viernes, 8 de agosto de 2025

LOS CANONES DE DORT (1ªparte)

 

INTRODUCCIÓN

 

La Decisión del Sinodo de Dort en los Cinco Principales Puntos de Doctrina en Disputa en los Paises Bajos es popularmente conocido como Los Canones de Dort.

Consiste en declaraciones de doctrina adoptada por el gran Sinodo de Dort el cual se reunió en la ciudad de Dordrecht en 1618-1619. Aunque este fue un sínodo nacional de las Iglesias reformadas de los Paises Bajos, tenía un caracter internacional, ya que estaba compuesto no solamente de delegados Holandeses sino además de veintiseis delegados de otros ocho paises. El Sinodo de Dort fue convocado con el fin de solucionar una seria controversia en las iglesias Holandesas iniciadas por el surgimiento del Arminianismo. Jacobo Arminio, un teólogo profesor en la Universidad Leiden, cuestinó la enseñanza de Calvino y sus seguidores en un número de puntos importantes. Después de la muerte de Arminio, sus seguidores presentaron sus posiciones en cinco de estos puntos en la "Protesta de 1610". En este documento ó en escritos tardíos mas explicitos, los Arminianos ensañaron que la elección estaba basada en fe prevista, que la expiación fue universal, que la depravación es parcial, que la gracia es resistible, y la posibilidad de una caída de la gracia. En los Canones el Sinodo de Dort rechazó estas posiciones y proclamó la doctrina Reformada en estos puntos, nombramos, la elección incondicional, la expiación limitada, la depravación total, la gracia irresistible, y la perseverancia de los santos.

Los Canones tienen un caracter especial porque su propósito original como decisión judicial en los puntos doctrinales en disputa durante la contreversia Arminiana.

El prefacio original les llamaba un "juicio, en el cual ambas, la verdadera posición, de acuerdo con la Palabra de Dios, referente los ya mencionados cinco puntos de doctrinas es explicada y la posición falsa, en desacuerdo con la Palabra de Dios, es rechazada". Los Canones además tienen un carácter limitado en que estos no cubren la totalidad de la doctrina, sino que enfoca en los cinco puntos de doctrina en disputa. Cada uno de los puntos principales consiste en una parte positiva y una parte negativa, la primera siendo la exposición de la doctrina reformada sobre el tema y la segunda una repudiación (reprobación ó rechazo) de los errores correspondientes. Aunque en forma estos son realmente cuatro puntos, hablamos propiamente de cinco puntos,  porque los Canones fueron estructurados paracorresponder a los cinco articulos de la protesta de 1610. Los puntos principales tres y cuatro fueron combinados en uno, siempre siendo designados como puntos prncipales III/IV.

 

CAPITULO PRIMERO: DE LA DOCTRINA DE LA DIVINA ELECCION Y REPROBACION.

 

1. Puesto que todos los hombres han pecado en Adán y se han hecho culpables de maldición y muerte eterna, Dios, no habría hecho injusticia a nadie si hubiese querido dejar a todo el género humano en el pecado y en la maldición, y condenarlo a causa del pecado, según estas expresiones del Apóstol: ...Para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios... por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la Gloria de Dios (Rom. 3:19,23). Y: Porque la paga del pecado es la muerte... (Rom. 6:23).

 

2. Pero, en esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a Su Hijo unigénito al mundo... para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (1 Jn. 4,9; Jn. 3,16).

 

3. A fin de que los hombres sean traídos a la fe, Dios, en su misericordia, envía mensajeros de esta buena nueva a quienes le place y cuando Él quiere; y por el ministerio de aquellos son llamados los hombres a conversión y a la fe en Cristo crucificado. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quién no han oído? ¿Y Cómo predicarán si no fueren enviados? (Rom. 10:14,15).

 

4. La ira de Dios está sobre aquellos que no creen este Evangelio. Pero los que lo aceptan, y abrazan a Jesús el Salvador, con fe viva y verdadera, son librados por Él de la ira de Dios y de la perdición, y dotados de la vida eterna Un. 3:36; Mr. 16:16).

 

5. La causa o culpa de esa incredulidad, así como la de todos los demás pecados, no está de ninguna manera en Dios, sino en el hombre Pero la fe en Jesucristo y la salvación por medio de El son un don gratuito de Dios; como está escrito: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de nosotros, pues es don de Dios (Ef. 2:8). Y así mismo: Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en El... (Fil. 1:29).

 

6. Que Dios, en el tiempo, a algunos conceda el don de la fe y a otros no, procede de Su eterno decreto. Conocidas son a Dios desde e! siglo todas sus obras (Hch. 15:18), y: hace todas las cosas según el designio de su voluntad (Ef. 1: I 1).

Con arreglo a tal decreto ablanda, por pura gracia, el corazón de los predestinados, por obstinados que sean, y los inclina a creer; mientras que a aquellos que, según Su justo juicio, no son elegidos, los abandona a su maldad y obstinación.

Y es aquí, donde, estando los hombres en similar condición de perdición, se nos revela esa profunda misericordiosa e igualmente justa distinción de personas, o decreto de elección y reprobación revelado en la Palabra de Dios. La cual, si bien los hombres perversos, impuros e inconstantes tuercen para su perdición, también da un increíble consuelo a las almas santas v temerosas de Dios.

 

7. Esta elección es un propósito inmutable de Dios por el cual El, antes de la fundación del mundo, de entre todo el género humano caído por su propia culpa, de su primitivo estado de rectitud, en el pecado y la perdición, predestinó en Cristo para salvación, por pura gracia y según el beneplácito de Su voluntad, a cierto número de personas, no siendo mejores o más dignas que las demás, sino hallándose en igual miseria que las otras, y puso a Cristo, también desde la eternidad, por Mediador y Cabeza de todos los predestinados, y por fundamento de la salvación. Y, a fin de que fueran hechos salvos por Cristo, Dios decidió también dárselos a él, llamarlos y atraerlos poderosamente a Su comunión por medio de Su Palabra y Espíritu Santo, o lo que es lo mismo, dotarles de la verdadera fe en Cristo, justificarlos, santificarlos y, finalmente, guardándolos poderosamente en la comunión de Su Hijo, glorificarlos en prueba de Su misericordia y para alabanza de las riquezas de Su gracia soberana. Conforme está escrito: según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéremos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el Puro afecto de Su voluntad, para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptor en e! Amado (Ef. I A-6); y en otro lugar: Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó,, y a los que justificó, a éstos también glorifico. (Rom. 8:10).

 

8. La antedicha elección de todos aquellos que se salvan no es múltiple, sino una sola y la misma, tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento. Ya que la Escritura nos presenta un único beneplácito, propósito y consejo de la voluntad de Dios, por los cuales Él nos escogió desde la eternidad tanto para la gracia, como para la gloria, así para la salvación, como para el camino de la salvación, las cuales preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Ef. 1:4,5 y 2:10).

 

9. Esta misma elección fue hecha, no en virtud de prever la fe y la obediencia a la fe, la santidad o alguna otra buena cualidad o aptitud, como causa o condición, previamente requeridas en el hombre que habría de ser elegido, sino para la fe y la obediencia a la fe, para la santidad, etc. Por consiguiente, la elección es la fuente de todo bien salvador de la que proceden la fe, la santidad y otros dones salvíficos y, finalmente, la vida eterna misma, conforme al testimonio del Apóstol: ... Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo (no, porque éramos, sino), para que fuésemos santos y sin mancha delante de él (Ef.1:4).

 

10. La causa de esta misericordiosa elección es únicamente la complacencia de Dios, la cual no consiste en que Él escogió como condición de la salvación, de entre todas las posibles condiciones, algunas cualidades u obras de los hombres, sino en que Él se tomó como propiedad, de entre la común muchedumbre de los hombres, a algunas personas determinadas. Como está escrito: (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la electrón permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dejó (esto es, a Rebeca): amé más a Jacob, a Esaú aborrecí (Rom. 9:11-13); y creyeron todos los que estaban ordenados para !a vida eterna (Hch. 13:48).

 

11. Y como Dios mismo es sumamente sabio, inmutable, omnisciente y todopoderoso, así la elección, hecha por Él, no puede ser anulada, ni cambiada, ni revocada, ni destruida, ni los elegidos pueden ser reprobados, ni disminuido su número.

 

12. Los elegidos son asegurados de esta su elección eterna e inmutable, a su debido tiempo, si bien en medida desigual y en distintas etapas; no cuando, por curiosidad, escudriñan los misterios y las profundidades de Dios, sino cuando con gozo espiritual y santa delicia advierten en sí mismos los frutos infalibles de la elección, indicados en la Palabra de Dios (cuando se hallan: la verdadera fe en Cristo, temor filial de Dios, tristeza según el criterio de Dios sobre el pecado, y hambre y sed de justicia, etc.) (2 Cor. 13:5).

 

13. Del sentimiento interno y de la certidumbre de esta elección toman diariamente los hijos de Dios mayor motivo para humillarse ante Él, adorar la profundidad de Su misericordia, purificarse a sí mismos, y, por su parte, amarle ardientemente a Él, que de modo tan eminente les amó primero a ellos. Así hay que descartar que, por esta doctrina de la elección y por la meditación de la misma, se relajen en la observancia de los mandamientos de Dios, o se hagan carnalmente descuidados. Lo cual, por el justo juicio de Dios, suele suceder con aquellos que, jactándose audaz y ligeramente de la gracia de la elección, o charloteando vana y petulantemente de ella, no desean andar en los caminos de los elegidos.

 

14. Además, así como esta doctrina de la elección divina, según el beneplácito de Dios, fue predicada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento por los profetas, por Cristo mismo y por los apóstoles, y después expuesta y legada en las Sagradas Escrituras, así hoy en día y a su debido tiempo se debe exponer en la Iglesia de Dios (a la cual le ha sido especialmente otorgada), con espíritu de discernimiento y con piadosa reverencia, santamente, sin investigación curiosa de los caminos del Altísimo, para honor del Santo Nombre de Dios y para consuelo vivificante de Su pueblo (Hch. 20:27; Rom. 12:3; 11.33.34; Heb. 6:17,18).

 

15. La Sagrada Escritura nos muestra y ensalza esta gracia divina e inmerecida de nuestra elección mayormente por el hecho de que, además, testifica que no todos los hombres son elegidos, sino que algunos no lo son o son pasados por alto en la elección eterna de Dios, y estos son aquellos a los que Dios, conforme a Su libérrima, irreprensible e inmutable complacencia, ha resuelto dejarlos en la común miseria en la que por su propia culpa se precipitaron, y no dotarlos de la fe salvadora y la gracia de la conversión y, finalmente, estando abandonados a sus propios caminos y bajo el justo juicio de Dios, condenarlos y castigarlos eternamente, no sólo por su incredulidad, sino también por todos los demás pecados, para dar fe de Su justicia divina. Y este es el decreto de reprobación, que en ningún sentido hace a Dios autor del pecado (lo cual es blasfemia, aún sólo pensarlo), sino que lo coloca a Él como su Juez y Vengador terrible, intachable y justo.

 

16. Quienes aún no sienten poderosamente en sí mismos la fe viva en Cristo, o la confianza cierta del corazón, la paz de la conciencia, la observancia de la obediencia filial, la gloria de Dios por Cristo, y no obstante ponen los medios por los que Dios ha prometido obrar en nosotros estas cosas, éstos no deben desanimarse cuando oyen mencionar la reprobación, ni contarse entre los reprobados, sino proseguir diligentemente en la observancia de los medios, añorar ardientemente días de gracia más abundante y espetar ésta con reverencia y humildad. Mucho menos han de asustarse de esta doctrina de la reprobación aquellos que seriamente desean convertirse a Dios, agradarle a Él únicamente y ser librados del cuerpo de muerte, a pesar de que no pueden progresar en el camino de la fe y de la salvación tanto como ellos realmente querrían; ya que el Dios misericordioso ha prometido que no apagará el pabilo humeante, ni destruirá la caña cascada. Pero esta doctrina es, y con razón, terrible pata aquellos que, no haciendo caso de Dios y Cristo, el Salvador, se han entregado por completo a los cuidados del mundo y a las concupiscencias de la carne, hasta tanto no se conviertan de veras a Dios.

 

17. Puesto que debemos juzgar la voluntad de Dios por medio de Su Palabra, la cual atestigua que los hijos de los creyentes son santos, no por naturaleza, sino en virtud del pacto de gracia, en el que están comprendidos con sus padres, por esta razón los padres piadosos no deben dudar de la elección y salvación de los hijos a quienes Dios quita de esta vida en su niñez (Gn. 17:7; Hch. 2:39; 1 Cor. 7:14).

 

18. Contra aquellos que murmuran de esta gracia de la elección inmerecida y de la severidad de la reprobación justa, ponemos esta sentencia del Apóstol: Oh, hombre, ¿quién eres tú para que alterquen con Dios? (Rom. 9:20), y ésta de nuestro Salvador: ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? (Mt. 20:15). Nosotros, por el contrario, adorando con piadosa reverencia estos misterios, exclamamos con el apóstol: ¡Oh profundidad de lar riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sur caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor?¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuere recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. (Rom. 11: 33-36).

lunes, 4 de agosto de 2025

ELEGIDOS DE DIOS (final)

 

 

 

1 DE PEDRO 5:1-14

Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: 2  Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3  no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 4  Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. 5  Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. 6  Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; 7  echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 8  Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9  al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 10  Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. 11  A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. 12  Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis. 13  La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan. 14  Saludaos unos a otros con ósculo de amor. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén.

 

Pedro se dirige a los líderes de la iglesia local. El distingue el oficio del “anciano” (presbítero). Mientras que en el capitulo dos se hace alusión a los oficios en el Antiguo Testamento profeta, sacerdote, y rey, el capitulo cinco identifica el oficio básico de liderazgo de la iglesia, el ancianato.

 

5:1. PEDRO Y LOS LIDERES DE LA IGLESIA LOCAL

Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada

Aun cuando Pedro es un apóstol, el se presenta a sí mismo a la Iglesia como un compañero anciano. El oficio del anciano es el oficio de liderazgo más básico en la iglesia. Los ancianos (presbíteros) pueden ser apóstoles, predicadores, pastores, maestros, evangelistas, administradores y otros ancianos. La forma Presbiteriana de gobierno de iglesia está basada en la función de los ancianos a los niveles congregacionales y más allá de estos.

La estructura de liderazgo del  Cuerpo de Cristo fue desarrollado como se describe a continuación. Cristo escogió a los apóstoles que a su vez escogieron ancianos quienes fueron aceptados por la congregación (Hechos 14:23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.; Tito 1:5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; Efesios 4:11-12 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,; Hebreos 13:17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.)

 Los diferentes gobiernos de iglesia que tenemos hoy en día tienen una variedad de estructuras de autoridad.

 

TIPO DE DENOMINACIÓN TIPO DE GOBIERNO DE LA IGLESIA  PUNTO DE ENFOQUE DE LA AUTORIDAD

Iglesia Romana Católica Papal: sucesión apostólica a partir de Pedro         Papal

Anglicana, Luterana, Metodistas       Episcopal: gobernado por concilio de arzobispos regional, nacional e internacional  Arzobispos

Presbiteriana         Presbiterio   Presbiterios mientras se reúnen en concilios

Reformada  Consistorial Congregacional Local consistorio toma las decisiones finales

Bautista       Congregacional    Voto Congregacional determina decisiones importantes

Independiente       Pastoral       Pastores toma las decisiones finales

 

Lo que se puede aprender de Pedro es que él no se consideraba a sí mismo como un apóstol que fuera superior a los ancianos de la iglesia local. Cada líder de Iglesia debe de someterse a la Palabra y el Espíritu y así hacer la voluntad de Dios a través de fe en Cristo Jesús.

Liderazgo ancianal puede ser ejercido por el clérigo igual que por el laicado. De hecho, el involucramiento de laicos en el ancianato mantiene a la iglesia de ser dominada por el clérigo. Esto es de mucha ayuda previniendo al clérigo de ser considerados como el camino a gracia e idolatría.

Pedro fue testigo de la muerte y resurrección de Jesús. Esto fue una de las cualidades de su apostolado. El menciona el sufrimiento de Jesús desde que estaba hablando acerca del sufrimiento de Jesús in relación con el sufrimiento del pueblo de Dios. Pedro es un testigo ocular de cómo Jesús sufrió, murió, y se levanto de nuevo.

Pedro agrega “también participante de la gloria que será revelada.” El sufrimiento de Cristo siempre es mencionado en luz de la gloria que viene. Cristo no sufrió solo por sufrir sino que sufrió por la gloria. La epístola entera ha estado buscando traer ese punto frente a los cristianos que estaban sufriendo.

 

5:2-4.          INSTRUCCIONES DE PEDRO PARA LOS ANCIANOS DE IGLESIA

2  Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3  no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 4  Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria

Calvino resume la exhortación de Pedro a los ancianos pastores: “En exhortando pastores a sus deberes, el señala en particular tres vicios que se ha encontrado que prevalecen mucho, pereza, deseo de ganar, y lujuria de poder. En oposición al primer vicio él dice alacridad o una atención dispuesta; al segundo, liberalidad; al tercero, moderación y humildad, para que así se mantengan a sí mismos en su propio rango o estación.”

El ancianato es un líder no compulsivo, dispuesto, honesto que lidera por el ejemplo. El Pastor en Jefe ha confiado Su rebaño a los pastores subordinados, los cuidadores de la Iglesia. En el Día del Juicio el va a hacer a cada anciano responsable por como trataron “el menor de estos mis hermanos.”

El anciano responsable va a ser coronado con gloria. Siendo un ministro de iglesia, anciano y diacono pueden parecer como un trabajo no agradecido, pero el Señor va a recompensar a los sirvientes fieles.

 

5:5-7.          SUMISION REVISITADA

5  Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. 6  Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; 7  echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros

 

Pedro ha escrito acerca de sumisión al gobierno, a empleadores, a esposos, a cada uno in la iglesia y ahora el agrega una nota para los jóvenes. ¡Qué bendición el aprender sumisión a una edad joven! Pedro les recuerda que: 1) Dios da gracia a los humildes; 2) Dios va a exaltar en el tiempo debido y 3) Dios va a tomar de las necesidades de aquellos que ponen sus preocupaciones en Dios.

 

5.8-11.        GUERRA ESPIRITUAL

8  Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9  al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 10  Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. 11  A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

 

El Diablo es real y busca destruir. Pedro da el siguiente consejo:

1.      Sea sobrio y cuídate de los caminos destructivos del Diablo

2.      Resístale (él es resistible)

3.      Sea fijo en la fe (fe le mantiene estable)

4.      Dios promete perfeccionarlo, establecerlo, y fortalecerlo

5.      Dios tiene Su dominio (reino) y gloria propia y duradera. Al menos al final del día, el reino de Dios prevalecerá porque es duradero.

 

La persecución de los judíos incrédulos y los paganos romanos es vista como el trabajo del Diablo. Básicamente los cristianos son instruidos a identificarlo, resistirlo y perdurarlo.

 

 

5.12-14.  PENSAMIENTOS FINALES

12  Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis. 13  La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan. 14  Saludaos unos a otros con ósculo de amor. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén.

Pedro fue acompañado por un secretario, Silvano, y un mensajero, Marco. La inspiración de la escritura es conducida a través de autores como también de secretarios. Las cartas fueron enviadas por mensajeros a una variedad de iglesias.

La presencia de Marco es importante en que él es el autor del evangelio de Marco. Comúnmente se cree que Marco le sirve al apóstol Pedro como un apologista.

El uso del término Babilonia dice mucho. Babilonia, en la literatura profética, se refiere a la ciudad de rebelión. Pedro puede haberse estado refiriendo a Roma.

Pedro no identifica directamente los perseguidores de cristianos. El usa idioma en código que los cristianos pueden interpretar. El idioma en código en esta epístola incluye Babilonia, Diablo, rey, real, y dominio, es contra cultural y muestra la superioridad del reino de Dios sobre el “imperio del mal” de los romanos. Juan el apóstol después desarrolla aún más tales imágenes apocalípticas.

Pedro termina la epístola con una bendición de paz. Paz es solo posible a través de la sumisión y el sufrimiento con Jesús.

 

La primera carta de Pedro, juntado con los escritos de Juan, Lucas, Marcos, Pablo, Santiago forman parta del cuerpo de epístolas o cartas escritas a las iglesias jóvenes. El contexto de la persecución y la separación del templo, la cuidad Jerusalén y la nación de Israel, exigió una exposición de la naturaleza del creyente (1:3), reinterpretación de la iglesia (2:9,10), las relaciones sociales (2:17), relaciones familiares (3:1)  y responsabilidades dentro la iglesia (3:8). Tal como sufrió y venció el Señor Jesucristo, así el cristiano iba a sufrir por un tiempo y vencer (5:10).

 

domingo, 3 de agosto de 2025

ELEGIDOS DE DIOS (11) EL SUFRIMIENTO

 

A nadie le gusta sufrir pero el sufrimiento sucede. El apóstol Pedro busca las razones del sufrimiento, algunos de los resultados del sufrimiento y cómo servir a través del sufrimiento.

 

RAZONES DEL SUFRIMIENTO

 

1 Pedro 3:13-17.¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? 14  Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, 15  sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; 16  teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. 17  Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.         

 

La razón más importante para sufrir es el hacerlo por el bien. Pedro identifica el corazón justo, la respuesta correcta y la actitud correcta en relación al sufrimiento.

El corazón justo. Cuando el creyente sufre por hacer lo que es correcto él es considerado bendecido por Dios. El creyente debe ser lleno de fe y no temer, y necesita dar su corazón al Señor. La cosa más fácil de hacer es cuando sufrimos por hacer el bien es el de abalanzarnos en contra del que hizo el mal. De acuerdo a nuestra naturaleza humana, responderíamos a la maldición con una maldición. El sufrimiento de Jesús nos instruye a bendecir en vez de maldecir y de confiar en el Señor en vez de confiar en nuestros propios sentimientos. Cuando el Señor fue maltratado pudo haber golpeado a sus enemigos, pero sufrió para poder hacer algo por nuestro pecado. El sirviente sufriente sigue haciendo el bien a pesar de las reacciones malvadas alrededor de él.

 La respuesta correcta. El creyente debe dar razón para la esperanza en él. Entendiendo el mensaje del evangelio le da a uno la oportunidad de dar la respuesta correcta.

La actitud correcta. Cuando el sufrimiento del sirviente responde a los hacedores del mal, lo hace en mansedumbre, respecto y con una conciencia limpia. El sabe que está sufriendo por hacer lo que es correcto y no sufriendo por su propio acto maligno. Esto llevará a los malhechores a ser avergonzados.

No hay creyente que naturalmente pueda tener el corazón, la respuesta y la actitud. Esto es el fruto de ser nacido de nuevo, purificado por la Palabra y dirigido por el Espíritu. Esta será la experiencia del creyente cuando sea perseguido por  la justicia. El Espíritu del Señor lo logrará.

 

EJEMPLOS DE SUFRIMIENTO

 

1 Pedro3:18-4:6. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 19  en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20  los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.(21  El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, 22  quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.1 Pedro 4:1 Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, 2  para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. 3  Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. 4  A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; 5  pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. 6  Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. 

 

 

El principal ejemplo. Pedro presenta el sufrimiento de Jesús en la cruz como el principal ejemplo de sufrimiento (3:18). El sufrimiento de Jesús como nuestro sustituto. Él sufrió por nuestros pecados, nuestras injusticias, para que pudiéramos morir y vivir por el Espíritu.   Pedro repetidamente apunta que Jesús murió por nuestros pecados (no los suyos).  Cuando el cristiano sufre por la justicia, no está sufriendo por su propio pecado, pero su sufrimiento tiene un propósito santificador que es conocido por Dios.

El segundo ejemplo de sufrimiento es durante los tiempos de Noé. Sólo Noé y su familia eran justos. Vivían en medio de un mundo malvado que tenía que ser destruido. Agustín y Calvino notaron que Cristo predicó a través de Noé a la gente de su tiempo.  Esto concuerda con 1 Pedro 1:11, en donde el Espíritu de Cristo inspiró a los profetas del Antiguo Testamento para predicar el evangelio en su tiempo, y 2 Pedro 2:5 en donde Noé era un predicador de la justicia en su tiempo. El pueblo en los tiempos de Noé escuchó el evangelio, no se arrepintieron y ahora son espíritus en su prisión. No es como que nunca habían oído. No es como que Dios no fue justo. El evangelio les fue predicado  para que “para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios” (4:6). A los ángeles también se les predicó.

El tercer ejemplo relacionado al sufrimiento y juicio tiene que ver con el bautismo. El diluvio universal en los días de Noé es usado como un ejemplo del bautismo. El diluvio mostró el juicio de Dios sobre el pecado. Mientras que la familia de Noé fue salvada a través de las aguas del diluvio, así también el agua del bautismo cristiano es una señal de la cruz de Cristo (juicio sobre el pecado)  y resurrección (nuevo comienzo) lo llevará a través de la muerte y hacia la vida. Y entonces asegurarnos que el creyente no cae en la trampa del ritualismo, Pedro añade que la señal del bautismo y resurrección pondrá en la muerte la pasión de la carne. 1 Pedro 4:1-6 es detallado al identificar la pasión de la carne en el cristiano que tiene que ser erradicada antes del juicio final.

La mentalidad que el cristiano debe tener es la siguiente: “pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado.” El creyente, por su fe en la cruz y resurrección en Jesús, debe crucificar el pecado que está en él. Sólo entonces no pecará. El genuino arrepentimiento personal es parte del sufrimiento. Es doloroso estar separados de nuestros pecados favoritos. El creyente clama con el apóstol Pablo; “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro (Romanos 7: 24-25). ¡Pero debemos clamar, arrepentirnos, morir al pecado y vivir de acuerdo a Dios y en el Espíritu!

SIRVIENDO EN MEDIO DEL SUFRIMIENTO

 1 Pedro 4:7-19. Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. 8  Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. 9  Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. 10  Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11  Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. 12  Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, 13  sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. 14  Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. 15  Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; 16  pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. 17  Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? 18  Y: Si el justo con dificultad se salva,  ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?19  De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.        

 

Cuando Pedro dice: “el fin de todas las cosas” puede que se esté refiriendo  a su propia muerte o la segunda venida de Jesús y el Día del Juicio. Puede que sea ambos eventos. Pedro instruye al creyente a que espere y ore. Jesús había dado instrucciones similares a sus discípulos en cuanto a la inminente venida del juicio.

Los creyentes son llamados a tener amor ferviente y recibirse mutuamente (v. 8-9). Pedro les recuerda que “cada uno” (no algunos) han recibido un regalo espiritual y deben de ministrar en palabra y acción.

De nuevo los apóstoles apuntan al futuro. Su declaración doxológica habla de la gloria y el dominio eternal (soberanía) del Dios trino. A los cristianos perseguidos por los emperadores romanos se les recordó que pertenecían a un imperio más grande, un dominio más grande, y un reino más grande.

Pedro les asegura a los creyentes que cuando sufren por Cristo el Espíritu de gloria y de Dios descansará sobre ellos. Los acompañará en el momento del juicio. Esta es la esperanza universal, que “he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

La persecución y el juicio que ha venido a la “casa de Dios” es una indicación de lo que vendrá a nuestro mundo. La iglesia está siendo purificada para el final, mientras que el mundo está añadiendo a su condenación para el Día del Juicio.