jueves, 12 de diciembre de 2024

ESTUDIO LIBRO DE RUT 9

 

 

Rut 2:13  Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas.

Rut 2:14  Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró.

Rut 2:15  Luego se levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo: Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis;

Rut 2:16  y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis.

Rut 2:17  Espigó, pues, en el campo hasta la noche, y desgranó lo que había recogido, y fue como un efa de cebada.

Rut 2:18  Y lo tomó, y se fue a la ciudad; y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada, y se lo dio.

Rut 2:19  Y le dijo su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha reconocido. Y contó ella a su suegra con quién había trabajado, y dijo: El nombre del varón con quien hoy he trabajado es Booz.

 

HAY PROVISIÓN EN SU ERA

 

Una bendición más que recibe esta mujer adoptada y cubierta de gracia, es la provisión. En el capítulo uno, fuimos testigos de la necesidad de provisión por la que pasó junto a Noemí.

Ahora puede ser llena de la provisión del dueño de la finca. Booz, no solo recibe a Rut y le permite espigar en su campo, también le da de su propia mano con generosidad.

Consideremos más en detalle, lo concerniente a este aspecto, según lo presenta la narración.

Es interesante que uno de los temas centrales de la historia bíblica de Rut sea la comida.

Presenta varios matices el abordaje del tema. Comienza diciendo, que hay hambre en Belén y una familia sale a campos de Moab para encontrar sustento. “Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos” (Rut 1:1).

Luego nos ubica en la noticia de provisión que recibe Noemí respecto a la visita del Señor a Belén para darles pan. “…porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan” (Rut 1:6). Llegan a la tierra de Belén, es tiempo de cosecha, por lo que hay esperanza de sustento abundante, durante la recolección. “…y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada” (Rut 1:22). Belén es la casa del pan y hubo hambre por un periodo, ahora hay provisión. En este sentido, la historia esta llena de apuntes históricos, teológicos y contextuales sobre el alimento, la productividad y el sustento. Ahora en esta parte del análisis del capítulo, estudiaremos la vitalidad que reviste el sustento.

A través de toda la Biblia y la vida humana es de gran importancia la provisión del alimento. “Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no” (Éxodo 16:4). “Que hace justicia a los agraviados, Que da pan a los hambrientos” (Salmos 146:7). Dios se presenta cercano a los hambrientos para darles pan y sustentarlos con su hermosa y generosa providencia.

Además, el tema del sustento tiene connotaciones teológicas y de supervivencia. Jesús es el pan de vida. “Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Juan. 6:32-33). “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan. 6:35). Es Jesús el verdadero y único alimento del cristiano. Su palabra alimenta a sus hijos y les da vida abundante. Por lo cual, hemos de anhelar ser alimentados por su nutritiva y valiosa verdad la cual nos sostiene y nutre para seguirle a Él.

En este sentido, el tema del alimento, en el libro de Rut esta emparentado con la supervivencia y el sustento espiritual. De ahí, la importancia de su estudio. Rut y Noemí, ponen en evidencia la importancia de tener sustento para tener seguridad, fortaleza y sobrevivir. El capítulo uno terminó, indicando la época de la cosecha. Con esa frase de transición, indicando la época en la cual llegaron Noemí y Rut a Belén, comenzamos el capítulo dos. En el, se inicia con el tema del sustento. Rut rápidamente se levanta con la idea de ir a espigar. “Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas…” (Rut 2; 2). La necesidad de alimento las moviliza. Al recibir aprobación de su suegra sale al campo. “…ella le respondió: Ve, hija mía”.

Su rumbo es desconocido para la protagonista, pero no para Dios quien dirige los pasos de ella. Es recibida en el campo de Booz, y aceptada para espigar allí. Booz manifiesta su gracia al recibirla y compartir con ella. En su era hay alimento y un banquete Booz le ordena no ir a otro campo a espigar, si no seguir junto a sus criadas en su labor. “Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí...” (Rut 2; 8). Rut tiene un lugar fijo donde trabajar, allí estará segura, protegida y será grandemente bendecida. El dueño de la hacienda la ha acogido. Él ha ordenado que no la molesten, si no que sea reconocida y se le permita dignamente trabajar.

Además, él mismo, le provee alimento. De la porción que tienen todos sus obreros, ella puede saciarse. Con libertad puede ir a tomar el alimento que necesite. “…Y cuando tengas sed, ve a las vasijas, y bebe del agua que sacan los criados” (Rut 2; 9). Una de las necesidades que cubre este virtuoso hombre es la oportunidad de trabajar y el alimento necesario para tal fin. Podía saciar su necesidad de agua y beber cuanto necesitara.

Recordemos que Jesús se presenta como el agua viva, que sacia nuestra sed. “Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” (Juan. 4:10). Además, añade: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan. 7:38). Lo que esta mujer recibe es el agua que sacia su sed de protección, seguridad y descanso. Ya no tiene que andar fatigada en busca de agua para su vida, en Jesús esta una fuente de agua viva que conduce a la vida eterna. Su agua refresca, sacia y satisface. Además, limpia y renueva todo nuestro abatido ser. En esta advertencia esta la expresión de la gracia. Rut ahora tiene trabajo y agua para beber. ¡Maravillosa bendición!

Es muy interesante, ver como mientras Rut trabaja sin descanso, Booz está preocupado por cubrir sus necesidades.

Es así, como la invita a la hora de la comida para que participe en igualdad de condiciones a sus siervos. “Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre…” (Rut 2; 14). La actitud de él para con ella, es muy paternal. Esta altamente interesado y comprometido en alimentar a su nueva espigadora.

Esta escena nos recuerda la de Jesús como pastor, proveyendo para sus hijos. “Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían” (Juan.6:1). Su cuidado amoroso, es una muestra de su amor y bendición pastoral; por eso Él se presenta como un buen pastor. “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre” (Salmos 23:1-3). Al alimentar a los suyos, nos testifica de su amoroso cuidado y de su generosa presencia.

Quien se alimenta de Él, no tendrá hambre jamás. Su alimento es suficiente y eficaz para cubrir todas nuestras necesidades más allá de lo que esperamos o anhelamos.

Rut sencillamente obedece y se sujeta a esta hermosa y cariñosa invitación. “…Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje…” (Rut 2; 14). ¿Cuánto haría que Rut no era tan bien atendida? Nos podemos imaginar que nunca había sido tan amablemente servida.

No solo recibió permiso para trabajar en el campo, también recibió alimento. Como un padre amoroso, fue acogida y alimentada por el Señor. Él le dio; esto indica la soberanía de tal decisión y la gracia en este hermoso detalle de bondad y generosidad.

Otra de las maravillas de semejante acción, es la generosidad con la cual fue atendida esta mujer. Tanto así, que comió y le sobró. “…y comió hasta que se sació, y le sobró” (Rut 2; 14).

Esta escena es muy hermosa, además de gratificante. También nos recuerda, como el Señor nos sustenta con la abundancia de su generosa provisión. ¡Rut no es la excepción! Fue alimentada y saciada, como una demostración de la gracia insuperable del Dios de Israel.

Rut encuentra refugio bajo las alas del Dios de Israel. Él, la ha saciado y satisfecho. En varias ocasiones el texto bíblico nos indica su soberanía al proveer y satisfacer a sus hijos. “Comieron, y se saciaron; Les cumplió, pues, su deseo” (Salmos 78:29). “Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis” (Juan. 6:26). El ser saciado, indica satisfacción, abundancia y riqueza en suplir las necesidades vitales de sus hijos. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6).

La abundante provisión de alimento para ella, se percibe sensiblemente por lo que le sobró.

Como en la alimentación de la multitud, le sobró de lo que le fue servido. “Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas” (Mateo 14:20). Luego cuando alimenta a las cuatro mil personas, también quedan saciadas y recogen lo que les sobró. “Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas” (Mateo 15:37). Rut luego de comer queda satisfecha y le sobró, por lo que guardó lo que le sobró, según ordenó Jesús a sus discípulos. “…hasta que se sació, y le sobró” (Rut 2; 14).

Además, en este contexto, Booz ordena a sus trabajadores, que no molesten a Rut y que dejen caer más de lo acostumbrado para los pobres, huérfanos y viudas. Es decir, Booz, va más allá de la ley. Por lo que podemos deducir una demostración de infinita gracia y bondad para quienes le siguen. “y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis” (Rut 2; 16). Rut ha sido ampliamente bendecida en este largo pero fructífero día de trabajo. Éstas son algunas de las acciones paternales, maravillosas de Booz para con Rut.

Rut 2; 9: He mandado a los criados que no te molesten Respeto

Rut 2; 15: Booz mandó a sus criados que no la avergonzaran Dignidad

Rut 2; 16: Booz ordenó a sus criados que no la reprendiesen Seguridad

Al terminar la jornada se calcula el producido del día. Por consiguiente, la recolección ha sido más que abundante. “Espigó, pues, en el campo hasta la noche, y desgranó lo quehabía recogido, y fue como un efa de cebada” (Rut 2; 17). Parece indicar que ella recogió unos veinte kilos de grano de cebada durante un día. Esto es una cantidad muy considerable, lo cual indica la bendición de Dios para ella y la diligencia responsable de Rut en sus quehaceres diarios. Ha dado prueba de su capacidad de trabajo y fortaleza. Rut puede testificar de la abundante misericordia de Dios para ella y para su suegra.

Después de limpiar el grano recogido, carga esa gran cantidad y va al pueblo, a casa de su suegra. “Y lo tomó, y se fue a la ciudad; y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada, y se lo dio” (Rut 2; 18). Es muy significativa la bendición que ha recibido Rut en su primer día de trabajo como espigadora. Recogió más de lo que normalmente recogía un espigador. Le sobró alimento del que se nutrió durante este día inolvidable. Al llegar a casa de su suegra, de donde salió en la mañana, llega cargada de información sobre la misericordia y protección de Dios para ella. Comparte con su suegra todas estas bendiciones y se deleitan las dos en estas buenas nuevas de sustento y bendición.

Sale por comida y regresa con abundante sustento alimenticio, como para una semana.

También le trae algo para comer de lo que le sobró de su almuerzo. Este gesto de Rut es muy especial. Ella ha sido responsable en compartir no solo los hechos sobresalientes, si no también el alimento con que fue sorprendida. De esta forma Noemí, disfruta las hermosas noticias de la provisión de Dios para Rut su nuera, mientras degusta las delicias alimenticias de la cena que le compartió Rut.

En este sentido, el capítulo comienza y termina hablando de alimento. Además, nos presenta una información muy importante al respecto. Ella se quedó en obediencia a Booz espigando en este campo, hasta el final de la cosecha de la cebada y del trigo. “Estuvo, pues, junto con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega de la cebada y la del trigo” (Rut 2; 23). La provisión de la que son objeto por la gracia de Dios es tan importante, que nos indica la seguridad en el lugar de trabajo, la soberanía del Señor en proveer para ellas y la responsabilidad de Rut en su diligencia para la recolección del grano.

Quienes son traídos por el Señor a su era, reciben la bendición generosa y permanente de su provisión. Disfrutan de las delicias de su banquete y se gozan en la esperanza de un mañana nuevo lleno de provisión. Por consiguiente, ya reciben solución a una de las tragedias descritas en el capítulo uno, el hambre. En la narración del capítulo dos hay abundante alimento, lo cual es altamente regocijante para estas sufridas mujeres, que ahora están gozando las mieles de la bendición del Dios de Israel, bajo cuyas alas se han refugiado.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

ESTUDIO LIBRO DE RUT 8

 

 

Rut 2:8  Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas.

Rut 2:9  Mira bien el campo que sieguen, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, vé a las vasijas, y bebe del agua que sacan los criados.

Rut 2:10  Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?

Rut 2:11  Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes.

Rut 2:12  Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.

 

  HAY REFUGIO EN SUS ALAS

 

Luego de esta hermosa escena de amor y perdón, podemos considerar otras de las bendiciones con la cual somos beneficiados al ser traídos a su campo; su refugio. Rut había estado anhelando y necesitando un refugio verdadero y seguro en el cual ampararse ella y su querida suegra. Después de caminar, buscar y esperar, Dios mismo, por medio de Booz, da esa bendición a ellas. Es altamente importante la forma como describe el pasaje el recibimiento de Booz a esta mujer extranjera.

Luego de llegar Rut a la propiedad de Booz, solicita ser admitida como espigadora. El capataz de la hacienda accede a darle permiso. No obstante, al llegar Booz, se entera quien es esta mujer se dirige a ella. Son interesantes las palabras con las cuales se dirige a la moabita. “Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía…” (Rut 2; 8). El lenguaje usado para ella es paternal y tierno. La acepta como su hija. Podemos hablar de la adopción de esta humilde extranjera como su hija. La gracia, es evidente en la adopción. Ahora tiene un refugio en aquel que la reconoce hija. Esto indica que ella tiene un padre.

Otra de las expresiones de la bendición que recibe Rut es ser conocida por Booz. “Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido…” (Rut 2; 11). En primer lugar, Booz, no la trata como a una desconocida. Después de tratarla como hija, lo cual indica su nueva relación y posición, ahora la manifiesta su conocimiento. Esto es, te conozco desde antes que tú me conocieras.

Además, le manifiesta su conocimiento no solo de lo que ella es, de lo que ha hecho, también, de lo que ha sufrido. Es altamente interesante, como al ser traídos por Dios a Jesús, Él nos expresa su amor acogedor al revelarnos su adopción y su conocimiento.

Recordemos que una de las razones por la cual llegamos a Cristo, es por el previo conocimiento que en el amor del Padre, Él tuvo de nosotros.

Otra de las verdades presentes en esta narración, la cual describe de manera hermosa a Dios como nuestro refugio, es las verdaderas motivaciones que tenemos para llegar a Cristo.

Booz, sabe y conoce el desapego que Rut ha tenido de su familia y de su tierra. También el dolor por el cual ha pasado y las tragedias y pérdidas que ha afrontado. “…y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes” (Rut 2; 11). Nada es oculto ante los ojos de Booz. No obstante, no hay ningún signo de reproche o cuestionamiento de parte de él. Solo hay amor, aceptación, gracia y protección.

Se pone de manifiesto en esta historia, como debemos tener una actitud de verdadero desprendimiento de las relaciones familiares y materiales para poder disfrutar de las bendiciones espirituales. “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26-27). Esto indica el alto grado de implicación al ser seguidores de Jesús. “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33). En este sentido, sólo son discípulos de Jesús, aquellos que Él mismo llama.

Rut al igual que los doce apóstoles u otros personajes de la Biblia, dio muestras contundentes de ser una verdadera seguidora de Jesús. Ella fue capacitada para dejarlo todo, por amor al Señor. Como Abraham, dejó su tierra y su familia, para ir en pos de la vida eterna. “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba” (Hebreos 11:8). Por consiguiente, la fe puesta por Dios en ellos, les llevó a la seguridad y salvación en Jesús.

La actitud de Rut es admirada y elogiada por Booz. Además, él mismo que la esta bendiciendo al recibirla pronuncia una hermosa bendición para ella de parte del todopoderoso Dios. “Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel…” (Rut 2; 12). Lo que hace Booz, es ratificar la bendición de la que es objeto Rut por la gracia con la cual ha sido mirada. Una vez es recibida por gracia, se hace merecedora del galardón o recompensa. Nos preguntamos ¿Qué ha hecho Rut para ser recompensada? La respuesta es, nada. El único motivo de bendición para ella, es la gracia con la cual fue aceptada y reconocida por parte del pariente redentor.

Además, Booz, reconoce que esta acogida por el Dios de Israel. Es decir, por el único y poderoso Señor. Ella ahora esta disfrutando del refugio que sólo el Dios de la historia puede otorgar a quienes Él quiere. Las palabras que usa, indican una acción paternal de protección y pastoral de cercanía. “…bajo cuyas alas has venido a refugiarte” (Rut 2; 12). Nos habla de refugio y seguridad. Rut ha obtenido el refugio del Señor y su seguridad cerca de su cobijo.

Esta siendo cobijada por su gracia poderosa y puede confiar y descansar bajo su cobertura.

La figura de las alas de Dios para sus seguidores, es significativa para proveer descanso y protección. El salmista vez tras vez, recurre a esta tierna y sugerente figura para protección

en medio de las tormentas. “Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas” (Salmos 17:8). “Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos” (Salmos 57:1). Habla de la seguridad que hay bajo sus alas. “Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas” (Salmos 61:4). “Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro…” (Salmos 91:4).

Por tanto, la afirmación de Booz para Rut indica el fuerte refugio del que es objeto ella, bajo la protección del Dios de Israel. La protección del Señor para ella, se manifiesta en ser alcanzada por la mirada del propietario y ser refugiada en su campo como espigadora. Ya no es una desconocida y solitaria mujer extranjera. Ahora tiene la certeza de estar segura bajo las alas cuidadosas y defensoras del dueño del campo. Las alas indican seguridad, protección, pero también tienen una idea combativa. Alguien la protege y defiende.

En sentido espiritual, podemos reconocer que al ser traídos al Señor, somos cubiertos con su gracia, lo cual indica aceptación, reconocimiento y adopción. También somos cobijados por las alas del Señor Jesús, lo cual indica seguridad, protección y defensa. Ya no estamos desamparados, tenemos un poderoso y seguro refugio en Él. No peleamos por nuestra cuenta, tenemos quien pelea por nosotros y nos defiende cual sea la aflicción. Nos parece escuchar en el corazón de Rut las palabras de Booz: “no te preocupes, has sido aceptada en mi campo. De ahora en adelante, yo te defenderé, te cuidaré y te cubriré. Confía en mí”.

Lo que tiene que hacer ella, es descansar de sus quebrantos, aflicciones y tragedias. Bajo sus alas fuertes hay seguridad. Confiar en las palabras inspiradoras que salen de los labios de este varón. En este sentido, Rut comienza a cosechar bendiciones de la firme decisión, guiada por el Señor de estar con el Dios de Noemí, seguirle y servirle. Esas palabras de confianza en su regazo, las recibimos quienes hemos sido llamados sus hijos.

sábado, 7 de diciembre de 2024

ESTUDIO LIBRO DE RUT 7

 

 

 

EL ES JEHOVÁ TU PROTECTOR (1)

 

Rut 2;1  Tenía Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz.

Rut 2:2  Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas(A) en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Vé, hija mía.

Rut 2:3  Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec.

Rut 2:4  Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga.

Rut 2:5  Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De quién es esta joven?

Rut 2:6  Y el criado, mayordomo de los segadores, respondió y dijo: Es la joven moabita que volvió con Noemí de los campos de Moab;

Rut 2:7  y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento.

Rut 2:8  Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas.

Rut 2:9  Mira bien el campo que sieguen, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, vé a las vasijas, y bebe del agua que sacan los criados.

Rut 2:10  Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?

Rut 2:11  Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes.

Rut 2:12  Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.

Rut 2:13  Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas.

Rut 2:14  Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró.

Rut 2:15  Luego se levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo: Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis;

Rut 2:16  y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis.

Rut 2:17  Espigó, pues, en el campo hasta la noche, y desgranó lo que había recogido, y fue como un efa de cebada.

Rut 2:18  Y lo tomó, y se fue a la ciudad; y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada, y se lo dio.

Rut 2:19  Y le dijo su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha reconocido.

 Y contó ella a su suegra con quién había trabajado, y dijo: El nombre del varón con quien hoy he trabajado es Booz.

Rut 2:20  Y dijo Noemí a su nuera: Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto. Después le dijo Noemí: Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden redimirnos.

Rut 2:21  Y Rut la moabita dijo: Además de esto me ha dicho: Júntate con mis criadas, hasta que hayan acabado toda mi siega.

Rut 2:22  Y Noemí respondió a Rut su nuera: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas, y que no te encuentren en otro campo.

Rut 2:23  Estuvo, pues, junto con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega de la cebada y la del trigo; y vivía con su suegra.

 

        Luego de analizar la construcción del capítulo uno del libro de Rut, nos acercaremos al capítulo dos. De igual forma, comenzaremos  por analizar los elementos del capítulo que apuntan directamente a la soberanía y cuidado eterno de Dios para sus hijos. En este sentido, comprenderemos aspectos del carácter, esencia y verdades eternas relacionadas con Dios, nuestro Señor como protector eficaz y supremo de sus hijos.

En el capítulo primero, lección uno, vimos el tema sobre Jehová Dios de Israel y por tanto, de Rut y Noemí. En este contexto, analizamos de manera central la soberanía de Dios para con las cosas y las personas creadas. En este estudio revisaremos aspectos relacionados con Dios, pero enmarcados dentro de la providencia fiel y cariñosa para sus hijos. Desde esta óptica, es pertinente, ahondar en principios que nos permitan descansar en su misericordia providente, en la vida diaria para con sus hijos.

Nuestro Dios, del cual hablamos en la lección primera, es un protector, cuidadoso y providente. Esto implica que no escatima detalle para darnos a entender su gracia fiel.

Sustenta y provee para los suyos, pese a su pecaminosidad. Al estudiar este capítulo, meditaremos en la gracia, refugio y provisión de Dios para Rut y Noemí y por ende para todos sus hijos. De igual manera, es posible identificar las dinámicas extraordinarias y cuidado sobrenatural que emplea el Señor para revelar a nosotros sus bondades nuevas y fieles cada mañana. De eso daremos fe en el desarrollo del estudio.

Los tres subpuntos de este tema, los relacionaremos respectivamente con sus ojos, sus alas y su era, las cuales son símbolos, que podemos emplear para hacer más gráfica la realidad de su acción para los suyos. En este sentido, es fácil conocer la realidad de la gracia misericordiosa, de su refugio seguro y garantizado y de su provisión para cubrir abundantemente las necesidades de sus hijos, a los cuales está acercando bondadosamente a su casa y salvación. Por medio de este tema, buscamos que los creyentes, puedan descansar llenos de confianza en el Señor de todo cuidado, protección y fidelidad.

HAY GRACIA EN SUS OJOS

En la publicación anterior, quedamos en que Noemí y Rut llegaron de los campos de Moab y se instalaron en Belén, al principio de la cosecha de la cebada. Con esta imagen de ubicación, seguridad, recibimiento, saludo y cosecha quedamos en nuestra retina. Por consiguiente, al comenzar esta sección, lo hace el narrador, mostrándonos el desarrollo de un día normal en la vida de éstas mujeres. Luego del asombro que causa en las mujeres de Belén la apariencia de Noemí, y del rompimiento del silencio de ésta, frente a su dolor; retomaremos el amanecer del nuevo día para las dos nuevas ciudadanas en la aldea de Belén.

Como hemos de suponer hay mucha expectativa en ellas. El olor a cebada fresca y la apariencia de los campos invita al trabajo y alimenta la esperanza de sustento. Ellas están convencidas que su llegada es oportuna para el comienzo de la recolección de la cosecha.

Es por tanto, que el narrador, se limita a mostrarnos una pequeña introducción de transición, relacionada con el parentesco de Noemí con Booz, quien será personaje central en este capítulo. Luego procede a indicarnos las actividades que emprenden estas dos hábiles y fuertes mujeres, con el ánimo de mostrarnos su cotidianidad en Belén.

Es interesante como el narrador, se refiere a ella, como Rut la moabita. “Y Rut la moabita dijo a Noemí” (Vs. 2). Parece ser que él, pone de presente, la actitud que produce para los judíos su relación con personas extranjeras. O quizás, quiere resaltar la gracia de estar una extranjera en Belén, en relación con una mujer judía. Igualmente, como en el capítulo uno, nuevamente, Rut se dirige a su suegra Noemí en términos de ruego. “…Te ruego que me dejes ir al campo…(Vs. 2). En el capítulo uno Rut ruega a su suegra que le permita estar con ella para ir donde ella vaya. Ahora ruega a Noemí que le permita ir al campo. Una de las cosas que en primera instancia, saltan a la vista, es la sujeción de Rut a Noemí. Ella ha aprendido a estar sometida a su suegra, figura de autoridad y respeto. Sabe lo importante de rendir cuentas a alguien, por lo que no sale sin permiso, si no que solicita la debida autorización, para cumplir su propósito. También, es importante reconocer la actitud como se dirige a ella. Con respeto, amabilidad, cariño y sujeción. Nuevamente, podemos inferir por el dialogo, que la relación entre suegra y nuera es altamente amorosa.

Luego de la respectiva fórmula de amabilidad y cortesía, le comunica el propósito de su salida al campo. “…y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia(Vs.

2). Rut, una mujer trabajadora y abnegada, no quiere desaprovechar ni un solo minuto para trabajar. Sabe que la cosecha comenzó y por tanto, está dispuesta a salir a trabajar.

Percibimos en su actitud una diligencia admirable y una responsabilidad por su suegra y por ella, altamente sugerente. Además, Rut ha sido informada, quizás por Noemí, de los derechos de los pobres, respecto a la recolección de la cosecha. Es decir, tiene conocimiento de las leyes a las que puede acudir para validar su trabajo.

En la legislación establecida por Dios para el pueblo de Israel, existen por lo menos cuatro con alto sentido social. Éstas son el año del Jubileo, el año Sabático, el Diezmo y el Espigueo. Cada una de estas instituciones judías, debía ser tenida en cuenta para poder disfrutar de la bendición fraternal y de la justicia entre hermanos. De manera especial, estas leyes estaban encaminadas a la protección y atención de las necesidades básicas de los pobres, las viudas los huérfanos, los extranjeros. El fin era legislar a favor de ellos, para evitar que las asimetrías sociales y económicas abrieran una brecha insalvable, también para salvaguardar el patrimonio familiar, la misericordia y la igualdad entre hermanos.

La Ley del Espigueo también fue establecida para instituir justicia social sobre el pobre, el extranjero, la viuda y el huérfano. Era parte del código de la santidad (Levítico 19:1-18). Las exhortaciones están agrupadas en cinco grupos mayores, cada uno con cinco principios. Los primeros cinco instituyen la Ley del Espigueo. Las cuales son: cuando siegues la mies de tu tierra, 1) no segarás hasta el último rincón de ella, 2) ni espigarás tu tierra segada; 3) y no rebuscarás tu viña; 4) ni recogerás el fruto caído de tu viña; 5) para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo Jehová vuestro Dios, Levítico 19:9-10

El Código Deuteronómico de la misma manera instituyó la Ley del Espigueo, pero añadió que la cantidad que se dejaba debía ser “generosa”. Incluyó a la viuda y al huérfano junto con el extranjero, como beneficiarios de la ley. En Deuteronomio la Ley del Espigueo es justificada porque necesitaban recordar que eran “esclavos en la tierra de Egipto” (Deuteronomio 24:19-22 Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. 20  Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. 21  Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.22  Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto.)

Después de conocer la legislación reinante a favor de los pobres y necesitados, Rut está dispuesta a hacerla valer para su propio bien y el de su suegra. Podemos considerar que Rut tiene los beneficios de esta ley social, por ser pobre, viuda y extranjera. Hace parte de tres grupos sociales para quienes estaba dada la norma legal. En este sentido, es una excelente defensora, lectora de los beneficios a los que tiene derecho. Hemos de considerar la gracia de Dios que la acompaña para este propósito, sin la cual sería imposible acceder a él. Rut está muy dispuesta a salir al campo, no en calidad de turista, paseo, descanso u otro fin. Su actividad está definida y es concreto el ruego que hace a su suegra. Rut actúa como una sierva, toma la posición de los pobres y reivindica este derecho.

De vital importancia es la resolución que nuevamente manifiesta, respecto al trabajo.

También, la fe y seguridad que expresa, al decir, que irá en pos de quien halle gracia. Rut, pese a ser extranjera, está siendo traída maravillosamente a la gracia salvadora. Confiesa que sólo puede ir en pos de quien le exprese gracia. Es decir, no puede ir tras alguien que la rechace o menosprecie. Ella está convencida, que existe la gracia, y por lo tanto, alguien se apiadará de ella y le permitirá recoger alimento.

Rut está hablando en términos evangélicos de la gracia. ¿Conocía Rut la legislación hebrea?

¿Sabía que era necesaria la gracia para poder tener éxito en este propósito? ¿Rut está hablando de la gracia de Dios, la cual conlleva a la redención? Lo que sí sabemos es, que al ser traída por Dios a Belén, está siendo maravillosamente guiada por el Señor en todas las cosas. Luego, esta expresión sale de sus labios, inspirada por el Espíritu Santo. Por su parte, refleja la seguridad de corazón, que el Dios de Israel, guía y sostiene sus pasos.

Noemí su suegra, accede a la humilde y respetuosa petición de su nuera y le permite ir a espigar. “Y ella le respondió: Ve, hija mía” (Vs. 2). Salió Rut al campo guiada soberanamente por el Señor. Llega al campo de Booz, el pariente de Elimelec, esposo de

Noemí y se enfrenta a la misericordia y gracia del Señor frente a ella. Primero la gracia del Señor se manifiesta en recibir el aval de Noemí para ir a espigar, luego al ser guiada al campo de Booz, luego ser recibida por los espigadores y por el administrador de la finca.

Posteriormente, al ser vista por Booz, es bien recibida y atendida como una persona especial. Tanto así, que la misma Rut se sorprende. “Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?” (Vs. 10).

Tal pregunta es bien interesante. Rut reconoce que no hay mérito alguno en ella como para ser benefactora de tanto bien de parte de Booz. Además, expresa su indignidad, falta de capacidad y miseria, como para ser tan bien aceptada. La actitud de Booz es la que nos ocupa. Es tan maravillosa su actitud para con esta viuda pobre y extranjera que ella misma se sorprende. En este sentido, debemos reflexionar sobre la gracia del Señor. Una de las características de la gracia de Dios para los pecadores miserables es que es totalmente inmerecida, totalmente impagable y totalmente gratuita.

Lo que percibe Rut es la irresistible gracia divina a su favor. ¡No hay razón humana para esta bendición! Solamente la misericordia soberana de nuestro Dios nos hace partícipes de este regalo. Desde el punto de vista de Rut no hay razón para ella. Desde el punto de vista de Dios, es una tierna y compasiva decisión de bendición eterna para sus amados. Nos amó sin merecerlo, nos alcanzó siendo pecadores y nos miró siendo despreciables. El interrogante de Rut es la actitud de todo verdadero hijo de Dios que es alcanzado por la mirada graciosa y tierna del Señor: ¿por qué a mí? ¿No soy digno? ¿No puede ser?

Contraria a la actitud arrogante de muchas personas, que se consideran dignas de la gracia de Dios, Rut manifiesta su indignidad y asombro ante tanta generosidad, que pregunta a su benefactor, ¿por qué a mí? ¿Te has dignado mirarme? Tu mirada de gracia me sorprende, no por ti, si no por mi pecado, por lo cual no soy merecedora. Actitud extraordinaria, que describe la bendición de la soberana elección de los elegidos, para salvación.

Luego del asombro admirable pero irresistible de la gracia inmerecida a su favor, manifiesta la seguridad y convencimiento de la misma. “Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas (Vs. 13). Reconoce nuevamente su posición, pero acepta la bendición de Dios al mirarla. Una de las actitudes de los amos hacía sus esclavos o criados, es que estos últimos ni siquiera son dignos de ser mirados. No obstante, Rut manifiesta una y otra vez, como la gracia de Dios, ha sido tan evidente en ella, que ha sido mirada por su amo; en este caso Booz.

Al llegar a Belén la miran en asocio con Noemí, su suegra como mujeres solas, abandonadas, extranjeras y amargadas. Ahora recibe una mirada que cambia su perspectiva de vida, la gracia del dueño. Lo que hace la diferencia entre nuestro estado anterior y el actual, en los hijos de Dios es su mirada de gracia. Sus consoladores ojos dan reconocimiento, dignifican, aceptan, valoran y muestran nuestra condición. La mirada de Booz a Rut, no solo le consuela por lo que Dios es con ella, si no por lo que ella es. Es decir, muestran la gracia bondadosa y la miserable condición. Solo cuando somos mirados por el Señor recibimos la bendición de su hermosa mirada para recrearnos en su amor y para entender dónde estamos sin su sabia mirada. Sus ojos producen un doble reconocimiento en sus hijos: de lo que es Dios y lo que somos sin Él.