fue una revelación de su voluntad para guiar a las partes interesadas en ese momento. Claramente establecía una distinción entre Jacob y Esaú antes de que los hijos nacieran, y hacía que esa distinción fuera hereditaria. Además, basaba la distinción en un principio completamente opuesto al que naturalmente habría sido aprobado por las mentes de los hombres de esa generación: un principio solo Esto se explica por su resolución como un acto de soberanía (Isaías 55:8 Pues mis pensamientos no son los vuestros, y vuestros caminos no son mis caminos - oráculo de Yahvéh). Además, en cuanto a la magnitud de la distinción, confirió a Jacob y a sus descendientes no solo la preeminencia nacional, sino también la religiosa, que correspondía a la descendencia divinamente reconocida de Abraham. Lo convirtió en heredero, no solo o principalmente, de las prerrogativas y posesiones temporales que suelen recaer en el primogénito, sino también de los privilegios espirituales, asociados o no a estos, propios de la raza escogida. Lo constituyó padre del Salvador, antepasado y cabeza de quien Él había de venir, quien, como descendiente de la mujer, aplastaría la cabeza de la serpiente, y en quien, como descendiente de Abraham, serían benditas todas las familias de la tierra.

 Sin duda, ella misma es la profetisa a quien Dios revela la manera y el futuro de su liberación. Yahvéh le habla. La palabra de revelación, aunque oscura, le infunde una luz interior. Un sentimiento sincero pero esperanzador de alegría, en lugar de la tristeza y el desaliento maternales. Dos hermanos, como dos naciones, dos naciones que contendrían y lucharían entre sí desde el vientre de la madre. El mayor, o anciano, y externamente más poderoso, gobernado por el menor, el más joven y aparentemente más débil. En estos tres puntos se refleja nuevamente la antítesis entre Ismael e Isaac. El apóstol (Romanos 9:12 la cual no depende de las obras, sino del que llama-, se dijo a Rebeca: «El mayor será siervo del menor») se detiene en este pasaje como una ilustración y prueba impactante de la doctrina que estaba enseñando. Isaac fue elegido sobre Ismael, pero más aún, Jacob fue elegido sobre Esaú, aunque ambos eran hijos de la misma madre del pacto, y esto ocurrió antes de su nacimiento. La elección fue por gracia. Observemos aquí cómo se divide la raza judía. Toda la historia anterior ha sido una división en dos linajes. Primero, el linaje de Abraham se divide en el de Israel y el de Ismael: Israel es elegido, Ismael rechazado. Luego, el linaje de Israel se subdivide en los de Esaú y Jacob. Jacob es Escogido, y Esaú rechazado. Y así es el camino de Dios. De los judíos llevados cautivos a Babilonia, solo un remanente regresó. No todos los que pertenecen a la Iglesia visible son miembros de la verdadera Iglesia invisible. Al final del mundo, se nos dice, habrá uno llevado y otro dejado. Muchos son llamados, pero pocos escogidos; unos pocos escogidos como los pocos separados del ejército de Gedeón. De estos dos muchachos, Esaú y Jacob, vemos en uno al hombre mundano y tosco, en el otro un carácter mucho más elevado, aunque mezclado con cierta astucia o sagacidad. Este pecado no fue reprimido en la juventud, y creció con él hasta la edad adulta. Siempre es así; a menos que la mala propensión se frene en la infancia, aumentará con el paso del tiempo, y se verifica aquel sabio dicho: «el niño es padre del hombre».

 En la Epístola a los Hebreos, Esaú es descrito como un profano, es decir, una persona mundana. Su vida transcurría impulsivamente, carente de reverencia y sin ninguna sensibilidad para apreciar aquello que escapaba a su comprensión. Imprudente, incontinente e incapaz de controlarse, sacrificó el futuro por el presente; no veía más allá del momento presente; vendió su alma por un plato de lentejas. Difícilmente podemos explicar que fuera el más querido de su padre, salvo por el principio de que lo semejante se une a lo diferente.    Malaquías 1:2-3(Yo os he amado, dice Yahvéh. Pero vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿No fue Esaú hermano de Jacob? - oráculo de Yahvéh -. Pues yo amé a Jacob

3  y odié a Esaú: hice de sus montes un desierto y di su heredad a los chacales de la estepa.)  

 

EL CARÁCTER RELIGIOSO DE ISAAC

I. Se distingue principalmente por su paciencia y discreción. No era un hombre de actividad y audacia heroica, como su padre Abraham. Era más bien un hombre de espíritu paciente y obediente, de hábitos tranquilos y meditativos, completamente dócil, sensible a las impresiones y reservado. El autor de la Epístola a los Hebreos lo menciona únicamente cuando «bendijo a Jacob y a Esaú respecto a las cosas venideras» (Hebreos 11:20 Por la fe, igualmente, Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, aludiendo al futuro.). Sus preguntas infantiles y su paciente silencio ante Moriah (capítulo 22), su amor por Rebeca (capítulo 24), su comunión con Isaac en el entierro de su padre, su residencia junto al pozo Lahai Roi (capítulo 25), sus tres años de duelo por su madre: tales actos y acontecimientos característicos de su vida muestran la clase de hombre que era. Se distinguía por aquellas gracias y virtudes que, si bien son de gran valor a los ojos de Dios, apenas llaman la atención en el mundo. Isaac no ocupa un lugar destacado en la historia. Aquí se retrata la paciencia propia de un santo. Hay pocos acontecimientos emocionantes en la vida de hombres como él, y por eso el mundo ignora su valía.

II. No estuvo exento de grandes pruebas. Había oído la promesa de que la familia, de la cual ahora era el cabeza, se multiplicaría y se convertiría en una gran nación; sin embargo, seguía sin hijos a pesar de llevar veinte años casado. Parece que debía aprender que la bendición prometida no llegaría de forma automática, sino como un don especial. Debía ejercitarse en la paciencia de la fe. La gran prueba que ahora soportaba lo impulsaba a acudir a Dios (Génesis 25:21). En ferviente súplica, le expresaba al Señor su perplejidad. Su serena confianza en la fe se manifiesta en que no recurrió a ningún recurso carnal, como su padre Abraham. Su prueba inmediata cesaba, pero solo para dar paso a otra. La misma bendición que se le concede en respuesta a su oración se convierte en una nueva fuente de ansiedad (25:22). Pero esa ansiedad se alivia con nuevas revelaciones del futuro (25:23).