Cuando comprendo algo del amor de Cristo para mí, pecador, respondo con amor para Él, y el amor tiene sensación. Pero el amor a Cristo es muy superior a las manifestaciones emotivas del amor humano. Es un amor despojado de intereses personales. La Biblia dice: 1ª S. Juan 4:18 "El perfecto amor echa fuera el temor". Y los que aman a Cristo tienen esa confianza en Él., que los coloca por encima de todo temor sea este del tipo que sea.
Cuando llego a comprender que Cristo por su expiación, ganó una victoria decisiva sobre la muerte y el pecado, entonces pierdo el temor a la muerte. La Biblia dice: Hebreos 2:14-15 "Él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber el diablo, y librar a los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos a servidumbre". Esto también es una sensación. El temor es una sensación, y el vencerlo mediante el arrojo y la confianza ante la muerte, ocasiona sensación y emoción. Pero afirmo que no es la sensación de intrepidez y confianza lo que nos salva, sino nuestra fe. La intrepidez y la confianza son el resultado de haber confiado en Cristo.
El sentir culpa en la conciencia es una experiencia. Los psicólogos la definen como complejo de culpa y tratan de quitar la sensación de culpa, mediante el raciocinio. Pero una vez aguijoneada la conciencia por medio de la ley divina, despertará, y ninguna explicación o razonamiento calmará la conciencia.
Muchos criminales se han entregado a las autoridades porque los remordimientos de la conciencia eran peores que las rejas de la prisión.
La Biblia enseña que Cristo limpia la conciencia, dice: Hebreos 9:13-14. "Porque si la sangre de los toros y machos cabrios, y la ceniza de la becerra, rociada a los inmundos, santifica para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo?".
El tener una conciencia libre de culpa y el vernos libres de sus constantes acusaciones, es una experiencia. Pero no es la limpieza de la conciencia lo que te salva, sino la fe en Cristo ( hecho). La conciencia limpia es el resultado de haber entrado en buenas relaciones con Dios.
El gozo es una sensación. La paz interior es una sensación. El amor a los demás es una sensación. La compasión por tus semejantes es también una sensación.
Alguien puede decir: << Creo los hechos históricos del evangelio, pero todavía no soy salvo>>. Tal vez sea así, ya que la fe que salva tiene una cualidad distinta. La fe salvadora produce obediencia y genera una vida nueva. Algunos podrán imitar o simular esta vida nueva. Pero más pronto que tarde aparece su verdadera naturaleza. Es como el cuento aquel del puerco. Una vez un hombre limpio y acicaló a un puerco, le puso un lazo en el pescuezo, lo perfumó y lo sentó con él en el comedor. Pero nada más abrir la puerta salio disparado al primer lodazal que encontró. Su verdadera naturaleza pudo sobre la limpieza. Así el hombre que no ha nacido de nuevo. Puede disimular por un tiempo pero tarde o temprano sale a relucir su verdadera naturaleza.
Para los que confían en Cristo para su salvación, dicha fe ocasiona en ellos el deseo de actuar visiblemente bajo los impulsos de la fe. Es un poder que da como resultado una vida de santidad y sumisión.
Deja que esa fe intelectual, esa fe histórica que ahora tienes, te conduzca a Cristo mediante una entrega completa, deseando ardientemente la salvación, para que, conforme a la Palabra de Dios, llegues a ser un hijo de Él.
La Biblia dice: S. Juan 1:12 "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios".
Que así sea. Amén.
Dios puede usarnos en cualquier circunstancia para hacer su voluntad. Aunque pidamos que cambie nuestras circunstancias, debiéramos orar también para que Dios haga realidad su plan a través de nosotros en el lugar en que estemos. Conociendo el propósito eterno de Dios para nuestras vidas, no debemos temer las dificultades. (Libre copia)
jueves, 28 de marzo de 2013
miércoles, 27 de marzo de 2013
HECHO, FE, SENSACIÓN
La fe es la segunda palabra en nuestro orden. La fe es racionalmente imposible cuando no hay nada que creer. Es necesario que la fe tenga un objeto. El objeto de la fe cristiana es Cristo. La fe significa más que el asentimiento intelectual a las exigencias de Cristo. La fe involucra la voluntad; es voluntaria; la fe requiere acción. Si creemos en verdad, entonces viviremos. La fe sin obras es muerta. La fe significa el reconocimiento del pecado y la vuelta a Cristo. No conocemos a Cristo mediante los cinco sentidos físicos, pero si le conocemos por un sexto sentido que Dios ha dado a todo hombre: la capacidad de creer.
La sensación es la última de las tres palabras, y es necesario que quede en último término en tus pensamientos. Creo que mucho de la inquietud e incertidumbre cristiana se debe a que los sinceros buscadores de la salvación, tienen la idea predeterminada de que hay que pasar por un estado emocional antes de obtener la salvación.
Los que buscan la salvación tal como se presenta en las Escrituras, querrán saber qué cosa van a experimentar de acuerdo con la propia Biblia. Hablo ahora, a los que repetidas veces han ido a un altar o una capilla o quiza se han arrodillado junto a la radio o el televisor al oír la invitación para aceptar a Cristo.
Tu has oido el mensaje, sabes que eres pecador y que tienes necesidad del Salvador, has reconocido que tu vida es un fracaso espiritual, has probado todo plan forjado por los hombres para mejorar o reformarte, pero te ha salido mal. En tu condición perdida y desesperada, miraste a Cristo para encontrar la salvación. Creíste que Él podía salvarte. Muchas veces has leído su invitación a los pecadores, cuando dice: S. Mateo11:28 "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar". Has leído la promesa que dice: S. Juan 7:37 "Al que a mí viene, no le echo fuera. Si alguno tiene sed, venga a mí y beba" Has escuchado esas palabras.
Al leer cuidadosamente el Nuevo Testamento, para saber con exactitud qué clase de experiencias puedes esperar, encuentro que sólo hay una, una sola experiencia es la que te aguarda , un sólo sentimiento con el que puedes contar: La experiencia de la fe. El creer es una experiencia tan real como otra cualquiera, y sin embargo, muchos buscan algo más, alguna sensación dramática, que ocasione estremecimientos, mientras otros buscan algo espectacular. A muchos se le ha insinuado que busquen tales sensaciones, pero la Biblia dice que el hombre es "justificado po la fe" y no por ninguna sensación o emoción.
El hombre es salvo mediante la confianza en la obra consumada de Cristo en la cruz, y no por la excitación física ni el éxtasis religioso.
¿Dónde está la sensación? ¿No hay lugar en la fe salvadora para ninguna sensación? Seguramente quesí, pero no somos salvos por la sensación. Cualquiera sensación que haya, es sólo el resultado de la fe salvadora, pero en síno salva.
La sensación es la última de las tres palabras, y es necesario que quede en último término en tus pensamientos. Creo que mucho de la inquietud e incertidumbre cristiana se debe a que los sinceros buscadores de la salvación, tienen la idea predeterminada de que hay que pasar por un estado emocional antes de obtener la salvación.
Los que buscan la salvación tal como se presenta en las Escrituras, querrán saber qué cosa van a experimentar de acuerdo con la propia Biblia. Hablo ahora, a los que repetidas veces han ido a un altar o una capilla o quiza se han arrodillado junto a la radio o el televisor al oír la invitación para aceptar a Cristo.
Tu has oido el mensaje, sabes que eres pecador y que tienes necesidad del Salvador, has reconocido que tu vida es un fracaso espiritual, has probado todo plan forjado por los hombres para mejorar o reformarte, pero te ha salido mal. En tu condición perdida y desesperada, miraste a Cristo para encontrar la salvación. Creíste que Él podía salvarte. Muchas veces has leído su invitación a los pecadores, cuando dice: S. Mateo11:28 "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar". Has leído la promesa que dice: S. Juan 7:37 "Al que a mí viene, no le echo fuera. Si alguno tiene sed, venga a mí y beba" Has escuchado esas palabras.
Al leer cuidadosamente el Nuevo Testamento, para saber con exactitud qué clase de experiencias puedes esperar, encuentro que sólo hay una, una sola experiencia es la que te aguarda , un sólo sentimiento con el que puedes contar: La experiencia de la fe. El creer es una experiencia tan real como otra cualquiera, y sin embargo, muchos buscan algo más, alguna sensación dramática, que ocasione estremecimientos, mientras otros buscan algo espectacular. A muchos se le ha insinuado que busquen tales sensaciones, pero la Biblia dice que el hombre es "justificado po la fe" y no por ninguna sensación o emoción.
El hombre es salvo mediante la confianza en la obra consumada de Cristo en la cruz, y no por la excitación física ni el éxtasis religioso.
¿Dónde está la sensación? ¿No hay lugar en la fe salvadora para ninguna sensación? Seguramente quesí, pero no somos salvos por la sensación. Cualquiera sensación que haya, es sólo el resultado de la fe salvadora, pero en síno salva.
¿COMO PODER ESTAR SEGURO DE QUE TODO ESTO NOS HA SUCEDIDO?
Tan pronto como nazcas de nuevo se efectuarán una serie de cambios.
Primero: Tendrás una actitud distinta hacia el pecado, aprenderás a aborrecer el mal, lo oíras, lo verás y te dará repugnancia.
Segundo: Sabrás que has nacido de nuevo porque querrás obedecer a Dios. La Biblia dice: 1° S. Juan 2:13 "Y en eso sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos".
Tercero: Te separarás del mundo. La Biblia dice: 1°S. Juan 2:15 " No ameis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no esta con él"
Cuarto: habrá en tu corazón un nuevo amor para otras personas. La Biblia dice: 1°S. Juan 3:14 "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos"
Quinto: No practicamos el pecado ni lo consentimos en nuestra presencia. La Biblia dice: 1° S. Juan 5:18 "Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca".
Nacer de nuevo significa convertirse de una situación, en la que vivías permanentemente.
Muchas personas se han arrepentido; han creído y han nacido de nuevo, pero a menudo les falta la certidumbre de su conversión, les falta, digamos, el gozo o la sensación. Muchas parecen no entender la naturaleza de la experiencia cristiana, mientras otros han sido mal informados y buscan algo que las Escrituras no autorizan a esperar.
Mas de trescientas veces se menciona la palabra -fe- en el Nuevo Testamento en relación con la salvación del hombre y otras tantas se elude a ella. El autor de la Carta a los Hebreos, S. Pablo dice: Hebreos 11:6 " Es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan, sin fe es imposible agradar a Dios."
Por haber confundido la FE con el sentimentalismo es por lo que muchos cristianos experimentan dificultades e incertidumbres en nuestros días.
La Fe siempre reclama un objeto, es decir, cuando creemos es necesario creer algo. Ese algo, lo llamo el hecho.
Con el fin de ser muy claro y facil de entender puedo decir que hay tres palabras que tienen que estar en el mismo orden y nunca invertidas. Éstas señalarán el camino que te lleve de la incertidumbre hacia una confiada vida cristiana. Estas tres palabras son: hecho, fe y sensación. Suceden en ese orden, y ese orden es esencial. Si las confundes, eliminas una, o añades otra, te meterás en un atolladero, y seguirás a tientas en semioscuridad, sin el gozo y sin la confianza de quien puede decir: 2ª Timoteo 1:12 "Yo sé a quién he creído"
Sí, en verdad, eres salvo del pecado, eres salvo mediante una fe personal en el Evangelio de Cristo, como se define en las Escrituras. Aunque al principio el camino te parezca dogmático y estrecho, el hecho es que no hay otro. La Biblia dice: 1º Corintios 15:3-4 "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fue muerto por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras".
También dice que somos salvos cuando nuestra fe se enfoca en esta verdad subjetiva. La obra de Cristo es un hecho, y también lo es su cruz, su tumba y su resurrección.
Es imposible creer en algo para hacerlo existir. El evangelio no empezó a existir porque los hombres lo creyeran. La tumba no quedó vacía en la Pascua de Resurrección sólo porque unas personas fieles lo creyeran. El hecho siempre antecedente a la fe. Somos psicológicamente incapaces de creer sin tener algún objeto para nuestra fe.
La Biblia no te pide que creas algo inverosimil, sino que creas en el hecho histórico que trasciende a toda historia. La Biblia te pide que creas que esta obra de Cristo, efectuada por el pecado y en favor de los pecadores, es eficaz para todos los que le confían sus almas. El confiar en Él para tu salvación eterna, es confiar en un hecho.
Primero: Tendrás una actitud distinta hacia el pecado, aprenderás a aborrecer el mal, lo oíras, lo verás y te dará repugnancia.
Segundo: Sabrás que has nacido de nuevo porque querrás obedecer a Dios. La Biblia dice: 1° S. Juan 2:13 "Y en eso sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos".
Tercero: Te separarás del mundo. La Biblia dice: 1°S. Juan 2:15 " No ameis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no esta con él"
Cuarto: habrá en tu corazón un nuevo amor para otras personas. La Biblia dice: 1°S. Juan 3:14 "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos"
Quinto: No practicamos el pecado ni lo consentimos en nuestra presencia. La Biblia dice: 1° S. Juan 5:18 "Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca".
Nacer de nuevo significa convertirse de una situación, en la que vivías permanentemente.
Muchas personas se han arrepentido; han creído y han nacido de nuevo, pero a menudo les falta la certidumbre de su conversión, les falta, digamos, el gozo o la sensación. Muchas parecen no entender la naturaleza de la experiencia cristiana, mientras otros han sido mal informados y buscan algo que las Escrituras no autorizan a esperar.
Mas de trescientas veces se menciona la palabra -fe- en el Nuevo Testamento en relación con la salvación del hombre y otras tantas se elude a ella. El autor de la Carta a los Hebreos, S. Pablo dice: Hebreos 11:6 " Es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan, sin fe es imposible agradar a Dios."
Por haber confundido la FE con el sentimentalismo es por lo que muchos cristianos experimentan dificultades e incertidumbres en nuestros días.
La Fe siempre reclama un objeto, es decir, cuando creemos es necesario creer algo. Ese algo, lo llamo el hecho.
Con el fin de ser muy claro y facil de entender puedo decir que hay tres palabras que tienen que estar en el mismo orden y nunca invertidas. Éstas señalarán el camino que te lleve de la incertidumbre hacia una confiada vida cristiana. Estas tres palabras son: hecho, fe y sensación. Suceden en ese orden, y ese orden es esencial. Si las confundes, eliminas una, o añades otra, te meterás en un atolladero, y seguirás a tientas en semioscuridad, sin el gozo y sin la confianza de quien puede decir: 2ª Timoteo 1:12 "Yo sé a quién he creído"
Sí, en verdad, eres salvo del pecado, eres salvo mediante una fe personal en el Evangelio de Cristo, como se define en las Escrituras. Aunque al principio el camino te parezca dogmático y estrecho, el hecho es que no hay otro. La Biblia dice: 1º Corintios 15:3-4 "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fue muerto por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras".
También dice que somos salvos cuando nuestra fe se enfoca en esta verdad subjetiva. La obra de Cristo es un hecho, y también lo es su cruz, su tumba y su resurrección.
Es imposible creer en algo para hacerlo existir. El evangelio no empezó a existir porque los hombres lo creyeran. La tumba no quedó vacía en la Pascua de Resurrección sólo porque unas personas fieles lo creyeran. El hecho siempre antecedente a la fe. Somos psicológicamente incapaces de creer sin tener algún objeto para nuestra fe.
La Biblia no te pide que creas algo inverosimil, sino que creas en el hecho histórico que trasciende a toda historia. La Biblia te pide que creas que esta obra de Cristo, efectuada por el pecado y en favor de los pecadores, es eficaz para todos los que le confían sus almas. El confiar en Él para tu salvación eterna, es confiar en un hecho.
martes, 26 de marzo de 2013
EL NUEVO NACIMIENTO (3)
Este nuevo nacimiento no se puede producir por inventos o
ardides humanos. Muchos piensan que al unirse a tal o cual iglesia, cumplir
algún rito religioso, dar una contribución a alguna obra de caridad, darse
golpes de pecho repitiendo frases grandilocuentes, automáticamente nacen de
nuevo.
JESÚS nos dijo que nos era necesario nacer de nuevo. Ese
verbo nacer es pasivo. Ningún hombre puede nacer por sí mismo. Nace
pasivamente. Nacer de nuevo es completamente ajeno a nuestra voluntad. Es
decir, el nuevo nacimiento es una obra divina, nacemos de DIOS.
Nicodemo en su perplejidad, no pudo entender cómo podría nacer por segunda vez, por eso
pregunto dos veces “¿Cómo?”
Aunque el nuevo nacimiento parezca misterioso, eso no
significa que no sea verdad. No entendemos el misterio de la electricidad,
porque la oveja da lana, la vaca pelo o el ave pluma, pero sabemos que lo hacen.
No entendemos muchos misterios de la vida pero sabemos que están ahí y que
algún día nos serán desvelados.
Aceptamos por FE el hecho de que en el momento en que nos
arrepentimos del pecado, y por la FE volvemos a JESUCRISTO somos nacidos de
nuevo. Es la infusión de la vida divina en el alma. Es la implantación de la
naturaleza divina en el alma, mediante la cual llegamos a ser hijos de DIOS.
CRISTO, mediante el Espíritu Santo, mora en nuestro corazón. Somos unidos a
DIOS por la eternidad. Eso significa, que si has nacido de nuevo, mientras Dios
viva, vivirás; porque ahora participas de su misma vida.
Al nacer de nuevo, se
obtienen varios resultados.
Primero, tu visión y
entendimiento se aumentarán. La Biblia dice: 2ª Corintios 4:6 “Porque Dios, que
mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en
nuestros corazones, para iluminación del
conocimiento de Dios en la faz de Jesucristo”. De nuevo dice la Biblia: Efesios
1:18 “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento”. Cosas de las que antes te
burlabas como locura, ahora las aceptas
por fe. Todo el proceso mental de tu vida cambia. Dios llega a ser el eje de tu
pensamiento. Viene a ser el centro de tu vida. El yo ha sido destronado.
Segundo, tu corazón experimenta una revolución. La Biblia
dice: Ezequiel 36:26 “Pondré espíritu nuevo dentro de vosotros y quitaré de
vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne”. Dice Dios en
la Biblia: Jeremías 31:33 “Y os daré corazón
nuevo”. Tus afectos han experimentado un cambio radical. Tu nueva
naturaleza ama a Dios y las cosas que son de Dios. Amas lo más sublime y noble
de la vida. Rehúsas lo vil y lo bajo. Inmediatamente tienes un nuevo concepto
de los problemas sociales que te rodean. Tu corazón late compasivamente por los
menos afortunados.
Tercero, tu voluntad sufre una transformación completa. Tus
decisiones son diferentes, tus motivos distintos, tus fines han cambiado. La
Biblia dice: Hebreos 13:20-21 “Y el Dios de paz…os haga aptos en toda obra
buena para que hagáis su voluntad, haciendo EL en vosotros lo que es agradable
delante de EL”.
Esta nueva naturaleza
que recibes de Dios se sujeta a la voluntad de EL. Y querrás hacer solamente su
voluntad. Estás completamente y totalmente dedicado a EL. Existe una nueva
determinación, inclinación, disposición,
un nuevo principio de vivir y nuevo deseos. Procuras glorificar a Dios. Buscas
el compañerismo con otros cristianos en la iglesia. Amas la Biblia, te gusta
pasar tiempo en oración con Dios, hablando con Dios de todo. Has cambiado toda
tu disposición. Antes, tu vida estaba
llena de incredulidad, el origen y la base de todo pecado, dudabas de Dios;
ahora crees y posees mayor confianza y fe en EL y en su Palabra.
El orgullo era el mismo centro de tu vida. Tenías
pensamientos ambiciosos acerca de ti mismo, de tus poderes, deseos y
propósitos; ahora todo esto comienza a cambiar. Había odio en tu vida, la
envidia, el descontento y la malicia
dominaban tus pensamientos hacia otros. Esto también ha cambiado.
Fácilmente podías mentir. En tus pensamientos, palabras y
acciones, había muchas falsedades e hipocresías. Ahora todo está cambiado. Te
rendías al deseo de la carne, ahora has cambiado. Has nacido de nuevo.
Posiblemente caerás en alguna de estas trampas que el diablo pone para ti, pero
inmediatamente tendrás tristeza, confesarás tus pecados y pedirás perdón, porque has nacido de nuevo.
El sello del Espíritu Santo mora en tu alma y sirve para
garantizar tu inmunidad, tu justificación. La JUSTIFICACIÓN es ese acto de DIOS
por el que declara que eres inocente como si nunca hubieras pecado. Cuando has
nacido de nuevo la justificación te permite estar delante de Dios como criatura
nueva en la que no hallará pecado. Dios
te mira entonces como si nunca hubieras pecado.
Dice La Biblia: Romanos 8:33 “¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? DIOS ES EL QUE JUSTIFICA”
Y sigue: 2ª Corintios 5:18 “Y todo esto es de Dios, el cual
nos reconcilió a Si por Cristo; y nos dio el ministerio de la reconciliación”
Ahora perteneces a la familia real del cielo, llevas en tus
venas sangre real, eres hijo del REY.
martes, 20 de noviembre de 2012
EL NUEVO NACIMIENTO (2)
También enseña la Biblia que, a menos que hayamos experimentado este nuevo nacimiento, no podemos entrar en el Reino de los cielos. Jesús dijo enfáticamente: "Os es necesario nacer otra vez" (Juan 3:7) No hay nada indefinido u optativo en esto. No hay opción, nada puedes hacer para cambiar esta sentencia, o naces de nuevo o todo lo que hagas no servirá más que para acumular desorden a tu vida. El que entre en el Reino de Dios, habrá nacido de nuevo.
La salvación no es sólo la reparación de la naturaleza original. Es una nueva naturaleza,creada por Dios, en justicia y verdadera santidad. La regeneración no es ni siquiera un cambio de naturaleza o corazón. Nacer de nuevo no es un cambio, es una regeneración, una nueva generación.
En la vieja naturaleza, no hay nada que Dios acepte . En ella no hay cosa buena. La vieja naturaleza es demasiado débil para seguir a Cristo. San Pablo dijo" Y éstas cosas se oponen la una a la otra, para qué no hagais o que quisiereis"(Gálatas 5:7) "Los que están en la carne no pueden servir a Dios" "¿Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y agua amarga? Hermanos míos ¿puede la higuera producir aceitunas?" (Santiago 3:11-12) preguntó Santiago.
El viejo hombre se describe en Romanos: "Sepulcro abierto es su garganta; con sus lenguas tratan engañosamente: veneno de áspides está debajo de sus labios: cuya boca está llena de maledicencia y de amargura; sus pies son ligeros a derramar sangre; quebrantamiento y desventura hay en sus caminos...No hay temor de Dios delante de sus ojos." (Romanos 3:13-18)
¡Cómo podrás reformar o cambiar gargantas, lenguas, labios, pies y ojos como éstos? Es imposible. Jesús sabiendo que era imposible cambiar, dijo que se necesitaba un nacimiento totalmente nuevo. La vida que emana del nuevo nacimiento no se puede obtener por un desarrollonatural o por esfuerzos personales. El hombre, por su naturaleza, carece de esta santidad que Dios quiere para entrar en el cielo. Sólo en el nuevo nacimiento se halla el principio de tal vida. Para poder vivir la gracia de Dios, hemos de tener la naturaleza de Dios.
El asunto de recibir nueva vida, es semejante a una moneda, que tiene su anverso y su reverso. El recibir nueva vida tiene un lado divino y otro humano. Vamos a ver como hace Dios.
El nacer de nuevo es en absoluto la obra del Espíritu Santo. No hay nada que puedas hacer para obtenerlo. No está a la venta. Por muchos bienes materiales que poseas no lo puedes comprar. La Biblia dice: "Mas a todos los que le recibieron, dioles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios".(S.Juan 1:12-13) En otras palabras, tú no puedes nacer de sangre, o sea, no puedes recibir el nuevo nacimiento por herencia.
No puedes heredar el cristianismo. Tal vez hayas tenido padres cristianos, pero eso no produce necesariamente un hijo cristiano. Tertuliano ya lo enseñó, en el siglo tercero, a la iglesia primitiva.
No puedes nacer de la voluntad de la carne, dice la Escritura. En otras palabras, no hay nada que tú puedas hacer. Estas muerto. Un muerto no tiene vida para hacer ninguna cosa.
(Continuará)
La salvación no es sólo la reparación de la naturaleza original. Es una nueva naturaleza,creada por Dios, en justicia y verdadera santidad. La regeneración no es ni siquiera un cambio de naturaleza o corazón. Nacer de nuevo no es un cambio, es una regeneración, una nueva generación.
En la vieja naturaleza, no hay nada que Dios acepte . En ella no hay cosa buena. La vieja naturaleza es demasiado débil para seguir a Cristo. San Pablo dijo" Y éstas cosas se oponen la una a la otra, para qué no hagais o que quisiereis"(Gálatas 5:7) "Los que están en la carne no pueden servir a Dios" "¿Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y agua amarga? Hermanos míos ¿puede la higuera producir aceitunas?" (Santiago 3:11-12) preguntó Santiago.
El viejo hombre se describe en Romanos: "Sepulcro abierto es su garganta; con sus lenguas tratan engañosamente: veneno de áspides está debajo de sus labios: cuya boca está llena de maledicencia y de amargura; sus pies son ligeros a derramar sangre; quebrantamiento y desventura hay en sus caminos...No hay temor de Dios delante de sus ojos." (Romanos 3:13-18)
¡Cómo podrás reformar o cambiar gargantas, lenguas, labios, pies y ojos como éstos? Es imposible. Jesús sabiendo que era imposible cambiar, dijo que se necesitaba un nacimiento totalmente nuevo. La vida que emana del nuevo nacimiento no se puede obtener por un desarrollonatural o por esfuerzos personales. El hombre, por su naturaleza, carece de esta santidad que Dios quiere para entrar en el cielo. Sólo en el nuevo nacimiento se halla el principio de tal vida. Para poder vivir la gracia de Dios, hemos de tener la naturaleza de Dios.
El asunto de recibir nueva vida, es semejante a una moneda, que tiene su anverso y su reverso. El recibir nueva vida tiene un lado divino y otro humano. Vamos a ver como hace Dios.
El nacer de nuevo es en absoluto la obra del Espíritu Santo. No hay nada que puedas hacer para obtenerlo. No está a la venta. Por muchos bienes materiales que poseas no lo puedes comprar. La Biblia dice: "Mas a todos los que le recibieron, dioles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios".(S.Juan 1:12-13) En otras palabras, tú no puedes nacer de sangre, o sea, no puedes recibir el nuevo nacimiento por herencia.
No puedes heredar el cristianismo. Tal vez hayas tenido padres cristianos, pero eso no produce necesariamente un hijo cristiano. Tertuliano ya lo enseñó, en el siglo tercero, a la iglesia primitiva.
No puedes nacer de la voluntad de la carne, dice la Escritura. En otras palabras, no hay nada que tú puedas hacer. Estas muerto. Un muerto no tiene vida para hacer ninguna cosa.
(Continuará)
EL NUEVO NACIMIENTO (1)
"El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios" S.Juan 3:3
Si yo pudiera entrar en tu casa, y conversar contigo de corazón a corazón, probablemente me dirías: Estoy perplejo, confuso y turbado. He transgredido las leyes de Dios, he vivido contrariamente a sus mandamientos , pensaba que podía vivir sin la ayuda de DIOS. He procurado formar mis propias reglas, vivir a miantojo y he fracasado. Las amargas lecciones que e vivido de ese modo han llegado mediante el sufrimiento y experiencias trágicas. ¡Cuanto daríapor nacer de nuevo! ¡Qué distinto camino tomaría, si pudiera...!
Si estas palabras tocan las fibras sensibles más reconditas de tú corazón, si encuentran eco en los pensamientos que han pasado por tú mente, quiero darte algunas noticias gloriosas: ¡Jesús dijo que podrías nacer de nuevo! Puedes tener ese nuevo y mejor comienzo por el que tantas veces has orado. Puedes deshacerte de ese yo despreciado y pecador, y ser una nueva persona, un ser puro y lleno de paz, limpio de todo pecado.
No importa cuán negro sea tu pasado, cuán confuso sea tu presente, ni cuán deplorable parezca tu futuro, ¡si hay una salida!. Y hay una salida segura, efectiva y eterna, ¡pero hay solamente una! Tienes que tomar sólo una decisión.Tienes que seguir sólo un camino, una sola dirección, distinta a la senda tortuosa y vana que has recorrido hasta hoy.
Puedes seguirsiendo miserable, descontento, miedoso, desdichado,infeliz y disgustado contigo mismo y con tu vida; o puedes decir ahora mismo que quieres nacer de nuevo. Puedes decidirte ahora mismo a borrar tu pasado lleno de pecado, y a empezar de nuevo una vida limpia y correcta. Puedes determinarte ahora mismo a ser la persona que Jesús prometió podrías ser.
La siguiente pregunta lógica que puedes hacer es: ¿Cómo puedo experimentar esta nueva vida? ¿Cómo puedo nacer de nuevo? ¿Cómo puedo empezar otra vez?
Es esta la prgunta que, bajo el cielo oriental, Nicodemo hizo a Jesús aquella noche, hace dos mil años.
El nacer de nuevo, sin embargo, significa muchísimo más que un nuevo comenzar, una enmienda o una reforma. Como ya hemos visto la Biblia enseña que naciste la primera vez en el mundo físico, pero que tu naturaleza espiritual fue concebida en pecado. La Biblia declara que estás "muerto en delitos y pecados" ( Efesios 2:1). La Escritura señala que no hay nada en tu naturaleza muerta y pecadora que pueda orignar la vida. Estando muerto en pecado, no puedes producir una vida de justicia. Muchas personas tratan de vivir una vida buena, santa y recta sin nacer de nuevo, pero sólo irán al fracaso. Un cadaver no puede engendrar vida. La Biblia enseña "que el pecado, siendo cumplido, engendra muerte" (Santiago 1:15) Todos estamos muertos espiritualmente.
Tu vieja naturaleza no puede servir a Dios. La Biblia declara "El hombre animal no puede percibir las cosas del Espiritu de Dios...y no las puede entender" (1ª Corintios 2:14) "En nuestra condición natural, estamos en enemistad con Dios, porque no estamos sujetos a sus leyes, ni podemos estarlo" (Romanos 8:7)
La Biblia enseña además que nuestra vieja naturaleza está totalmente corrompida. Desde los pies a la cabeza no hay cosa ilesaen el hombre, que está llena de herida, hinchazón y podrida llaga (Isaias 1:6) Tu corazón es engañoso, más que todas las cosas, y terriblemente perverso. Está corrompido,de acuerdo con la engañosa lujuria.
La Biblia enseña además que nuestra vieja naturaleza esnetamente humana, e incapazde renovarse. La Biblia enseña que cuando nacemos de nuevo, nos despojamos del viejo hombre, no lo reparamos, no le ponemos remiendos. El viejo hombre ha de ser crucificado, no cultivado. Jesús dijo que el acto de limpiar el exterior del vaso y del plato, deja lo interior tan inmundo como antes.
(Continuará)
Si yo pudiera entrar en tu casa, y conversar contigo de corazón a corazón, probablemente me dirías: Estoy perplejo, confuso y turbado. He transgredido las leyes de Dios, he vivido contrariamente a sus mandamientos , pensaba que podía vivir sin la ayuda de DIOS. He procurado formar mis propias reglas, vivir a miantojo y he fracasado. Las amargas lecciones que e vivido de ese modo han llegado mediante el sufrimiento y experiencias trágicas. ¡Cuanto daríapor nacer de nuevo! ¡Qué distinto camino tomaría, si pudiera...!
Si estas palabras tocan las fibras sensibles más reconditas de tú corazón, si encuentran eco en los pensamientos que han pasado por tú mente, quiero darte algunas noticias gloriosas: ¡Jesús dijo que podrías nacer de nuevo! Puedes tener ese nuevo y mejor comienzo por el que tantas veces has orado. Puedes deshacerte de ese yo despreciado y pecador, y ser una nueva persona, un ser puro y lleno de paz, limpio de todo pecado.
No importa cuán negro sea tu pasado, cuán confuso sea tu presente, ni cuán deplorable parezca tu futuro, ¡si hay una salida!. Y hay una salida segura, efectiva y eterna, ¡pero hay solamente una! Tienes que tomar sólo una decisión.Tienes que seguir sólo un camino, una sola dirección, distinta a la senda tortuosa y vana que has recorrido hasta hoy.
Puedes seguirsiendo miserable, descontento, miedoso, desdichado,infeliz y disgustado contigo mismo y con tu vida; o puedes decir ahora mismo que quieres nacer de nuevo. Puedes decidirte ahora mismo a borrar tu pasado lleno de pecado, y a empezar de nuevo una vida limpia y correcta. Puedes determinarte ahora mismo a ser la persona que Jesús prometió podrías ser.
La siguiente pregunta lógica que puedes hacer es: ¿Cómo puedo experimentar esta nueva vida? ¿Cómo puedo nacer de nuevo? ¿Cómo puedo empezar otra vez?
Es esta la prgunta que, bajo el cielo oriental, Nicodemo hizo a Jesús aquella noche, hace dos mil años.
El nacer de nuevo, sin embargo, significa muchísimo más que un nuevo comenzar, una enmienda o una reforma. Como ya hemos visto la Biblia enseña que naciste la primera vez en el mundo físico, pero que tu naturaleza espiritual fue concebida en pecado. La Biblia declara que estás "muerto en delitos y pecados" ( Efesios 2:1). La Escritura señala que no hay nada en tu naturaleza muerta y pecadora que pueda orignar la vida. Estando muerto en pecado, no puedes producir una vida de justicia. Muchas personas tratan de vivir una vida buena, santa y recta sin nacer de nuevo, pero sólo irán al fracaso. Un cadaver no puede engendrar vida. La Biblia enseña "que el pecado, siendo cumplido, engendra muerte" (Santiago 1:15) Todos estamos muertos espiritualmente.
Tu vieja naturaleza no puede servir a Dios. La Biblia declara "El hombre animal no puede percibir las cosas del Espiritu de Dios...y no las puede entender" (1ª Corintios 2:14) "En nuestra condición natural, estamos en enemistad con Dios, porque no estamos sujetos a sus leyes, ni podemos estarlo" (Romanos 8:7)
La Biblia enseña además que nuestra vieja naturaleza está totalmente corrompida. Desde los pies a la cabeza no hay cosa ilesaen el hombre, que está llena de herida, hinchazón y podrida llaga (Isaias 1:6) Tu corazón es engañoso, más que todas las cosas, y terriblemente perverso. Está corrompido,de acuerdo con la engañosa lujuria.
La Biblia enseña además que nuestra vieja naturaleza esnetamente humana, e incapazde renovarse. La Biblia enseña que cuando nacemos de nuevo, nos despojamos del viejo hombre, no lo reparamos, no le ponemos remiendos. El viejo hombre ha de ser crucificado, no cultivado. Jesús dijo que el acto de limpiar el exterior del vaso y del plato, deja lo interior tan inmundo como antes.
(Continuará)
lunes, 24 de septiembre de 2012
EL ARREPENTIMIENTO (2)
¿Qué quiso decir Jesús con la palabra arrepentimiento? ¿Por qué aparece esta palabra continuamente a través de la Biblia? . las palabras originales del griego y del hebreo significan mucho más. Indican mucho más que lamentar y sentir tristeza por el pecado. La palabra bíblica “arrepentimiento” quiere decir volverse de tu modo de pensar, cambiar tu mentalidad, dar la vuelta por completo a tu vida, tu actual vida alejada de Dios y volver a su camino. Es una palabra de acción y de poder, es una palabra que indica una revolución completa, dentro del individuo. Cuando la Biblia nos llama a arrepentirnos del pecado, quiere decir que debemos volver las espaldas al pecado, que debemos dar media vuelta y caminar en dirección contraria al pecado y a todo lo que el pecado implica.
Jesús relató la parábola del hijo pródigo para dramatizar lo que quería decir con la palabra arrepentimiento. Cuando el hijo pródigo se arrepintió, no siguió lamentando sus pecados. No fue pasivo y perezoso; no se quedó en el mismo lugar rodeado de los puercos. ¡Se levantó y se marchó ¡Encaminó sus pies en la dirección opuesta. Buscó a su padre, se humilló ante él y luego recibió su recompensa.
Muchísimos cristianos en sumo grado se han olvidado de lo que la Biblia da a entender cuando habla de arrepentimiento. Creen que es algo así como mover la cabeza ceremoniosa mente y darse golpes de pecho, diciendo “¡Ay, cuanto siento haber hecho esto¡”…y seguir viviendo de la misma manera.
El arrepentimiento verdadero significa cambiar el modo de pensar;.
El remordimiento no es suficiente para arrepentirse. Judas estaba apesadumbrado y lleno de remordimientos, pero nunca se arrepintió. Aun una reforma no es suficiente. No hay tortura que puedas infligir a tu cuerpo, no hay castigos mentales a los cuales se te pueda someter, que agraden al Dios Omnipotente. Cristo pagó por nuestros pecados en la cruz; allí sufrió la pena del pecado. Ningún padecimiento que suframos nos llevará al arrepentimiento.
Tampoco lo lograremos con lamentaciones, con oraciones repetitivas, con cánticos más o menos alegres o místicos aunque muchos predicadores hayan enseñado que para arrepentirse es necesario lamentarse durante un determinado tiempo como período preparatorio para la salvación. Desviando de esa forma el pastor a sus ovejas hacia el abismo de la perdición. Un predicador cristiano, hombre muy inteligente, dijo una vez en una de sus homilías que cuando se convirtió, la emoción que el predicador y la congregación esperaban de él, casi le impidió acercarse a Dios.
El falso sentimiento producido en algunas reuniones de avivamiento ha sido tropezadero para muchas almas sinceras y hambrientas de conocimiento de Jesús.
El arrepentimiento del que hablo es el verdadero arrepentimiento bíblico, no es una opinión personal, ni una teoría. La Biblia habla de tres cosas: la inteligencia, la emoción y la voluntad.
Primero: Es necesario el conocimiento del pecado. La Biblia dice:*Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios*.(Romanos 3:23) Isaías objetado de sus pecados, dijo:*¡Ay de mi que soy un hombre inmundo de labios*(Isaías 6:5) Job convencido de que era pecador exclamó:*Por tanto me aborrezco*(Job 42:6). Cuando Pedro quedó convicto de sus pecados, confesó:*Soy hombre pecador*(Lucas 5:8). Pablo convicto también de sus culpas, se calificó “como el primero de los pecadores”.
Es el Espíritu Santo el que proporciona esta convicción. Verdaderamente no puede haber arrepentimiento hasta que el Espíritu Santo ejerce su influencia en la mente y el corazón.
Puede usar las oraciones de una madre,, el sermón de un pastor, un programa cristiano por radio o la muerte de un ser querido para proporcionar esta necesaria convicción. No obstante es posible estar convencido del pecado, reconocerse pecador, aun lamentarse de los pecados, y no arrepentirse.
Segundo: Como en toda experiencia genuina el arrepentimiento incluye las emociones. Pablo dijo que el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable. Muchas personas aborrecen toda emoción, y algunos críticos sospechan de cualquier conversión que no tiene lugar en un refrigerador. Hay muchos en un falso sentimentalismo, pero esto no excluye una emoción verdadera de piedad y sentimiento.
Tercero: El arrepentimiento incluye la voluntad.
Solamente cuando tengamos en cuenta la voluntad habremos llegado al corazón del verdadero arrepentimiento. Es preciso que haya esa determinación de renunciar al pecado, de cambiar las actitudes hacia uno mismo, hacia el pecado y hacia Dios. Es preciso cambiar los sentimientos, la voluntad, la disposición y los propósitos personales.
Sólo el Espíritu de Dios puede ayudarte a tomar la determinación necesaria para el verdadero arrepentimiento.
Hay cientos, miles de personas cuyos nombres están en los registros de las iglesias; asisten a la iglesia cuando les conviene, contribuyen y apoyan las actividades de la congregación; saludan al ministro y les dicen que predicó un excelente sermón. Hablan con el lenguaje del cristianismo y muchos de ellos pueden repetir bastantes textos de la Biblia, pero nunca han experimentado el verdadero arrepentimiento. Han adaptado hacia la religión cristiana una actitud que les permite tomarla o dejarla a su capricho. Cuando tienen dificultades vuelven a Dios y oran; pero el resto del tiempo no piensan mucho en ÉL.
La Biblia enseña que cuando alguien se entrega a Cristo, se opera un cambio que repercute en todas sus acciones. Cuando Cristo entra en el corazón reclama ser Señor y Maestro.
¿Es tu Señor y Maestro?
domingo, 26 de agosto de 2012
No dejes para mañana, lo único importante: TU SALVACIÓN
Dejar para otro día algo tan importante en tu vida significa dos cosas: Que desprecias la Sangre derramada por Jesús en la cruz que te limpia de tus pecados o que no te preocupa lo mas mínimo.
Si no te preocupa, haya tu, eres libre de aceptarlo a El como único Salvador, El te da esa libertad de escoger.
Si desprecias el sacrificio que realizó en la cruz y rechazas su sangre purificadora, lamento decirte que es la mayor ofensa que se le puede hacer a Jesús pues no hay después arrepentimiento que valga, no hay vuelta atrás.
Te voy a poner un ejemplo para que lo entiendas. Tu imagínate, vas por el campo y encuentras un hormiguero, tu puedes pasar de las hormigas o de un pisotón acabar con ellas. Tu serias capaz de sacrificar la vida de un hijo tuyo para salvar a las hormigas.
Esto es para que lo entiendas un símil. Compara a DIOS infinito con las hormigas(nosotros). El en su inmenso amor por nosotros sacrificó a su HIJO JESUCRISTO derramando su Bendita sangre por una hormigas como nosotros. Esto querido lector no hay que tomarlo tan a la ligera, ni siquiera seremos capaces de comprender lo, pero por Fe acepto su PALABRA y CONFÍO que con su Sangre me limpia de todo pecado cometido fuera cual fuera y una vez que le hago entrega de mi vida para que El la guíe surge el hombre nuevo" os es necesario nacer de nuevo" aquí está el secreto de la VIDA ETERNA.
Por eso hoy aún estas a tiempo, mañana quien sabe...la muerte no descansa.
Si no te preocupa, haya tu, eres libre de aceptarlo a El como único Salvador, El te da esa libertad de escoger.
Si desprecias el sacrificio que realizó en la cruz y rechazas su sangre purificadora, lamento decirte que es la mayor ofensa que se le puede hacer a Jesús pues no hay después arrepentimiento que valga, no hay vuelta atrás.
Te voy a poner un ejemplo para que lo entiendas. Tu imagínate, vas por el campo y encuentras un hormiguero, tu puedes pasar de las hormigas o de un pisotón acabar con ellas. Tu serias capaz de sacrificar la vida de un hijo tuyo para salvar a las hormigas.
Esto es para que lo entiendas un símil. Compara a DIOS infinito con las hormigas(nosotros). El en su inmenso amor por nosotros sacrificó a su HIJO JESUCRISTO derramando su Bendita sangre por una hormigas como nosotros. Esto querido lector no hay que tomarlo tan a la ligera, ni siquiera seremos capaces de comprender lo, pero por Fe acepto su PALABRA y CONFÍO que con su Sangre me limpia de todo pecado cometido fuera cual fuera y una vez que le hago entrega de mi vida para que El la guíe surge el hombre nuevo" os es necesario nacer de nuevo" aquí está el secreto de la VIDA ETERNA.
Por eso hoy aún estas a tiempo, mañana quien sabe...la muerte no descansa.
lunes, 25 de junio de 2012
PAZ CON DIOS (2ª Parte)
LA FE
“Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)
Estando ya preparado para dar un paso más en la búsqueda de la paz con Dios dispuesto a renunciar a la vida anterior que me conducía al abismo, resuelto a que ese cambio se opere en mi vida, dejando que Él, Jesús, se haga cargo de ella; que marque el ritmo sin prisa pero sin pausa por el camino que me lleva a esa puerta estrecha, por la que sólo puedo pasar cuando entienda que la salvación no depende de mí, ni de mi esfuerzo, que no se puede comprar, no está en venta; ni las riquezas, ni el poder, ni los rezos a imagen de santo o virgen que ni oyen, ni comen, ni ven pueden ofrecer. Tallas de madera, piedra, bronce, oro esculpidas por la mano del hombre y a las que de forma irracional hemos adorado en nuestro desvarío, en esa locura demoníaca, en ese acto más de rebeldía contra Dios el Creador de todo lo visible e invisible.
Cuando deje en esa senda todos los prejuicios adquiridos y me vuelva como un niño, sólo entonces estaré en condiciones de poder traspasar esa puerta estrecha. En esa ardua tarea, cuento con el apoyo del mejor abogado, de mi mejor amigo, de mi compañero, de mi salvador; en Él y sólo en Él puedo confiar, nunca me ha defraudado. Yo sin embargo, si le he defraudado, si que le he fallado, tantas veces que ya ni las recuerdo. Siempre que he intentado coger el timón de mi vida, me he desviado de su ruta; la fuerte corriente del mundo ha variado el rumbo y a virado, dejándome a merced de los embates del pecado.
Soy consciente que al poner la vista en otros objetivos, ambicionando lo que no me conviene e infringiendo dolor a las personas que me rodean, he bajado la guardia y el enemigo aprovechó la ocasión para colarse, en cierto modo, cuando mis ojos quisieron gozar de muy diversas formas con las comodidades temporales.
No tengo excusa y debo ser disciplinado, he sido un mal hijo y mi Padre Celestial, como me quiere, sabrá lo que hacer conmigo. Me humillo ante ÉL y le ruego ponga fin a mi desvarío pues no estoy en condiciones de salir adelante sin su ayuda.
Sé que la sangre derramada por el Hijo de Dios en el madero redime todos mis pecados, que por su gracia soy justificado en la fe, ante su tribunal y que su resurrección me permite gozar de esos bienes venideros cuando venga en su reino.
Ayúdame Señor a caminar, no me sueltes de tu mano, no me dejes sólo, déjame asirme a ella con firmeza porque fuera de TÍ no tengo esperanza y estoy perdido. Toma las riendas de mi vida y haz con ella lo que quieras y si necesito de vez en cuando un coscorrón, no te cortes, pues el buen padre terrenal también lo hace, cuanto más Tú, mi Padre Celestial que me disciplina para la vida eterna.
Que así sea. Amén.
viernes, 28 de octubre de 2011
PAZ CON DIOS
PAZ CON DIOS (1ª parte)
Hace algún tiempo que he abandonado mi deseo de seguir escribiendo, sobre lo único que realmente me mantiene en este camino de la vida, para proseguir victorioso hasta el final y alcanzar, si mi Señor Jesús así lo quiere, la gloria de la vida eterna.
Proseguiré, mientras el Espíritu Santo me permita con su ayuda seguir escribiendo, poniendo la atención sobre el mensaje de Salvación por Fe en Jesús, que se encuentra en la Biblia.
No es un secreto lo que voy a revelar si digo qué cuando Cristo entra en el corazón reclama ser Señor y Maestro. Requiere la rendición completa; exige tener el dominio sobre nuestras actividades intelectuales; demanda que nuestros cuerpos sean sujetos a Él y únicamente a Él; requiere nuestros talentos y nuestras aptitudes; demanda que toda nuestra obra y labor sean hechas en su nombre.
Hoy abundan aquellos que profesan ser cristianos, pero que dejarían de asistir al templo antes que renunciar al deseo de adquirir un nuevo refrigerador. Si se les diera la oportunidad de elegir entre un buen viaje o contribuir a la construcción de un local para la Escuela Dominical, sería fácil adivinar la decisión que tomarían. Hay millares que se llaman cristianos pero ponen en primer término el dinero y las cosas que proporcionan un alto nivel de vida, y en segundo lugar las cosas de Cristo.
Encontramos tiempo para ir al cine, para asistir a los campos de futbol, para ir de juerga con nuestros amigos, para buscar personas que creíamos importantes o que habían dejado una profunda huella en nuestra vida, buscamos su recuerdo, ansiando un pronto reencuentro, pasamos media vida tratando de localizarla y al fin cuando la hayamos el corazón late con misma emoción de la juventud. (En el nombre de mi Señor Jesús, ruego al Espíritu Santo sabiduría para superar este momento en mi vida, apartando a quién sea necesario del camino, que obstaculice e impida que prosiga a la meta final). La prueba del tiempo dedicado a este menester se pone de manifiesto dejando en un segundo plano, el tiempo dedicado para Dios. Podemos ahorrar tiempo y dinero para comprar una nueva casa o un televisor más potente pero nos parece oneroso el dar para el Señor. Todo esto es idolatría.
¡Urge un cambio¡ Con el dedo señalamos a los paganos y a los idólatras de antaño, cuando la única diferencia es que nuestras imágenes están hechas de brillante acero, y tienen termostatos y descongeladores, en vez de ojos incrustados en joyas. En lugar de oro sus superficies están cubiertas de porcelana fácil de limpiar, pero de todas maneras se adoran y pensamos que la vida sin ellas sería imposible. Jesús reclama el señorío sobre todas estas cosas. Él quiere que rindamos a Él toda nuestra vida social, nuestra vida familiar y nuestros negocios. Él debe ser el primero en todo lo que hagamos o pensemos, porque cuando realmente nos arrepentimos, volvemos a Dios en todos los sentidos.
Tenemos la advertencia de Cristo, que no nos recibirá en su reino hasta que estemos dispuestos a rendirle todo, hasta que estemos dispuestos a renunciar a todo el pecado de nuestras vidas. No digamos: “Renunciaré a algunos de mis pecados, pero me quedaré con otros”, “Viviré parte de mi vida para Jesús y parte para mis propios deseos”. Jesús exige una entrega cien por cien, y cuando esto se realiza, Él recompensa mil por uno. Pero no esperemos que Jesús reparta pequeños premios de quinientos por uno si hay una entrega del cincuenta por ciento. Dios no obra de esta manera para efectuar sus maravillas.
Demanda un cambio total, una sumisión completa. Cuando hayamos resuelto renunciar al pecado entregando todo a Cristo, habremos dado otro paso que nos acerque hacia la paz con Dios.
Hace algún tiempo que he abandonado mi deseo de seguir escribiendo, sobre lo único que realmente me mantiene en este camino de la vida, para proseguir victorioso hasta el final y alcanzar, si mi Señor Jesús así lo quiere, la gloria de la vida eterna.
Proseguiré, mientras el Espíritu Santo me permita con su ayuda seguir escribiendo, poniendo la atención sobre el mensaje de Salvación por Fe en Jesús, que se encuentra en la Biblia.
No es un secreto lo que voy a revelar si digo qué cuando Cristo entra en el corazón reclama ser Señor y Maestro. Requiere la rendición completa; exige tener el dominio sobre nuestras actividades intelectuales; demanda que nuestros cuerpos sean sujetos a Él y únicamente a Él; requiere nuestros talentos y nuestras aptitudes; demanda que toda nuestra obra y labor sean hechas en su nombre.
Hoy abundan aquellos que profesan ser cristianos, pero que dejarían de asistir al templo antes que renunciar al deseo de adquirir un nuevo refrigerador. Si se les diera la oportunidad de elegir entre un buen viaje o contribuir a la construcción de un local para la Escuela Dominical, sería fácil adivinar la decisión que tomarían. Hay millares que se llaman cristianos pero ponen en primer término el dinero y las cosas que proporcionan un alto nivel de vida, y en segundo lugar las cosas de Cristo.
Encontramos tiempo para ir al cine, para asistir a los campos de futbol, para ir de juerga con nuestros amigos, para buscar personas que creíamos importantes o que habían dejado una profunda huella en nuestra vida, buscamos su recuerdo, ansiando un pronto reencuentro, pasamos media vida tratando de localizarla y al fin cuando la hayamos el corazón late con misma emoción de la juventud. (En el nombre de mi Señor Jesús, ruego al Espíritu Santo sabiduría para superar este momento en mi vida, apartando a quién sea necesario del camino, que obstaculice e impida que prosiga a la meta final). La prueba del tiempo dedicado a este menester se pone de manifiesto dejando en un segundo plano, el tiempo dedicado para Dios. Podemos ahorrar tiempo y dinero para comprar una nueva casa o un televisor más potente pero nos parece oneroso el dar para el Señor. Todo esto es idolatría.
¡Urge un cambio¡ Con el dedo señalamos a los paganos y a los idólatras de antaño, cuando la única diferencia es que nuestras imágenes están hechas de brillante acero, y tienen termostatos y descongeladores, en vez de ojos incrustados en joyas. En lugar de oro sus superficies están cubiertas de porcelana fácil de limpiar, pero de todas maneras se adoran y pensamos que la vida sin ellas sería imposible. Jesús reclama el señorío sobre todas estas cosas. Él quiere que rindamos a Él toda nuestra vida social, nuestra vida familiar y nuestros negocios. Él debe ser el primero en todo lo que hagamos o pensemos, porque cuando realmente nos arrepentimos, volvemos a Dios en todos los sentidos.
Tenemos la advertencia de Cristo, que no nos recibirá en su reino hasta que estemos dispuestos a rendirle todo, hasta que estemos dispuestos a renunciar a todo el pecado de nuestras vidas. No digamos: “Renunciaré a algunos de mis pecados, pero me quedaré con otros”, “Viviré parte de mi vida para Jesús y parte para mis propios deseos”. Jesús exige una entrega cien por cien, y cuando esto se realiza, Él recompensa mil por uno. Pero no esperemos que Jesús reparta pequeños premios de quinientos por uno si hay una entrega del cincuenta por ciento. Dios no obra de esta manera para efectuar sus maravillas.
Demanda un cambio total, una sumisión completa. Cuando hayamos resuelto renunciar al pecado entregando todo a Cristo, habremos dado otro paso que nos acerque hacia la paz con Dios.
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