jueves, 7 de marzo de 2019

7 marzo 2019: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.



 2 Timoteo 4; 1-3
Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino:
Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción.
Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos;

  Pablo sabe que no va a ser libertado esta vez, sino que el fin de su carrera terrenal ha llegado (v.6). Por eso ahora da a Timoteo este solemne encargo final.
Es decir, solemnemente te encargo (como estando yo en la presencia de Dios y de Jesucristo, y en vista de tres cosas: 1. del juicio venidero de parte de Cristo, 2. de la primera venida de Cristo a este mundo y su obra en él, 3. del reino, o iglesia, de Cristo que él estableció). Este encargo se da en el versículo siguiente: “que prediques la palabra”.
--”delante de Dios y del Señor Jesucristo”. El caso es serio, pues el ojo de ellos nos mira.--”que ha de juzgar a los vivos y a los muertos”.   Los juzgará en el “día postrero” (Jua_6:39-40), cuando suceda la resurrección de todo el mundo de una vez (Jua_5:28-29). No va a haber un supuesto período de mil años antes de la segunda venida de Cristo (Heb_9:28) y la resurrección de los malos para el juicio final, según afirman los premilenaristas.
--”en su manifestación (epiphaneia)”. Debe decirse: “por su manifestación y por su reino. Sobre la palabra “manifestación” (aparición, venida), Es en parte en vista de la obra que hizo Jesucristo en su primera aparición, o venida a este mundo, que Pablo ahora solemnemente encarga a Timoteo.
--”y en su reino”, o más bien, por su reino. El reino de Cristo es la iglesia de Cristo (Mat_16:18-19; Col_1:13; Heb_12:28). La iglesia, o sea el conjunto de los salvos, es el único pueblo en el mundo que de corazón se somete a la voluntad del Rey, Jesucristo. Ahora, en parte en vista de este reino Pablo está para encargar a Timoteo que predique la palabra (ver. 2). Lo que logró el establecimiento de la iglesia (la predicación de la palabra) es lo que debe seguir predicándose para la salvación de otros ahora y para confirmar la fe de los salvos.
Algunos comentaristas aplican esta “manifestación” a la segunda de Cristo (Heb_9:28) y dicen que entonces él establecerá su reino, pero no es así. Cristo reina ahora, y en la segunda venida va a entregar el reino a Dios (1Co_15:23-26). Ellos se basan en la traducción, “en su manifestación y en su reino”, como si se dijera, “cuando venga la segunda vez y luego establezca su reino’. Pero la traducción correcta no es “en”, sino “por”. (Aunque fuera correcta la traducción “en”, siempre las conclusiones que los premilenaristas sacan son antibíblicas porque contradicen muchos otros pasajes claros de la Biblia).
                                                                                                    
  El ver. 1 da la base del encargo que ahora sigue: el de predicar la palabra. La razón en particular de por qué hacerlo se da en el ver. 3.
“que prediques“. El verbo griego es kerruso, que significa ser un heraldo, uno que proclama públicamente (y sin miedo) (Mat_10:27). En Rom_10:14 aparece la palabra griega en forma de sustantivo (predicador, “quien les predique”), y en el versículo 15 en forma verbal (“predicarán”, o proclamarán).
--”la palabra” (griego, logos). Este versículo se conecta estrechamente con 3:14-17. La razón de por qué predicar la palabra es que ella ha sido inspirada y es totalmente útil para sus propósitos (3:16,17).
Aquí el término “palabra” se refiere a todo el mensaje del Nuevo Testamento, o sea, la doctrina de Cristo (2Jn_1:9), porque Pablo en este mismo versículo dice que Timoteo deber hacer eso por medio de emplear doctrina. Se refiere al evangelio de Cristo. Así se usa en Gál_6:6 y en 1Ts_1:6. En Hch_13:5; Hch_13:7 lo que se llama “la palabra” (logos), en el ver. 8 se llama “la fe”, en el 10 se llama “los caminos del Señor”, y en el 12 se llama “la doctrina del Señor”.
Comenzando con la década de los 60 los hermanos que promueven la unidad con hermanos liberales, y ahora aún con los sectarios, hablan mucho acerca del “evangelio núcleo” (en inglés, “core gospel”). Creen hallar en 1Co_15:3-4 el referido núcleo: la muerte, la sepultura, y la resurrección de Jesucristo. Promueven la Nueva Versión Internacional, porque ella en el ver. 3 dice, “como algo de mayor importancia” (y en inglés, “como de primera importancia”). Para ellos el llamado “evangelio núcleo” es lo que sí importa, y aquello de “doctrina”, no. (Sobre ella puede haber diversidad, dicen). Ahora, se afirma que puede haber unidad con todo el mundo que profese creer en el “evangelio núcleo”, no importando las diferencias de doctrina (prácticas).
También estos mismos señores, como han fabricado una diferencia artificial entre “evangelio” y “doctrina”, afirman que el evangelio se predica, y que la doctrina se enseña. Dicen que no se predica doctrina, que no se enseña el evangelio, que el evangelio se predica a los inconversos, y que la doctrina se enseña a los cristianos.
Pero según este versículo que estamos comentando, Pablo manda a Timoteo que “predique”. ¿Qué cosa le manda predicar? ¿El “evangelio núcleo”? Pablo dice, “la palabra”. Además, dice que al hacerlo hay que redargüir y reprender, ¡haciendo uso de “ doctrina ”! Esta doctrina es la “sana doctrina” y “la verdad” . Pablo no sabía nada acerca del llamado “nuevo movimiento de unidad”. No podemos tener comunión con quien no traiga cierta doctrina, la de Cristo (2Jn_1:11). Pablo, al tratar de “doctrina” no dijo, “enseñar”, sino “predicar”.
Notemos estos ejemplos bíblicos de predicadores y de lo que predicaron:
1. Noé (2Pe_2:5; Gén_6:12).
2. Jonás (Mat_12:41; Jon_3:4).
 3. Juan el bautizador (Mat_3:1-2; Jua_1:29).
 4. Felipe (Hch_8:5; Hch_8:12; Hch_8:35).
¿Predicaron solamente algún “evangelio núcleo”?

--”que instes”. El vocablo griego significa estar listo, presente en su lugar, estar en pie a su altura, tomar una posición, perseverar o mantenerse en ello.                                            
--”a tiempo y fuera de tiempo”. Las dos palabras griegas aquí forman un juego de palabras: eukairos, y akairos. Literalmente, significan “buen tiempo”, y “no tiempo”. Lacueva dice, “a tiempo, a destiempo”.
La primera de las dos (que son adverbios) se emplea en Mar_14:11 (oportunidad), pero como adjetivo se emplea en 6:21 (oportuno) y en Heb_4:16 (oportuno). Como sustantivo se ve en Mat_26:16 (oportunidad). Como verbo la vemos en 1Co_16:12 (tenga oportunidad).
La segunda palabra se encuentra solamente aquí.
Hay que predicar la palabra cuando conviene, y cuando no; si es cosa bienvenida, o no. No se debe preguntar: ¿es oportuno ahora predicar la palabra? Todo tiempo y lugar son oportunos para predicar la palabra (y no solamente los domingos en el local de las reuniones). ¡Seguramente Satanás no espera “tiempo oportuno” para hacer lo suyo!
--”redarguye”. Aquí la palabra es elegcho. La palabra inspirada es útil para esto mismo. Se significa convencer, refutar, poner en evidencia. En 3:16 dice Lacueva, “para reproche”. Hay que censurar el pecado o el error en la persona. Esto se involucra en el “predicar la palabra”.
--”reprende”, epitimao = acusar de mal, censurar. La palabra griega se emplea en Jud_1:9 (el Señor te “reprenda”). Ella se puede ver empleada en Mat_8:26 (reprendió); Luc_17:3 (repréndele). Esto también se involucra en “predicar la palabra”.                      --”exhorta”. Hay casos que demandan que se ruegue, o se consuele, para que la persona haga lo que ha aprendido de la palabra predicada. La palabra griega en este caso se emplea en Rom_12:1; Rom_12:8 (ruego, exhorta).
--”con toda”. Esta palabra va con “paciencia” y con “doctrina”. Al predicar la palabra, hay que instar a tiempo y fuera de tiempo, hay que redargüir, reprender y exhortar, y esto con toda paciencia y toda doctrina.
--”paciencia”. (longanimidad). La obra arriba mencionada tiene que ser acompañada de la longanimidad y constancia. Teniendo paciencia, el evangelista fiel predica la palabra, haciendo las cosas arriba especificadas. Está bien motivado, y persevera en su deber como predicador.
--”y doctrina”. Aquí la palabra griega es didaken y se emplea en Tit_1:9. En Tit_1:9 la traducción debe ser: “reteniendo la palabra fiel que es conforme a la doctrina”.  
Nótese que en 2Ti_3:10; 2Ti_3:16 (doctrina, enseñar) la palabra griega es muy semejante, didaskalia.
Muchos hoy en día, aun en la hermandad liberal, dicen que “no queremos doctrina, no queremos dogma; predíquenos solamente el evangelio”. Los tales vienen a ser víctimas “llevados por doquiera de todo viento de doctrina” (Efe_4:14) como ésa del llamado “evangelio núcleo” que es para poder comulgar aun a los sectarios. El grito popular de los liberales es que vivimos en tiempos de cambio; que la cultura dicta que cambiemos, que si no, moriremos. Pero el predicador fiel hace caso omiso de todo aquello (pues es una táctica de intimidación), y presta atención a lo que aquí dice Pablo, el apóstol inspirado. Persevera en predicar la palabra, con toda paciencia y doctrina, reprendiendo a los liberales que se interesan más en unirse con sectarios que en retener la forma (el patrón) de las sanas palabras (1:13).

  -- “Porque”. Pablo ahora da la razón de por qué hacer lo que mandó en el versículo anterior. Hay que aprovecharse del presente al máximo, antes de que llegue el tiempo aquí profetizado.
--”vendrá tiempo”. Sobre la palabra “tiempo” (kairos). Sobre esta profecía, 2Ts_2:3; 1Ti_4:1; 2Ti_3:1; 2Ti_3:13. El referido tiempo es un fenómeno repetido en diferentes épocas.   el mundo no cambia; sino la iglesia. Siempre habrá apostasías, porque siempre habrá quienes se apartan de la sana doctrina. (Pero siempre habrá también un remanente fiel).
cuando no sufrirán”, o no aguantarán, no tolerarán. Este verbo en griego aparece en 2Co_11:1; 2Co_11:4 (toleraseis, toleráis), en Col_3:13 (soportándoos), y en Heb_13:22 (soportéis). La Ver. RVA. dice, “cuando no soportarán”. Leamos Amó_7:10, y también la respuesta de Amós, ver. 14-17.
--”la sana doctrina”.   Pablo no se refiere a la enseñanza en general, sino en particular a la doctrina que es sana. La sana doctrina no tiene defecto alguno; es de cabal salud. De su inspiración y utilidad Pablo acabó de hablar (3:16,17). En cambio la doctrina de los hombres contamina, enferma, y aleja de Dios. La gente quiere una doctrina que les deje cómodos en sus pecados y errores, y en su búsqueda de sus propias filosofías que son según la cultura moderna. Tal doctrina es todo menos sana.
”sino que teniendo comezón de oír (griego, akoe)”. El Interlineal de Lacueva dice, “sintiendo comezón en el oído”. “Teniendo comezón en las orejas”, dicen las versiones Mod., ASV, JTD. La palabra griega akoe es sustantivo. Se usa en diferentes maneras: el oír (1Co_12:17); lo que es oído, o sea instrucción (Rom_10:16); un rumor, o fama (Mat_4:24); y la oreja misma (Mar_7:35, y aquí en esta frase que estamos comentando).
Pablo habla de hermanos en la fe que desean que se les hagan cosquillas en los oídos, o se los rasquen. Buscan quienes les halaguen, diciéndoles lo que quieran oír.                  
--”se amontonarán maestros”. En el texto griego este verbo se encuentra solamente aquí, aunque en 3:6 (cargadas) aparece uno similar.
De la demanda se origina la oferta. Siempre habrá en abundancia lo que la gente busque. (Hay predicadores “asalariados”, en el sentido de conformarse a la demanda de parte de quienes les sostienen. No tienen convicción). Los hermanos espirituales siguen celosamente las enseñanzas inspiradas por el Espíritu Santo, 1Co_2:15; Rom_8:1; Gál_5:16, mientras que los hermanos carnales buscan la novedad.                     --”conforme a sus propias concupiscencias”. Ellos oyen solamente lo que satisface sus concupiscencias. Habiendo dejado la sana doctrina, estos cristianos profesos buscan maestros que piensen como ellos.  Isa_30:10; Jer_5:31; Ose_4:6-10; Rom_16:18.
Hay personas que llegan a la casa de oración solamente para oír, pero no para aprender. Hacen caso del sonido, pero no de la substancia. Se deleitan en la novedad y en la aceptación de la cultura actual, y buscan la paz para su conciencia atribulada sin hallarla porque quieren continuar en sus errores y pecados.  Jer_6:14; Jer_8:11.
                                                                                                                            
El mundo no cambia, pero ¡la iglesia sí cambia! Los de la iglesia que hoy en día promueven la llamada “nueva hermenéutica” critican y menosprecian la sana doctrina, el patrón del Nuevo Testamento, la iglesia, y el bautismo para perdón de los pecados, mientras abogan fuertemente por “la expansión del papel de la mujer en la iglesia”, la comunión con las iglesias sectarias, y el subjetivismo. Es lo que muchos quieren oír, y buscan maestros conforme a sus concupiscencias que les enseñen de esa manera. Lo que Pablo aquí dice a Timoteo, respecto al tiempo que vendría, es un tiempo que se repite muchas veces en la historia del pueblo de Dios.

 ¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!


miércoles, 6 de marzo de 2019

EL CELO DE YAHVÉ POR SU NOMBRE



Ezequiel 36; 25-38

Eze 36:25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
Eze 36:26  Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Eze 36:27  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.
Eze 36:28  Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.(A)
Eze 36:29  Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre.
Eze 36:30  Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones.
Eze 36:31  Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.
Eze 36:32  No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel.
Eze 36:33  Así ha dicho Jehová el Señor: El día que os limpie de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán reedificadas.
Eze 36:34  Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber permanecido asolada a ojos de todos los que pasaron.
Eze 36:35  Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están fortificadas y habitadas.
Eze 36:36  Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrán que yo reedifiqué lo que estaba derribado, y planté lo que estaba desolado; yo Jehová he hablado, y lo haré.
Eze 36:37  Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se multiplican los rebaños.
Eze 36:38  Como las ovejas consagradas, como las ovejas de Jerusalén en sus fiestas solemnes, así las ciudades desiertas serán llenas de rebaños de hombres; y sabrán que yo soy Jehová.

El pueblo de Dios podría sentirse desanimado en sus esperanzas de una restauración por el sentido no solo de su indignidad de tal favor (que se respondió, en los versículos anteriores, con esto, que Dios, al hacerlo, tendría un ojo para su propia gloria, no para su dignidad), sino de su incapacidad para recibir tal favor, siendo todavía corrupto y pecador; y eso se responde en estos versículos, con la promesa de que Dios por su gracia los preparará y los calificará para la misericordia y luego se los otorgará. Y esto se cumplió en parte con el maravilloso efecto que el cautiverio en Babilonia tuvo sobre los judíos allí, que los curó efectivamente de su inclinación a la idolatría. Pero también se pretende que sea un borrador del pacto de gracia, y un espécimen de esas bendiciones espirituales con las que somos bendecidos en las cosas celestiales por ese pacto. Como (cap. 34) después de la promesa de su regreso, la profecía se deslizó en una promesa de la venida de Cristo, el gran Pastor, por lo que aquí se desliza en una promesa del Espíritu, y sus influencias y operaciones de gracia, que tanto necesitamos  para nuestra santificación como lo hemos hecho con el mérito de Cristo para nuestra justificación. Dios aquí promete que trabajará bien en ellos, para calificarlos para el buen trabajo que pretendía realizar para ellos, v. 25-27.
Teníamos promesas para el mismo significado, cap. 11: 18-20. Que Dios los limpie de las contaminaciones del pecado ( v. 25 ): esparciré agua limpia sobre ustedes, lo que significa que tanto la sangre de Cristo salpicada sobre la conciencia para purificar eso y quitar el sentido de culpa (como aquellos que fueron rociados con el agua de la purificación, por lo que se descargaron de su impureza ceremonial) y la gracia del Espíritu se esparció sobre toda el alma para purificarla de todas las inclinaciones y disposiciones corruptas, mientras Naamán se limpiaba de su lepra sumergiéndose en el Jordán. Cristo nació sin mancha, limpio, de lo contrario su sangre no podría haber estado limpiándonos; y es un Espíritu Santo que nos hace santos. De tu inmundicia y de todos tus ídolos te limpiaré. Y (v. 29) te salvaré de todas tus inmundicias. El pecado está contaminando, la idolatría es particularmente así; hace a los pecadores odiosos para Dios y pesados ​​para ellos mismos. Cuando la culpa es perdonada y la naturaleza corrupta es santificada, entonces somos limpiados de nuestra inmundicia, y no hay otra manera de ser salvados de ella.

1ª- Dios promete a su pueblo aquí, para que sea santificado en ellos, v. 23.

 No podemos santificar el nombre de Dios a menos que él santifique nuestros corazones, ni vivir para su gloria, sino por su gracia.   Que Dios les dé un nuevo corazón una disposición de la mente excelente en sí misma y muy diferente de lo que era antes. Dios obrará un cambio interno para un cambio universal. Debemos entender que todos los que tienen interés en el nuevo pacto, y un título para la nueva Jerusalén, tienen un nuevo corazón y un nuevo espíritu, y estos son necesarios para su caminar en la novedad de la vida. Esta es la naturaleza divina que los creyentes son por las promesas hechas.   Que, en lugar de un corazón de piedra, insensible e inflexible, no reciba ninguna impresión divina y devuelva cualquier afecto devoto, Dios le daría un corazón de carne, Un corazón suave y tierno, que tiene sentidos espirituales ejercitados, consciente de los dolores y placeres espirituales, y que cumple en todo con la voluntad de Dios. Tenga en cuenta que la gracia renovadora produce un cambio tan grande en el alma como el convertir una piedra muerta en carne viva. Dado que, además de nuestra inclinación al pecado, nos quejamos de la incapacidad de cumplir con nuestro deber, Dios hará que caminemos en sus estatutos, no solo nos  mostrará el camino de sus estatutos, sino que nos inclinarán a caminar  y provistos completamente de sabiduría y voluntad, y de poderes activos para toda buena obra. Para esto pondrá su Espíritu dentro de nosotros, Como maestro, guía y santificador. Tenga en cuenta que Dios no obliga a los hombres a caminar en sus estatutos por la violencia externa, sino que nos hace caminar en sus estatutos por un principio interno. Y observe qué uso deberíamos hacer de este gracioso poder y principio que nos prometió puesto dentro de nosotros.
Si Dios hace su parte de acuerdo con la promesa, debemos hacer la nuestra de acuerdo con el precepto. Tenga en cuenta que la promesa de la gracia de Dios para permitirnos cumplir con nuestro deber debe comprometerse y acelerar nuestro cuidado y esfuerzo constantes para cumplir con nuestro deber. Las promesas de Dios deben llevarnos a sus preceptos como nuestro gobierno, y luego sus preceptos deben enviarnos de vuelta a sus promesas de fortaleza, porque sin su gracia no podemos hacer nada.

II. Dios aquí promete que los tomará en alianza consigo mismo.

 La suma del pacto de gracia que tenemos, v. 28. Tú serás mi pueblo, y yo seré tu Dios. No es: "Si tú eres mi pueblo, yo seré tu Dios" (aunque es muy cierto que no podemos esperar que Dios sea para nosotros un Dios a menos que seamos un pueblo para él), pero él tiene Nos eligió y nos amó primero, no nosotros; por lo tanto, la condición es de gracia, es por promesa, así como la recompensa; no por mérito, no por obras: "Tú serás mi pueblo; Te haré así; Te daré la naturaleza y el espíritu de mi pueblo, y entonces seré tu Dios ''. Y esta es la base y la piedra fundamental de la felicidad de un creyente; es el cielo mismo, Ap. 21: 3, Ap. 21: 7.

III. Él promete que hará todo lo bueno para ellos que exige la exigencia de su caso.

Cuando estén preparados para la misericordia, luego volverán a sus posesiones y se volverán a instalar en ellos ( v. 28 ): Morarás en la tierra que yo di a tus padres. Dios, al traerlos de nuevo a ella, no tendrá en cuenta ningún mérito suyo, sino la promesa hecha a los padres; porque por lo tanto se lo dio a ellos al principio, Deu. 7:7- 8 . Por eso es amable, porque ha dicho que así será. Esto seguirá sobre la bendita reforma que Dios trabajaría entre ellos (v. 33):"En el día en que te limpiaré de todas tus iniquidades, y así te habré reunido para la herencia, haré que vivas en las ciudades, y así te pondré en posesión de la herencia." Este es el método de misericordia de Dios, de hecho, primero es separar a los hombres de sus pecados y luego restaurarlos a sus comodidades.   Entonces disfrutarán de un montón de todas las cosas buenas. Cuando sean salvados de su inmundicia, de sus pecados entonces aumentaré el trigo v. 29. La abundancia viene del llamado de Dios, y la abundancia que él pide seguirá creciendo; y cuando él pronuncie la palabra, el fruto del árbol y del campo se multiplicará. A medida que los habitantes se multiplican, las producciones se multiplicarán para su mantenimiento; porque el que envía bocas, enviará carne. El hambre era uno de los juicios bajo los cuales habían trabajado, y había sido un reproche para ellos, que debían morir de hambre en una tierra tan famosa por su fecundidad. Pero ahora no te haré hambre; y ninguno está debajo de esa vara sin haber sido echado por él. Entonces no recibirán más reproche de hambre, nunca volverá a ser reprendido con eso, ni se dirá nunca que Dios es un Maestro que mantiene a sus siervos a corto plazo. No, no solo serán eliminados del reproche del hambre, sino que tendrán el crédito de la abundancia. La tierra que había permanecido desolada durante mucho tiempo a la vista de todo lo que pasaba, que la miraba, algunos con desprecio y otros con compasión, se volverá a cultivar (v. 34) y, habiendo permanecido mucho tiempo en barbecho, ahora será más fructífera. Observen, Dios aumentará el maíz y, sin embargo, deberán cultivar el suelo para ello. Tengamos en cuenta, incluso las misericordias prometidas deben ser trabajadas porque la promesa no es reemplazar, sino acelerar y alentar nuestra perseverancia y esfuerzo. Y tal bendición ordenará Dios en la mano de los diligentes para que todos los que pasen lo noten, con asombro, v. 35. Dirán: "Mira lo bendito que es el cambio aquí, cómo esta tierra desolada se ha vuelto como el jardín del Edén, el desierto se convirtió nuevamente en un paraíso ''. Tenga en cuenta que Dios tiene honores en la reserva para que su pueblo sea coronado con suficiente para contrarrestar el desprecio con el que ahora están cargados, y en ellos será honrado. Se compara este maravilloso aumento de las personas de la tierra y de sus productos (v. 38) a los grandes rebaños de ganado que son traídos a Jerusalén, para ser sacrificados en una de las fiestas solemnes. Incluso las ciudades que ahora se encuentran en ruinas se llenarán con familias de hombres, no como las bandadas con que se cubren los pastos ( Sal. 65:13 ), sino como la manada santa que se lleva a los atrios de la casa del Señor.
Tengamos en cuenta: Entonces, el aumento de los números de un pueblo es honorable y cómodo, de hecho, cuando todos están dedicados a Dios como un rebaño sagrado, que se le presentará para sacrificios vivos. Las multitudes son una hermosa vista en el templo de Dios.

 IV. Él muestra cuáles serán los efectos felices de este bendito cambio.

 Tendrá un efecto feliz en el pueblo de Dios, ya que los llevará a un arrepentimiento ingenuo por sus pecados (v. 31): Entonces, recordarán sus propios caminos malvados y se aborrecerán a sí mismos. Veamos aquí qué es el pecado; es una abominación, una cosa abominable, esa cosa abominable que el Señor odia. Veamos cuál es el primer paso hacia el arrepentimiento; es recordar nuestros propios caminos malvados, reflexionar seriamente sobre los pecados que hemos cometido y ser particular al recapitularlos. Debemos recordar contra nosotros mismos, no solo nuestras inmensas enormidades, nuestros propios caminos malvados, sino también nuestros defectos y enfermedades, nuestras acciones que no fueron buenas, no tan buenas como deberían haber sido; No solo nuestras violaciones directas de la ley, sino nuestra falta de cumplimiento. Veamos lo que siempre es un compañero del verdadero arrepentimiento, y eso es odiarse a sí mismo, una vergüenza santa y confusión de rostros: "Se aborrecerán a sí mismos ante sus propios ojos, viendo cuán repugnantes se han hecho a los ojos de Dios". El amor propio está en el fondo del pecado, del cual no podemos dejar de sonrojarnos de ver lo absurdo, pero nuestra pelea con nosotros mismos es para que nuestro ser, sobre una buena base, se reconcilie con nosotros mismos. Y, por último, veamos lo que es más importante un poderoso incentivo para un arrepentimiento evangélico, y ese es un sentido de la misericordia de Dios: cuando Dios los establezca en medio de la abundancia, entonces se detendrán a sí mismos por sus iniquidades. Tengamos en cuenta que la bondad de Dios debe vencer nuestra maldad y llevarnos al arrepentimiento. Cuanto más veamos la disposición de Dios para recibirnos en favor de nuestro arrepentimiento, más razones tendremos que avergonzarnos de nosotros mismos para poder pecar contra tanto amor. Ese corazón es duro por cierto que no se fundirá así.   Tendrá un efecto feliz sobre sus vecinos, porque los llevará a un conocimiento más claro de Dios ( v. 36 ): "Entonces los paganos que están a tu alrededor, que hablaron ignorantemente de Dios (porque así todos los que hablan mal de él) cuando vean desolada la tierra de Israel, comenzarán a conocer mejor y a hablar más inteligentemente de Dios, convenciéndose de que es capaz de reconstruir las ciudades más desoladas y de replantar los países más desolados, y eso, aunque el curso de sus favores a su pueblo puede ser obstruido por un tiempo, no se les cortará para siempre "." Se les debe hacer conocer la verdad de la revelación divina por el acuerdo exacto que discernirán entre la Palabra de Dios que él ha hablado a Israel y sus obras que él ha hecho por ellos: Yo, el Señor, lo he hablado, y lo haré. Con nosotros, decir y hacer son dos cosas, pero no lo son con Dios.

V. Les propone estas cosas a ellos, no como recompensa de sus méritos, sino como el retorno de sus oraciones.

Que no se crean que han merecido algo ( v. 22 , v. 32 ); No, te avergüenzas y confundes por tus propios caminos. Dios está haciendo esto, todo lo que ha prometido; es tan seguro que se hará como si ya se hubiera hecho, y los eventos actuales tienen una tendencia hacia ella. Pero entonces, deben renunciar al mérito de sus propias buenas obras, y deben reconocer que no es por ellos, que se hace; Entonces, cuando Dios trajo a Israel a Canaán por primera vez, se introdujo una advertencia expresa contra este pensamiento. Deu. 9: 4-6, No es para tu justicia. No es por el bien de ninguna de sus buenas cualidades o buenas acciones, no porque Dios los haya necesitado, o haya esperado ningún beneficio por parte de ellos. No, al mostrar misericordia, actúa por prerrogativa, no por nuestros desiertos, sino por su propio honor. Veamos cuán enfáticamente se expresa esto: Sea conocido por ustedes, no es por su bien lo que da a entender que estamos dispuestos a tener una alta conciencia de nuestros propios méritos y estamos convencidos, con dificultad, de negarnos a confiar en ellos. Pero, de un modo u otro, Dios hará que todos sus favoritos sepan y sepan que es su gracia, y no su bondad, su misericordia, y no su mérito, lo que los hizo así; y que por lo tanto no para ellos,   sino para él, es toda la gloria debida.

 Deben arrepentirse del pecado de sus propios caminos malvados. Deben reconocer que las misericordias que reciben de Dios no solo no son merecidas, sino que se pierden mil veces; y, por lo tanto, deben estar tan lejos de alardear de sus buenas obras que deben avergonzarse y confundirse por sus malos caminos, y entonces están mejor preparados para la misericordia. Sin embargo, hágales saber que deben desearlo y esperarlo (v. 37): Aun así, esto será consultado por la casa de Israel. Dios ha hablado, y lo hará, y será buscado para ello. Requiere que su pueblo lo busque, e inclinará sus corazones para hacerlo, cuando venga hacia ellos en forma de misericordia.  

 Deben orar por ello, ya que por medio de la oración se busca y se busca a Dios. Lo que es el asunto de las promesas de Dios debe ser el tema de nuestras oraciones. Al pedir la misericordia prometida, debemos dar gloria al donante, expresar un valor por el don, ser dueño de nuestra dependencia y honrar la oración que Dios ha honrado. El mismo Cristo debe pedir, y entonces Dios le dará a los paganos por su herencia, debe orar al Padre, y luego él lo hará envíando el Consolador; mucho más debemos pedir que podamos recibir. La misericordia debe ser, no solo un acto de providencia, sino un hijo de promesa; y, por lo tanto, la promesa debe ser observada, y la oración debe hacerse con un ojo de fe sujeto a la promesa, que debe ser tanto la guía como la base de nuestras expectativas. De estas dos formas encontramos a Dios preguntado por Daniel, en el nombre de la casa de Israel, cuando estaba a punto de hacer esas grandes cosas por ellos; consultó los oráculos de Dios, porque entendió por libros, el libro del profeta Jeremías, lo que se esperaba y cuándo; y luego puso su rostro para buscar a Dios por medio de la oración, Dan. 9: 2-3 . Tengamos en cuenta que nuestra comunión con Dios debe ser mantenida por la palabra y la oración en todas las operaciones de su providencia que nos conciernen y en ambas debe ser consultada.

6 marzo 2019: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.



Juan 15; 1-2,5
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.  
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

       Jesús, como en otras ocasiones, elabora en este pasaje figuras e ideas que eran parte de la herencia religiosa de la nación judía. Una y otra vez en el Antiguo Testamento, Israel se representa como la parra o la viña de Dios. «La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel» (Isa_5:1-7). "Yo te planté de pura cepa,» es el mensaje de Dios a Israel por medio de Jeremías (Jer_2:21). Ezequiel 15 compara a Israel a una vid cuya madera no sirve nada más que para el fuego, y Eze_19:10-14  con una parra en medio de la viña, que luego es arrojada al desierto. «Israel es una frondosa parra» Ose_10:1). "Te trajiste una vid de Egipto» Sal_80:8). La vid había llegado a ser de hecho el símbolo de la nación de Israel.   La vid era una pieza especial de la imaginería judía, y el mismísimo símbolo de Israel.
Jesús Se llama "la Vid verdadera.» La punta de esa palabra aléthinós -verdadera, real, genuina- es la siguiente. Es curioso que el símbolo de la vid no se usa nunca en el Antiguo Testamento sino unido a la idea de degeneración. La punta de la alegoría de Isaías es que la viña se ha vuelto silvestre. Jeremías dice que Dios se queja de que la nación que Él plantó de pura cepa se ha vuelto cepa borde.
Es como si Jesús dijera: «Creéis que porque pertenecéis a la nación de Israel sois sarmientos de la verdadera vid de Dios; pero la nación es una vid degenerada, como dijeron todos vuestros profetas. Pero la auténtica Vid de Dios soy Yo. Por el hecho de ser judíos no os vais a salvar. Lo único que os puede salvar es estar unidos vitalmente conmigo, porque Yo soy la auténtica Vid de Dios y, por tanto, tenéis que ser sarmientos unidos a Mí.» Jesús estaba estableciendo el principio de que el verdadero camino a la salvación de Dios no es tener sangre judía, sino tener fe en Él. Ninguna cualificación externa puede poner a una persona en la debida relación con Dios; sólo la amistad de Jesucristo puede hacerlo.
Cuando Jesús trazó la alegoría de la vid sabía de lo que estaba hablando. La vid se cultivaba y se cultiva todavía en toda Palestina, más o menos como en España, aunque más en terrazas. Es una planta que requiere mucha atención si se quiere obtener un fruto de calidad. El terreno tiene que estar perfectamente limpio, y las plantas se separan convenientemente para que se puedan desarrollar. Se suelen podar los sarmientos en el invierno reduciendo la cepa a su mínima expresión. Algunas veces se poda la cepa a menos de un metro de altura, dejándole brazos radiales que se atan a tutores hasta que se hacen resistentes, que son los que producen los sarmientos, y estos el fruto; otras veces se apoyan las varas en espalderas o en árboles. Y, desde luego, a veces como parras, que se hacen muy frondosas a la puerta de las cabañas. Pero siempre requieren una buena preparación y un buen cuidado del suelo. No se deja que la vid dé fruto los tres primeros años, para que desarrolle conservando toda su energía. Ya adulta produce dos tipos de sarmientos, unos que dan fruto y otros que no. Los que no van a dar fruto se cortan bien atrás para que no vuelvan a brotar ni esquilmen la fuerza de la planta. La vid no puede dar buen fruto a menos que se la pode drásticamente-y Jesús lo sabía muy bien.
Además, la madera de la vid tiene la curiosa particularidad de que no sirve para nada. Es demasiado fibrosa y poco compacta. En ciertas épocas del año, establecía la ley, se tenían que llevar al templo ofrendas de madera para los fuegos de los altares; pero no se consideraban aceptables las cepas. Lo único que se podía hacer con los sarmientos de la poda o con las cepas que se arrancaban era una fogata, para que no trajeran miseria -plagas-a los árboles.  

Jesús dice que así son Sus seguidores. Algunos de ellos son estupendos sarmientos productores Suyos, y otros son chupones que no dan ningún fruto. ¿En quién estaba pensando Jesús al hablar de los sarmientos estériles? Se pueden dar dos respuestas.
La primera es que estaba pensando en los judíos. ¿No era esa la lección que habían dado los antiguos profetas? La mayoría de los judíos se negaron a escuchar a Jesús y a aceptarle; por tanto, eran sarmientos estériles y secos. La segunda es que estaba pensando en algo más general que incluye a los cristianos cuyo cristianismo es pura profesión sin práctica -como se definen muchos: creyentes, pero no practicantes. Estaba pensando en los cristianos inútiles: todo hoja, pero nada de fruto. Y estaba pensando en los cristianos que se vuelven apóstatas, que oyeron el mensaje y lo aceptaron y lo abandonaron convirtiéndose en traidores al Maestro al Que se habían comprometido a servir.
Así es que hay tres maneras en que podemos ser sarmientos improductivos. Podemos negarnos a escuchar a Jesucristo. O podemos escucharle, y luego confesarle de labios para fuera, sin acciones. O podemos aceptarle como Maestro y luego, en vista de las dificultades que se nos presentan o el deseo de vivir nuestra vida, Le abandonamos. Es uno de los principios fundamentales del Nuevo Testamento que la inutilidad invita al desastre. El sarmiento improductivo acaba en el fuego.
Este pasaje nos dice mucho acerca de mantenernos en Cristo. ¿Qué quiere decir eso? Es verdad que el que el cristiano está en Cristo y Cristo en él. Pero hay muchos -puede que la mayoría- que no tienen nunca esta experiencia. Si nos encontramos entre ellos, no debemos acomplejarnos. Hay una manera mucho más simple de considerarlo y experimentarlo que está abierta a todos.
Usemos una analogía humana. Todas las analogías son imperfectas, pero tenemos que hacer uso de las ideas de que disponemos. Supongamos que una persona es débil. Ha caído en una tentación; ha hecho un lío de su vida. Está deslizándose hacia un estado de degeneración mental, moral y física. Ahora supongamos que tiene un amigo o amiga de carácter fuerte y amable y amante, que la rescata de su degradación. Sólo hay una manera en la que puede mantener su reforma y mantenerse en el buen camino: manteniéndose en constante contacto con quien le ha otorgado su amistad y ayuda. Si pierde el contacto, todas las probabilidades apuntan a que sus debilidades se le impondrán otra vez. Las viejas tentaciones le saldrán al paso otra vez, y caerá. Su vida de santidad depende de que se mantenga en contacto constante con el carácter fuerte que es su apoyo.
Muchas veces una persona derrotada por el vicio o por la vida ha ido a vivir con otra que le ha ofrecido ayuda. Mientras se mantuvo en aquel hogar y compañía, todo parecía ir bien; pero cuando saltó la barrera otra vez y se fue a lo suyo, cayó. Tenemos que mantenernos en contacto con el bien para derrotar al mal.  
Mantenernos en Cristo es algo así. El secreto de la vida de Jesús era Su constante contacto con Dios; con frecuencia se retiraba a algún lugar solitario a encontrarse con Él. Debemos mantenernos en contacto con Jesús. No podremos hacerlo a menos que nos lo propongamos. Por ejemplo: orar por las mañanas, aunque sea sólo un momento, es tomar un antiséptico que nos dura todo el día: porque no podemos salir de la presencia de Cristo a tocar cosas malas.   Para la mayor parte de nosotros, será un constante contacto con Él. Querrá decir organizar la vida, y la oración, y el silencio, de tal manera que no haya nunca un día que nos olvidemos de Él.
Por último, fijémonos en que aquí se establecen dos cosas acerca del buen discípulo. Primera, que enriquece su propia vida; su contacto con Jesús le hace fructífero. Segunda, que da gloria a Dios. El ver una vida así hace que la gente piense en Dios. Dios es glorificado cuando llevamos mucho fruto y nos mostramos discípulos de Jesús. La mayor gloria de los cristianos es dar gloria a Dios con nuestra vida y conducta.

 ¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!

martes, 5 de marzo de 2019

5 marzo 2019: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.



Gálatas 1; 10
Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

La verdad fundamental que se esconde en esta epístola es que el Evangelio de Pablo era el Evangelio de la Gracia. Él creía con todo su corazón que una persona no podía hacer nada para ganar el amor de Dios; y, por tanto, lo único que uno podía hacer era rendirse a merced de Dios en un acto de fe. Lo único que uno podía hacer era aceptar con admirada gratitud lo que Dios le ofrecía; lo importante no es lo que podamos hacer por nosotros mismos, sino lo que Dios ha hecho por nosotros.
Lo que Pablo había predicado a los Galátas había sido el Evangelio de la Gracia de Dios. Después de él habían llegado unos predicando una versión judía del Evangelio. Proclamaban que si se quería agradar a Dios había que circuncidarse y consagrarse a cumplir todas las reglas y normas de la Ley. Siempre que uno realizara una obra de la ley, decían, se apuntaba algo positivo en su cuenta corriente con Dios. Estaban enseñando que una persona necesitaba ganarse el favor de Dios. Para Pablo eso era imposible.
Los oponentes de Pablo declaraban que él ponía la religión demasiado fácil para congraciarse con la gente. De hecho, esa acusación era lo contrario de la verdad. Después de todo, si la religión consistiera en cumplir un conjunto de reglas y normas sería posible, por lo menos en teoría, satisfacer sus exigencias; pero Pablo presentaba la Cruz diciendo: " Así os ha amado Dios.» La religión se convierte en un asunto, no de satisfacer las exigencias de la ley, sino de cumplir las demandas del amor. Una persona puede satisfacer las exigencias de la ley, porque tienen límites estrictos y estatutarios; pero nunca podrá cumplir las demandas del amor, que son infinitas. Si una persona pudiera darle al ser querido el Sol, la Luna y las estrellas, seguiría sintiendo que todo eso era una ofrenda demasiado pequeña. Pero lo único que podían ver los oponentes judíos de Pablo era que había enseñado que la circuncisión ya no era necesaria, ni la ley pertinente.
Pablo negaba estar intentando congraciarse con la gente. No era a la gente a la que servía, sino a Dios. No le importaba lo más mínimo lo que la gente pensara o dijera de él: su único Amo era el Señor. Y entonces presentó una prueba concluyente: «Si yo estuviera tratando de congraciarme con la gente no sería esclavo de Cristo.» Lo que tenía en mente era que un esclavo llevaba marcado en el cuerpo con un hierro candente el nombre de su amo; y él llevaba en su cuerpo las cicatrices de sus sufrimientos, que eran la marca de ser esclavo de Jesucristo. «Si -decía- no me propusiera más que ganar el favor de los seres humanos, ¿llevaría estas señales en el cuerpo?» El hecho de que estuviera marcado era la prueba definitiva de que su propósito era servir a Cristo, y no agradar a los demás.
Es cuando los demás ven que estamos dispuestos a sufrir por la fe que decimos tener cuando empiezan a creer que la tenemos de veras. Si la fe no nos costara nada, los demás no la valorarían en nada.

Juan 5; 44
¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

¿Qué tiene que ver el recibir gloria los unos de los otros con el no creer en Cristo? Los que buscan y reciben la gloria humana, se sienten contentos y satisfechos. Los judíos se sentían más santos que los otros y, por eso, se sentían satisfechos. De esto Pablo advierte en 2Co_10:12, "Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos". Si nos comparamos unos con otros y nos sentimos satisfechos, no veremos la necesidad de creer en Cristo, pero si sinceramente nos comparamos con Cristo, veremos nuestra condición verdadera y esto puede ser el principio de la fe.
La gloria que se recibe puede ser aprobación o aceptación. Muchos no obedecen a Cristo por no ofender a su familia (Mat_10:34-37). Muchos otros no obedecen por no ser criticados por sus amigos y conocidos. Estos no buscan la gloria de Dios sino la gloria (aprobación, aceptación) de los hombres.
-- y no buscáis la gloria que viene del Dios único? -- Era y es fácil ser convencido de que Jesús de Nazaret es el Cristo. Hay mucha evidencia para confirmar esta verdad. Sin embargo, los judíos no creían porque eran rebeldes contra Dios y no buscaban su aprobación, y solamente querían recibir gloria (aprobación) los unos de los otros.
Los que buscan la gloria, aprobación y aplauso de los hombres no tienen la humildad para creer en Cristo y obedecerle. Cuando algún predicador o alguna iglesia tratan de impresionar a los del mundo para tener influencia sobre ellos por medio de cosas materiales, dejan de ser iglesias y predicadores de Cristo. El honor del mundo es incompatible con el honor de Dios; los que buscan el honor del mundo pierden el honor de Dios, y los que buscan el honor de Dios pierden el honor del mundo.

 ¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!


domingo, 3 de marzo de 2019

4 marzo 2019: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.


 Mateo 5; 8
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

El corazón limpio es la base principal de las demás virtudes. Pro_4:23, "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida". 1Ti_1:5, "Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida". La palabra "corazón" abarca el intelecto, la voluntad, las emociones, y la conciencia; el corazón debe ser limpio en todo sentido.
 Es importante entender el significado figurado de la palabra "corazón". No significa solamente las emociones, sino que abarca (1) el intelecto, (2) la voluntad, (3) las emociones, y (4) la conciencia. La palabra "corazón" se refiere al asiento de la vida espiritual: (1). Es el asiento del entendimiento, Mat_13:15. (2). Es el asiento de los pensamientos, Mat_9:4. (3). Es el asiento de las percepciones, Jua_12:40. (4) Es el asiento de la fe, Rom_10:9; Rom_10:19. (5). Es el asiento de la conciencia, Hch_2:37; 1Jn_3:20. (6). Es el asiento de las intenciones, Heb_4:12. (7). Es el asiento de los propósitos, Hch_11:23. (8). Es el asiento de la voluntad, Rom_6:17. (9). Es el asiento de los deseos, Mat_5:28.
 Con el corazón se entristece (Rom_9:2); se regocija (Jua_16:22); se desea (Mat_5:28); se ama (Mat_22:37); se entiende (Jua_12:40); se piensa (Mat_9:4; Luc_1:51); se razona (Mar_2:6); se propone (Hch_11:23); y se cree (Rom_10:10).
Mat_22:37-39, "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con tu mente". Mar_12:30 agrega "y con todas tus fuerzas". Según estos textos debemos amar a Dios con todo nuestro ser.
                                                                                   
Ezequiel 36; 26
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Un "corazón nuevo" y un "espíritu nuevo" son lo mismo; es decir, una regeneración o nuevo nacimiento; renovado por el Espíritu y la gracia de Dios; en el que se pone un nuevo principio de vida; se infunde nueva luz; una nueva voluntad, llena de nuevos propósitos y resoluciones; donde se colocan nuevos afectos y se forman nuevos deseos; y donde hay nuevas delicias y alegrías, así como nuevas penas y problemas; lo mismo que en el Nuevo Testamento se llama el "hombre nuevo", y la nueva criatura, ( Efesios 4:24 ) ( 2 Corintios 5:17 )
  Un temor al corazón y un temor al espíritu ''; donde está el verdadero temor de Dios, un corazón verdaderamente bondadoso; y que es puramente el don de Dios, y es el fruto de su rica gracia, abundante misericordia y gran amor: y quitaré el corazón de piedra de tu carne; `` Y romperé el corazón de los impíos, que es duro como una piedra ''; este es un corazón endurecido por el pecado, y confirmado en él; destituido de vida espiritual y movimiento; sin sentido y estúpido, terco e inflexible; en el que no se hacen impresiones; y que permanece duro e impenitente: ahora esto está en "la carne", en la naturaleza corrupta; y esta dureza de corazón es natural para los hombres; y todos los que la tienen están tras la carne, o son carnales; y requiere omnipotencia para eliminarlo; no puede ser sacado por los hombres por sí mismos: ni por los ministros de la palabra; ni por las misericordias y los juicios de Dios; sino por la poderosa y eficaz gracia de Dios; dando arrepentimiento a la vida; Trabajando la fe en el alma, para mirar a un Cristo crucificado; y derramando el amor de Dios en el corazón, que lo ablanda y lo derrite; todo lo que es hecho por el Espíritu, y frecuentemente por medio de la Palabra.  
 Y les daré un corazón de carne; un corazón sensible al pecado y al peligro; penitente, suave y tierno, a través del amor y el temor de Dios; un corazón espiritual y santificado; Sumiso a la voluntad de Dios; Flexible y obsequioso a los mandamientos de Cristo; en el cual las impresiones son hechas por la gracia de Dios; Donde están escritas las leyes de Dios, se pone el Evangelio de Cristo; donde se forma el mismo Cristo; donde están el temor de Dios, la fe, la esperanza y el amor, y toda otra gracia.

 ¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!


3 marzo 2019: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.



Jeremías 12; 7
He dejado mi casa, desamparé mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en mano de sus enemigos.

El templo, donde el Señor tomó su residencia, y dio su presencia a su pueblo; esto se cumplió en el primer templo, cuando fue destruido por los caldeos; y más plenamente en el segundo, cuando Cristo se despidió de él (Mateo 23:38) y cuando esa voz se escuchó en él, un poco antes de la destrucción de Jerusalén: `` Vámonos de aquí ''.
 Las personas que él había elegido para su herencia, a quienes valoraba y cuidaba y protegía como tales (Deuteronomio 32: 9). Yo he dado al querido amado de mi alma; a quien amaba y deleitaba de todo corazón, y que eran tan queridos para él como la niña de sus ojos: en las manos de sus enemigos; los caldeos. Esta profecía representa la cosa como si ya se hubiera hecho, debido a su certeza, y para despertar a los judíos de su letargo y estupidez; y según los caracteres que el Señor les da, aparece la ingratitud de la que habían sido culpables, y que su ruina se debía a ellos mismos y a sus pecados.

Romanos 8; 32
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Se dice que Dios no escatimó ni a los ángeles que pecaron, ni al viejo mundo que estaba lleno de violencia, ni a Sodoma y Gomorra, cuya maldad era grande, ni a los egipcios y sus primogénitos, que se negaban a dejar ir a Israel, ni a los propios israelitas. , cuando transgredieron sus leyes, ni los malvados endurecieron en pecado; todo lo que no se debe admirar; pero que no debe escatimar a "su propio Hijo", de la misma naturaleza que él, e igual a él, el Hijo de su amor, y que nunca pecó contra él, es muy asombroso: perdona a muchos de los hijos de los hombres de manera providencial y de gracia, pero no escatimó a su propio Hijo ni lo abatió en ningún aspecto, lo que se acordó entre ellos, con respecto a la salvación de su pueblo; como aparece por su naturaleza humana asumida, con todas sus debilidades y enfermedades; por haberle puesto sobre él todas las iniquidades de su pueblo, y todo el castigo que se le debía, le infligió, sin la más mínima atenuación; y por sus sufrimientos no siendo diferidos en absoluto, más allá del tiempo señalado; cuando se exigió la plena satisfacción de todos sus pecados, se insistió en el pago total de sus deudas hasta el límite máximo, y todo se hizo de acuerdo con el más estricto rigor de la justicia divina: y que no fue por desafecto para él; ni porque él mismo mereciera tal trato; pero debido al consejo, el propósito y la promesa de Dios, que su ley y justicia podrían estar plenamente satisfechas y su pueblo completamente salvado (Génesis 22:12 ), "no me has negado a tu Hijo, tu único Hijo de mí",  por eso Dios no escatimó a su Hijo, porque Él no lo retuvo.

Romanos 5; 10
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

El hecho de que Jesucristo muriera por nosotros es la prueba definitiva del amor de Dios. Ya sería bastante difícil encontrar a alguien que estuviera dispuesto a morir por un justo; sería remotamente posible convencer a alguien para que muriera por alguna idea grande y buena; y alguien podría tener el amor necesario para dar su vida por un amigo. Pero lo inmensamente maravilloso del amor de Jesucristo es que murió por nosotros cuando no éramos más que pecadores enemistados con Dios. Ningún amor puede llegar más lejos.
No fue por buenas personas por las que murió Cristo, sino por pecadores; no eran amigos de Dios, sino gente que estaba enemistada con Él.
Pablo da otro paso adelante. Gracias a Jesús ha cambiado nuestro status con Dios. Aunque éramos pecadores, Jesús nos puso en la debida relación con Dios. Pero eso no es todo. No sólo había que cambiar nuestro status; también había que cambiar nuestro estado. Un pecador salvado no puede seguir siendo pecador; tiene que hacerse bueno. La muerte de Cristo cambió nuestro status; su vida de Resurrección cambia nuestro estado. Jesús no está muerto, sino vivo; está siempre con nosotros para ayudarnos y guiarnos, para llenarnos de Su fuerza para que venzamos la tentación, para vestirnos con algo de su gloria. Jesús empieza por poner a los pecadores en la debida relación con Dios aun cuando son pecadores; y continúa, por su Gracia, capacitándolos para que abandonen el pecado y sean personas nuevas y buenas.


¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!

2 marzo 2019: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.




Juan 5; 24   De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. 

   Jesús dice sencillamente que el aceptarle es la vida, y el rechazarle es la muerte. ¿Qué quiere decir escuchar las palabras de Jesús y creer en el Padre Que Le envió? Para decirlo lo más brevemente posible, quiere decir tres cosas:
 (i) Quiere decir que Dios es como Jesús nos dice, que es: que es amor; y es entrar en una nueva relación con El en la que el miedo ha sido desterrado.
(ii) Quiere decir aceptar la clase de vida que Jesús nos ofrece, aunque sea difícil y conlleve sacrificios, en la seguridad de que aceptarla es entrar en el camino definitivo que conduce a la paz y a la felicidad, y rechazarla es tomar el camino que conduce infaliblemente a la muerte y al juicio.
(iii) Quiere decir aceptar la ayuda del Cristo Resucitado y la dirección del Espíritu Santo, y encontrar así la fuerza para todo lo que implica el camino de Cristo.

Cuando lo hacemos, entramos en tres nuevas relaciones:
 (i) Entramos en una nueva relación con Dios. El Juez llega a ser el Padre; lo distante llega a estar cerca; la enemistad se convierte en confianza, y el temor en amor.
(ii) Entramos en una nueva relación con nuestros semejantes. El odio se convierte en amor; el egoísmo deja paso al servicio, y el rencor al perdón.
(iii) Entramos en una nueva relación con nosotros mismos. La debilidad pasa a ser fuerza; el fracaso, éxito, y la tensión, paz.
El aceptar el ofrecimiento de Cristo es encontrar la vida. Todos estamos vivos en cierto sentido; pero hay pocos que se puede decir que conocen la vida en el sentido más real de la palabra.  
La persona que acepta a Cristo ha pasado de muerte a vida. Ya en este mundo la vida se convierte en algo nuevo y emocionante; en el mundo por venir la vida eterna con Dios se convierte en una seguridad.
Jesús dice que el creyente tiene vida eterna para dar énfasis a que Dios siempre cumple sus promesas. No solamente se usa el tiempo presente, sino también aún se usa el tiempo pasado, para este propósito. Por ejemplo, Gén_17:5, Dios dijo a Abram, "te he puesto por padre de muchedumbre de gentes". Desde luego, en ese momento Abram no era padre de muchedumbre de gentes, pero la promesa de Dios es tan segura que desde ese momento habló de su cumplimiento como una realidad. 
         "Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó" (Jos_6:2). Le dijo esto antes de darle los mandamientos que deberían obedecer para obtener la victoria. ¿Por qué dijo, "yo he entregado en tu mano a Jericó" antes de hacerlo? Porque la promesa de Dios era tan segura que desde ese momento habló de la toma de Jericó como si fuera un hecho histórico. Isaías usa el tiempo pasado para hablar del Cristo, como si ya hubiera dado su vida en expiación por los pecados (Isa_53:1-12).
         Jesús dijo, "esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados" (Mat_26:28); no dice "será derramada", sino que aquí también usa el tiempo presente para enfatizar la certeza de su muerte.
         De esta misma manera dice "tiene vida eterna" para dar énfasis a la certeza de las promesas de Dios. Sin embargo, esta promesa de Dios tiene condiciones o requisitos: "El que oye mi palabra, y cree al que me envió". Como Jesús enseña en Luc_8:13, el que oye su palabra puede dejar de oír, y el que cree puede dejar de creer. Jesús no enseña que el que deja de oír y creer tiene vida eterna. Por lo tanto, Pablo dice, "El que piensa estar firme, mire que no caiga" (1Co_10:12) y Pedro dice, "Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás" (2Pe_1:10).
         Los que están en pecado están muertos, es decir, separados de Dios (Efe_2:1; Efe_5:14). Compárese Luc_15:32, el hijo pródigo "era muerto" y al volver "ha revivido". Cuando obedecemos al evangelio tenemos vida (estamos reconciliados con Dios). "Como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva" (Rom_6:4). La vida eterna es nuestra herencia (Rom_8:17) y esta esperanza nos motiva a transformarnos a la imagen de Cristo. "Sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro" (1Jn_3:2-3).

¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!

viernes, 1 de marzo de 2019

1 marzo 2019: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.


                    
Santiago 4:8  Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.  

   La frase "acercarse a Dios" se emplea en las Escrituras principalmente en el sentido de adorar a Dios. En el Antiguo Testamento, Éxo_19:22; Lev_10:3; Jer_30:21; en el Nuevo Testamento, Heb_4:16 (en oración); 7:19; 10:22; Jua_6:37. Como en el versículo anterior, Santiago emplea el imperativo que significa hacerlo decisivamente.
         Ya dijo Santiago resistir al diablo y huirá; ahora dice acercarse a Dios, y Dios se acercará. 1Cr_28:9; 2Cr_15:2; Isa_55:6-7; Zac_1:3.
         --"Pecadores, limpiad las manos". No los llama "hermanos" aquí, pues necesitan una fuerte admonición, debido a sus alianzas con el mundo. (Los llamo' "adulteras" en el versículo 4). Otra vez dice Santiago "pecador" en 5:20. Habían retrocedido, y ahora necesitan el arrepentimiento, la purificación y el volver a adorar a Dios de todo corazón.
         Las manos simbolizan los hechos y acciones de la vida (como el "corazón", en la frase siguiente, los pensamientos).
         Manos limpias simbolizan pureza moral e inocencia. Sal_24:4; Sal_26:6; Sal_73:13; Isa_1:15-17; Mat_27:24). (Literalmente las manos no son la fuente de pecado, Mat_15:19-20; son sencillamente instrumentos del corazón).
  Santiago ya usó esta frase "doble ánimo" en 1:8. Estos hermanos pecadores tenían parte de su afecto con el mundo, y parte con Dios, pero ¡Dios no es servido así!
         Se les manda purificar sus corazones, como los habían purificado en el principio (1Pe_1:22). Pablo dijo cosa semejante en 2Co_7:1. Esta purificación es un proceso continuo (1Jn_3:3). Sin esta santidad o pureza de vida, nadie verá a Dios (Heb_12:14).


Salmo 69; 32   Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón,

Se alegrarán de la resurrección y exaltación de Cristo, ( Salmos 69:29 ); los mansos y humildes seguidores de Cristo, como lo fueron sus discípulos, lo vieron resucitar de entre los muertos, lo vieron con vida, a quien se presentó cuarenta días después de su resurrección; vieron sus manos, y pies, y costados, y las huellas de los clavos y la lanza en ellos; lo vieron subir al cielo, para ser puesto en alto a la diestra de Dios; y los creyentes humildes ahora lo ven por fe, coronados de gloria y honor; y cuando los discípulos se alegraron y se regocijaron cuando lo volvieron a ver, y cuando se separó de ellos, y subió al cielo ( Juan 20:20 ) ( Lucas 24: 51-53); así que los verdaderos creyentes en Cristo, que tienen una visión espiritual de un Salvador resucitado, ascendido y exaltado, se alegran y se regocijan en él con una alegría indecible y llena de gloria ( 1 Pedro 1: 8); se regocijan en la justicia que ha traído, en la expiación que ha hecho, y en la salvación que ha realizado, lo cual es muy adecuado para ellos; y porque hacen o compartirán todas las bendiciones de su resurrección, ascensión y exaltación; tales como la regeneración, la justificación, cada provisión de gracia y la perseverancia en ella, la resurrección de sus cuerpos y la glorificación eterna; y los "humildes" son aquellos que son humildes bajo el sentido del pecado, y su excesiva pecaminosidad, en una visión de su propia justicia y su insuficiencia para justificarlos ante Dios: atribuyen todo lo que tienen y son a la gracia gratuita de Dios; y toda jactancia es excluida de ellos, excepto en Cristo; son tales que aprenden de él, que es manso y humilde; y comportarse humildemente ante los hombres, estimar a los demás mejor que ellos mismos; aquí; son humildes bajo la poderosa mano de Dios y la soportan con paciencia; y vivirá tu corazón que busca a Dios ; que buscan su rostro y favor, su graciosa presencia y comunión con él; que busquen, mediante la oración y las súplicas, bendiciones de él; que lo busquen en Cristo, donde se encuentra; que buscan a Cristo, y la justicia y la salvación por él, y que temprana, seria y diligentemente; que buscan las cosas de Cristo, el honor de su nombre y el bien de su interés; y quienes, en una palabra, son los verdaderos y espirituales adoradores de Dios; éstos lo buscan, y él los busca.  
   

¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!