LA JUSTIFICACIÓN 4.
La historia no termina con Cristo crucificado, de cuyo costado, manos y pies fluye sangre. Vemos como le bajan y colocan cuidadosamente en una tumba. Una gran piedra cubre la puerta del sepulcro. Los soldados hacen guardia. Todo el sábado, sus seguidores se hallan reunidos tristes en el Aposento Alto. Dos ya están en camino hacia Emmaus. El miedo se ha adueñado de todos. Temprano, esa primera mañana de Pascua, María, María Magdalena y Salomé van a la tumba para ungir el cuerpo. Al llegar se asustan al hallar que la tumba está vacía. Un ángel de pie, a la entrada pregunta: ¿A quién buscáis?” Y ellas contestan: “Buscamos a Jesús el Nazareno”. Y luego, el ángel da las más grandes y gloriosas noticias que oídos han escuchado: “No está aquí, ha RESUCITADO”.
De esta gran verdad depende todo el plan redentor de Dios. Sin la resurrección, no hay salvación. Muchas veces Cristo profetizó su resurrección. En una ocasión dijo:” Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” ¡Así, como lo predijo, resucitó¡
Hay ciertas leyes de evidencia que se aplican para el establecimiento de cualquier suceso histórico. Debe haber documentación del suceso consabido, relatada por testigos contemporáneos dignos de confianza. Hay más evidencia de que Cristo resucitó de los muertos, que de que Julio Cesar vivió o de que Alejandro el Grande muriese a los treinta y tres años. Es difícil entender por qué ciertos historiadores aceptan miles de hechos, por los cuales pueden producir sólo fragmentos de evidencia; pero, a pesar de la evidencia preponderante de la resurrección de Jesucristo, dan un vistazo escéptico y sostienen sus dudas intelectuales. La dificultad con ellos está en que no quieren creer.
Su visión espiritual está cegada y se hallan tan absolutamente predispuestos, en contra, que no pueden aceptar, únicamente por el testimonio bíblico, el hecho glorioso de la Resurrección de Cristo.
La Resurrección de Cristo significa:
1º Que Cristo era Dios. Era lo que aseguró ser. Cristo era la Divinidad encarnada.
2º Que Dios había aceptado la obra expiatoria de Cristo en la cruz, que era necesaria para nuestra salvación. “El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación”
3º Asegura a la humanidad un juicio justo.
4º Garantiza que al fin, nuestros cuerpos también resucitarán. Las Escrituras enseñan que, como cristianos, aunque nuestros cuerpos vayan a la tumba, serán resucitados en el gran día de la Resurrección. Entonces la muerte será sorbida en victoria. Como resultado de la resurrección de Cristo, el aguijón de la muerte ya no existe, y Cristo tiene las llaves de la muerte. El dice: “Yo soy el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos. Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte”. Cristo prometió: “Porque Yo vivo, vosotros también viviréis.
5º Significa que la muerte está abolida. El poder de la muerte ha sido quebrantado y quitado el temor de la muerte. Ahora podemos decir con el Salmista: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal; porque Tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”.
Como resultado de la Resurrección de Cristo, Pablo esperaba la muerte con muchos deseos. Dijo:”Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”.
Sin la Resurrección de Cristo, no podía haber esperanza para el futuro. La Biblia promete que algún día estaremos cara acara con Cristo resucitado y que tendremos cuerpos semejantes al suyo.
En presencia estar de Cristo
Ver su rostro, ¿qué será
Cuando al fin en pleno gozo
Mi alma le contemplará?
¡Cara a cara espero verle
Más allá del cielo azul;
Cara a cara en plena gloria
He de ver a mi Jesús.
Dios puede usarnos en cualquier circunstancia para hacer su voluntad. Aunque pidamos que cambie nuestras circunstancias, debiéramos orar también para que Dios haga realidad su plan a través de nosotros en el lugar en que estemos. Conociendo el propósito eterno de Dios para nuestras vidas, no debemos temer las dificultades. (Libre copia)
viernes, 8 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
LA JUSTIFICACIÓN 3
Su muerte fue profetizada con siglos de antelación. Primeramente, como hemos visto, en el Edén; luego en la historia profética. Abraham previó su muerte en el sacrificio del cordero. El pueblo de Israel simbolizó su muerte en los sacrificios expiatorios. Cada vez que la sangre era derramada sobre un altar judío, representaba al Cordero de Dios, que algún día había de venir para quitar el pecado. David profetizó su muerte detalladamente en algunos de los salmos proféticos. Isaías dedicó capítulos enteros de su Libro a predecir los detalles de su muerte.
Jesucristo dijo que tenía poder para entregar su vida al manifestar: “El buen pastor su vida da por las ovejas”. Otra vez dijo: “Así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en Él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna” Jesucristo hizo frente a la posibilidad de la cruz mucho tiempo ha en la eternidad. Durante todos los siglos que precedieron a su nacimiento, Él sabía que el día de su muerte se acercaba rápidamente. Cuando nació de una virgen, la cruz arrojaba sombras en su camino. Se vistió de cuerpo humano para poder morir. Desde la cuna hasta la cruz, el morir fue su propósito.
Sufrió como nadie jamás ha sufrido; la velada en Gethsemaní iluminada por las antorchas flameantes, el beso del traidor, la aprehensión, el juicio ante el pontífice, la espera en el palacio del gobernador romano, el viaje al palacio de Herodes, las bofetadas de los brutales soldados de Herodes, las escenas aterradoras mientras Pilato trató de salvarle al tiempo que los sacerdotes y la plebe pedían a gritos su sangre, los azotes, las multitudes rugientes, el camino desde Jerusalén al Gólgota, los clavos en las manos, en los pies, la corona de espinas sobre la frente , los gritos sarcásticos y burlescos de los ladrones a ambos lados:”Tú has salvado a otros, ahora sálvate a ti mismo.”
Estaba débil y agotado al llegar allí. Había sido azotado. Estaba agotado físicamente. Pero cuando Cristo murió, murió voluntariamente, escogió el momento preciso para expirar.
Allí estaba colgado desnudo entre el cielo y la tierra. No expresó ninguna queja ni súplica, sino solamente una frase, por la cual nos hizo saber en dos palabras algo del terrible dolor físico que sufría cuando dijo:” Sed tengo.” Perdía la sangre. Dios exige la muerte del pecador o de un sustituto. ¡¡Cristo fue el sustituto¡¡ No fueron los clavos los que le sujetaron a la Cruz, fueron los lazos del amor los que le retuvieron más fuertemente que cualquier clavo que los hombres pudieran forjar. “Mas Dios encarece su amor para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
¡¡Por ti¡¡ Por mí¡¡ Llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero. Contémplalo en la cruz, cómo inclina su rostro bendito, y en el espantoso abandono de Dios, se acumulan en su corazón las consecuencias del pecado del mundo. Observa cómo al aceptarlas, te da la oportunidad de salvación, que Él no necesita para Sí, pero en cambio la ofrece a aquellos cuyo lugar ha tomado. Abrumados ante este sufrimiento, conociendo nuestra propia incapacidad de comprender o explicar, y anonadados por su grandeza y majestad, escuchemos las palabras que pronuncian sus labios:”Consumado es.”
El verdadero sufrimiento de Jesucristo no fue de orden físico. Muchos antes que Él habían muerto, muchos habían sido martirizados. El terrible sufrimiento de Jesucristo fue de carácter espiritual. Abarcó hasta la última consecuencia del pecado y entró en la más intensa amargura cuando Dios le volvió las espaldas, y escondió el rostro de tal manera que Cristo clamó a gran voz:”Dios mío, Dios mío ¿porqué me has desamparado?”Sólo en la hora suprema de la historia de la humanidad Cristo pronunció estas palabras. Fueron pronunciadas para que el hombre supiera cuántas cosas le son inaccesibles. Si al llevar el pecado en su propio cuerpo, creó meritos que no necesitaba para sí, entonces, ¿para quién fueron creados esos méritos?
Cómo fue consumado aquello en lo profundo de las tinieblas, nunca lo sabrá el hombre. Pero yo sé una cosa: que Él llevó mis pecados en su cuerpo sobre el madero. Que estuvo donde yo debí estar. Que los tormentos del infierno que me correspondían fueron amontonados sobre Él, y que yo puedo ir al cielo y apropiarme lo que no era mío, sino únicamente suyo. “Todos los tipos, ofrendas, sombras y símbolos del Antiguo Testamento se cumplieron. Los sacerdotes sólo tenían que entrar una vez al año en el Lugar Santísimo. El sacrificio por excelencia es expiatorio, sustitutivo, redentor, y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una vez y después el juicio; así también Cristo fue ofrecido para agotar los pecados para agotar los pecados de muchos.
Dios dice ahora que ha sido establecida la base de la redención: todo lo que el pecador culpable tiene que hacer, es creer en el Hijo y así será salvo.“ Porque de tala manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
En la Cruz de Cristo veo tres cosas: Primera, una descripción de la profundidad del pecado del hombre. No culpemos a los que crucificaron a Cristo. Tú y yo somos igualmente culpables. No fueron los judíos ni los soldados romanos los que le crucificaron; fueron tus pecados y los míos lo que hizo necesario que Él se ofreciera en sacrificio.
Segunda: el amor insondable de Dios. Si en alguna ocasión dudas del amor de Dios, contempla la cruz, porque allí encontrarás la máxima expresión del amor de Dios.
Tercera: el único camino para la salvación. Jesús dijo:”Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre sino por Mí”.
Jesucristo dijo que tenía poder para entregar su vida al manifestar: “El buen pastor su vida da por las ovejas”. Otra vez dijo: “Así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en Él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna” Jesucristo hizo frente a la posibilidad de la cruz mucho tiempo ha en la eternidad. Durante todos los siglos que precedieron a su nacimiento, Él sabía que el día de su muerte se acercaba rápidamente. Cuando nació de una virgen, la cruz arrojaba sombras en su camino. Se vistió de cuerpo humano para poder morir. Desde la cuna hasta la cruz, el morir fue su propósito.
Sufrió como nadie jamás ha sufrido; la velada en Gethsemaní iluminada por las antorchas flameantes, el beso del traidor, la aprehensión, el juicio ante el pontífice, la espera en el palacio del gobernador romano, el viaje al palacio de Herodes, las bofetadas de los brutales soldados de Herodes, las escenas aterradoras mientras Pilato trató de salvarle al tiempo que los sacerdotes y la plebe pedían a gritos su sangre, los azotes, las multitudes rugientes, el camino desde Jerusalén al Gólgota, los clavos en las manos, en los pies, la corona de espinas sobre la frente , los gritos sarcásticos y burlescos de los ladrones a ambos lados:”Tú has salvado a otros, ahora sálvate a ti mismo.”
Estaba débil y agotado al llegar allí. Había sido azotado. Estaba agotado físicamente. Pero cuando Cristo murió, murió voluntariamente, escogió el momento preciso para expirar.
Allí estaba colgado desnudo entre el cielo y la tierra. No expresó ninguna queja ni súplica, sino solamente una frase, por la cual nos hizo saber en dos palabras algo del terrible dolor físico que sufría cuando dijo:” Sed tengo.” Perdía la sangre. Dios exige la muerte del pecador o de un sustituto. ¡¡Cristo fue el sustituto¡¡ No fueron los clavos los que le sujetaron a la Cruz, fueron los lazos del amor los que le retuvieron más fuertemente que cualquier clavo que los hombres pudieran forjar. “Mas Dios encarece su amor para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
¡¡Por ti¡¡ Por mí¡¡ Llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero. Contémplalo en la cruz, cómo inclina su rostro bendito, y en el espantoso abandono de Dios, se acumulan en su corazón las consecuencias del pecado del mundo. Observa cómo al aceptarlas, te da la oportunidad de salvación, que Él no necesita para Sí, pero en cambio la ofrece a aquellos cuyo lugar ha tomado. Abrumados ante este sufrimiento, conociendo nuestra propia incapacidad de comprender o explicar, y anonadados por su grandeza y majestad, escuchemos las palabras que pronuncian sus labios:”Consumado es.”
El verdadero sufrimiento de Jesucristo no fue de orden físico. Muchos antes que Él habían muerto, muchos habían sido martirizados. El terrible sufrimiento de Jesucristo fue de carácter espiritual. Abarcó hasta la última consecuencia del pecado y entró en la más intensa amargura cuando Dios le volvió las espaldas, y escondió el rostro de tal manera que Cristo clamó a gran voz:”Dios mío, Dios mío ¿porqué me has desamparado?”Sólo en la hora suprema de la historia de la humanidad Cristo pronunció estas palabras. Fueron pronunciadas para que el hombre supiera cuántas cosas le son inaccesibles. Si al llevar el pecado en su propio cuerpo, creó meritos que no necesitaba para sí, entonces, ¿para quién fueron creados esos méritos?
Cómo fue consumado aquello en lo profundo de las tinieblas, nunca lo sabrá el hombre. Pero yo sé una cosa: que Él llevó mis pecados en su cuerpo sobre el madero. Que estuvo donde yo debí estar. Que los tormentos del infierno que me correspondían fueron amontonados sobre Él, y que yo puedo ir al cielo y apropiarme lo que no era mío, sino únicamente suyo. “Todos los tipos, ofrendas, sombras y símbolos del Antiguo Testamento se cumplieron. Los sacerdotes sólo tenían que entrar una vez al año en el Lugar Santísimo. El sacrificio por excelencia es expiatorio, sustitutivo, redentor, y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una vez y después el juicio; así también Cristo fue ofrecido para agotar los pecados para agotar los pecados de muchos.
Dios dice ahora que ha sido establecida la base de la redención: todo lo que el pecador culpable tiene que hacer, es creer en el Hijo y así será salvo.“ Porque de tala manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
En la Cruz de Cristo veo tres cosas: Primera, una descripción de la profundidad del pecado del hombre. No culpemos a los que crucificaron a Cristo. Tú y yo somos igualmente culpables. No fueron los judíos ni los soldados romanos los que le crucificaron; fueron tus pecados y los míos lo que hizo necesario que Él se ofreciera en sacrificio.
Segunda: el amor insondable de Dios. Si en alguna ocasión dudas del amor de Dios, contempla la cruz, porque allí encontrarás la máxima expresión del amor de Dios.
Tercera: el único camino para la salvación. Jesús dijo:”Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre sino por Mí”.
lunes, 28 de marzo de 2011
CARTA DE AGRADECIMIENTO A DIOS
Me dirijo a todos los hermanos con fe en Nuestro Señor Jesucristo como Salvador y Redentor nuestro, alabado sea por los siglos de los siglos.
A mis hermanos en la fe de Jesús deseo hacerles participes de un acontecimiento acaecido hace meses, en el cual, sólo la intervención Divina puede explicar que saliera ileso de lo acontecido. Este es el relato: Ese día estaba realizando la poda o desmochado de un árbol, labor habitual desde hace 20 años, a una altura, según el atestado del accidente, de 9 metros. Seguí el proceso acostumbrado, corte de seguridad y de caída. Pero en el último momento, una repentina ráfaga de aire en la copa del árbol desvió la dirección de caída y se me vino encima el resto del árbol de seis metros, precipitándome al suelo con la moto sierra encendida.
El tiempo de la caída se me antojaba demasiado largo, caía cual pluma se balancea en el aire y entonces escuché clara y nítida aquella voz que me dijo:-“¡Hijo mío, no tengas miedo, nada malo te va a pasar, estoy contigo, sólo vas a sentir dolor¡ y entonces quise hablarle y fue cuando impactó mi cuerpo contra la dureza de la tierra. La moto sierra se clavó encendida a unos palmos de mis piernas, el tronco había caído en mi pecho; desperté como de un sueño al chocar contra el duro elemento y aullé de dolor. Recordaba las palabras escuchadas y dando gracias a Dios en el nombre de mi Señor Jesucristo, conseguí aliviarlo. A cada intento de moverme, veía las estrellas, pero mal como pude conseguí acercarme a la moto sierra encendida, apagarla para hacerme oír y pedir auxilio. La casa más cercana estaba a más de cien metros y a esa hora las tres y media de la tarde no habría nadie. Mi celular estaba en la furgoneta por lo que no tuve otra opción más que ir reptando hacia ella. Con lágrimas de dolor y agotado por el esfuerzo conseguí alcanzarla, pero al intentar incorporarme para abrir la puerta sentí que me mareaba del dolor, en un último intento lo conseguí y tras llamar a Protección Civil se puso en marcha todo el protocolo para estos casos.
Los quince kilómetros que me separaban del Hospital Universitario de Santiago de Compostela se hicieron interminables; el dolor, unido a estar acostado en una tabla de precipitados, a cada bache o curva era insoportable. Sé que en un momento perdí la consciencia, y sólo escuchaba ¡¡dale caña que este se nos va¡¡ y yo en mi interior, confiando en lo mis oídos habían escuchado.
Fui sometido a todo tipo de pruebas de diagnostico en las veinticuatro horas que permanecí en el centro hospitalario y salvo una leve hematuria todos los resultados fueron favorables.
Nadie se creía el relato de los hechos, pero al reparar en el atestado de la guardia civil se dieron cuenta que mi versión era cierta.
Siendo el más miserable de los pecadores el Padre Eterno en el nombre de mi Señor Jesucristo me ha dado una nueva vida, otra oportunidad más para seguir realizando lo que humildemente puedo trasmitir a través de estas líneas en mi blog.
A mis hermanos en la fe de Jesús deseo hacerles participes de un acontecimiento acaecido hace meses, en el cual, sólo la intervención Divina puede explicar que saliera ileso de lo acontecido. Este es el relato: Ese día estaba realizando la poda o desmochado de un árbol, labor habitual desde hace 20 años, a una altura, según el atestado del accidente, de 9 metros. Seguí el proceso acostumbrado, corte de seguridad y de caída. Pero en el último momento, una repentina ráfaga de aire en la copa del árbol desvió la dirección de caída y se me vino encima el resto del árbol de seis metros, precipitándome al suelo con la moto sierra encendida.
El tiempo de la caída se me antojaba demasiado largo, caía cual pluma se balancea en el aire y entonces escuché clara y nítida aquella voz que me dijo:-“¡Hijo mío, no tengas miedo, nada malo te va a pasar, estoy contigo, sólo vas a sentir dolor¡ y entonces quise hablarle y fue cuando impactó mi cuerpo contra la dureza de la tierra. La moto sierra se clavó encendida a unos palmos de mis piernas, el tronco había caído en mi pecho; desperté como de un sueño al chocar contra el duro elemento y aullé de dolor. Recordaba las palabras escuchadas y dando gracias a Dios en el nombre de mi Señor Jesucristo, conseguí aliviarlo. A cada intento de moverme, veía las estrellas, pero mal como pude conseguí acercarme a la moto sierra encendida, apagarla para hacerme oír y pedir auxilio. La casa más cercana estaba a más de cien metros y a esa hora las tres y media de la tarde no habría nadie. Mi celular estaba en la furgoneta por lo que no tuve otra opción más que ir reptando hacia ella. Con lágrimas de dolor y agotado por el esfuerzo conseguí alcanzarla, pero al intentar incorporarme para abrir la puerta sentí que me mareaba del dolor, en un último intento lo conseguí y tras llamar a Protección Civil se puso en marcha todo el protocolo para estos casos.
Los quince kilómetros que me separaban del Hospital Universitario de Santiago de Compostela se hicieron interminables; el dolor, unido a estar acostado en una tabla de precipitados, a cada bache o curva era insoportable. Sé que en un momento perdí la consciencia, y sólo escuchaba ¡¡dale caña que este se nos va¡¡ y yo en mi interior, confiando en lo mis oídos habían escuchado.
Fui sometido a todo tipo de pruebas de diagnostico en las veinticuatro horas que permanecí en el centro hospitalario y salvo una leve hematuria todos los resultados fueron favorables.
Nadie se creía el relato de los hechos, pero al reparar en el atestado de la guardia civil se dieron cuenta que mi versión era cierta.
Siendo el más miserable de los pecadores el Padre Eterno en el nombre de mi Señor Jesucristo me ha dado una nueva vida, otra oportunidad más para seguir realizando lo que humildemente puedo trasmitir a través de estas líneas en mi blog.
domingo, 27 de marzo de 2011
LA JUSTIFICACIÓN 2
Pero ¿lo haría? Para realizarlo, sería necesario venir a la tierra; tendría que tomar la forma de siervo; tendría que hallarse en la condición de hombre; tendría que humanizarse y ser obediente hasta la muerte. Tendría que luchar contra el pecado; tendría que encontrar y vencer a Satanás, el enemigo del alma del Hombre; tendría que comprar la libertad de los pecadores, romper las cadenas y poner en libertad a los cautivos, pagando el precio, que sería su propia sangre. Tendría que ser despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores y experimentado en quebranto. Tendría que ser herido por Dios y separado de Él; tendría que ser herido por las rebeliones y molido por los pecados de los hombres; tendría que reconciliar al hombre con Dios. Sería el gran Mediador de la historia, el Sustituto, el Cordero que iba a morir en lugar del hombre pecador. Tendría que hacer voluntariamente todo esto.
Y, gracias sean dadas a Dios, ¡esto es exactamente lo que sucedió¡ Contemplando desde el cielo, vio nuestra tierra condenada, sentenciada, maldita, destinada al infierno. Nos vio a ti y a mí, cayendo bajo la carga del pecado, atados con sus cadenas y sogas. Y tomó su decisión. Las huestes angélicas se inclinaron con humildad y temor reverencial, mientras el Príncipe de príncipes y Señor de señores del cielo, que podía lanzar mundos al espacio con sólo su palabra, atravesó la bóveda del cielo y en una noche judaica, mientras las estrellas cantaban y los coros de ángeles prorrumpían en alabanzas, ÉL descendió, se humilló, ¡y se hizo hombre¡
(Fue como si yo, mientras caminara por un sendero pisara un hormiguero. Podría observar las hormigas y decirles: “Siento mucho haber pisado vuestro hormiguero, he destruido vuestra casa, todo está en confusión. Me gustaría deciros que os amo, que no lo hice con intención, que me agradaría ayudaros.”
Pero me dirás:-Eso es absurdo, imposible, ¡las hormigas no pueden entender tu idioma¡-
¡¡Exactamente¡¡ Que maravilloso seria entonces si pudiera transformarme en hormiga unos instantes y en su propio idioma expresarles mi amor hacia ellas.)
Esto es exactamente lo que hizo Cristo. Vino para revelar a Dios a los hombres. Él es quien dijo que Dios nos ama y se interesa por nosotros. Nos habló de la misericordia, de la paciencia y de la gracia de Dios. Nos prometió la vida eterna.
Y a un más que eso, Jesucristo participó de carne y sangre para poder morir. “Él apareció para quitar nuestros pecados, Cristo vino a este mundo para dar su vida en rescate de muchos”. El único propósito al venir al mundo, fue ofrecer su vida en sacrificio por los pecados de los hombres. Vino para morir y la sombra de la muerte se extendió como un velo de luto a lo largo de los treinta y tres años de su vida terrenal.
La noche que nació Jesús, Satanás tembló. Procuró matarlo aun antes de su nacimiento. Cuando el decreto de Herodes que ordenaba matar a todos los niños, su único propósito era de asegurarse la muerte de Jesús.
En todos los días de su vida sobre la tierra, ni una vez cometió pecado. Fue el único hombre que vivió sin pecado. El enemigo le perseguía día y noche, pero nunca halló pecado en Él. Era sin mancha y sin contaminación.
El Señor Jesús llevó una vida humilde, se humilló a Si mismo, no recibió ningún honor de los hombres, nació en un estable, fue criado en una aldea insignificante de Nazaret, se hizo carpintero. Reunió en su derredor a un humilde grupo de pescadores. Anduvo entre los hombres como hombre, no había pretensión en Él ni ninguna ambición. Se humillaba como ningún otro hombre se ha humillado. Cada palabra que habló era históricamente cierta, científicamente cierta, éticamente verdadera. No había fallo en los conceptos morales y en las frases de Jesucristo. Su visión moral era totalmente correcta, correcta en la época en que vivió y correcta a través de las posteriores. Profetizó muchas cosas que todavía pertenecen al futuro. Habló con tanta sencillez que las masas le escuchaban de buena gana. Él sabía y por eso habló con serena autoridad. Su palabra era profunda pero a la vez, clara, poderosa y fácil de comprender. Sus frases estaban llenas de sencillez y esplendor, confundían a sus enemigos. Trataba de los grandes problemas de la vida de tal forma que los sencillos auditorios podían entenderle con facilidad.
El Señor Jesús sanó a los enfermos, a los cojos, y los ciegos; sanó a los leprosos y resucitó a los muertos; expulsó a los demonios, apaciguo los elementos naturales, dio paz, gozo y esperanza a las multitudes que le seguían.
Nunca demostró señal alguna de temor, nunca anduvo deprisa, para Él no hubo accidentes. Se movió con precisión y coordinación perfectas. Su porte era de lo más elevado, no titubeaba ni se preocupaba por su Obra.
Compareció ante Pilato y con tranquilidad le dijo:-“Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba”-. Dijo a la gente temerosa que tenia legiones de ángeles bajo su mando.
Se acercó a la cruz con dignidad y calma, con certeza y serenidad, sabiendo que cumpliría la profecía escrita acerca de Él ochocientos años antes -“Angustiado Él y afligido, no abrió su boca, como cordero fue llevado al matadero”-
Marchó serena y majestuosamente hacia la misión que había venido a realizar. Vino a apaciguar la ira de Dios. Vino a conquistar al demonio para siempre, vino para triunfar sobre el infierno y sobre la muerte.
Continuara...
Y, gracias sean dadas a Dios, ¡esto es exactamente lo que sucedió¡ Contemplando desde el cielo, vio nuestra tierra condenada, sentenciada, maldita, destinada al infierno. Nos vio a ti y a mí, cayendo bajo la carga del pecado, atados con sus cadenas y sogas. Y tomó su decisión. Las huestes angélicas se inclinaron con humildad y temor reverencial, mientras el Príncipe de príncipes y Señor de señores del cielo, que podía lanzar mundos al espacio con sólo su palabra, atravesó la bóveda del cielo y en una noche judaica, mientras las estrellas cantaban y los coros de ángeles prorrumpían en alabanzas, ÉL descendió, se humilló, ¡y se hizo hombre¡
(Fue como si yo, mientras caminara por un sendero pisara un hormiguero. Podría observar las hormigas y decirles: “Siento mucho haber pisado vuestro hormiguero, he destruido vuestra casa, todo está en confusión. Me gustaría deciros que os amo, que no lo hice con intención, que me agradaría ayudaros.”
Pero me dirás:-Eso es absurdo, imposible, ¡las hormigas no pueden entender tu idioma¡-
¡¡Exactamente¡¡ Que maravilloso seria entonces si pudiera transformarme en hormiga unos instantes y en su propio idioma expresarles mi amor hacia ellas.)
Esto es exactamente lo que hizo Cristo. Vino para revelar a Dios a los hombres. Él es quien dijo que Dios nos ama y se interesa por nosotros. Nos habló de la misericordia, de la paciencia y de la gracia de Dios. Nos prometió la vida eterna.
Y a un más que eso, Jesucristo participó de carne y sangre para poder morir. “Él apareció para quitar nuestros pecados, Cristo vino a este mundo para dar su vida en rescate de muchos”. El único propósito al venir al mundo, fue ofrecer su vida en sacrificio por los pecados de los hombres. Vino para morir y la sombra de la muerte se extendió como un velo de luto a lo largo de los treinta y tres años de su vida terrenal.
La noche que nació Jesús, Satanás tembló. Procuró matarlo aun antes de su nacimiento. Cuando el decreto de Herodes que ordenaba matar a todos los niños, su único propósito era de asegurarse la muerte de Jesús.
En todos los días de su vida sobre la tierra, ni una vez cometió pecado. Fue el único hombre que vivió sin pecado. El enemigo le perseguía día y noche, pero nunca halló pecado en Él. Era sin mancha y sin contaminación.
El Señor Jesús llevó una vida humilde, se humilló a Si mismo, no recibió ningún honor de los hombres, nació en un estable, fue criado en una aldea insignificante de Nazaret, se hizo carpintero. Reunió en su derredor a un humilde grupo de pescadores. Anduvo entre los hombres como hombre, no había pretensión en Él ni ninguna ambición. Se humillaba como ningún otro hombre se ha humillado. Cada palabra que habló era históricamente cierta, científicamente cierta, éticamente verdadera. No había fallo en los conceptos morales y en las frases de Jesucristo. Su visión moral era totalmente correcta, correcta en la época en que vivió y correcta a través de las posteriores. Profetizó muchas cosas que todavía pertenecen al futuro. Habló con tanta sencillez que las masas le escuchaban de buena gana. Él sabía y por eso habló con serena autoridad. Su palabra era profunda pero a la vez, clara, poderosa y fácil de comprender. Sus frases estaban llenas de sencillez y esplendor, confundían a sus enemigos. Trataba de los grandes problemas de la vida de tal forma que los sencillos auditorios podían entenderle con facilidad.
El Señor Jesús sanó a los enfermos, a los cojos, y los ciegos; sanó a los leprosos y resucitó a los muertos; expulsó a los demonios, apaciguo los elementos naturales, dio paz, gozo y esperanza a las multitudes que le seguían.
Nunca demostró señal alguna de temor, nunca anduvo deprisa, para Él no hubo accidentes. Se movió con precisión y coordinación perfectas. Su porte era de lo más elevado, no titubeaba ni se preocupaba por su Obra.
Compareció ante Pilato y con tranquilidad le dijo:-“Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba”-. Dijo a la gente temerosa que tenia legiones de ángeles bajo su mando.
Se acercó a la cruz con dignidad y calma, con certeza y serenidad, sabiendo que cumpliría la profecía escrita acerca de Él ochocientos años antes -“Angustiado Él y afligido, no abrió su boca, como cordero fue llevado al matadero”-
Marchó serena y majestuosamente hacia la misión que había venido a realizar. Vino a apaciguar la ira de Dios. Vino a conquistar al demonio para siempre, vino para triunfar sobre el infierno y sobre la muerte.
Continuara...
sábado, 26 de marzo de 2011
LA JUSTIFICACIÓN 1
Me han planteado una pregunta: ¿Cómo puede Dios ser justo y, al mismo tiempo justificar al pecador?
Debe recordarse que la palabra justificar quiere decir ~librar al alma de toda culpa~. La justificación es mucha más que el perdón, pues el pecado tiene que eliminarse y aparecer como si nunca hubiera existido. El hombre tiene que ser restaurado de tal manera que no quede vestigio de mancha o culpa, reinstalado a la posición que ocupaba antes de caer del favor divino.
Durante siglos, los hombres, en su ceguera, han tratado de volver al Edén, pero nunca han podido alcanzar la meta. Han probado muchas sendas, pero todo en vano. Por la historia, sabemos que el primer intento de la humanidad para organizarse en Sociedad de Naciones, terminó en la confusión de lenguas de la Torre de Babel. Los hombres siempre han fallado siempre que han intentado actuar sin Dios.
Puesto que cada hombre tiene que llevar sus propios pecados, se excluye toda posibilidad de acudir a los recursos humanos ya que todo el mundo está contaminado de la misma enfermedad.
La única solución era que un inocente se ofreciera morir física y espiritualmente ante Dios. Pero, ¿dónde encontrar este inocente? No había ninguno en la tierra porque la Biblia dice: “Todos pecaron”. Había sólo una posibilidad. El mismo Hijo de Dios era la única personalidad en el Universo con capacidad para llevar en su propio cuerpo los pecados del mundo. Es posible que Gabriel hubiera podido venir para morir por una persona, pero únicamente el Hijo de Dios era infinito y, por lo tanto, capaz de morir en lugar de todos.
La Biblia enseña la Trinidad divina. Éste es un misterio que nunca comprenderemos. La Biblia no enseña que hay tres Dioses, sino que hay un Dios. Sin embargo este Dios se expresa en tres Personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
La segunda Persona de esta Trinidad es el Hijo de Dios, Jesucristo. Él es consustancial con el Padre. No es un Hijo de Dios, sino el Hijo de Dios. Es el eterno Hijo de Dios, el Salvador viviente, Dios manifestado en carne.
La Biblia enseña que Jesucristo no tuvo principio. Nunca fue creado. La Biblia enseña que los cielos, los millares de estrellas y los soles ardientes fueron creados por Él. La tierra fue creada por su dedo. El nacimiento de Jesucristo, que celebramos durante la Navidad, no fue su principio. Su origen está oculto en aquel mismo misterio que nos frustra cuando investigamos el principio de Dios. La Biblia nos dice solamente: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el verbo era Dios”.
La Biblia nos enseña: “El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque por Él fueron creadas todas las cosas que están en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por ÉL y para ÉL. Y Él es antes de todas las cosas, y por Él todas las cosas subsisten”.
Esta última expresión indica que Él sostiene todas las cosas. En otras palabras, el Universo entero se desintegraría en billones de átomos si no fuera por el poder de cohesión de Jesucristo. La Biblia otra vez dice:” Y Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra; y los cielos son obras de tus manos. Ellos perecerán; mas Tú eres permanente; y todos ellos se envejecerán como una vestidura; y como un vestido los envolverás, y serán mudados; empero Tú eres el mismo, y tus años no acabarán”
Otra vez dijo Jesús de Sí mismo: “Yo soy el Alpha y la Omega, el primero y el último”
Él y sólo Él, tenía el poder y la capacidad de volver al hombre a Dios.
Continuará...
Debe recordarse que la palabra justificar quiere decir ~librar al alma de toda culpa~. La justificación es mucha más que el perdón, pues el pecado tiene que eliminarse y aparecer como si nunca hubiera existido. El hombre tiene que ser restaurado de tal manera que no quede vestigio de mancha o culpa, reinstalado a la posición que ocupaba antes de caer del favor divino.
Durante siglos, los hombres, en su ceguera, han tratado de volver al Edén, pero nunca han podido alcanzar la meta. Han probado muchas sendas, pero todo en vano. Por la historia, sabemos que el primer intento de la humanidad para organizarse en Sociedad de Naciones, terminó en la confusión de lenguas de la Torre de Babel. Los hombres siempre han fallado siempre que han intentado actuar sin Dios.
Puesto que cada hombre tiene que llevar sus propios pecados, se excluye toda posibilidad de acudir a los recursos humanos ya que todo el mundo está contaminado de la misma enfermedad.
La única solución era que un inocente se ofreciera morir física y espiritualmente ante Dios. Pero, ¿dónde encontrar este inocente? No había ninguno en la tierra porque la Biblia dice: “Todos pecaron”. Había sólo una posibilidad. El mismo Hijo de Dios era la única personalidad en el Universo con capacidad para llevar en su propio cuerpo los pecados del mundo. Es posible que Gabriel hubiera podido venir para morir por una persona, pero únicamente el Hijo de Dios era infinito y, por lo tanto, capaz de morir en lugar de todos.
La Biblia enseña la Trinidad divina. Éste es un misterio que nunca comprenderemos. La Biblia no enseña que hay tres Dioses, sino que hay un Dios. Sin embargo este Dios se expresa en tres Personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
La segunda Persona de esta Trinidad es el Hijo de Dios, Jesucristo. Él es consustancial con el Padre. No es un Hijo de Dios, sino el Hijo de Dios. Es el eterno Hijo de Dios, el Salvador viviente, Dios manifestado en carne.
La Biblia enseña que Jesucristo no tuvo principio. Nunca fue creado. La Biblia enseña que los cielos, los millares de estrellas y los soles ardientes fueron creados por Él. La tierra fue creada por su dedo. El nacimiento de Jesucristo, que celebramos durante la Navidad, no fue su principio. Su origen está oculto en aquel mismo misterio que nos frustra cuando investigamos el principio de Dios. La Biblia nos dice solamente: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el verbo era Dios”.
La Biblia nos enseña: “El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque por Él fueron creadas todas las cosas que están en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por ÉL y para ÉL. Y Él es antes de todas las cosas, y por Él todas las cosas subsisten”.
Esta última expresión indica que Él sostiene todas las cosas. En otras palabras, el Universo entero se desintegraría en billones de átomos si no fuera por el poder de cohesión de Jesucristo. La Biblia otra vez dice:” Y Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra; y los cielos son obras de tus manos. Ellos perecerán; mas Tú eres permanente; y todos ellos se envejecerán como una vestidura; y como un vestido los envolverás, y serán mudados; empero Tú eres el mismo, y tus años no acabarán”
Otra vez dijo Jesús de Sí mismo: “Yo soy el Alpha y la Omega, el primero y el último”
Él y sólo Él, tenía el poder y la capacidad de volver al hombre a Dios.
Continuará...
sábado, 15 de mayo de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
Dieu (3)
Dieu est amour. Beaucoup de gens qui lisent la Bible, pas ignorer, comme avec les autres attributs de Dieu, le vrai sens de cette phrase dans l'Écriture.
Nous ne sommes pas toujours très bien ce que nous voulons dire lorsque nous employons le mot amour. Nous l'utilisons pour exprimer le plus bas et le plus noble des relations humaines.
Pas étonnant que nous avons une idée claire de ce que l'on entend par les mots de la Bible: «Dieu est amour"
C'est une fausse idée que, puisque Dieu est amour, tout sera doux joyeuse et belle, et personne ne sera puni pour ses péchés. La sainteté de Dieu exige que tout péché soit puni, mais l'amour de Dieu fournit le plan et la manière de rédemption pour le pécheur. L'amour de Dieu a pourvu à la croix de Jésus, par laquelle l'homme peut trouver le pardon et la purification. C'était l'amour de Dieu qui a envoyé Jésus à la croix
Cela nous ne pouvons pas l'évaluer en perspective avec cet esprit si limité que nous avons. De toutes les créatures de la création a été le seul homme qui lui a désobéi et il através péché reprend toute la création. Si Dieu ne nous aime pas tellement aurait été plus facile, de défaire ce qui a créé un souffle et recommencez.
Donc, ne pas douter de l'amour de Dieu, car il est immuable comme Sa Sainteté. Peu importe comment noires sont vos péchés, comment est faible, vous êtes tombé, fantasque ou perdus que vous soyez, Dieu vous aime, et si non pour l'amour, aucun d'entre nous l'espoir pour l'au-delà. Mais son amour est éternel pour nous alors que nous étions encore des pécheurs, Christ est mort pour nous.
Vous devez recevoir Dieu par la foi, la foi en Son Fils, Jésus-Christ. Et comme vous le faites, sans doute sentir l'amour de Dieu qui embrasse et ne pas avoir à se demander si Dieu est dans votre coeur, vous savez.
Ne croyez pas la parole d'un autre que Dieu existe. Voyez par vous-même, alors vous saurez grâce à l'attraction merveilleuse petite et aimant sur les fibres de votre coeur, vous que Dieu est là.
Nous ne sommes pas toujours très bien ce que nous voulons dire lorsque nous employons le mot amour. Nous l'utilisons pour exprimer le plus bas et le plus noble des relations humaines.
Pas étonnant que nous avons une idée claire de ce que l'on entend par les mots de la Bible: «Dieu est amour"
C'est une fausse idée que, puisque Dieu est amour, tout sera doux joyeuse et belle, et personne ne sera puni pour ses péchés. La sainteté de Dieu exige que tout péché soit puni, mais l'amour de Dieu fournit le plan et la manière de rédemption pour le pécheur. L'amour de Dieu a pourvu à la croix de Jésus, par laquelle l'homme peut trouver le pardon et la purification. C'était l'amour de Dieu qui a envoyé Jésus à la croix
Cela nous ne pouvons pas l'évaluer en perspective avec cet esprit si limité que nous avons. De toutes les créatures de la création a été le seul homme qui lui a désobéi et il através péché reprend toute la création. Si Dieu ne nous aime pas tellement aurait été plus facile, de défaire ce qui a créé un souffle et recommencez.
Donc, ne pas douter de l'amour de Dieu, car il est immuable comme Sa Sainteté. Peu importe comment noires sont vos péchés, comment est faible, vous êtes tombé, fantasque ou perdus que vous soyez, Dieu vous aime, et si non pour l'amour, aucun d'entre nous l'espoir pour l'au-delà. Mais son amour est éternel pour nous alors que nous étions encore des pécheurs, Christ est mort pour nous.
Vous devez recevoir Dieu par la foi, la foi en Son Fils, Jésus-Christ. Et comme vous le faites, sans doute sentir l'amour de Dieu qui embrasse et ne pas avoir à se demander si Dieu est dans votre coeur, vous savez.
Ne croyez pas la parole d'un autre que Dieu existe. Voyez par vous-même, alors vous saurez grâce à l'attraction merveilleuse petite et aimant sur les fibres de votre coeur, vous que Dieu est là.
Dios (continuacion 3)
Dios es amor. Muchas personas que no leen la Biblia ignoran, como sucede con los demás atributos de Dios, el verdadero significado de esta frase en las Escrituras.
No siempre estamos bien seguros de lo que queremos decir cuando empleamos la palabra amor. La usamos para expresar la mas baja y la mas noble de las relaciones humanas.
No es de extrañar que no tengamos una idea clara de lo que significan las palabras de la Biblia “Dios es amor”,
Es un error pensar que, puesto que Dios es amor, todo va ser dulce alegre y hermoso, y nadie será castigado por sus pecados. La santidad de Dios demanda que todo pecado sea castigado, pero el amor de Dios provee el plan y el camino de redención para el pecador. El amor de Dios proveyó la cruz de Jesús, por la cual el hombre puede obtener el perdón y la purificación. ¡ Fue el amor de Dios el que envió a Jesucristo a la cruz¡
Esto no somos capaces de valorarlo en su justa medida con esta mente tan limitada que nos queda. De todas las criaturas de la creación el hombre fue la única que le desobedeció y através de él el pecado se adueño de lo creado. Si Dios no nos amara tanto le hubiera sido mas fácil, de un soplo deshacer lo creado y comenzar de nuevo.
Por eso nunca dudes del gran amor de Dios, porque es tan inmutable como su santidad. No importa cuan negros sean tus pecados, lo bajo que hayas caído, lo descarriado o perdido que estés, Dios te ama, y si no fuera por ese amor, ninguno de nosotros tendría esperanza de la vida venidera. Pero su amor es eterno para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Tú tienes que recibir a Dios por fe, por fe en su Hijo, el Señor Jesucristo. Y en cuanto lo hagas, sin duda sentirás el amor de Dios que te abraza y no tendrás que preguntarte si Dios está o no en tu corazón, lo sabrás.
No creas por la palabra de otro que Dios existe. Descúbrelo por ti mismo, y entonces, sabrás por medio del maravilloso y amante tironcito en las fibras de tu corazón, que Dios seguro está allí.
No siempre estamos bien seguros de lo que queremos decir cuando empleamos la palabra amor. La usamos para expresar la mas baja y la mas noble de las relaciones humanas.
No es de extrañar que no tengamos una idea clara de lo que significan las palabras de la Biblia “Dios es amor”,
Es un error pensar que, puesto que Dios es amor, todo va ser dulce alegre y hermoso, y nadie será castigado por sus pecados. La santidad de Dios demanda que todo pecado sea castigado, pero el amor de Dios provee el plan y el camino de redención para el pecador. El amor de Dios proveyó la cruz de Jesús, por la cual el hombre puede obtener el perdón y la purificación. ¡ Fue el amor de Dios el que envió a Jesucristo a la cruz¡
Esto no somos capaces de valorarlo en su justa medida con esta mente tan limitada que nos queda. De todas las criaturas de la creación el hombre fue la única que le desobedeció y através de él el pecado se adueño de lo creado. Si Dios no nos amara tanto le hubiera sido mas fácil, de un soplo deshacer lo creado y comenzar de nuevo.
Por eso nunca dudes del gran amor de Dios, porque es tan inmutable como su santidad. No importa cuan negros sean tus pecados, lo bajo que hayas caído, lo descarriado o perdido que estés, Dios te ama, y si no fuera por ese amor, ninguno de nosotros tendría esperanza de la vida venidera. Pero su amor es eterno para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Tú tienes que recibir a Dios por fe, por fe en su Hijo, el Señor Jesucristo. Y en cuanto lo hagas, sin duda sentirás el amor de Dios que te abraza y no tendrás que preguntarte si Dios está o no en tu corazón, lo sabrás.
No creas por la palabra de otro que Dios existe. Descúbrelo por ti mismo, y entonces, sabrás por medio del maravilloso y amante tironcito en las fibras de tu corazón, que Dios seguro está allí.
miércoles, 24 de febrero de 2010
La Bible 5
Un jour, près de Capharnaüm, Jésus était avec ses disciples doucement et tendrement regardé chacune de ces fidèles disciples, les vit comme un père aimant voit les membres de sa famille, aimant chaque enfant séparément, s'aimer un pour une raison particulière à leur amour, afin que chaque enfant soit séparé de l'autre et s'embrassèrent. Alors Jésus doit avoir aimé ses disciples.
Sous son regard fixe et amant, le petit groupe était immobile, avec un profond respect, comme s'ils avaient prévu à l'intérieur que quelque chose de grave allait dire le Maître aimé, quelque chose qu'ils avaient à se rappeler, quelque chose qu'ils ont dû être transmis caoaces autres dans le monde, ceux qui n'avaient pas eu le privilège, comme eux, d'entendre ces mots de la bouche du Seigneur.
Par là, dans l'imposante montagne, debout, peut-être sous le feuillage argenté des oliviers, Jésus a prêché le plus grand sermon que des oreilles humaines ont entendu. Il a expliqué les esencai de la vie chrétienne. Lorsque vous avez terminé, un silence sacré sur ses auditeurs, qui ont été étonnés frappés de son enseignement », il les enseignait comme ayant autorité, et non pas comme les scribes."
En vérité enseignée avec autorité, autorité aile de Dieu lui-même, et les règles sont les règles déclarant même de Dieu, que tout chrétien doit suivre.
Si vous avez une Bible dans votre maison, vous-même Trouvez-en un dès maintenant, celui que vous voulez, la taille la plus confortable pour vous, avec la police qui sera plus facile à lire, puis lisez-le et voyez par vous-même pourquoi Ce livre est le seul qui a enduré. Venez le constater par vous-même pourquoi elle couvre le besoin humain tout entier, pourquoi la foi donne la force qui soutient l'humanité comme vous allez.
Si il ya bien longtemps que vous n'avez pas eu de contact avec la Bible, il est bon que vous renouvellerez relisant l'Évangile de Jean, qui est considéré comme l'un des livres les plus profonds de la Bible, étant aussi le plus clair et facile à comprendre. Elle a été écrite avec l'objectif de l'enseignement du «comment et pourquoi le salut de l'homme, de sorte que les questions de l'esprit et le cœur des préoccupations pourraient être satisfaits. Familiarisez-vous avec les Evangiles dans l'élégant et pourtant différents, raconte l'histoire intemporelle de la rédemption par Jésus. Répondre, alors la vérité, puissant et universel qui contient tout l'enseignement évangélique et, à nouveau, vous serez impressionné par les mots: «Jésus Christ est le même hier, aujourd'hui et éternellement."
Une fois que vous avez fait ceci, vous aurez acquis un goût pour la lecture de la Bible, vous aurez reconnu comme une source d'inspiration, comme conseiller et guider la pratique, et vous serez trésor descubirto ses bons conseils afin que sera la lecture de la Bible, une chose essentielle dans votre vie.
Une connaissance de la Bible essentiels à une riche et belle. Alors les mots de ce livre ont le pouvoir de combler le vide dans nos âmes et de diamants étincelants de transformer les jours sombres de notre vie. Apprendre à effectuer tous vos problèmes dans les pages de la Bible, car en elle, vous trouverez la réponse.
Par-dessus tout, la Bible est la révélation de la nature de Dieu. Philosophes de tous âges ont lutté avec le problème d'un Être suprême. Qui est là? Qu'est-ce que c'est? Where is it? S'il existe, s'intéresse à moi? Si oui, comment puis-je savoir?
Ces et d'autres beaucoup de questions sur Dieu se révèle dans ce livre sacré appelé la Bible.
Sous son regard fixe et amant, le petit groupe était immobile, avec un profond respect, comme s'ils avaient prévu à l'intérieur que quelque chose de grave allait dire le Maître aimé, quelque chose qu'ils avaient à se rappeler, quelque chose qu'ils ont dû être transmis caoaces autres dans le monde, ceux qui n'avaient pas eu le privilège, comme eux, d'entendre ces mots de la bouche du Seigneur.
Par là, dans l'imposante montagne, debout, peut-être sous le feuillage argenté des oliviers, Jésus a prêché le plus grand sermon que des oreilles humaines ont entendu. Il a expliqué les esencai de la vie chrétienne. Lorsque vous avez terminé, un silence sacré sur ses auditeurs, qui ont été étonnés frappés de son enseignement », il les enseignait comme ayant autorité, et non pas comme les scribes."
En vérité enseignée avec autorité, autorité aile de Dieu lui-même, et les règles sont les règles déclarant même de Dieu, que tout chrétien doit suivre.
Si vous avez une Bible dans votre maison, vous-même Trouvez-en un dès maintenant, celui que vous voulez, la taille la plus confortable pour vous, avec la police qui sera plus facile à lire, puis lisez-le et voyez par vous-même pourquoi Ce livre est le seul qui a enduré. Venez le constater par vous-même pourquoi elle couvre le besoin humain tout entier, pourquoi la foi donne la force qui soutient l'humanité comme vous allez.
Si il ya bien longtemps que vous n'avez pas eu de contact avec la Bible, il est bon que vous renouvellerez relisant l'Évangile de Jean, qui est considéré comme l'un des livres les plus profonds de la Bible, étant aussi le plus clair et facile à comprendre. Elle a été écrite avec l'objectif de l'enseignement du «comment et pourquoi le salut de l'homme, de sorte que les questions de l'esprit et le cœur des préoccupations pourraient être satisfaits. Familiarisez-vous avec les Evangiles dans l'élégant et pourtant différents, raconte l'histoire intemporelle de la rédemption par Jésus. Répondre, alors la vérité, puissant et universel qui contient tout l'enseignement évangélique et, à nouveau, vous serez impressionné par les mots: «Jésus Christ est le même hier, aujourd'hui et éternellement."
Une fois que vous avez fait ceci, vous aurez acquis un goût pour la lecture de la Bible, vous aurez reconnu comme une source d'inspiration, comme conseiller et guider la pratique, et vous serez trésor descubirto ses bons conseils afin que sera la lecture de la Bible, une chose essentielle dans votre vie.
Une connaissance de la Bible essentiels à une riche et belle. Alors les mots de ce livre ont le pouvoir de combler le vide dans nos âmes et de diamants étincelants de transformer les jours sombres de notre vie. Apprendre à effectuer tous vos problèmes dans les pages de la Bible, car en elle, vous trouverez la réponse.
Par-dessus tout, la Bible est la révélation de la nature de Dieu. Philosophes de tous âges ont lutté avec le problème d'un Être suprême. Qui est là? Qu'est-ce que c'est? Where is it? S'il existe, s'intéresse à moi? Si oui, comment puis-je savoir?
Ces et d'autres beaucoup de questions sur Dieu se révèle dans ce livre sacré appelé la Bible.
La Bible 4
Si l'on étudie la Bible, nous voyons que Jésus Christ est le thème ou le message principal dans l'Ancien et du Nouveau Testament.
Il apparaît dans la Genèse comme la semence de la femme.
Dans l'Exode, l'Agneau de la Pâque.
Dans le Lévitique, est le sacrifice propitiatoire.
En Múmeros, Peña est la blessure.
Dans le Deutéronome, est le Prophète.
Dans Josué, est le capitaine de l'Éternel des armées.
Au cours des six livres des Rois, est le Roi promis.
Dans Néhémie, le restaurateur de la nation.
Dans Esther, est un avocat.
Dans les Psaumes, c'est mon tout en tout.
Dans les Proverbes, il est mon exemple.
Dans l'Ecclésiaste, il est mon objectif.
Dans le Cantique des Cantiques, est de savoir qui je suis satisfait.
Dans les prophètes, est le prince qui apporte la paix.
Dans les Évangiles, le Christ qui est venu chercher et sauver.
Dans les Actes des Apôtres, est le ressuscité et glorifié.
Dans les épîtres, c'est le Christ, la main droite du Père.
Dans l'Apocalypse, le Christ est de retour et la reine.
Tel est le message éternel de la Bible. C'est l'histoire de la vie, la paix, l'éternité et le ciel. La Bible ne contient pas de dessein inavoué. Pas besoin d'interprétation particulière. Porte un message unique et clair en gras à chaque être humain, le message du Christ et de son offre de paix avec Dieu.
Il apparaît dans la Genèse comme la semence de la femme.
Dans l'Exode, l'Agneau de la Pâque.
Dans le Lévitique, est le sacrifice propitiatoire.
En Múmeros, Peña est la blessure.
Dans le Deutéronome, est le Prophète.
Dans Josué, est le capitaine de l'Éternel des armées.
Au cours des six livres des Rois, est le Roi promis.
Dans Néhémie, le restaurateur de la nation.
Dans Esther, est un avocat.
Dans les Psaumes, c'est mon tout en tout.
Dans les Proverbes, il est mon exemple.
Dans l'Ecclésiaste, il est mon objectif.
Dans le Cantique des Cantiques, est de savoir qui je suis satisfait.
Dans les prophètes, est le prince qui apporte la paix.
Dans les Évangiles, le Christ qui est venu chercher et sauver.
Dans les Actes des Apôtres, est le ressuscité et glorifié.
Dans les épîtres, c'est le Christ, la main droite du Père.
Dans l'Apocalypse, le Christ est de retour et la reine.
Tel est le message éternel de la Bible. C'est l'histoire de la vie, la paix, l'éternité et le ciel. La Bible ne contient pas de dessein inavoué. Pas besoin d'interprétation particulière. Porte un message unique et clair en gras à chaque être humain, le message du Christ et de son offre de paix avec Dieu.
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