martes, 29 de septiembre de 2020

¿QUÉ DEMANDA DIOS AL HOMBRE?

 

 

Miqueas 6:8  "Se te ha revelado, hombre, lo que es bueno, lo que Yahveh reclama en ti: tan sólo practicar la justicia, amar la lealtad y ser humilde ante tu Dios."

 

El verbo REVELAR es un Hiphil PERFECTO y puede reflejar Dios proveyó una revelación de su voluntad y carácter (especialmente en lo que se relaciona al sacrificio, véase I Samuel 15:22; Salmos 51:16-17; Isaías 1:11-17; Oseas 6:5-6). Este verso parece reflejar el comentario de Miqueas.

“hombre” Este VOCATIVO se dirige al pueblo del pacto de Judá idolatra. Este verso no se dirige a como los gentiles pueden ser salvos (ejemplo obras de justicia), pero como el pueblo de Dios debe de vivir en respuesta agradecida al perdón de Dios (que en el AT era simbolizado como el sacrificio de un animal inocente Juan 1:29; II Corintios 5:21).

“lo que es bueno” Este verso es el dicho más famoso de Miqueas. Se refiere a la prioridad de relaciones personales amables en un alto nivel de cuido y amor (véase Salmos 14:1, 3; 37:3; 51:17; Oseas 12:6 y descrito en Salmos 15:2-5), no actuación cultica solamente (ejemplo sacrificio) (Isaías 1:13; Amos 5:21-23). Este verso es una maravillosa definición de lo que es bueno ante los ojos de Dios (Miqueas 3:2; Isaías 1:17; 5:20; Amos 5:14-15).

“demanda (reclama)” Este verso es un Qal ACTIVO PARTICIPIO, que representa acción continua. El termino significa “exigir” o “preguntar por” (Deuteronomio 18:19; 23:21).

“justicia” En este contexto “justicia” refiere a la justicia social, que se discute en Miqueas 6:9-11. El NT no conoce una distinción entre lo secular y lo sagrado! ¡Toda la vida es sagrada!

Hay una serie de tres Qal INFINITIVO CONSTRUCTIVO:

1. Hacer justicia

2. Amar la misericordia

3. Andar humildemente

La palabra “humildemente” es un INFINITO ABSOLUTO

 La fe bíblica afecta cada aspecto de la vida diaria. La fe bíblica es un estilo de vida, no solamente una teológica o un credo. El don divino del pacto de la vida eterna (ejemplo la restauración de la imagen y semejanza de Dios perdido en la caída) tiene características observables (tanto en relación a Dios y a otros humanos). Este verso es uno de los mejores en el AT describiendo estas características. “misericordia” Esta es una palabra poderosa del pacto Hesed. Se refiere a la lealtad del Dios del pacto. Refleja el amor de Dios, no sacrificial, sin ninguna atadura. Creo que este término, de muchas maneras, es análogo en significado al Ágape del NT.

“andar humildemente” Este es un reconocimiento de la necesidad humana (ejemplo significado posible de esta palabra rara “humilde”, Proverbios 11:2) y la provisión de Dios (requisitos del pacto mosaico). Ritual sin la actitud correcta (Isaías 29:13 versus 57:15 y 66:2d) es una abominación (I Samuel 15:22; Mateo 23:23).

“andar” En la biblia es (1) una metáfora de identificación con alguien (ejemplo Génesis 5:25; 6:9; Job 34:8; Salmos 1:1; Malaquías 2:6) y/o (2) una metáfora para el diario vivir (Efesios 4:1, 17;5:2, 15). La fe bíblica es diaria, no semanal o anual, relación personal dirigida hacia Dios y a otros seres humanos.

Israel respondió a la petición de Dios tratando de apaciguarlo con sacrificios, esperando que los dejara en paz. Pero los sacrificios y otros rituales no bastan, Dios quiere cambiar nuestras vidas. Quiere que su pueblo sea justo, recto, misericordioso y humilde. Dios quiere que seamos sacrificios vivos (Rom_12:1-2). No solo que realicemos actos religiosos, sino que vivamos correctamente (Jer_4:4; Heb_9:14). Es imposible vivir una vida así de firme sin el amor transformador de Dios en nuestros corazones.

Las personas han probado todas las formas posibles de agradar a Dios (Miq 6.6, 7), pero El dejó en claro sus deseos: quiere que su pueblo sea justo y misericordioso y que camine humildemente con El.

Los que están plenamente convencidos de pecado y de su miseria y peligro por causa del pecado, darían todo el mundo, si lo tuvieran, por la paz y el perdón. Sin embargo, no ofrendan bien. Los sacrificios tenían valor por su referencia a Cristo; era imposible que la sangre de los toros y los machos cabríos quitara el pecado. Todas las propuestas de paz, excepto las que concuerdan con el evangelio, son absurdas. No pueden satisfacer las exigencias de la justicia divina, ni el mal hecho a la honra de Dios por el pecado, ni servirán en lugar de la santidad del corazón y la reforma de la vida. Los hombres dejarán cualquier cosa antes que sus pecados; pero nada dejan para ser aceptados por Dios, a menos que lo hagan con sus pecados.

Los deberes morales se han ordenado porque son buenos para el hombre. Gran recompensa hay en obedecer los mandamientos de Dios y después de obedecerlos. Dios no sólo lo ha dado a conocer, sino lo ha hecho claro.

El bien que Dios requiere de nosotros no es pagar un precio por el perdón de pecado y la aceptación de Dios, sino amarlo a Él; ¿qué hay de ilógico o difícil en esto? Todo pensamiento nuestro debe ser derribado, llevado a la obediencia de Dios si queremos andar cómodos con Él. Debemos hacer esto como pecadores penitentes dependientes del Redentor y de su expiación. Bendito sea el Señor que siempre está listo para dar su gracia al penitente humilde que espera.

En sus esfuerzos para complacer a Dios, examine esas áreas con regularidad. ¿Es usted justo en su trato con la gente? ¿Muestra misericordia con aquellos que le hacen daño? ¿Está usted aprendiendo a ser humilde? Solo los que obedezcan a Dios, porque quieran complacerlo, viven en una relación adecuada con El.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

NO JUZGUÉIS PARA QUE NO SEÁIS JUZGADOS

 

Mat 7:1  El juzgar a los demás

Mat 7; 1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.

Mat 7:2  Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.

Mat 7:3  ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

Mat 7:4  ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?

Mat 7:5  ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Mat 7:6  No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

 

Este pasaje comienza con una enseñanza inicial temática: “No juzguéis para no ser juzgados.”

De los versículos que quedan citados los primeros forman uno de aquellos pasajes de la Escritura de los cuales han abusado los enemigos de la religión  verdadera, forzando su significado y haciendo de ellos una aplicación errada. Acontece a veces que se apretan tanto las palabras de la Biblia que no producen  bálsamo sino veneno. Nuestro Señor no quiso decir que fuera reprensible un juicio desfavorable acerca de la conducta o las opiniones de los demás, pues es claro que estamos en el  deber de examinarlo todo y formar conceptos decididos. Ni tampoco quiere decir que sea malo reprobar los pecados y faltas de los demás en tanto que  nosotros no seamos perfectos. Esa interpretación estaría en contradicción con otros pasajes de la Escritura; haría de todo punto imposible improbar el error;  privaría a todos de ejercer las funciones del magistrado; la tierra quedaría abandonada en manos de los perversos; y la herejía y los atentados estarían al orden  del día.

Lo que nuestro Señor se propuso condenar fue la murmuración y la costumbre de poner faltas. Esa inclinación a culpar a los demás por ofensas baladíes, o por  asuntos de ninguna significación; ese hábito de pronunciar juicios precipitados; esa propensión a ver con lente de aumento los extravíos y debilidades de  nuestros prójimos --he aquí lo que nuestro Señor prohibió. Esa era una falta muy común entre los fariseos, y ha prevalecido desde aquel entonces hasta  nuestros días. Todos debemos guardarnos de incurrir en ella. Con respecto a los demás debemos creerlo y esperarlo todo y no apresurarnos a censurar. Esto es  lo que nos dicta la caridad cristiana. 1 Cor. 13.7.

El juicio al que se refiere no es el judicial, necesario a la sociedad y a la Iglesia, y que Cristo reconoce en el Evangelio (Mat_22:21; Mat_18:17.18); ni a la corrección fraterna, que supone un juicio, al menos desfavorable, de la conducta externa, y que Cristo manda ejercer (Mat_18:15-17); ni a reconocer las faltas de nuestras “deudas” (Mat_5:12), en las que manda perdonar; ni a las faltas evidentes, que no admiten excusa, pues Cristo no manda imposibles. Se trata del juicio fácil y pronto con que se condena al prójimo.

El verbo χρίνω, lo mismo puede significar “juzgar” que “condenar”. Este es preferentemente aquí su sentido. En esta forma oriental y extremista se formula la prohibición en absoluto. Está redactada en forma “sapiencial,” lo que admite, justificadamente, excepciones. Este “juicio condenatorio” está formulado con la amplitud “sapiencial” a que afecta el tema. Por eso, no se limita a una condenación externa, puede serlo igualmente interna. La valoración moral afecta a ambos. En este contexto del Sermón se valoran en cristiano todas las actitudes de los temas tratados.

Así, se condena el pecado interno: “deseándola  en su corazón” (Mat_5:28, etc.). En la forma “para que no seáis condenados” (ίνα μη χριθητε), el ινα puede tener sentido final o consecutivo. Acaso abarque a ambos.

No se trata de una regla de prudencia social, no juzgar para no ser juzgados, conforme a la sentencia del gran rabino Hillel: “Para juzgar a tu prójimo, espera a que estés en su lugar”; ni porque incluso puede traerle a él benevolencia; Cristo no mira, propiamente, a dar normas para hacer más llevadera la vida social; incluso este “juicio” humano pudo haber sido interno, en cuyo caso no serían juzgados. Cristo está exponiendo un aspecto moral: la conducta y superioridad de la Ley cristiana sobre la judía.

 

El sujeto por el que “seréis juzgados” es Dios. Todo el contexto del sermón lleva a esto: Dios es el que “premia.” Dios sujeto es algo claro. Pero también la literatura rabínica arrojó luz sobre este punto. Son citados numerosos casos análogos en los que, dándose en forma impersonal, el sujeto que ha de suplirse, puesto, como en Mt, en tercera persona de plural, es Dios.

Dios “juzgará/condenará” a los seres humanos con la “medida” con que éstos se juzguen y condenen entre sí. Esta fórmula, que “aplica a los seres humanos la medida de la cual ellos se sirven,” aparece también en el Talmud. Debía de ser fórmula proverbial. En éste es la “ley del talión.” Rabí Eleazar decía: “En la olla en que vosotros hayáis cocido a los otros, vosotros seréis cocidos, a su vez (por Dios), “y con el celemín de que tú te sirvas para medir, se medirá para ti.”

Si esta formulación suponía la “ley del talión,” en el caso de Cristo no tiene el mismo valor de adecuación. No es que en Dios no haya justicia estricta, sino que la medida a la que Cristo alude es la medida de la semejanza y de la proporción. Si no se condena al prójimo, tampoco Dios nos condenará a nosotros. Y si se perdona, el perdón, como se lee en Lc, la medida que se usará con nosotros, será “una medida  colmada, rebosante, será derramada en vuestro seno” (Luc_6:38). Es análogo a la petición del Padre: si los hombres perdonan, Dios también perdona; pero, por parte de Dios, esta medida de perdón es “rebosante.”

El pensamiento se matiza al progresar. En este tribunal privado, celoso e inapelable que el hombre lleva dentro de sí para los demás, se le exige, para practicar rectamente su justicia, que se cite antes a sí mismo al tribunal para juzgarse y condenarse en él. Que, antes de ver “la paja” en el ojo ajeno, vea que en el suyo hay una “viga.”

La imagen está tomada del medio ambiente. Sobre 279 (d.C.) contaba rabí Yohanam: “Se decía a uno: 'Quita la astilla de tu ojo'. Y él respondía: Ύ tú quita la viga del tuyo.”

El pensamiento de Cristo está matizado de ironía; no sólo es ver la “paja” en el ojo ajeno, sin ver la “viga” en el suyo, sino que es ofrecerse a quitársela al otro, quedándose tranquilo con la suya.

Estos contrastes acusan en el que así obra, no sólo falta de decoro moral, sino falta de celo por obrar el bien. Pues éste exige comenzar por uno propio.

Cristo llama “hipócrita” al que así obra. En general, podía tener un valor moral en el evangelio “etizado” de Mt. Pero se encuadra en un contexto general. En Mt es un término casi técnico para denominar a los fariseos (Mat_6:2.5.16). Y era un tema demasiado candente en aquel medio en el que los “fariseos despreciaban a los demás,” teniéndose ellos por los solos hombres “justos” (Mat_5:28).

Y Cristo expone, ante este cuadro, cuál ha de ser la doctrina de la perfección cristiana. Es un pasaje adelantado por Mt, pues aún no había comenzado el contacto y denunciación de Cristo contra los fariseos, y ahora aparece aplicado y “etizado” a su grupo.

En el Talmud se encuentra la recomendación de “no entregar a un goy (no judío) las palabras de la Ley”; y también la de no “poner las cosas santas en los lugares impuros.”

La primera parte de esta sentencia evangélica: “no deis lo santo a los perros,” toma su imagen de las cosas que se relacionan con el templo y el sacrificio (Lev_22:14; Exo_22:30); la segunda, en paralelismo sinónimo, dice “no echar las perlas a los puercos.” La perla era considerada como “el principio y culmen de todas las cosas de precio.”  Lo que pasa por lo más precioso y refinado no se puede echar — extremismo oriental — a lo más inmundo. Pues se añade: “no sea que las pisoteen con sus pies y, revolviéndose, os destrocen.” El puerco tiene por ansia el hartarse. Por instinto se tira a cuanto le echen; si son perlas, al ver que aquello no se come, enfurecido, puede revolverse y abalanzarse sobre los que le echaron esto y “destrozarlos.” La estampa es realista, pero ¿cuál es su interpretación? Todo depende de saber si es una alegoría (Metáfora) o una simple comparación (parábola).

En la antigüedad se lo interpretó alegóricamente. Los “perros” eran los malos cristianos provenientes de la infidelidad, que volvían al vómito (Pro_26:11; 2Pe_2:21.22); los otros eran los paganos, que estaban en la inmundicia de su alejamiento de la fe.

También lo interpretaba alegóricamente Crisóstomo. Otras veces lo “santo” se interpretó de la Mesa del Señor. Pero a la hora del sermón de la Montaña no se iba a expresar, metafóricamente, ni la Mesa ni, concretamente, los demás misterios de la fe cristiana. No hay base teológica para una interpretación alegórica concreta. La solución ha de venir valorando el género literario a que pertenece este versículo, ya que falta su contexto histórico preciso.

Es una sentencia “sapiencial,” por lo que enuncia un principio general sin concreciones inmediatas. Por eso su interpretación supondrá una comparación metafórica que, por enunciar un principio general, rebasa, en su intento directo, las concreciones específicas. Debe de ser una recomendación propia a los apóstoles y discípulos. Lo “santo” que no debe ser arrojado a los animales, debe de ser, en este contexto del sermón, la doctrina del reino. Por un cierto “paralelismo” con el no “juzgar” ligeramente, esta sentencia debe de referirse a la prudencia que se ha de tener para no entregar ni confiar la gran doctrina del Reino — o en los grados que no convenga — a quienes en lugar de recibirla no harían sino profanarla: los verdaderamente indignos, cínicos e incrédulos.

Cuando en la primitiva Iglesia se observaba la “ley del arcano” con los catecúmenos y profanos; o cuando los cristianos, en la persecución de Diocleciano, prefirieron el martirio a entregar a los paganos las Santas Escrituras, estaban respondiendo al “espíritu” de esta sentencia, ya que, aun “sapiencialmente,” debió de tener un objetivo histórico amplio, directo, sin que aún esté plenamente precisado.

No se quiere decir con esto que la doctrina del reino no haya de ser enseñada por el “apóstol,” pues Cristo mandó predicarlo a todas las gentes” (Mat_28:19), lo mismo que vaticinó persecuciones por causa suya, incluso con el martirio (Mat_10:17-22.33; Mat_24:9). En estos pasajes se anuncia la universalidad del reino; en esta otra sentencia, la prudencia en la enseñanza y entrega del mismo.

Fue esta oposición la que hizo pensar a algunos críticos que este pasaje no fuese original de Cristo, sino insertado en Mt, y de origen de un sector exclusivista de judeocristianos. Pero no tiene la cerrazón esenia.

viernes, 4 de septiembre de 2020

CUERPOS ESPIRITUALES

 

1Co 15:44  Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.

1Co 15:45  Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.

1Co 15:46  Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

1Co 15:47  El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.



      La palabra “animal” traduce el vocablo griego, psuchikos, que es adjetivo, el que aparece en 1Cor 2:14 (natural).   En forma de sustantivo el vocablo muchas veces se traduce, “alma”, o “vida”. Aquí este adjetivo, que tiene varios sentidos, significa la vida que el hombre tiene en común con los animales. Este “cuerpo psuchikos (animal)” del hombre en esta vida física, al ser sepultado, no se difiere en nada del cuerpo muerto de cualquier animal. Es el cuerpo apropiado para la vida en la carne, el recipiente del psuche y condicionado por él para la existencia aquí. (Claro es que el hombre tiene un “alma”, o “espíritu”, el hombre interior, Rom_7:22; 2Co_4:16, pero este pasaje trata solamente del hecho de que en esta vida el cuerpo que habita el espíritu es mortal, y como el cuerpo de cualquier animal está sujeto en la muerte a la corrupción).  

El cuerpo del hombre de la resurrección se contrasta con el “cuerpo animal” (físico, o natural) de la frase anterior. Este cuerpo va a ser uno adaptado a la existencia en el mundo espiritual que seguirá la vida actual en la carne. No se llama “espiritual” por ser un cuerpo como de fantasma, ni porque tenga que ver con la salvación en el cielo. Se llama así solamente porque va a ser un cuerpo perteneciente a la existencia del más allá, un cuerpo acondicionado por el espíritu para tener las cualidades apropiadas para esa esfera.

         Como todo hombre tiene ahora el cuerpo natural, todo hombre en la resurrección general recibirá el cuerpo espiritual.

         -- Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual - Más conforme al texto griego es el texto que dice, “Si hay un cuerpo natural, también hay un cuerpo espiritual” . La una cosa no es más cierta que la otra. Si el cuerpo natural existe, y nadie lo niega, entonces es cierto que el otro cuerpo, el espiritual, también existirá. Los dos cuerpos son creación de Dios según las necesidades de cada existencia. Si hay un cuerpo natural para este mundo, ciertamente habrá un cuerpo espiritual para el mundo venidero. El cuerpo de este mundo tiene soportes propios para el estado físico, pero el cuerpo espiritual no necesita de tales soportes (por ejemplo, estómago para la comida, 6:13, y sexo para el matrimonio, Luc_20:35), sino que tendrá lo que sea apropiado para el estado futuro. Esta es una revelación de Dios de cosas secretas.

         En este contexto el pneuma (espíritu) suplanta al psuche (alma)

 

Pablo agrega a la cita las palabras “primer hombre”, pues el hombre de la cita fue Adán, y él fue el primero de la raza humana (no hubo ser humano creado antes de Adán), de quien todos los demás hemos recibido un cuerpo físico, o natural. Como él fue dotado de un cuerpo animal (psuchikos), como el representante de la raza humana de él recibimos lo mismo. Lo que aquí Pablo llama “alma viviente” es el “cuerpo animal” del versículo anterior. Gén_2:7 enseña que cuando Dios sopló en el hombre hecho de polvo de la tierra, el hombre llegó a ser “un ser viviente” (un ser animado). Este cuerpo físico está diseñado para satisfacer las condiciones de la vida sobre la tierra.

Ahora, es cierto que el hombre es más que carne y hueso; tiene un alma o espíritu (Mat_10:28; Heb_12:9). No obstante Gén_2:7 no es el pasaje para probar tal afirmación, sino que lo es uno como Gén_1:26-27 (a la imagen y semejanza de Dios). Pablo explica el significado de Gén_2:7 con lo que dice aquí en este pasaje, 15:45.

         -- el postrer Adán, espíritu vivificante - Esta frase no es parte de la cita de Gén_2:7. Cristo es la única persona que se asocia con la raza humana de manera federal como le tocó hacer a Adán. De Cristo, el postrer Adán, el hombre ha de recibir el cuerpo espiritual (pneumatikos), el cual estará diseñado para satisfacer las condiciones de la vida del más allá, después de la resurrección de los muertos.

         Como el cuerpo físico de esta vida se llama el cuerpo animal, y ser viviente, así también el cuerpo glorificado de la resurrección se llama cuerpo espiritual y espíritu vivificante. Como recibimos del primer Adán un ser viviente apropiado para esta vida, recibiremos del postrer Adán un cuerpo espiritual apropiado para el mundo venidero. Considérense Jua_1:4; Jua_5:20-21; Jua_5:26; Jua_11:25; Col_3:21. Adán impartió el cuerpo animal, y Cristo ha de impartir el cuerpo espiritual, dando vida en la resurrección al cuerpo muerto. Cristo (llamado “espíritu” en vista de su carácter dinámico y activo) puede vivificar (Col_3:4; 1Ts_4:16).

         El hecho de que Cristo se llama el “postrer Adán” (Rom_5:14) indica que no habrá otro después de Cristo que se levante para servir de salvador para la raza humana.

Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual - Este versículo sencillamente declara el orden cronológico correcto de las cosas en el plan de Dios para su creación. Primero Adán dio al hombre el cuerpo físico, y después vino Cristo y por su resurrección ha hecho posible el cuerpo espiritual que él dará al hombre en la resurrección.

         Pablo amplia este pensamiento en los próximos dos versículos.

         La primera existencia del hombre comienza con el cuerpo animal derivado (juntamente con su espíritu dado por Dios, Heb_12:9) de la descendencia de Adán, y no con alguna existencia previa en otra forma y de otra fuente. La doctrina de la llamada reencarnación ¡es completamente falsa!

 Así como hay cuerpos físicos visibles y palpables, también los hay espirituales, que son invisibles y están fuera del alcance de los sentidos humanos. (1Co 15:44.) Los cuerpos de los seres espirituales (Dios, Cristo, los ángeles) son gloriosos. “Nadie ha contemplado a Dios nunca.” (1Jn 4:12.) El hombre no puede ver a Dios y vivir. (Éx 33:20.) Cuando el apóstol Pablo tuvo una simple vislumbre de la manifestación de Jesucristo después de haber sido resucitado, cayó al suelo y quedó cegado por el resplandor, de modo que fue necesario un milagro para devolverle la vista. (Hch 9:3-5, 17, 18; 26:13, 14.) De igual manera, los ángeles son mucho más poderosos que los hombres. (2Pe 2:11.) Son seres gloriosos, esplendorosos, y así es como han aparecido cuando se han manifestado en forma física. (Mt 28:2-4; Lu 2:9.) Estos hijos espíritus de Dios tienen una visión suficientemente poderosa como para ver y aguantar el esplendor del Dios Todopoderoso. (Lu 1:19.)

Como no podemos ver a Dios con los ojos corporales, se sirve de ciertas expresiones metafóricas para ayudarnos a entender y apreciar algunos aspectos acerca de sí mismo. La Biblia habla de Él como si tuviera ojos (Sl 34:15; Heb 4:13), brazos (Job 40:9; Jn 12:38), pies (Sl 18:9; Zac 14:4), corazón (Gé 8:21; Pr 27:11), manos (Éx 3:20; Ro 10:21), dedos (Éx 31:18; Lu 11:20), nariz (Eze 8:17; Éx 15:8) y oídos (1Sa 8:21; Sl 10:17). No debe suponerse que posee literalmente estos órganos según los conocemos. El apóstol Juan, que tenía la esperanza de vivir en el cielo, dijo a sus coherederos de vida celestial: “Amados, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que seremos. Sí sabemos que cuando él sea manifestado seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal como Él es”. (1Jn 3:2.) Estos tendrán un cuerpo semejante al “cuerpo glorioso” de Jesucristo (Flp 3:21), que es “la imagen del Dios invisible”, “el reflejo de su gloria y la representación exacta de su mismo ser”. (Col 1:15; Heb 1:3.) Por consiguiente, recibirán cuerpos incorruptibles con inmortalidad inherente, a diferencia de los ángeles y los hombres, que son mortales. (1Co 15:53; 1Ti 1:17; 6:16; Mr 1:23, 24; Heb 2:14.)

 

El cuerpo de carne de Cristo.

 

 Cuando Jesús instituyó la Cena del Señor, ofreció el pan ácimo a sus once apóstoles fieles y dijo: “Esto significa mi cuerpo que ha de ser dado a favor de ustedes”. (Lu 22:19.) Más tarde el apóstol Pedro comentó: “Él mismo  Jesús  cargó con nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero”.  

Para que Jesús pudiera ser el “último Adán” (1Co 15:45) y ofrecer un “rescate correspondiente” por toda la humanidad, era necesario que fuese un hombre con cuerpo carnal y no una encarnación. (1Ti 2:5, 6; Mt 20:28.) Además, tenía que ser perfecto, pues había de ofrecerse en sacrificio para presentar ante Jehová Dios el precio de compra. (1Pe 1:18, 19; Heb 9:14.) Ningún humano imperfecto podía proveer el precio que se necesitaba. (Sl 49:7-9.) Por esta razón, cuando se presentó para el bautismo con el fin de empezar su derrotero de sacrificio, Jesús le dijo a su Padre: “Me preparaste un cuerpo”. (Heb 10:5.)

En el caso de Jesucristo no se permitió que su cuerpo físico se convirtiese en polvo, como sí había ocurrido con los cuerpos de Moisés y David, hombres que prefiguraron a Cristo. (Dt 34:5, 6; Hch 13:35, 36; 2:27, 31.)  

Después de su resurrección, Jesús se apareció con distintos cuerpos. María le confundió con el hortelano. (Jn 20:14, 15.) En otra aparición, entró en una habitación que tenía las puertas cerradas con llave con un cuerpo que presentaba señales de heridas. (Jn 20:24-29.) Varias veces se le reconoció debido a sus palabras y acciones, no a su apariencia. (Lu 24:15, 16, 30, 31, 36-45; Mt 28:16-18.) En una ocasión, el milagro que se realizó al seguir sus instrucciones abrió los ojos de sus discípulos y le identificaron. (Jn 21:4-7, 12.)  

 Poco antes del Diluvio, los ángeles que “no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación” se encarnaron y se casaron con esposas humanas. Se ve que estos hijos angélicos de Dios no eran humanos, sino que habían materializado cuerpos físicos, por el hecho de que no se les destruyó en el Diluvio, sino que se desmaterializaron y regresaron a la región de los espíritus. (Jud 6; Gé 6:4; 1Pe 3:19, 20; 2Pe 2:4.)

 

  Jesucristo es la cabeza de “la congregación, la cual es su cuerpo”. (Ef 1:22, 23; Col 1:18.) Este cuerpo cristiano de personas no tiene divisiones raciales, nacionales ni de ninguna otra clase, pues en él están representados judíos y personas de todas las naciones. (Gál 3:28; Ef 2:16; 4:4.) Todos han sido bautizados en Cristo y en su muerte por medio del Espíritu Santo. Por lo tanto, a todos se les bautiza para formar un solo cuerpo. (1Co 12:13.) En consecuencia, todo el cuerpo sigue a la cabeza, sufriendo su misma muerte y recibiendo su misma resurrección.  

El apóstol Pablo asemeja el funcionamiento del cuerpo humano al de la congregación cristiana: los miembros de esta congregación que están vivos sobre la Tierra en cualquier tiempo forman un cuerpo, con Cristo como cabeza invisible. (Ro 12:4, 5; 1Co 12.) Pablo recalca la importancia del lugar que ocupa cada uno de los miembros, su interdependencia, el amor y cuidado que se muestran, así como el trabajo que llevan a cabo. Dios ha colocado a cada uno en su posición en este cuerpo, el cual efectúa lo que es necesario debido a la acción del espíritu santo. Jesucristo, que es la cabeza de todos, suministra a los que componen el cuerpo lo que necesitan por medio de “sus coyunturas y ligamentos”, es decir, los medios y disposiciones para suministrar nutrición espiritual, así como comunicación y coordinación, de modo que “el cuerpo” esté bien alimentado espiritualmente y cada parte esté informada de la tarea que debe realizar. (Col 2:19; Ef 4:16.)

 

Uso adecuado del propio cuerpo.

El cristiano debería apreciar el cuerpo que Dios le ha dado y amarse a sí mismo lo suficiente como para cuidar de su cuerpo de manera apropiada a fin de poder presentarlo en servicio sagrado aceptable a Dios. (Ro 12:1.) Esto requiere hacer uso de la razón y suministrar al cuerpo el alimento y las demás cosas necesarias, así como mantenerlo limpio. No obstante, hay otras clases de cuidado que son aún más importantes y que tienen que ver con la espiritualidad, el buscar el reino de Dios y su justicia y el ejercicio de la rectitud moral. (Mt 6:25, 31-33; Col 2:20-23; 3:5.) El apóstol aconseja: “El entrenamiento corporal es provechoso para poco; pero la devoción piadosa es provechosa para todas las cosas, puesto que encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir”. (1Ti 4:8.)

El miembro ungido de la congregación cristiana, el cuerpo de Cristo, que comete fornicación, está quitando un miembro del cuerpo de Cristo y convirtiéndolo en miembro de una ramera. Cualquier cristiano que comete fornicación causa una contaminación moral y también peca “contra su propio cuerpo [carnal]”. Se pone en peligro de ser excluido del cuerpo de Cristo, la organización del templo, y además se expone al peligro de contraer enfermedades asquerosas. (1Co 6:13, 15-20; Pr 7:1-27.) Puede ser que ‘la congregación lo entregue a Satanás para la destrucción de la carne’. (1Co 5:5.)

Los que componen el cuerpo de Cristo, así como las personas dedicadas que se asocian con estos miembros engendrados por espíritu, deben evitar tanto la fornicación física como la de naturaleza espiritual. Las Escrituras llaman “adúlteras” a los que tienen amistad con el mundo. (Snt 4:4.) Jesús dijo de sus discípulos: “Ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo”. (Jn 17:16.) Por lo tanto, a Jesús le importa mucho que los que componen su cuerpo sean limpios moral y espiritualmente. (Ef 5:26, 27.) Se dice que ‘sus cuerpos han sido lavados con agua limpia’. (Heb 10:22.) Como dice el apóstol Pablo hablando de los esposos, “de esta manera los esposos deben estar amando a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama, porque nadie jamás ha odiado a su propia carne; antes bien, la alimenta y la acaricia, como también el Cristo hace con la congregación, porque somos miembros de su cuerpo. ‘Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se adherirá a su esposa, y los dos llegarán a ser una sola carne’. Este secreto sagrado es grande. Ahora bien, yo estoy hablando tocante a Cristo y la congregación”. (Ef 5:28-32.)

 

 

 

 

 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

APRENDED DE MÍ

 Mat 11:25  En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Mat 11:26  Sí, Padre, porque así te agradó.

Mat 11:27  Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mat 11:28  Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mat 11:29  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

Mat 11:30  porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.  (RV1960)

 

   Aquí Jesús está hablando por propia experiencia, la experiencia de que los rabinos y los sabios de Su tiempo Le rechazaban, mientras que las personas sencillas Le aceptaban. Se refiere a los escribas, fariseos, los demás líderes de entre los judíos que se creían ser los sabios y entendidos. 1Co_1:1-31, “21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”. Muchos de los muy sabios del mundo (egresados de las universidades con títulos) son incrédulos. ¿Cómo se esconde el evangelio de ellos? Solamente en el sentido de que para ellos el evangelio es despreciativo. Esta misma verdad se enseña en Mat_13:1-58, “10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? 11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. 12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado 13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. 15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane”. Jesús habló en parábolas y después las explicó a sus discípulos, y los incrédulos (insinceros) no entendían nada porque no querían entender.

 

A los intelectuales no les decía nada, pero los humildes Le recibían. Debemos hacer lo posible por entender lo que Jesús quería decir aquí. Está muy lejos de condenar la actividad intelectual; lo que condena es el orgullo intelectual.   «El corazón, no la cabeza, es el hogar del Evangelio.» No es la inteligencia lo que le cierra la puerta, sino el orgullo. No es la necedad lo que le admite, sino la humildad. Uno puede ser tan sabio como Salomón; pero si no tiene sencillez, confianza e inocencia, se excluye a sí mismo. 

Desde luego, Jesús no habla de infantes literales, sino de sus discípulos. Nos llama niños porque como los niños dependen de sus padres para todo, nosotros dependemos de Dios para todo. Mat_18:1-35, “2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, 3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mar_10:15; Luc_18:17. 4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este (es decir, a un discípulo de Cristo, Mat_25:31; Gál_4:14; Col_4:10), a mí me recibe”. Es cierto que los niños tienen características que no debemos imitar (11:16; 1Co_14:20; Efe_4:14), pero tienen muchas características que sí debemos imitar: la humildad (dependencia), pureza, sencillez, prontitud para perdonar y olvidar ofensas, son dóciles y quieren aprender. Por lo tanto, el evangelio se revela a tales personas de nobleza (Hch_17:11). La Biblia es para todos. La predicación es para todos. No es que Dios haya rehusado que los sabios de este mundo tengan Biblias. No manda que no prediquemos el evangelio a ellos. Eso no es el punto. Lo que Jesús dice tiene que ver con la recepción de parte de ellos del evangelio. Al rechazarlo ellos es como si Dios no se lo revelara.

Nos contentamos con la revelación (las Escrituras) para nuestro conocimiento del Hijo y del Padre y del Espíritu Santo. No conviene afirmar nada acerca de Dios que no sea revelado en las Escrituras. La fe del discípulo de Cristo no se basa en especulaciones y credos humanos, sino en la revelación que Dios nos ha dado.

         Sin embargo, este texto se ha citado para criticar a los que defendemos la Deidad de Cristo, pero la defendemos porque muchos enseñan error (modernismo) sobre este tema. No sólo los testigos del Atalaya y los “sólo Jesús” y otros sectarios, sino también algunos hermanos en Cristo, pues dicen que cuando Jesús vino al mundo se despojó del uso de los atributos divinos y que no usó (demostró) ningún atributo divino ni una sola vez durante su vida aquí en la tierra. Esto niega Jua_20:31. También niega que Cristo perdonó pecados por su propia autoridad (Mat_9:6) y niega que Cristo era adorado por varias personas (Mat_2:2; Mat_28:17; Jua_9:38, etc.). Es un error grave enseñar que debemos ser indiferentes hacia la controversia sobre la Deidad de Cristo, porque hay modernismo en la predicación de algunos hermanos y si logran destruir la fe de algunos en la Deidad de Cristo, destruyen también su esperanza de la salvación eterna .

Imaginemos lo difícil de tener audiencia con algún rey, presidente o gobernador! Pero Jesús, el Rey de reyes, invita a todos  los que estamos trabajados y cargados (no sólo con cargados con pecados y preocupaciones, sino también con leyes y tradiciones humanas, Mateo_15:1-9; Mateo_23:3-4), y yo os haré descansar (nos perdona los pecados cuando obedecemos al evangelio y nos da limpia conciencia y paz en el alma) En base a lo que Jesús acaba de decir en el v 27 Él tiene autoridad para invitar a todos a su salvación. El “yugo” de Jesús es su autoridad (su ley, su enseñanza). Llevar su yugo significa hacer su voluntad, someterse a su mandamiento. Es un yugo “fácil”, es decir, bien acomodado, porque sus mandamientos “no son gravosos” (1Juan_5:3). Cristo es manso y humilde de corazón en su gobierno. No es cruel, abusivo, injusto, opresivo.

El descanso que Jesús promete es paz con Dios, no el que uno tenga que dejar todo esfuerzo. Una relación con Dios transforma un trabajo cansador y sin sentido en productividad espiritual con propósito sólo aquí.

 

Ni tenemos que temer su yugo. Sus mandamientos son santos, justos y buenos. Requiere negarse a sí mismo y trae dificultades, pero esto es abundantemente recompensado, ya en este mundo, por la paz y el gozo interior. Es un yugo forrado con amor. Tan poderosos son los socorros que nos dan, tan adecuadas las exhortaciones, y tan fuertes las consolaciones que se encuentran en el camino del deber, que podemos decir verdaderamente, que es un yugo grato. El camino del deber es el camino del reposo. Las verdades que enseña Cristo son tales que podemos aventurar por ellas nuestra alma.

Tal es la misericordia del Redentor, y ¿por qué debe el pecador laborioso y cargado buscar reposo en alguna otra parte? Vamos diariamente a Él en busca de la liberación de la ira y de la culpa, del pecado y de Satanás, de todas nuestras preocupaciones, temores y dolores. Pero la obediencia forzada, lejos de ser fácil y liviana, es carga pesada. En vano nos acercamos a Jesús con nuestros labios mientras el corazón esté lejos de Él. Entonces, venid a Jesús para hallar reposo para vuestras almas.

 

Hay tres razones por las cuales nos conviene aprender de Jesús. En primer lugar, el aliciente de su carácter. Él es manso y humilde de corazón en contraste con los sabios y entendidos. Las cualidades de carácter que demanda de sus seguidores (Hebreos_5:3-5), Jesús mismo las demostró en su vida. El segundo aliciente para aprender de Jesús es que hallaremos descanso para nuestras almas. El promete paz y tranquilidad en el corazón de sus seguidores, lo cual da como resultado descanso espiritual (Juan_14:27). La tercera razón es que su yugo es fácil, y su carga ligera. Las demandas de Jesús no son livianas (Juan_16:24), pero son justas y soportables. El provee la fortaleza espiritual por el Espíritu Santo para cumplir todas las demandas. Por esta razón sus mandamientos no son gravosos (1Juan_5:3). En el original, “fácil” significa “bueno, bondadoso”. Es un yugo ajustado a nuestro “cuello” de modo que no produce molestias ni roces. “Ligera” significa “liviano, no aplastante”. El yugo literal de bueyes, tiene lugar para dos. La figura permite la idea de que al lado del discípulo, Jesús está en el yugo llevando la mayor parte de la carga.

Jesús tiene un yugo llevadero. Es un yugo que se adapta bien, se ciñe ajustado y se amolda fácilmente alrededor de la nuca. Aunque tiene exigencias duras, y enseña la ley de una forma mucho más radical (sermón de la montaña), este yugo de Jesús es provechoso al hombre. No le causa heridas con el roce, y el hombre no se desuella sangrando. «Sus mandamientos no son pesados»   porque son sencillos y sólo exigen entrega y amor. No obstante la voluntad de Dios es un yugo y una carga. Pero se vuelven ligeros si se hace lo que dice Jesús: Aprended de mí. Jesús también lleva las dos cosas: su misión para él es yugo y peso: Con todo, él los ha aceptado como siervo humilde de Dios. Se ha hecho inferior y cumple con toda sumisión lo que Dios le ha encargado, se hace servidor de todos. Aunque el Padre se lo ha entregado todo, se ha hecho como el ínfimo esclavo. Si se acepta así el yugo de la nueva doctrina, entonces se cumple la promesa: y hallaréis descanso para vosotros. Este descanso no es la tranquilidad adormecedora del bienestar burgués o la paz fétida con el mal (Jesús ha hablado de la espada Ezequiel_10:34). Jesús promete el descanso para el lastre abrumador de la vida cotidiana, para el cumplimiento de la voluntad de Dios en todas las cosas pequeñas. El que vive entregándose a Dios, y ejercita incesantemente el amor, es levantado interiormente y se serena. Nuestra fe nunca puede convertirse en carga agobiante, en el yugo que nos cause heridas con el roce. Entonces se apreciaría la fe de una forma falsa. Si se procura realmente cumplir los mandamientos de Dios, entonces el yugo de Jesús nunca es una fuente menguante de consuelo y de apacible serenidad. En esto tendría que ser posible conocer al discípulo de Jesús.

 

¡Maranata!

sábado, 22 de agosto de 2020

LA PUERTA ESTRECHA 2

                                         

(Lucas 13;22-30)

22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

23Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

24Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

25Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

26Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

27Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

28Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.

29Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

30Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros.

 

          Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? - El que le hizo esta pregunta tal vez pensaba, “¿Serán salvos todos los judíos y solamente los judíos?”

         -- Y él les dijo: 24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta; -- No dice “entrar por la puerta automática”, sino por “la puerta angosta”. En lugar de preocuparse por cuántos serán salvos, nos conviene estar seguros que seremos salvos nosotros mismos. Luc_9:23-26 explica porque la puerta es angosta, (23  Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.24  Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. 25  Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? 26  Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles). como también Stg_1:22. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos

         El Señor nos ofrece una puerta angosta y hay tiempo limitado para entrar por ella para ser salvos. Al pasar por ella uno “cierra la puerta” a la vida pasada y entra en una vida bendecida y dichosa con la esperanza de heredar la vida eterna.

         Esta palabra indica dificultad. Enseña que es difícil ser discípulo de Cristo. Es imposible dar otro sentido a este término. Su significado es obvio. No es fácil obedecer tales textos como Mat_5:22-24 (22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23  Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24  deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.;) Mat_5:28; (Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.) Mat_5:33-37;( 33  Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.34  Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35  ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36  Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37  Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.) Mat_5:38-48. Pregunte al joven rico si el camino es angosto o ancho. ¿Quién puede leer Mat_10:34-37 (34  No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35  Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36  y los enemigos del hombre serán los de su casa. 37  El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38  y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.39  El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.)y concluir que es fácil ser discípulo de Cristo? Pregunte a los apóstoles si era fácil "dejar todo" y seguir a Jesús.

         Por eso, la puerta angosta excluye a muchos. No admite a los desobedientes. No admite a los que meramente “profesan” obedecerle (Mat_7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.). No admite a los que no nacen otra vez (Jua_3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios). La enseñanza de Jesús, comenzando con el Sermón del Monte, se compara con una puerta estrecha y un camino angosto. Isaías (35:8) profetizó diciendo, "Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad". Lucas se refiere a este camino en Hch_9:2; Hch_18:26; Hch_19:9; Hch_19:23; Hch_22:4; Hch_24:14; Hch_24:22.

         "Esforzaos a entrar". “AGONIZOMAI, luchar (castellano, agonizar)". Se traduce "luchar" en 1Co_9:25, "todo aquel que lucha, de todo se abstiene"; "luchar como en una competición, forzando todos y cada uno de los nervios para alcanzar el objetivo, Luc_13:24; dar el todo en el esfuerzo, involucrando penalidades, Col_1:29". Se traduce "pelear" en 1Ti_6:12, "Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna". También en 2Ti_4:7, "he peleado la buena batalla". Vemos, pues, que el Nuevo Testamento emplea términos relacionados con las carreras y aun con la guerra para enfatizar lo serio y lo intenso del conflicto contra Satanás y, por lo tanto, lo difícil de ser incluido entre los pocos que se salvan. ¿Cuántas personas quieren esforzarse tanto, como para correr una carrera, o aun para pelear como soldados en una guerra? 1Co_9:27, "golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre". Pablo emplea términos del boxeo para indicar lo intenso de la lucha para ser salvos. Es lucha entre la carne y el Espíritu (Rom_8:6-7; Gál_5:17). 1Pe_4:18, "Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?" La Biblia dice claramente que con dificultad el justo se salva. No dice que es "fácil" ser cristiano. Es camino angosto. Requiere el emplear todas las fuerzas.

         Una pregunta interesante: Si la Biblia enseña que una vez salvos no podemos caer de la gracia, ¿por qué esforzarnos?

         ¿Por qué, pues, dice Cristo (Mat_11:30) que "mi yugo es fácil, y ligera mi carga"? Y ¿por qué dice Juan que "sus mandamientos no son gravosos"? (1Jn_5:3). En primer lugar, obsérvese que Cristo habla de su yugo, como también de su carga. Su "yugo" se refiere a su autoridad; debemos someternos completamente a ella. Su "carga" son sus mandamientos, los cuales no son gravosos, pero Él requiere una justicia mayor que la de los escribas y fariseos (Mat_5:20; Mat_23:4). Él requiere servicio que procede del corazón puro, y no solamente los actos externos. Pero su servicio es agradable. Él es Maestro exigente, pero también bondadoso. No es abusivo. No maltrata a sus seguidores. El maestro abusivo es el pecado.

          La puerta es estrecha y el camino angosto porque tenemos que cambiar. Mat_16:24; Luc_9:23, "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz (cada día), y sígame". Es muy difícil someter nuestra voluntad a la voluntad de otro, aun a la voluntad de Dios. Todo el mundo quiere hacer su propia voluntad. Quiere hacer lo que él mismo quiere hacer. El trabajo principal de criar hijos es el de sujetar la voluntad de ellos a la voluntad de sus padres (Efe_6:1-4). Otro problema grande en el hogar es que la mujer no quiere sujetar su voluntad a la voluntad del marido (Efe_5:22-24). El significado básico de la palabra "manso" es la sujeción a la voluntad y al control de Dios.

         Requiere el arrepentimiento, que significa cambiar. El mandamiento básico predicado por Juan el Bautista (Mat_3:2) y por Jesús (Mat_4:17) era el arrepentimiento. Cuando Jesús comenzó a predicar el evangelio del reino (Mat_4:23), El insistía en que los judíos tenían que cambiar, y les era muy difícil cambiar. Jesús dijo, "si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" (13:3, 5). Dijo a Nicodemo (Jua_3:3; Jua_3:5) que tenía que nacer otra vez. Es decir, tenía que comenzar su vida otra vez como si fuera un infante, apenas comenzando a vivir.

         Cuando Jesús murió y resucitó, entregó el mandamiento a los apóstoles de que "se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados" (Luc_24:47). El libro de Hechos dice que lo hicieron. Obsérvese cómo se predicó el arrepentimiento según Hechos de los Apóstoles : Hch_2:38; Hch_8:22; Hch_17:30. Tanto judíos como gentiles tenían que cambiar. Tenían que dejar el judaísmo, el paganismo, la filosofía humana, la superstición, y toda forma de sabiduría humana. Para el judío el evangelio era tropezadero, y para el griego era locura porque chocaba con sus ideas humanas.

         Obsérvese cómo las cartas del Nuevo Testamento enseñan el arrepentimiento: Rom_2:4; 2Co_7:10; 2Pe_3:9; Apo_2:5.

         ¿Cambiar de qué manera? De carácter. Léase Mat_5:1-10, las bienaventuranzas. Con estas palabras Jesús comenzó el Sermón del Monte. Con estas palabras El explicó a los judíos y explica a nosotros cómo tenemos que cambiar. Hay que haber cambio de corazón (Mat_5:8; Mat_5:22; Mat_5:28; Mat_5:44; Mat_12:34; Mat_15:19). Tenemos que cambiar, dejando todas las características carnales de la vida pasada para desarrollar un carácter espiritual. Con las bienaventuranzas Jesús introduce el tema que es dominante en todo el Nuevo Testamento de que los verdaderos discípulos de Jesús son aquellos que van transformándose a la imagen de Jesús (Rom_8:29; Rom_12:1-2; 2Co_3:18; Gál_4:19; Efe_4:23-24; Col_3:10; 2Pe_1:4, etc.). Este proceso es difícil. Es necesario meditar a diario en las cualidades o características divinas, y esforzarnos para que lleguen a ser las características de nuestras vidas. ¿Cómo es el reino? ¿Cómo son los ciudadanos del reino de Dios? En Mat_5:1-10 Jesús describe las características de los que pueden entrar en el reino de los cielos: los pobres en espíritu (los que reconocen sus faltas), los que lloran (por sus pecados), los mansos (los que están sujetos al control de Dios), los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los de limpio corazón, los pacificadores (los que hacen paz con Dios y con los hombres por medio del evangelio de paz), y los que sufren por causa de Cristo. ¿Cuántos quieren poseer estas cualidades? Pocos. ¿Por qué? Porque tienen que humillarse y someterse a la voluntad del Señor para desarrollar este carácter (el de Cristo), y la mayoría no lo quiere hacer.

         De religión. La ley de Moisés que era "ayo" (tutor, guardián) para llevar a los judíos a Jesús fue cumplida cuando Jesús murió en la cruz (Col_2:14). Comenzando el día de Pentecostés (Hch_2:1-47) los judíos deberían dejar la religión antigua (la de la ley de Moisés) y aceptar el evangelio.

         Hubo cambio de culto. Hubo cambio de ley (Heb_7:12). Ya no se enseña el diezmo, y no se usan instrumentos mecánicos de música en el culto.

         Vemos en Mat_5:32; Mat_19:9 que la enseñanza de Jesús es distinta de la ley de Moisés sobre el matrimonio y el divorcio y segundas nupcias. Actualmente hay muchas parejas que están mal en su matrimonio según lo que dice Jesús en estos textos: "cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera". Es muy difícil disolver tal unión, pero si alguna pareja está cometiendo adulterio por no tener el derecho de unirse en matrimonio, ¡desde luego tiene que dejar de cometer adulterio! Algunos lo hacen, pero la mayoría no quiere cambiar.

          Además, los judíos habían inventado muchas tradiciones para aumentar su piedad, pero la religión de ellos era humana y vana y tenían que dejarla. Pero la mayoría no quería hacerlo. Su religión era externa, y no del corazón (Mat_23:23-28). Jesús les dijo que tenían que cambiar. Tenían que limpiar el corazón y acabar no solamente con el adulterio, el homicidio y el hurto, sino también con los malos pensamientos, la avaricia, la maldad, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia y la insensatez (Mar_7:21-23).

         Sin embargo, la mayoría de los judíos no quería cambiar su religión ni su vida personal. Era un pueblo muy orgulloso y estaban satisfechos con su religión y con su forma de vida. Muchos se justificaban a sí mismos (Luc_16:15; Luc_18:11-12). Por eso, no querían cambiar; creían que eran muy religiosos, porque en algunas cosas iban aun más allá de lo que ley de Moisés requería. Habían inventado muchas tradiciones (reglamentos humanos) para aumentar su religiosidad (Mat_15:1-9), pero Jesús les dijo que tal religión era vana.

         Otros cambios . Debe haber cambio de actitud, de disposición, de costumbres, y de amistades. Muchas veces se requiere cambio de empleo (o de negocio). Es necesario dejar algunos aspectos de la cultura porque están en conflicto con la enseñanza de Jesús.

         Todo aquello que no está de acuerdo con la voluntad de Cristo debe ser "amputado" (Mat_5:29-30; Mat_18:8-9). Es necesario dejarlo para que no nos destruya.

         El pensamiento principal de este texto es que es difícil arrepentirse o cambiar. Esta verdad se ve en toda la Biblia, de pasta a pasta. La obra principal de los profetas no era simplemente la de predecir el futuro, sino la de predicar el arrepentimiento y rogar al pueblo a que se volviera a Dios.

         Otros aspectos de lo angosto del camino:

         La puerta es angosta porque la verdad es angosta. Muchos piensan que cualquier cosa que la gente crea o practique es verdad para ellos, pero la verdad no es subjetiva sino objetiva. Jud_1:3 habla de “la fe” que fue entregada a nosotros. Es la fe que tiene que ser obedecida, Hch_6:7.

         La puerta es angosta porque requiere el bautismo. Mat_28:19; Mar_16:16. Muchos rechazan este mandamiento. Compárese Luc_7:30. Los "evangélicos" dicen que no es necesario para la salvación. No es un mandamiento popular. Está en conflicto con la voluntad humana y, por eso, se considera muy angosta la predicación que lo requiere.

          La puerta es angosta porque hay solamente un cuerpo (una iglesia). Dice Jesús (Mat_16:18), "edificaré mi iglesia"; dice Pablo (Efe_1:22-23) que la iglesia es el cuerpo de Cristo: "la iglesia, la cual es su cuerpo", y dice también que hay un solo cuerpo (Efe_4:4, "un cuerpo"). Por eso, el camino es angosto, porque no caben en el camino de Cristo las iglesias humanas.

         Se requiere la santidad. 2Co_7:1, "perfeccionando la santidad en el temor de Dios". 1Ts_4:3, "pues la voluntad de Dios es vuestra santificación". Heb_12:14, "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor". Es otra razón por la cual se dice que el camino es angosto, porque no todo el mundo quiere apartarse del pecado (santificarse).

         Se requiere la sujeción al gobierno, Rom_13:1-8; 1Pe_2:13-17. Esta es otra restricción que no es popular.

         -- porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. 25 Después que el padre de familia (el amo o dueño de la casa; aquí se refiere a Cristo, v. 26) se haya levantado y cerrado la puerta, -- Cuando se hacía fiesta, los convidados tenían que llegar a la hora indicada. Los que llegaban tarde, encontraban la puerta cerrada y no se admitían. Esto se enfatiza en Mat_25:10. Los preparados son los que aprovechan la invitación y llegan a tiempo. Los que preparaban fiesta y enviaban invitaciones no decían “vengan a la hora que les sean convenientes”. No decían “Aunque lleguen tarde, no hay problema, siempre serán abiertas las puertas”. Los que llegaban tarde despreciaban la fiesta y al que les invitaba.

         Cuando Cristo venga (1Ts_5:1-3), la puerta será cerrada. Cuando uno muera (Heb_9:27), la puerta será cerrada. Para los salvos la puerta cerrada significará seguridad eterna.

         -- y estando fuera empecéis a llamar (tocar la puerta con mucha persistencia y ansiedad) a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. - De esto habla Jesús en Mat_10:32-33. Al confesar a los suyos dirá, “Estos son míos”. A los que no le confesaron dirá “No os conozco; ni sé de dónde sois. Apartaos de mí, no tengo nada para vosotros”.

         Comparemos Mat_7:23; Mat_25:11-12; 2Ti_2:19; conocer significa "aprobar". Los no preparados cierran la puerta en sus propias caras cuando deciden que no vale la pena servir al Señor o no quieren llegar a tiempo. Se acercan al Señor tal vez, pero lo hacen “a medias”, con desidia e indiferencia.

         De la misma manera los que llegan tarde al culto de Dios lo desprecian. Creen que no vale la pena esforzarse para llegar a tiempo. Para los tales otras cosas son más importantes.

Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, -- ¿Cómo huéspedes, invitados, vecinos? De alguna forma se habían asociado con él, habían comido con él. Es como hubieran dicho, “Pero ¿cómo dices que no nos conoces? Éramos conocidos y amigos.

         -- y en nuestras plazas enseñaste. - ¿Quieren ser admitidos simplemente porque habían escuchado sus enseñanzas? Con estas palabras quieren ganar el favor del Señor, pero en realidad se condenan solos porque están admitiendo que habían escuchado su invitación (Mat_11:28-29) pero que no la aceptaron.     Eran “hacedores” de maldad. La maldad era su empleo. Se ocupaban en eso

Allí será el llanto (el lloro inconsolable e interminable) y el crujir de dientes, -- Mat_22:13; Mat_25:30, la expresión más gráfica del espantoso sufrimiento, remordimiento y miseria que no se pueden describir. ¿Por qué no se cree esto? ¿Por qué los hombres no temen el infierno? ¿Por qué no es más fuerte nuestra fe en esta enseñanza? Jesús habla de personas en agonía insoportable, retorciéndose en dolor y miseria, gritando, crujiendo los dientes, pidiendo misericordia. Rom_2:8, “tribulación y angustia para toda alma humana que hace lo malo”. Jesús vino a la tierra y murió en la cruz para evitar que el hombre fuera al tormento eterno.

         Gran parte del mundo religioso ya no cree en el castigo eterno, y si lo cree, su convicción es muy débil y no lo predica. Muchos de los que profesan creer la Biblia no creen en el infierno. No solamente los materialistas (testigos, adventistas, mormones) sino también los muchos modernistas que ocupan los púlpitos de iglesias que en años pasados sí lo predicaban. Últimamente varios predicadores de la iglesia de Cristo (por ejemplo, Edward Fudge, Homer Hailey) han publicado estudios negando que el infierno sea lugar de eterno sufrimiento de los perdidos.

         La falta de enseñanza sobre este tema es una de las causas principales de la decadencia moral en este país.

         Hay enfermedades y accidentes que pueden producir dolor fuerte. Casi todos conocen algo del tormento de un agudo dolor de muelas. La migraña (jaqueca) es un tormento insoportable. Muchos sufren por años por causa del cáncer. ¿Cuál es el sufrimiento más agudo que usted conoce o que ha observado?

         Desde luego, aquí en este mundo, gracias a Dios, tenemos fuertes remedios para tales dolores. Hay anestesias que nos permiten aguantar la intervención quirúrgica aunque ésta dure por horas. Pero no habrá anestesia, ni morfina, ni siquiera una aspirina para aliviar el dolor y tormento en el infierno. Lo “insoportable” será soportado, no solamente por una hora o por un año, ni siquiera por solamente cien años, sino para siempre. Algunos ahora viven noventa o cien años. Imagínese cómo sería si tuvieran que sufrir intensamente toda su vida, sin ningún remedio para su dolor. ¿No habría aun aquí en la tierra mucho del “llanto y el crujir de dientes”?

         Los hombres son capaces de inventar medios horribles de suplicio (tortura), por ejemplo para castigar o sacar información de los presos de guerra. Por ejemplo, el instrumento de tortura llamada el potro en el que se amarra el cuerpo y se estiran el brazo o la pierna de su coyuntura. También se usa el toque eléctrico y, desde luego, los golpes duros. Pero el medio más temido es la quemadura, porque no hay nada que pueda producir un vivo dolor físico más intenso que la aplicación del fuego al cuerpo. Cuando los hombres más crueles emplean las torturas más horribles para afligir a sus víctimas y por fin les aplican fuego, esto siempre produce aún más agonía. El fuego es, simplemente, el símbolo más terrible del sufrimiento que la mente humana sabe. De hecho, es imposible imaginar algo más severo y más horrible que el ser quemado con fuego.

         Por lo tanto, con toda razón Jesús explica repetidas veces que “allí será el llanto y el crujir de dientes” porque en texto tras texto Jesús dice “fuego… fuego… fuego… fuego” (Mat_5:22; Mat_13:42; Mat_13:50; Mat_18:8-9; Mat_25:41; Mar_9:43; Mar_9:48; Luc_3:17). El rico dijo (Luc_16:24), “estoy atormentado en esta llama”. 2Ts_1:7, Jesús viene “en llama de fuego, 8 dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”.

         La imaginación humana ejercida al máximo no podría producir un cuadro de la agonía y desolación más horrible que este que Jesús menciona a través de su ministerio. Es un cuadro tan desagradable que casi nadie se atreve a meditar sobre ello. En realidad, aun entre los que profesan ser cristianos, hay un infinitésimo número de personas que muestran en su vida que en verdad creen esta doctrina del sufrimiento que provoca el lloro y el crujir de dientes en tinieblas, sin esperanza del reposo o del alivio. En cuanto a la más horrible tortura física, la víctima puede esperar que pronto sea inconsciente o muerto, pero en el infierno nunca habrá reposo. Apo_14:11, “el humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos; y no tienen reposo, ni de día ni de noche”. ¿Qué sabemos de un sufrimiento o tormento interminables? Jesús y Pablo hablan del dolor del parto. ¿Qué mujer podría imaginar el sufrir así toda la vida, y aun eternamente?

          Si de todo corazón creyéramos esta doctrina, no habría problema alguno con respecto a crucificar la carne, llevar una vida santificada, buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y trabajar fervientemente para salvar almas. ¿Quién no haría grandes sacrificios para rescatar a una persona del sufrimiento causado por un incendio? En Nueva York cuando los terroristas destruyeron las torres gemelas (el 11 de septiembre de 2001), muchísimos bomberos y otros dieron sus vidas para tratar de rescatar al pueblo de esa conflagración. Pero ¿cuántos miembros de la iglesia de Cristo se esfuerzan para tratar de rescatar al pueblo del incendio eterno que les espera si no obedecen al evangelio? 2Ts_1:7-9. Aquí está la evidencia o la falta de evidencia de que somos en verdad “fervientes en espíritu sirviendo al Señor” (Rom_12:11).

         Y si no estamos preocupados por los perdidos, ¿los amamos? Y si no los amamos, ¿no estamos en peligro de tener que enfrentar la misma condenación nosotros mismos? Es obvio, pues, que nuestra fe en esta doctrina es muy débil. Si nos preguntan, decimos que sí la creemos, pero ¿de todo corazón? Compárese nuestra actitud hacia los otros peligros. Si creemos de todo corazón que hay vidas que peligran por causa de un ciclón o un incendio o una víbora, etc. ¿no hacemos todo lo posible por advertirles? Entonces, ¡cuánto más debemos advertir a las multitudes que están en marcha hacia el sufrimiento indecible, indescriptible que Jesús llama “el lloro y el crujir de dientes”!

         En realidad casi todos haríamos algo para ayudar a otros para proteger este cuerpo físico, pero en el día final, todos tendrán cuerpos incorruptibles, y en ese cuerpo incorruptible los perdidos van a sufrir las agonías del infierno. Se requiere mucha fe para evitar tal fin y lo más importante es que los verdaderos cristianos tengan una fe fuerte, no fingida y no superficial, sino una fe activa, obediente y fervientemente trabajadora, en lo que Jesús dice. Cometen suicidio espiritual todos aquellos que rechacen esta doctrina (testigos, adventistas, mormones, y hasta algunos miembros de la iglesia de Cristo) y también los miembros de la iglesia de Cristo que no muestran por sus obras su fe en esta doctrina.

         -- cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos (echados fuera, LBLA). 29 Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, (gentiles de todas las naciones, Isa_49:6; Efe_2:17) y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. --Mat_8:11-12. Se refiere a la conversión de los gentiles. Para los judíos el esperado gozo en el reino mesiánico sería como fiesta con los patriarcas, pero la mayoría de ellos no aceptaron el mensaje de los profetas acerca de Cristo, ni tampoco de que los gentiles iban a participar en esa fiesta. El primer converso entre los gentiles fue otro centurión (Cornelio, Hch_10:1-48). Pablo fue escogido para ser apóstol de los gentiles (embajador de Cristo entre ellos).

         “Día triste viene” para los hijos o herederos del reino (los que deberían haber pertenecido al reino de Cristo pero no lo hicieron). Cristo vino al mundo para buscar a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mat_15:24). Su ministerio se dedicaba a ellos. El evangelio fue predicado primeramente a ellos (Hch_1:8; Rom_1:16), pero lamentablemente la mayoría de los judíos no aprovecharon esta gran bendición y serán “echados fuera”. En lugar de disfrutar la fiesta con los patriarcas estarán en las tinieblas de afuera, muy decepcionados, llenos de remordimiento y furia.

         Sin embargo, los judíos no son los únicos que deberían pertenecer al reino. Los que han oído al evangelio deberían pertenecer al reino, pero si siguen posponiendo y descuidando su obediencia, serán echados a las tinieblas de afuera junto con los judíos desobedientes.

         También los que han sido criados en hogares de cristianos y saben perfectamente lo que deben hacer pero no obedecen si no obedecen serán echados a las tinieblas de afuera. Dios no tiene nietos; los hijos de los miembros no “heredan” la religión.

         ¡Y cuántos millares de gentes que tienen Biblias serán echados fuera en aquel día! El simple hecho de tener una Biblia no les da el derecho de sentarse con Abraham, Isaac y Jaco en el reino de Dios. Muchos de los que están “cerca del reino” nunca entran en el reino.

Los judíos habían de ser los primeros. El ministerio de Jesús era para ellos. Los apóstoles habían de predicar primeramente a los judíos y lo hicieron (en cada pueblo siempre llegaron primero a la sinagoga). Pero los “primeros” que no obedecen al evangelio serán “postreros”.

         Es fácil suponer que los hermanos más reconocidos, más prominentes (p. ej., apóstoles, profetas, ancianos, evangelistas) serán los primeros, pero ante los ojos de Dios los más humildes y los más serviciales, sean personas prominentes o no, son los más grandes. Recordemos los ejemplos de la pobre viuda (Mar_12:41-44), de María (Jua_12:3), de Dorcas (Hch_9:36; Hch_9:39), de Febe (Rom_16:1), de Aquila y Priscila (Rom_16:3-4), de la casa de Estéfanas (1Co_16:15-16), y muchos otros “pequeños” que humildemente sirvieron al Señor. Tal vez ante los ojos de algunos sean “postreros”, pero sin duda ante los ojos de Dios serán “primeros”.