domingo, 4 de febrero de 2018

GOZO Y ACCIÓN DE GRACIAS, SEÑALES DE VIDA CRISTIANA


Filipenses 1; 3-8

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros,
   orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros,
   por vuestra participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora,
   estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.
   Es justo que yo sienta esto acerca de todos vosotros, porque os llevo en el corazón, pues tanto en mis prisiones como en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.
   Porque Dios me es testigo de cuánto os añoro a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús. (LBLA)

             Pablo se presenta ante la comunidad en actitud orante. Su corazón está lleno de gratitud cuando recuerda a los filipenses. Sabía a la comunidad puesta bajo la custodia divina, pero los sigue recomendando aún a este Dios protector. La cura de almas es también asunto de oración: más aún, es primeramente un asunto de oración y falla con toda seguridad cuando no está fundamentada en la oración del pastor. Esta actitud describe la breve palabra «siempre». La oración incesante no puede ser entendida en modo alguno de un modo estrictamente literal, sino como un actitud de oración orientada a Dios, que debe determinar y definir la vida del cristiano. La actitud de Pablo frente a Dios está concebida de manera personal, habla de «mi Dios». Pero no se aprovecha de esta relación personal con Dios que ha conseguido, ni hace mal uso de ella, sino que, por el contrario, toma de aquí ocasión y posibilidad para expresar su agradecimiento. Quien sabe dar gracias, quien siente la gratitud como lo necesario y lo primero, merece ser llamado grande. ¡El prisionero Pablo da gracias!

 “Doy gracias..." A los romanos dijo, " doy gracias a mi Dios... de que vuestra fe se divulga por todo el mundo " (Rom_1:8). A los tesalonicenses dijo, " Damos siempre gracias... acordándonos... de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza " (1Ts_1:2-3). También Pablo estaba sumamente agradecido con los hermanos filipenses " siempre que me acuerdo de vosotros ", y es probable que se acordara de ellos frecuentemente, mayormente en esos días por causa de la visita de Epafradito, el mensajero de Filipos.
Junto a la gratitud aparece el gozo. Este gozo del hombre privado de libertad no puede beberse en fuentes naturaleza. Brota de Dios y llega hasta Pablo cuando piensa en los filipenses, en todos ellos. A nadie se excluye. La distancia espacial, el recuerdo vivido y la nostalgia de la separación hacen brotar del corazón del Apóstol la conciencia de estar obligado a cada uno de ellos. Los conoce a todos personalmente y de todos conserva el recuerdo. Y así, por todos y cada uno puede orar. La comunidad no debería ser demasiado numerosa. El cuño personal de la oración se extiende a los componentes de la comunidad. Pablo los coloca a todos, renovadamente, delante de su Dios.
       Pablo tuvo una experiencia muy amarga en Filipos (Hch_16:19-24), pero en lugar de recordarla con resentimiento él prefería recordar el amor, la fidelidad y la comunión de la iglesia. ¡ Qué bueno fuera si este mismo espíritu de apoyo, ternura, ánimo y hermandad existiera hoy en día entre todos los predicadores y las iglesias con las cuales trabajan ! Es encantador cuando se combinan el recuerdo y la gratitud. En nuestras relaciones personales es una gran cosa no tener nada más que recuerdos felices; y ese era el sentir de Pablo con los cristianos de Filipos. Los recuerdos no conllevaban pesares, sino solo felicidad.
En este pasaje se presentan las marcas de la vida cristiana.
Está el gozo cristiano. Es con gozo como Pablo ora por sus amigos. La Carta a los Filipenses se ha llamado La Epístola del Gozo.   «Todo el tema de la epístola es Yo me gozo-gozaos vosotros también.» Veamos la descripción del gozo cristiano que nos presenta esta carta
 “rogando con gozo por todos vosotros ". En esta carta aparecen las palabras "gozo" y "regocijo" diez y seis veces. Parece que un pensamiento que corre a través de la carta es el siguiente: " Me regocijo; regocijaos vosotros”. Si Pablo podía regocijarse aunque estaba preso en Roma, entonces no debería ser imposible que los hermanos filipenses se regocijaran también. Toda la carta respira gozo y optimismo. En este versículo encontramos el gozo de la oración cristiana, el gozo de presentar a los que amamos ante el trono de la misericordia de Dios. Siempre debe haber gozo y paz profundos en presentarle a Dios en oración a nuestros seres queridos y a otros.
  Está el gozo de que se predica a Jesucristo. Cuando uno experimenta una gran bendición, su primer instinto es compartirla; y hay gozo en pensar que se predica el Evangelio en todo el mundo para que otro y otro y otro se incorporen al amor de Cristo.
  Existe el gozo de la fe. Si el Evangelio no nos hace felices, nada nos hará felices. Hay un tipo de supuesto cristianismo que es una verdadera tortura. El salmista decía: «Los que fijaron la mirada en Él se pusieron radiantes» Sal_34:5). Cuando bajó Moisés de la cumbre de la montaña le relucía el rostro. El Cristianismo es la fe del corazón feliz y el rostro radiante.
  Existe el gozo de ver que los cristianos están en íntima comunión. Eso era lo que le hacía prorrumpir en alabanzas al salmista Sal_133:1):

¡Fijaos qué cosa tan preciosa es, y cuán maravillosa, el contemplar cómo conviven los hermanos en perfecta armonía!
  Es un gozo que no depende de circunstancias favorables. 2Ti_4:13 (" Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo ") puede indicar que Pablo se sentía con frío e incómodo, aparte de la molestia de las cadenas y de estar privado de libertad. En Hch_16:24-25 vemos a Pablo y Silas en la cárcel en esa misma ciudad de Filipos, y aunque estuvieron "en el calabozo de más adentro, y se les aseguró los pies en el cepo" aun en esta condición oraban y cantaban himnos a Dios. El gozo verdadero es un gozo indestructible. Es el fruto del Espíritu Santo (Gál_5:22-23).

            Pero no se trata sólo de que ellos estén unidos al Apóstol. Se trata de que estén unidos al Evangelio. Este Evangelio es una fuerza viva. Todavía no ha cristalizado en un libro, sino que es la palabra vivificante de la predicación. La Escritura que admitimos y confesamos debe ser constantemente suscitada, convertida en lenguaje mediante la palabra. Ya antes de la codificación escrita del Evangelio ha estructurado el Apóstol su Evangelio, ha fundado y edificado con su fuerza varias comunidades. También los filipenses deben a esta palabra su existencia como creyentes. Pero su participación en el Evangelio va más lejos. Deben empeñarse en la predicación de la fe. No eran sólo hombres abiertos y receptivos, eran también dispensadores. Y esto era así desde el principio. Su apertura, por la que Pablo da gracias a Dios, consistía en que habían comprendido la conexión íntima que se apoya en la fuerza espiritual de la palabra, según la cual ésta debe ser de nuevo transmitida, y que justamente en esta transmisión demuestra toda su eficaciaEn 2Co_8:2 Pablo dice respecto de las iglesias de Macedonia (Filipos era ciudad de Macedonia) " que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad ". Tenían gozo en medio de mucha tribulación y profunda pobreza.
       El gozo del cual Pablo habla es el gozo de la fe (1:25); el gozo de ver unidos a los cristianos (2:2), porque no puede haber gozo en una iglesia dividida; el gozo de estar reunidos con hermanos amados después de una separación dolorosa (2:28); el gozo de recibir a tales hermanos (2:29); el gozo de estar en el Señor (3:1); el gozo de hermanos ganados por el evangelio (4:1); y el gozo de recibir ayuda de hermanos amados. Esta es una de las muchas veces en que Pablo usó la palabra gozo en su carta. Los filipenses eran recordados con gozo y agradecimiento cuando Pablo oraba. Al ayudar a Pablo estaban apoyando la causa de Cristo. No existe la paz para nadie donde y cuando se han roto las relaciones humanas y hay peleas entre las personas; y no hay panorama más maravilloso que el de una familia en la que todos están vinculados en amor mutuo, o el de una iglesia cuyos miembros están unidos entre sí porque están unidos a Jesucristo su Señor. (v) Existe el gozo de sufrir por Cristo (2:17). En la hora de su martirio en la hoguera, Policarpo oraba: " Te doy gracias, Padre, porque me has considerado digno de esta hora.» El sufrir por Cristo es un privilegio, porque nos ofrece la oportunidad de demostrar sin lugar a duda nuestra lealtad, y colaborar en la edificación del Reino de Dios.

  Existe el gozo de recibir noticias de nuestros seres queridos

 La vida está llena de separaciones y de ausencias, y siempre produce gozo el tener noticias de nuestros amados de los que estamos separados temporalmente. Un gran predicador escocés habló una vez del gozo que se puede producir por el precio de un sello de correos. Vale la pena recordar lo fácil que es dar gozo a los que nos aman, y también lo fácil que es tenerlos en ansiedad, manteniéndonos en contacto con ellos o no.

  Existe el gozo de la hospitalidad cristiana.

Hay hogares de puerta cerrada, y hogares de puerta abierta. La puerta cerrada es la del egoísmo; la abierta, la de la bienvenida y el amor cristiano. Es una gran cosa tener una puerta a la que puede llamar el forastero o el que tiene problemas, seguro de que no la encontrará cerrada.

  Existe el gozo de estar en Cristo.

 Ya hemos visto que estar en Cristo es vivir en Su presencia como el pájaro vive en el aire, el pez en el agua y las raíces de la planta en la tierra. Nos es natural estar contentos cuando estamos con la persona amada; y Cristo es el Amador de Quien nada nos podrá separar nunca ni en el tiempo ni en la eternidad.

  Existe el gozo de la persona que ha ganado a otra para Cristo  

Los Filipenses eran el gozo y la corona de Pablo porque había sido él el instrumento para traerlos a Jesucristo. Es el gozo de los padres, los maestros y los predicadores el de traer a otros, especialmente a los niños, al amor de Jesucristo. Sin duda el que disfruta de un gran privilegio no puede estar contento hasta que lo comparte con su familia y amigos. Y es que el evangelismo cristiano no es una obligación sino un gozo.

  Hay gozo en un regalo

 Este gozo no consiste tanto en el regalo mismo, como en el hecho. de que se acuerden de uno y se preocupen por uno. Este es un gozo que podríamos producirles a otros mucho más a menudo de lo que lo hacemos.


Los filipenses estaban dispuestos a ser usados en cualquier tarea que El tuviera reservada para ellos. Cuando otros piensan en usted, ¿qué viene a la mente de ellos? ¿Animan tus actos de amabilidad a otros?


  “por vuestra comunión ", KOINONIA. Cuando Pablo habló de la comunión en el evangelio de los filipenses, estaba señalando su invalorable contribución a difundir el mensaje de Dios. Contribuyeron en forma práctica cuando Pablo estuvo en Filipos y a través de un sostén económico cuando estuvo en prisión. Cuando ayudamos a nuestros ministros, misioneros y evangelistas, a través de la oración, la hospitalidad y las donaciones, pasamos a ser parte de la comunión en el evangelio.

Esta comunión o compañerismo no se refiere a la "comunión" de comer juntos en la "Sala de Comunión" construida adyacente al sitio de reunión. Así hablan de comunión los hermanos liberales. No pueden pronunciar la palabra "comunión" sin oler café y pan dulce. Los cristianos deben comer juntos "en las casas" como hacían los hermanos primitivos (Hch_2:46). Pero no es la obra de la iglesia proveer salas, cocinas, mesas y sillas, equipo de ping pong, cancha de básquetbol, etc. en nombre de "comunión". La palabra no se usa así en la Biblia.
            Comentando sobre esta palabra dice el diccionario Vine, "'comunión', de la participación en lo que se deriva del Espíritu Santo, 2Co_13:14... Flp_2:1; de la participación en los sufrimientos de Cristo, Flp_3:10... y en el coadyuvar en la extensión del Evangelio mediante la aportación de dones, Flp_1:5, 'comunión (en el evangelio)'".
            La comunión bíblica incluye, pues, la ayuda económica. En 2Co_8:4 la misma palabra se traduce "participar", y en Rom_15:26 se traduce "ofrenda". La ofrenda para los santos en Jerusalén fue el fruto de la participación de los contribuyentes, y la comunión entre los que ofrendaron y los que recibieron la ofrenda. " El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye " (Gál_6:6). La comunión de los filipenses abarcó la buena atención que dieron al evangelio desde el día que lo oyeron con mentes abiertas, su perseverancia en el evangelio a pesar de toda oposición, y la demostración de su amor fraternal hacia Pablo supliendo sus necesidades económicas. “En mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia "
            ¡Qué estrecho lazo había entre los filipenses y Pablo! ¡Qué hermosa la íntima relación que existía entre ellos!
            Algunos evangelistas reciben ayuda económica de iglesias y de individuos. Debemos sentirnos muy agradecidos con estos hermanos y debemos imitar a Pablo en la manifestación de nuestra gratitud: orando por ellos, recordándoles (" os tengo en el corazón " 1:7), y escribiéndoles.
            Esta ayuda se llama " olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios

  " desde el primer día hasta ahora " indica que los hermanos filipenses ayudaron a Pablo desde el principio de su obra en Filipos y hasta el momento de escribir esta carta. ¿Por qué? Porque amaron el evangelio y amaron a Pablo. Los hermanos que no quieren tener comunión con el evangelista -- dándole ayuda monetaria para que pueda predicar el evangelio -- no aman ni al evangelista ni al evangelio. El amor del cristiano por el Señor y por el evangelio no se mide solamente por su fervor para cantar himnos y orar, sino también por su disposición de ofrendar con sacrificio para que se lleve el evangelio a los que nunca lo han oído. Los filipenses oyeron el evangelio unos diez años antes, cuando Pablo y sus compañeros visitaron Filipos (durante el segundo viaje misionero de Pablo) y fundaron la iglesia allí.

 “estando persuadido... perfeccionar á'". Pablo expresó mucha confianza en los filipenses. Pablo tenía la plena confianza de que como ellos comenzaron bien (Hch_16:11-40), también seguirían fieles hasta el fin. El que comenzó la obra es Dios, y Pablo esperaba que El seguiría obrando en ellos, produciendo " así el querer como el hacer, por su buena voluntad " (2:13), es decir, a través de su palabra (1Ts_2:13). Flp_2:13 y 1Ts_2:13 son textos paralelos. El Dios que comenzó la buena obra en nosotros la continuará a través de nuestra vida y la terminará cuando le veamos cara a cara. La obra de Dios por nosotros comenzó cuando Cristo murió en la cruz en nuestro lugar. Su obra en nosotros comenzó cuando creímos en El. Ahora el Espíritu Santo vive en nosotros, capacitándonos para que cada día seamos más semejantes a Cristo. Pablo describe el proceso de crecimiento y madurez del cristiano que comienza al aceptar a Cristo y seguirá hasta que Cristo vuelva Pablo confía en que mantendrán esa fructífera actividad hasta el retorno de Cristo. Apoya esta creencia no en la fidelidad de los filipenses, sino en el propósito y fidelidad de Dios hasta el retorno de Cristo. Pablo dice que tiene confianza en que Dios, que ha empezado una buena obra en los Filipenses, la llevará a feliz término para que estén preparados para el día de Jesucristo. Hay aquí todo un cuadro en griego que no es posible reproducir en una traducción. El detalle está en que las palabras que usa Pablo para empezar (enárjesthai) y para completar (epitélein) son términos técnicos que se usaban para el comienzo y el final de un sacrificio. Había un ritual de iniciación en relación con un sacrificio griego. Se encendía una tea en el fuego del altar, y se metía en un cubo de agua para limpiarlo con la llama sagrada; con el agua bendita se rociaban la víctima y las personas que la ofrecían para dejarlos purificados y santificados. A continuación seguía lo que se llamaba la eufémia, el silencio sagrado, en el que se suponía que el adorador ofrecía sus oraciones al dios. Por último se traía un cubo de cebada, algunos de cuyos granos Se echaban sobre la víctima y por el suelo alrededor. Estas acciones eran el principio del sacrificio, y el término técnico para realizarlo era el verbo enárjesthai que usa Pablo aquí. El verbo que significaba completar todo el ritual del sacrificio era epitélein, que es el que usa Pablo para completar. Toda la frase de Pablo se mueve en la atmósfera del sacrificio.
Pablo contempla la vida del cristiano como un sacrificio dispuesto para ser ofrecido a Jesucristo. Traza la misma figura cuando exhorta a los Romanos a que presenten sus cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios (Rom_12:1 ).
Cuando Cristo vuelva, será como la llegada de un Rey. En tales ocasiones los súbditos estaban obligados a presentarse con dones para mostrarle su lealtad y su amor. El único don que Jesucristo desea que Le presentemos es el de nosotros mismos; así que, la suprema tarea de una persona es hacer que su vida sea idónea para ofrecérsela. Solo la gracia de Dios nos puede capacitar para lograrlo.

            Los hermanos no eran pasivos sino activos en todo esto. Dios no puede perfeccionar su obra en nosotros si somos pasivos. Tenemos que ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor.
  " hasta el día de Jesucristo ",  1Co_1:8; 1Ts_5:2; 2Ts_1:10. Es el gran día final (2Pe_3:10; 2Ts_1:7-10).
  " como me es justo sentir esto de todos vosotros ". Era correcto, apropiado, que Pablo tuviera esa actitud, porque los filipenses eran dignos de su confianza. 

  “por cuanto os tengo en el corazón ", una verdadera amistad. Cuando Pablo obedeció al evangelio, perdió la amistad de muchos, pero ganó al Amigo Mejor, y también ganó a muchos amigos en Cristo, como los filipenses. ¿Cuántos verdaderos amigos tenemos? Algunos de los "amigos" de Jesús "volvieron atrás, y ya no andaban con él" (Jn_6:66)  porque les habló de cosas espirituales (ver. 63). En el momento más crítico cuando más necesitaba del apoyo de sus discípulos " dejándole, huyeron " (Mat_26:56). " En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon " (2Ti_4:16). Pablo estimaba en gran manera la amistad de los filipenses. Con razón podía decir, " os tengo en el corazón" y "hermanos míos amados y deseados gozo y corona mía " (4:1).
  " y en la defensa y confirmación del evangelio ". Pablo estaba en cadenas y su vida estaba en gran peligro, pero el pensamiento principal de su mente no era su propia defensa, sino la defensa (APOLOGIA) del evangelio y la confirmación de él. Cuando Pablo hizo su "defensa" en Hch_22:1-30; Hch_24:1-27 y 26, en lugar de presentar argumentos a favor de su liberación, aprovechó la oportunidad para predicar a Cristo. Los filipenses eran verdaderos compañeros de Pablo en la obra. No dejaron que nada les desanimara en la 
defensa del evangelio.

 " todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia ". Como ellos habían participado en la predicación, la defensa y confirmación del evangelio, participarán también de la bendición de Dios que acompaña tales esfuerzos. Los filipenses están unidos a Pablo en sus sufrimientos y en su testimonio del evangelio, lo cual es una evidencia de que poseen la gracia que él ha experimentado. En este pasaje se hace hincapié en la idea de la solidaridad cristiana. Hay varias cosas que los cristianos comparten.
  Los cristianos son solidarios en la gracia. Son personas que comparten una deuda común con la gracia de Dios.
  Los cristianos son solidarios en la obra del Evangelio. No solo comparten un don, sino también una tarea: la extensión del Evangelio. Pablo usa dos palabras para expresar la obra de los cristianos por el Evangelio: habla de la defensa y de la confirmación del Evangelio. La defensa (apologuía) del Evangelio quiere decir su defensa frente a los ataques que se le hacen desde fuera. El cristiano tiene que estar dispuesto para ser un defensor de la fe, y dar razón de la esperanza que tiene. La confirmación (bebaíósis) del Evangelio es la edificación de su fuerza desde dentro, la edificación de los cristianos. El cristiano debe extender el Evangelio defendiéndolo contra los ataques de sus enemigos y edificando la fe de sus amigos.
  Los cristianos son solidarios en el sufrimiento por el Evangelio. Siempre que a un cristiano le toca sufrir por causa del Evangelio debe hallar fuerza y consuelo en el pensamiento de que es uno de una gran compañía a través de todas las edades y en todas las tierras que han sufrido por Cristo antes que negar su fe.
  Los cristianos son solidarios con Cristo. En el versículo 8 Pablo tiene un dicho sumamente gráfico. La traducción literal sería: " Os anhelo a todos con las entrañas de Jesucristo.» La palabra griega es splanjna, que designaba, lo mismo que la palabra hebrea correspondiente, rajamim, las entrañas maternales que se suponía que eran la sede de la ternura y de la compasión. Así es que Pablo está diciendo: " Os anhelo con la misma ternura de Jesucristo mismo.» El amor que Pablo sentía para con sus amigos cristianos no era otra cosa que el amor de Cristo mismo.  " El cristiano no tiene anhelos aparte de los de su Señor; su pulso late con el pulso de Cristo; su corazón palpita con el corazón de Cristo.» Cuando somos realmente uno con Jesús, su amor fluye de nosotros hacia nuestros semejantes a los que Él ama y por los que murió. El cristiano es solidario con el amor de Cristo.

¿Has sentido alguna vez que no hay progreso en tu vida espiritual? ¡Cuando Dios inicia un proyecto, lo termina! Como en el caso de los filipenses, Dios obrará en ti y te ayudará a crecer en gracia hasta que complete el trabajo en tu vida. Cuando estés desanimado, recuerda que Dios no te abandonará. El promete terminar la obra que ha comenzado en ti. Cuando te sientas incompleto o afligido por tus faltas, recuerda las promesas y provisiones de Dios. No permitas que tu condición actual te robe el gozo de conocer a Cristo o te impida crecer más cerca de Él.

  " Dios me es testigo ", un juramento serio. Cristo y Santiago condenan la práctica de jurar a la ligera (Mat_5:33-37; Mat_23:16-22; Stg_5:12), pero Pablo invoca el nombre de Dios en forma solemne y reverente, tanto aquí en Flp_1:8 como en 2Co_1:23.  
    
 " de cómo os amo a todos vosotros ", " os añoro "   EPIPOTHEO, se acordaba de ellos con mucha emoción. La palabra aparece otra vez en 2:26, Epafrodito "os añoraba" y en 4:1, "hermanos míos, amados y añorados"; también en 2Co_9:14, "su anhelo por vosotros". El amor de Pablo por ellos era grande, pero no dejó de exhortarles (3:1; 4:2).
  
con el entrañable amor de Jesucristo ". La palabra, "entrañas"  (SPLANCHNON), se refiere a lo que también se llama "el corazón" en la Biblia, con referencia en particular a la ternura, compasión y misericordia. Los hebreos hablaron de las entrañas como el sitio de las emociones más tiernas. Esta palabra se traduce "corazón" en 1Jn_3:17; 2Co_6:12; y Flm_1:20. En 2Co_7:15 se traduce "cariño".
El afecto que siente Pablo por ellos es idéntico al amor que Cristo les prodiga. ¿Has deseado alguna vez ver a un amigo con quien pudieras hablar sobre diferentes experiencias? Pablo tuvo ese anhelo, quería ver a los cristianos en Filipos. Su amor y afecto por ellos se basaba no simplemente en experiencias pasadas sino en la unidad que viene cuando los creyentes son atraídos por el amor de Cristo. Todos los cristianos son parte de la familia de Dios y poseen por igual el poder transformador de su amor. El destino del Apóstol está encadenado al Evangelio. El que tropieza en el uno, tropieza en el otro. Con el Apóstol está también en cadenas el Evangelio y con su defensa se defiende también y se fortalece el Evangelio. No se trata de su persona. Como en un diálogo con Dios, les protesta su amor, una vez más a todos ellos. La sinceridad de sus relaciones con cada uno de ellos debe quedar bien patente y asegurada ante Dios. Entra aquí un pastor de almas en áspero juicio consigo mismo, pero Pablo tiene una conciencia clara y limpia. Amor era el único afecto que le dominaba cuando pensaba en ellos. Habría que intentar imaginarse bien los elementos concretos de que se componía la comunidad de Filipos: ricos y pobres, viejos y jóvenes, sanos y enfermos, hombres, en fin, como nosotros, con todas las debilidades y miserias humanas. Pudiera parecer exagerado y hasta humanamente imposible que Pablo creyera profesar a todos ellos idéntico afecto. De hecho, ésta era la realidad. En el Apóstol habla y obra otro, el mismo Cristo Jesús. A través de él obra y ama, quiere amar y obrar, Cristo Jesús. En este pasaje se da a conocer el punto nuclear de la existencia cristiana, incomprensible, antinatural e irritante para la razón pura, pero punto central del sentido de la vida para el creyente.


¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!

sábado, 3 de febrero de 2018

3 Febrero: Meditando la Palabra de Dios en la Biblia.



 Salmo 107; 10-14
Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas,
   porque fueron rebeldes a las palabras de Dios y despreciaron el consejo del Altísimo;
   humilló pues, sus corazones con trabajos, tropezaron y no hubo quien los socorriera.
   Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR y El los salvó de sus aflicciones;
   los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras. LBLA
                                                                                                               
En el jardín el propósito de la serpiente fue que la palabra de Dios pareciera anormalmente restrictiva, negando sin razón la libertad humana. Demasiado tarde aprendieron el hombre y su mujer que era únicamente por medio de comprometerse a obedecer la palabra de Dios que disfrutarían de libertad. La rebelión contra la palabra produce esclavitud. El versículo 11 dice por qué estaban oprimidos, pues se habían alejado de Dios. Pero la misericordia de Dios es más grande que la maldad y el juicio, pues siempre oye al que clama con humildad y con fe. Esto explica nuestra condición.  Nunca sabremos cuántas veces la misericordia divina nos protege de los resultados de nuestras propias decisiones equivocadas, pero, a veces, con igual misericordia, se baja la barrera y experimentamos la amarga esclavitud que nos hemos causado a nosotros mismos. Aun entonces podemos orar  y encontrar que  en cierta medida ahora más su realidad total entonces (Fil. 3:20, 21) la gracia responde a la oración pidiendo liberación.

Ahora el espacio no es tan grande como para que se pierdan, más bien están atados; el ser humano o está perdido en un mundo demasiado grande o atrapado en un espacio demasiado pequeño. El salmista puede pensar en la opresión del cautiverio; lo cierto es que todo tipo de opresión encadena a la persona y la condena a la oscuridad. El caso desesperado es el del prisionero encerrado en sombrías mazmorras   sin esperanza de liberación, sumido en la mayor miseria de toda índole, física y moral. En realidad, para el salmista esto estaba bien merecido por haber abandonado los preceptos divinos. Sin duda que piensa en las infidelidades de sus compatriotas, merecedores, con sus transgresiones, de la cautividad. Pero Dios no desampara al que le pide auxilio arrepentido de sus pecados. Así, en el caso presente oyó la súplica de los encarcelados y los salva de su penosa situación. Por ello deben dar las más encendidas gracias a Yahvé, que tiene tal providencia sobre los seres humanos. A su omnipotencia ceden las puertas de bronce y los cerrojos de hierro.
 La liberación que Dios da consiste en romper las cadenas y librar al prisionero de las tinieblas de la prisión.


El pecador despertado descubre su culpa y su miseria. Habiendo luchado en vano por liberación, él halla que no hay socorro para él sino en la misericordia y la gracia de Dios. Su pecado es perdonado por el Dios misericordioso y Su perdón va acompañado por la liberación del poder del pecado y Satanás y por las influencias santificadoras y consoladoras de Dios Espíritu Santo.

¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!


viernes, 2 de febrero de 2018

2 Febrero: Meditando la Palabra de Dios en la Biblia.



 Gálatas 5; 1
Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.

Cuando tratamos de interpretar un pasaje como este, debemos recordar que para los judíos devotos y estudiosos, y especialmente para los rabinos, la Escritura tenía más de un sentido; y que el sentido literal se consideraba a menudo el menos importante. 
Pablo comienza su presentación de las cuestiones prácticas del evangelio exhortando a los gálatas a usar su libertad cristiana apropiadamente. Este versículo es la continuación del versículo anterior (4:31), "no somos hijos de la esclava, sino de la libre", la libertad, pues, que nos pertenece por ser hijos de la libre;     pero con la libertad de la libre, Cristo nos hizo libres" de "los rudimentos del mundo"  
            Cristo nos ha liberado para la libertad, en la que hemos sido constituidos por la muerte redentora de Cristo en la cruz; ahora estamos en ese estado, a merced de la libertad. Se trata de la libertad de la ley, a la que los gálatas querían renunciar sometiéndose a la circuncisión. Pero, puesto que Pablo usa aquí la palabra «libertad» en sentido amplio, incluye también la libertad del pecado. En el ámbito de la ley, ésta despliega y robustece el pecado. La ley es «la fuerza del pecado» (1Co_15:56). Quien ha escapado a ella ha escapado también al pecado. El que ha sido liberado por Cristo está también libre de la muerte, que es consecuencia del pecado (Rom_5:21) y de la que éste es aguijón (1Co_15:56).

 Estad (permaneced, LBLA) firmes -- sin fluctuar -- en esta libertad. "Estad firmes" es una exhortación común en el Nuevo Testamento: 1Co_16:13; Efe_6:14; Flp_1:27; Flp_4:1; 1Ts_3:8; 2Ts_2:15.
            Jesús dijo, "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres... si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Jn_8:32; Jn_8:36). ¿Libres de qué? del yugo de la ley de Moisés; "libertados del pecado ", Rom_6:18; del dominio del pecado, Rom_6:12; libres del control de las pasiones carnales; libres de la opresión de tradiciones humanas (Mat_23:4-5); "la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte " (Rom_8:2); "yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios" (Gál_2:19).
  Ya habían dejado el yugo de la ley de Moisés que esclavizaba ( Hch_15:10) y habían aceptado el yugo de Cristo que es "fácil" (benigno, bien acomodado) (Mat_11:29-30). Habiendo obtenido la libertad, "estad, pues, firmes" en ella. "Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres" (1Co_7:23).
Cristo murió para libertarnos del pecado y de una lista interminable de leyes y regulaciones. Cristo vino para liberarnos, no para hacer lo que queramos, lo que nos llevaría nuevamente a la esclavitud de nuestros deseos egoístas. Si no que, gracias a Cristo, somos libres y ahora estamos en condiciones de hacer lo que antes era imposible: vivir libre del egoísmo.

Prestemos oído a las advertencias y las exhortaciones del apóstol a estar firmes en la doctrina y la libertad del evangelio. Todos los cristianos verdaderos que son enseñados por el Espíritu Santo, esperan la vida eterna, la recompensa de la justicia, y el objeto de su esperanza, como dádiva de Dios por fe en Cristo; y no por amor de sus propias obras.
El convertido judío puede observar las ceremonias o afirmar su libertad, el gentil puede desecharlas o participar en ellas, siempre y cuando no dependa de ellas. Ningún privilegio o profesión externo servirá para ser aceptos de Dios sin la fe sincera en nuestro Señor Jesús. La fe verdadera es una gracia activa; obra por amor a Dios y a nuestros hermanos. Que estemos en el número de aquellos que, por el Espíritu, aguardan la esperanza de justicia por la fe.
El peligro de antes no estaba en cosas sin importancia en sí, como ahora son muchas formas y observancias. Pero sin la fe que obra por el amor, todo lo demás carece de valor, y comparado con ello las otras cosas son de escaso valor.

Para Pablo no se puede predicar el Evangelio de una manera auténtica sin tomar abiertamente posiciones que suscitan oposiciones. Una vez más, la verdad del Evangelio no está únicamente en las fórmulas de los dogmas, sino que también se encuentra en las posiciones adoptadas que muestran hasta qué punto somos libres. Si el Evangelio es una liberación, los apóstoles deben adoptar, al menos en determinados puntos, posturas que provocan desarreglos y que chocan. Jesús había dado ejemplo al violar la más santa de las leyes, la del sábado, sin tener necesidad de hacerlo.   Cualquier comportamiento auténticamente cristiano aparecerá, tarde o temprano, como escandaloso; pero nunca será tan escandaloso como lo fue la muerte de Jesús en la cruz (1 Co 1,17). Salvar a los hombres es, en cierta manera, hacerles descubrir lo que son delante de Dios y llevarlos así a enfrentar las fuerzas que los mantienen sometidos y alienados.  A la manera de Pablo conviene preguntarse hoy ¿quiénes son los que se someten a los prejuicios y a las fuerzas alienantes, y dónde están los perseguidos?. Muchas veces se vive el Evangelio con más verdad en familias cristianas concienciadas y activas, con relación a los grandes problemas actuales  donde no se ve más allá de preparar las reuniones de iglesia y la ortodoxia no deja lugar al amor.


¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!

jueves, 1 de febrero de 2018

LA CARTA A LA IGLESIA DE ESMIRNA


Apocalipsis 2:8-11 

Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: "El primero y el último, el que estuvo muerto y ha vuelto a la vida, dice esto:
   'Yo conozco tu tribulación y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que son sinagoga de Satanás.
   'No temas lo que estás por sufrir. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.
   'El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda.'"


  La ciudad de Esmirna quedaba a unos cuarenta kilómetros al norte de Éfeso. Se le llamaba "Puerto de Asia" porque tenía un puerto excelente sobre el Mar Egeo. Esmirna era un puerto marítimo y su prosperidad, gracias a esa ubicación, estaba bien establecida antes de los tiempos cristianos y sigue hasta hoy con el nombre de Ismir. La primera ciudad con ese nombre fue destruida en el año 600 a. de J.C. y fue reconstruida por el sucesor de Alejandro Magno. La imagen del fénix, el ave legendaria que se levanta de las cenizas de la destrucción, se aplicaba a Esmirna. Si era inevitable que Éfeso ocupara el primer lugar en la lista de las Siete Iglesias, era igualmente natural que Esmirna, su gran rival, ocupara el segundo. De todas las ciudades de Asia, Esmirna era la más encantadora. Se la llamaba el adorno de Asia, la corona de Asia y la flor de Asia. Luciano dijo que era "la más bonita de las ciudades de Jonia.» Arístides, que cantó las alabanzas de Esmirna con tal esplendor, habló de «la gracia que la orla como un arco iris... la luminosidad que la rodea por todas partes y que alcanza hasta los cielos como el brillo de la armadura de bronce de Homero.» Añadía al encanto de Esmirna el que el viento del Oeste, el céfiro blando, siempre soplaba por sus calles. "El viento -decía Arístides- sopla por toda la ciudad refrescándola como si fuera un soto de árboles.» El continuo viento del Oeste tenía un solo inconveniente: el alcantarillado de la ciudad vertía en el golfo en cuya orilla estaba construida, y el viento tendía a hacerlo retroceder en lugar de impulsarlo mar adentro.
Esmirna estaba maravillosamente situada. Se encontraba al final de la carretera que cruzaba Frigia y Lidia y se dirigía al lejano Oriente, y controlaba el comercio del rico valle del Hermo. Era inevitable que fuera una ciudad comercial. La misma ciudad estaba al final de un largo brazo de mar que acababa en un pequeño puerto encerrado en la tierra y en el corazón de la ciudad. Era el más seguro de todos los puertos y el más conveniente; y tenía la ventaja adicional de que en tiempo de guerra se podía cerrar fácilmente mediante una cadena de lado a lado de la boca. Era apropiado el que en las monedas de Esmirna se representara un barco mercante dispuesto a hacerse a la Mar.
La situación de la ciudad era igualmente hermosa. Empezaba en el puerto; atravesaba el estrecho pie de las colinas, y entonces surgía detrás de la ciudad el Pago, una colina cubierta de templos y nobles edificios que se describían como «La corona de Esmirna.» Un viajero moderno lo describe como «una ciudad regia coronada de torres.» Arístides comparaba a Esmirna con una gran estatua con los pies en el mar, el cuerpo en el llano y en las colinas y la cabeza, coronada de grandes edificios, en el Pago trasero. La llamaba «una flor de belleza tal que ni el sol ni la tierra le han mostrado jamás a la humanidad nada igual.»
Su historia no tenía poco que ver con la belleza de Esmirna, porque era una de las pocas ciudades del mundo planificadas a propósito. Se había fundado como una colonia griega allá por el año 1,000 a C. Alrededor del año 600 a C. le había sobrevenido una desgracia, porque los lidios la habían asaltado por el Este y destruido. Quedó prácticamente convertida en una serie de aldehuelas durante cuatrocientos años, hasta que la reedificó Lisímaco como un conjunto bien planificado. Se construyó con calles amplias y rectas. Estrabón habla de la belleza de sus calles, la excelencia de su pavimentación y los grandes bloques rectangulares de su construcción. La más famosa de sus calles era la Calle del Oro, que empezaba en el templo de Zeus y acababa en el templo de Cibeles. Daba la vuelta al pie de la colina del Pago; y, si los edificios que coronaban el Pago eran la corona de Esmirna, la calle del Oro era el collar que rodeaba el cuello de la colina.
Aquí tenemos un hecho interesante y significativo que muestra el cuidado y el conocimiento con que Juan establece sus cartas del Cristo Resucitado. Al Cristo Resucitado se Le llama «El Que murió y volvió a la vida.» Ese era un eco de la experiencia de la misma Esmirna.
Esmirna tenía otras credenciales de grandeza aparte de su ciudad. Era una ciudad libre, y sabía lo que era la lealtad. Mucho antes de que Roma llegara a ser la indiscutible señora del mundo, Esmirna le había dado su voto, y nunca le había fallado en su lealtad. Cicerón llamaba a Esmirna «una de nuestras más antiguas y fieles aliadas.» En las campañas contra Mitrídates en el Oriente lejano, las cosas le iban mal a Roma. Y cuando los soldados Romanos estaban sufriendo hambre y frío, el pueblo de Esmirna se despojó de sus ropas para enviárselas.
Tal era la reverencia que sentía Esmirna por Roma que ya hacia 195 a C. fue la primera ciudad del mundo que erigió un templo a la diosa Roma. Y en el año 26 d C., cuando las ciudades de Asia Menor se disputaban el honor de edificar un templo a la divinidad de Tiberio, fue elegida Esmirna aun por encima del mismo Éfeso.
No solo era grande Esmirna en comercio, belleza y eminencia política y religiosa; también era una ciudad en la que florecía la cultura. Apolonio de Tiana había convencido a Esmirna de que solamente sus hombres podían hacer grande a una ciudad. Dijo: «Aunque Esmirna es la más hermosa de todas las ciudades que hay bajo el Sol, y que es la señora del mar, y que ejerce señorío sobre las fuentes del céfiro, aún es mayor encanto estar coronada de hombres que de pórticos y escenarios y oro más allá del nivel de toda la humanidad: porque los edificios se ven solo en su lugar, pero los hombres se conocen por doquiera, y se habla de ellos por doquiera, y hacen a su ciudad tan amplia como el ámbito de los países que pueden visitar.» Así es que Esmirna tenía un estadio en el que se celebraban juegos atléticos famosos todos los años; una biblioteca pública imponente; un odeón que era el hogar de la música, y un teatro que era uno de los más grandes de Asia Menor. En particular, Esmirna era una de las ciudades que pretendían ser la cuna de Homero; tenía un edificio en su memoria llamado el Homerión, y ponía la efigie de Homero en sus monedas.

En tal ciudad esperaríamos encontrar una arquitectura magnífica, y así era en Esmirna, donde había una legión de templos -a Cibeles, Zeus, Apolo, Némesis, Afrodita, y Esculapio.
Esmirna tenía una dotación especial de las características comunes a todas las ciudades griegas. Momsen dice que Asia Menor era «un paraíso de vanidad municipal,» y Esmirna era famosa entre todas las ciudades «por su rivalidad municipal y por su orgullo local.» Cada uno de sus habitantes quería exaltar a Esmirna y llegar a la cima de su árbol municipal. No carece de importancia el que en el encabezamiento de la carta del Cristo Resucitado se Le llame "El Primero y el Último.» En comparación con Su gloria, todas las distinciones terrenales son fútiles.
Aún nos queda por mencionar una característica de Esmirna que resalta en la carta y que tuvo serias consecuencias para sus cristianos. Los judíos eran especialmente numerosos e influyentes (versículo 9). Encontramos, por ejemplo, que contribuyeron 10,000 denarii para el embellecimiento de la ciudad. Está claro que en Esmirna fueron los judíos especialmente hostiles a la Iglesia Cristiana, sin duda porque fue de entre ellos y de entre los interesados en el judaísmo de donde procedían muchos de los convertidos al Cristianismo.
 Este no es el único caso de una iglesia que reflejaba la historia de la ciudad en la que estaba ubicada.
Hay un tema que domina esta breve carta, el del sufrimiento en la persecución. Eso lleva al saludo del Señor en la frase inicial: El primero y el último, el que estuvo muerto y vivió, dice estas cosas. Se recuerda a la iglesia que su Señor es el conquistador de la muerte y ha vencido en favor de ellos. Ocurría que uno de los más conocidos cristianos de la iglesia primitiva probablemente ya estaba en la congregación cuando se leyó esta carta.  
La iglesia de esa ciudad luchaba contra dos fuerzas enemigas: una población judía muy opuesta al cristianismo, y una población no judía que era leal a Roma y apoyaba la adoración del Emperador. La persecución y el sufrimiento eran inevitables en un ambiente así. Esmirna era una iglesia pobre y perseguida situada en una bella ciudad de gran riqueza y activo comercio, con una numerosa población judía. Aunque los cristianos eran gente pobre, probablemente a causa de algún boicot económico, espiritualmente eran ricos. Contrariamente a la excesiva confianza en sí mismo que había en éfeso, en Esmirna los ánimos parecen estar demasiado desalentados y abatidos; la comunidad ha sufrido tribulación, desprecio y repudio por parte de sus convecinos; la escasez de recursos en medio de una rica ciudad mercantil es indicio de su posición y de su consideración en la sociedad; a esto responde la reputación que los cristianos tienen en público.

De despreciarlos y de calumniarlos se cuidan sobre todo los judíos de Esmirna, que con la recusación y la lucha contra «el Mesías de Dios» (Luc_9:20) se han pasado al campo del adversario de Dios expresado con una fórmula dura: de «comunidad de Yahveh» (Num_16:3) han venido a ser «sinagoga de Satán» (Jn_8:44).

En comparación con sus contrarios, por ricos que éstos puedan todavía parecer a los ojos de los hombres, sólo los cristianos en Esmirna son ricos según el juicio de Dios, pues poseen un tesoro inalienable e imperecedero (Mat_6:19-21); todo peligro de este estado de posesión, comprendida la amenaza de su entera existencia por la muerte, ha sido transformado ya por su Señor resucitado en perspectiva segura de vida eterna.


La oposición de los judíos hacía que la vida allí fuera particularmente difícil para los cristianos.
Así es que podemos citar en nuestro estudio de Esmirna la historia del más famoso martirio cristiano, que sucedió allí.
Policarpo, obispo de Esmirna, fue martirizado el sábado 23 de febrero del año 155 d C. Fue en el tiempo de los juegos atléticos; la ciudad estaba abarrotada, y toda la gente estaba excitada. De pronto surgió el grito: «¡Mueran los ateos! ¡Busquemos a Policarpo!» Seguramente Policarpo habría podido huir; pero ya había tenido una visión en sueños en la que vio que la almohada bajo su cabeza estaba ardiendo, y se despertó para decirles a sus discípulos: «Es necesario que me quemen vivo.»
Un esclavo declaró bajo tortura dónde se encontraba Policarpo. Fueron a arrestarle. Él ordenó que les dieran una comida y puso a su disposición todo lo que quisieran tomar, pidiéndoles a cambio que le concedieran el privilegio de pasar una hora en oración. Ni siquiera el capitán de la policía quería ver morir a Policarpo. En el breve viaje a la ciudad trató de persuadir al anciano: " ¿Qué tiene de mal el decir "César es señor" y ofrecer sacrificio y salvar la vida?" Pero Policarpo era inamovible en su convicción de que para él el único Señor era Jesucristo.
Cuando entró en la arena del circo vino una voz del Cielo que decía: " Sé fuerte, Policarpo, y pórtate como un hombre.» El procónsul le dio a escoger entre maldecir el nombre de Cristo y ofrecer sacrificio al César, o morir. «Ochenta y seis años Le he servido -le contestó Policarpo-, y Él no me ha hecho nunca ningún mal. ¿Cómo voy a blasfemar de mi Rey Que me salvó?» El procónsul le amenazó con la hoguera, y Policarpo replicó: "Tú me amenazas con un fuego que arde sólo un momento y se sofoca en seguida, porque no conoces el fuego que les espera a los malvados en el juicio por venir y en el castigo eterno. ¿A qué esperas? ¡Venga, haz lo que quieras conmigo!»
El gentío llegó de las tiendas y de los baños con teas, y los judíos, aun quebrantando el descanso sabático al llevar tales cargas, fueron los primeros en acercar la leña. Iban a atarle al poste del patíbulo; pero él dijo: «Dejadme como estoy; porque el Que me da poder para soportar el fuego me concederá permanecer inmóvil en medio de las llamas sin la seguridad de vuestros clavos.» Así es que le dejaron atado pero sin apretarle en las llamas, y Policarpo hizo su gran oración:

Señor Dios Todopoderoso, Padre de Tu amado y bendito Hijo Jesucristo, por medio de Quien hemos recibido pleno conocimiento de Dios de los ángeles y poderes, y de toda la creación, y de toda la familia de los rectos que viven ante Ti, yo Te bendigo por concederme este día y hora el poder participar, entre el número de los mártires, del cáliz de Tu Cristo, por la Resurrección a vida eterna tanto de cuerpo como de alma en la inmortalidad del Espíritu Santo. Sea yo recibido hoy entre ellos delante de Ti como sacrificio rico y aceptable, como Tú, el Dios de verdad y sin engaño, has preparado de antemano y mostrado y cumplido. Por esta razón yo también Te alabo por todas las cosas, Te bendigo, Te glorifico, mediante el Sumo Sacerdote eterno y celestial Jesucristo, Tu amado Hijo, mediante Quien sea dada gloria a Ti con Él y el Espíritu Santo, tanto ahora como por todas las edades que están por venir. Amén.

Hasta aquí los Hechos escuetos; a continuación se nos dice que las llamas hicieron una especie de tienda alrededor de Policarpo sin llegar a tocarle. Por último el verdugo le atravesó para ejecutar lo que las llamas no pudieron hacer. "Y cuando hizo esto salió una paloma, y mucha sangre, hasta tal punto que apagó el fuego, y toda la multitud se maravilló de la diferencia que hay entre los incrédulos y los elegidos.»
De lo que no cabe duda es que Policarpo murió como un mártir, testigo, de la fe.
No podía ser un fácil compromiso ser cristiano en Esmirna; y sin embargo la carta a Esmirna es una de las dos en las que el Cristo Resucitado alaba a la iglesia sin reservas.

  La persecución viene de Satanás, no de parte de Dios. Satanás, el diablo, hará que los creyentes sean encarcelados e incluso asesinados. Pero los creyentes no deben temer a la muerte porque su resultado solo será la obtención de la corona de la vida. Satanás podrá dañar sus cuerpos mortales, pero no puede causar ningún daño espiritual. La "sinagoga de Satanás" significa que esos judíos, cuando se juntaban a adorar, servían a los propósitos de Satanás, no a los de Dios.  La iglesia de Esmirna tenía dificultades y era inminente que se le presentara otra prueba.

Hay tres cosas que dice la carta acerca de esta prueba.
  Es thlipsis, aflicción. Thlipsis quería decir originalmente estar oprimido bajo un peso. La presión de los acontecimientos recae sobre la iglesia de Esmirna.
  Es ptójeía, pobreza. En el Nuevo Testamento la pobreza y el Cristianismo están íntimamente relacionados. «¡Afortunados vosotros los pobres,» dijo Jesús (Lucas_6:20 ). Pablo describía a los cristianos de Corinto como pobres, pero que enriquecían a muchos (2Corintios 6:10). Santiago dice que Dios ha escogido a los pobres de este mundo para que sean ricos en la fe (Santiago_2:5).
En griego hay dos palabras para pobreza. Penía describe la condición de una persona que no es rica, pero que, como los griegos lo definían, satisfacía sus necesidades con el trabajo de sus manos.   Ptójeía describía una destitución total. Se ha explicado de la siguiente manera: penía describe el estado de la persona que no tiene nada superfluo; ptójeía describe el estado del que no tiene absolutamente nada.
La pobreza del cristiano se debía a dos factores. Al hecho de que la mayor parte de los cristianos pertenecían a la clase más baja de la sociedad. La sima entre la cumbre y el fondo de la escala social era muy pronunciada. Sabemos, por ejemplo, que los pobres se morían literalmente de hambre en Roma cuando los vientos contrarios retrasaban la llegada de los barcos que traían cereales de Alejandría y no quedaban reservas.
Había otra razón para la pobreza de los cristianos. A veces sufrían el despojo de sus bienes (Hebreos_10:34). Había veces que la chusma pagana atacaba inesperadamente a los cristianos y les destrozaba las casas. La vida no era nada fácil para los cristianos de Esmirna o de cualquier otro lugar del mundo antiguo.
  Estaba el que los metieran en la cárcel. Juan predice un encarcelamiento de diez días. Esto no hay que tomarlo literalmente. Diez días podía querer decir un breve tiempo que pasaría pronto. Así es que esta profecía es al mismo tiempo advertencia y promesa. El encarcelamiento se va a producir; pero el tiempo de la prueba, aunque agudo, sería corto.


Aquí hay que notar dos cosas.

La primera, que era precisamente así como se producían las persecuciones. Los cristianos estaban fuera de la ley, pero la persecución no era continua. Podía ser que se dejara a los cristianos en paz bastante tiempo; pero en cualquier momento podía ser que a un gobernador le diera la vena de aplicar la ley, o al gentío la de ponerse a gritar que se buscara a los cristianos -y entonces se producía la tempestad. El terror de ser cristiano estaba en la inseguridad.
La segunda, la cárcel no nos parece a nosotros tan terrible. Puede que dijéramos:   ¿La cárcel? Bueno, eso no es tan malo como la muerte.» Pero en el mundo antiguo la cárcel era algo así como el preludio de la muerte. Uno estaba preso hasta que se le sacaba a ajusticiar.


  El dolor es parte de la vida, pero nunca es agradable sufrir, sin que importe cuál sea la causa. Jesucristo elogió a la iglesia de Esmirna por su fe en medio del sufrimiento. Luego los anima a tener en mente que no tienen por qué temer al futuro si permanecen fieles.
 Si pasas por tiempos difíciles, no permitas que te aparten de Dios. Más bien procura que fortalezcan tu fidelidad. Confía en El y recuerda su recompensa celestial. La  iglesia de Esmirna más tarde citó los alegatos de los judíos de que Policarpo resistía a la religión del Estado; hablaron de él como “el maestro de Asia, el padre de los cristianos, el derribador de nuestros dioses, que enseña a muchos a no sacrificar ni adorar”. Tales personas ya no merecían tener ese nombre “judío”, sino que se habían transformado en una sinagoga de Satanás. El nombre Satanás significa un acusador, blasfemador; este grupo de judíos se aproximaba a ese carácter. Naturalmente esto no es una indicación del criterio de Juan sobre los judíos, pues él mismo lo era. Refleja la profundidad de la apostasía a la que se había hundido esta congregación.
Ya hemos visto que la iglesia de Esmirna se estaba enfrentando con dificultades, y con amenazas aún peores por venir. En vista de eso la carta a Esmirna empieza con dos títulos impresionantes del Cristo Resucitado que revelan lo que Él le puede ofrecer a una persona que tiene que arrostrar una situación como la que se le presentaba a los cristianos de Esmirna.
  Cristo es el Primero y el último. En el Antiguo Testamento ese era un título que se aplicaba exclusivamente a Dios. " Yo soy el Primero y Yo soy el último» (1saías 44:6; 48:12). Este título tiene dos aspectos. Para el cristiano es una promesa estupenda. Venga lo que venga, desde el primer día de la vida hasta el último, el Cristo Resucitado está con nosotros. Así pues, ¿de quién o de qué hemos de tener miedo?
Pero para los paganos de Esmirna era una advertencia. Amaban su ciudad, a la que llamaban "la primera de Asia,» y todos y cada uno de ellos se esforzaban por ser mejores que sus vecinos. El Cristo Resucitado dijo: «Yo soy el Primero y el Último.» Aquí está la muerte del orgullo humano. Al lado de la gloria de Cristo todos los títulos humanos son hueros, y todas las pretensiones humanas ridículas. Cuando el emperador romano Juliano, el Apóstata, fracasó en su intento de acabar con el Cristianismo y restaurar los viejos dioses del paganismo, y cuando llegó a la muerte en el intento, dijo: «El desplazar a Cristo del lugar supremo no era para mí.»
  Cristo es el Que fue muerto y está vivo otra vez. Los tiempos del verbo tienen una importancia capital. En griego para fue es guenómenos, que quiere decir el que llegó a ser. Describe lo que podríamos llamar una fase pasada. Cristo llegó a estar muerto; fue un episodio por el que pasó. En griego el verbo que traduce la versión Reina-Valera por vivió es el aoristo, que describe una acción que se completa en el pasado. La traducción correcta es volvió otra vez a la vida, como dicen muchas traducciones modernas, haciendo referencia al suceso de la Resurrección. El Cristo Resucitado es el Que experimentó la muerte y volvió otra vez a la vida en el acontecimiento triunfal de la Resurrección, y está vivo para siempre. También esto tiene dos aspectos.
(a) El Cristo Resucitado es el Que ha experimentado lo peor que la vida Le podía hacer. Murió en la agonía de la Cruz. Fuera lo que fuera lo que les sucediera a los cristianos de Esmirna, Jesucristo había pasado por ello. Él puede ayudar porque sabe lo que es la vida en su peor aspecto, y ha experimentado la amargura de la muerte, y de la muerte de Cruz.
(b) El Cristo Resucitado ha conquistado lo peor que la vida puede hacer. Ha triunfado del dolor y de la muerte; y nos ofrece y abre a través de Sí mismo el camino de la vida victoriosa.
En este pasaje hay también una demanda, la de la lealtad, ser leales hasta cuando sea la muerte el precio que se haya de pagar. La lealtad era una cualidad de la que sabía algo el pueblo de Esmirna, porque su ciudad se había jugado el todo por el todo con Roma cuando la grandeza de Roma no era más que una posibilidad lejana, y nunca había vacilado en su fidelidad, en la calma y en las tormentas. Si se colocaran todas las otras nobles cualidades de la vida en el otro platillo de la balanza, todavía las superaría la lealtad. R. L. Stevenson le pedía a Dios que «en todos los vaivenes de la fortuna, y hasta las puertas de la muerte,» fuéramos «leales y cariñosos unos con otros

  Esmirna fue famosa por sus competencias deportivas. Una corona era el laurel de la victoria, el trofeo para el campeón de la contienda. Si hemos permanecido fieles, recibiremos el premio de la victoria: la vida eterna (Santiago_1:12). El mensaje a la iglesia de Esmirna es que debe permanecer fiel a pesar de su sufrimiento porque Dios está en control de la situación y sus promesas son confiables. Jesucristo nunca ha dicho que al serle fiel evitaremos problemas, sufrimiento y persecución. Más bien, debemos ser fieles a Él en nuestros sufrimientos. Solo entonces nuestra fe resultará genuina. Permanecemos fieles cuando mantenemos la mirada en Cristo y en sus promesas presentes y futuras (Filipenses_3:13-14; 2Timoteo_4:8).
Los instigadores de la persecución fueron los judíos. Una y otra vez vemos en Hechos que los judíos influían en las autoridades en contra de los predicadores cristianos. Así sucedió en Antioquía (Hecchos_13:50); Iconio (Hechos 14:2; Hecchos_14:5); Listra (Hechos 14:19 ), y Tesalónica (Hechos_17:5 ).
La historia de lo que sucedió en Antioquía nos muestra cómo consiguieron los judíos a menudo influir en las autoridades para que tomaran medidas contra los cristianos (Hechos_13:50). En los alrededores de la sinagoga se reunían muchos «temerosos de Dios," es decir, gentiles que no estaban dispuestos a llegar a la decisión de hacerse prosélitos y adoptar totalmente el judaísmo sometiéndose a la circuncisión, pero que se sentían atraídos por la pureza de la ética judía en comparación con la vida pagana. Especialmente las mujeres eran atraídas al judaísmo por estas razones. A menudo se trataba de mujeres de la aristocracia, esposas de magistrados y de gobernadores, y era a través de ellas cómo los judíos llegaban a las autoridades y las inducían a perseguir a los cristianos.
Juan llama a los judíos la sinagoga de Satanás, tomando una expresión favorita de los judíos y aplicándosela a los mismos. Cuando los israelitas se reunían, les encantaba llamarse " la asamblea del Señor» (Números_16:3; Números_20:4; Números_31:16). Sinagoga es el griego synagógué, que quiere decir literalmente asamblea o congregación. Es como si Juan dijera: " Os llamáis la asamblea de Dios cuando de hecho sois la asamblea del diablo.»
Una vez Juan Wesley dijo de ciertos hombres que presentaban una figura indigna de Dios: " Vuestro Dios es para mí el diablo.» Es algo terrible cuando la religión se convierte en el medio para cosas malas. Ha sucedido. En los días de la Revolución Francesa, Madame Roland lanzó su famoso grito: " ¡Libertad, qué de crímenes se cometen en tu nombre!» Ha habido tiempos trágicos en que eso se podía decir de la religión.

  Creyentes y no creyentes experimentarán la muerte física. Todos resucitarán, pero los creyentes resucitarán para vida eterna con Dios mientras que los incrédulos resucitarán para ser castigados con la muerte segunda y la separación eterna de Dios. El consuelo del vencedor es que jamás recibirá daño de la muerte segunda. Esa es una expresión judía, que contrasta a la muerte que debemos sufrir todos con el destino de aquellos que nunca escaparán de su poder, ya sea porque son indignos de la resurrección de la muerte, ya sea porque sufrirán el juicio en el fin de los tiempos (21:8 significa ser echado al lago de fuego). Tal condenación significa morir dos veces. Los de Esmirna han de recordar que morir a causa de la ira humana es poco si se compara con el sufrimiento del juicio de Dios.
 
Jesucristo no quedará en deuda con nadie, y el serle leal reporta su propia recompensa. En este pasaje se mencionan dos recompensas.
  Está la corona de la vida. Una y otra vez se menciona en el Nuevo Testamento la corona del cristiano. Aquí y en Santiago_1:12  se menciona la corona de la vida. Pablo habla de la corona de la integridad (2 Timoteo_4:8), y de la corona de que enorgullecerse. Pedro menciona la corona de la gloria (1Pedro 5:4). Pablo contrasta la corona inmortal del cristiano con la corona caduca de laurel que era el premio del vencedor en los juegos atléticos (1Corintios_9:25), y Pedro menciona otra vez la corona imperecedera de la gloria (1Pedro_5:4).
De en cada una de estas frases quiere decir que consiste en. Ganar la corona de la justicia o de la gloria o de la vida es ser coronado con la integridad o la gloria o la vida. Pero debemos entender la idea que hay detrás de esta palabra corona (stéfanos). En griego hay dos palabras para corona: diádéma, que es la corona real, y stéfanos, que conlleva las ideas de gozo y de victoria. No es la corona real la que se le ofrece al cristiano, sino la corona del gozo y de la victoria. Stéfanos tiene muchas asociaciones, y todas ellas contribuyen algo a la riqueza de pensamiento que conlleva.
(a) Lo primero que se nos viene a la mente es la corona del vencedor en los juegos atléticos. Esmirna celebraba unos juegos que eran famosos en toda Asia. Como en los juegos olímpicos, la recompensa que recibía el atleta vencedor era una corona de laurel. El cristiano puede ganar la corona de la victoria en la contienda de la vida.
(b) Cuando uno había realizado su trabajo de magistrado fielmente, al final del tiempo que estaba en activo se le concedía una corona. El que sirva fielmente a Jesucristo y a sus semejantes a lo largo de toda su vida recibirá su corona.
(c) En el mundo pagano era costumbre ponerse coronas de flores en los banquetes. Al final del día, si el cristiano ha sido leal, tendrá el gozo de sentarse como invitado en el banquete de Dios.
(d) Los adoradores paganos tenían la costumbre de ponerse coronas cuando iban a los templos de sus dioses. Al final del día, si el cristiano ha sido fiel, tendrá el gozo de entrar a la presencia más íntima con su Dios.
(e) Algunos investigadores han visto en esta corona una referencia al halo o nimbo que se suele poner en los cuadros alrededor de la cabeza de los seres divinos o de los santos. Si es así, quiere decir que el cristiano, si es fiel, será coronado con la vida que pertenece a Dios mismo. Como dijo Juan: " Seremos semejantes a Él, porque Le veremos como Él es en realidad» (1Juan_3:2).
En esta vida puede ser que la lealtad del cristiano le traiga una corona de espinas; pero en la vida por venir le reportará la corona de la gloria.
  Cipriano usa dos grandes frases para describir a los que son fieles hasta la muerte. Los describe como " ilustres en la heráldica de un nombre bueno,» y los llama " la cohorte vestida de blanco de los soldados de Cristo.» A los fieles se les hace todavía otra promesa: no sufrirán ningún daño de la muerte segunda. La segunda muerte es una frase misteriosa que no aparece nada más que aquí y en Apocalipsis_20:6, Apocalipsis_20:14 ; Apocalipsis 21:8 . Los rabinos hablaban de " la segunda muerte que padecen los malvados en el siglo venidero.» La frase puede tener uno de dos orígenes.
(a) Los saduceos creían que después de la muerte no hay absolutamente nada; los epicúreos mantenían la misma doctrina.  «Mejor es perro vivo que león muerto; porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos no saben nada» (Eclesiastés_9:4  s). Para los saduceos y los epicúreos la muerte era la extinción. Para el judío ortodoxo esto era demasiado simple, porque quería decir que al sabio y al necio les esperaba el mismo fin (Eclesiastés_2:15). Ellos, por tanto, llegaron a creer que había, por así decirlo, dos muertes -la muerte física que ha de pasar toda persona, y después otra muerte que era el juicio de Dios.
(b) Esto está íntimamente relacionado con las ideas que hemos tocado cuando estudiamos la palabra paraíso. Vimos que muchos de los pensadores judíos y cristianos primitivos creían que había un estado intermedio en el que permanecían todas las personas hasta el Juicio Final. En ese caso, no cabe duda que habría dos muertes: la muerte física, que es inevitable, y la muerte espiritual, por la que pasarían los malvados después del Juicio Final.
Acerca de tales cosas no se nos ha concedido poder hablar con seguridad; pero, cuando Juan decía que los fieles no sufrirían daño de la segunda muerte se refería exactamente a lo mismo que Pablo cuando decía que nada en la vida ni en la muerte, en el tiempo o en la eternidad puede separar de Jesucristo a los que Le aman. Esa persona está a salvo de todo lo que la vida o la muerte le puedan hacer (Romanos_8:38).


¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!

1 Febrero: Meditando en la Palabra de Dios en la Biblia.

  
Isaías 53; 7
  Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió El su boca.

En el Antiguo Testamento, el pueblo ofrecía animales como sacrificios por sus pecados. Aquí, el Siervo del Señor sin pecado alguno, se ofrece a sí mismo por nuestros pecados. El es el Cordero (53.7) ofrecido por los pecados de todas las personas (Jn_1:29; Apc_5:6-14). El Siervo se sometió a la voluntad de Dios sin protestar ni expresar queja alguna: no abrió la boca, mostrándose manso como el cordero llevado al matadero o ante el esquilador sin moverse. Sin duda que este símil dio origen a la aplicación, en el Nuevo Testamento, de “Cordero de Dios” a Jesús, sometido a los ludibrios de su pasión sin protestar. Cristo, en realidad, será el Cordero de la nueva Pascua, ofrecido en sustitución del antiguo, como alianza perpetua en la nueva economía de la redención.
 Leemos de los sufrimientos de Cristo; también del propósito de sus sufrimientos. Fue por nuestros pecados y en nuestro lugar que nuestro Señor Jesús sufrió. Todos hemos pecado y caído de la gloria de Dios. Los pecadores tienen su pecado favorito, su propio mal camino que aprecian. Nuestros pecados merecen todas los castigos y dolores, hasta los más severos.
Somos salvados de la ruina a la cual nos obligamos por el pecado, cuando echamos sobre Cristo nuestros pecados. Esta expiación iba a ser hecha por nuestros pecados. Este es el único camino de salvación. Nuestros pecados fueron las espinas en la cabeza de Cristo, los clavos en sus manos y pies, la lanza en su costado. Fue entregado a la muerte por nuestras ofensas. Por sus sufrimientos adquirió para nosotros el Espíritu y la gracia de Dios para mortificar nuestras corrupciones, que son las maldades de nuestra alma. Bien podemos soportar nuestros sufrimientos más leves, porque Él nos ha enseñado a estimar todas las cosas como pérdida por amor a Él y a amar al que nos amó primero El Mesías sufrió por nuestro bien, llevando nuestros pecados para hacernos aceptos a Dios. ¿Qué podemos decir ante tanto amor? ¿Cómo le responderemos a Él?



 ¡Maranata! ¡Sí, ven Señor Jesús!