miércoles, 5 de septiembre de 2018

5 Septiembre: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.




Veamos que dicen otras versiones de la Biblia sobre el versículo de hoy:

 Éxodo 34; 28 

Moisés estuvo allí con Yahveh cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las diez palabras. Biblia de Jerusalém

Y él ( Moises) estuvo allí con Jehová  cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua. Y escribió sobre las tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.
Biblia de estudio de Ginebra

(OSO)  Y él estuvo allí con el SEÑOR cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

(NVI 1999)  Y Moisés se quedó en el monte, con el Señor, cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber nada. Allí, en las tablas, escribió los términos del pacto, es decir, los diez mandamientos.

(SA*)  Dijo después Yahvéh a Moisés: Escribe estas palabras, porque a tenor de las mismas he concluido una alianza contigo y con Israel.

(RV 1862)  Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días, y cuarenta noches: no comió pan, ni bebió agua: y escribió en tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

(RV 1909)  Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches: no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.


(RV 1960)  Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

(RV 1995)  Moisés estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches;  no comió pan ni bebió agua.  Y escribió  en tablas las palabras del pacto,  los diez mandamientos.

(RVA)  Moisés estuvo allí con Jehovah cuarenta días y cuarenta noches. No comió pan ni bebió agua. Y en las tablas escribió las palabras del pacto: los diez mandamientos.

(Oro*)  Se mantuvo, pues, allí con el Señor por espacio de cuarenta días y cuarenta noches: todo ese tiempo estuvo sin comer ni beber cosa alguna: y escribió el Señor en las tablas de los diez mandamientos de la alianza.

(VM)  Y Moisés estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua. Y Jehová escribió sobre las tablas las palabras del pacto, los Diez Mandamientos.

(RV1602)  Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches: no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

(MN*)  Moisés  estuvo arriba con el  Señor cuarenta días y  cuarenta noches, sin  comer ni beber. Y el  Señor escribió en las  tablas las palabras de la  alianza, las diez  palabras.

(BJ76)  Moisés estuvo allí con Yahveh cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

(NBJ)  Moisés estuvo allí con Yahvé cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

(BJ2)  Moisés estuvo allí con Yahveh cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

(JER3)  Moisés estuvo allí con Yahvé cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

(BL95)  Estuvo allí con Yavé por espacio de cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni tomar agua. Y escribió en las tablas las palabras de la Alianza, los diez mandamientos.

(BPD)  Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribió sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los diez Mandamientos.

(BSO)  Moisés estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua. Y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

(CAB)  Moisés se quedó con Yahveh cuarenta d as y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua, y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

(Complete Apostles' Bible)  And Moses was there before the Lord forty days and forty nights; he did not eat bread, and he did not drink water; and He wrote upon the tablets these words of the covenant, the Ten Commandments.

(KJ2000)  And he was there with the LORD forty days and forty nights; he did neither eat bread, nor drink water. And he wrote upon the tables the words of the covenant, the ten commandments.

(KJV)  And he was there with the LORD forty days and forty nights; he did neither eat bread, nor drink water. And he wrote upon the tables the words of the covenant, the ten commandments.


(LBLA)  Y Moisés estuvo allí con el SEÑOR cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua. Y escribió en las tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.



Aquí está, la continuación de Moisés en el monte, donde fue milagrosamente sostenido. Estaba allí en íntima comunión con  Yahvé Dios, sin interrupción, cuarenta días y cuarenta noches, y no lo pensó mucho. 
Cuando estamos cansados ​​de una o dos horas dedicadas a la atención de Dios y a su adoración, debemos pensar cuántos días y noches pasó Moisés con Él, y del día eterno que esperamos en alabarlo.
 Durante todo este tiempo, Moisés ni comió ni bebió. A pesar de que antes se había mantenido tanto tiempo ayunando, sin embargo, esta segunda vez no tomó tantas provisiones junto con él, pero creía que el hombre no vive solo de pan, y se animó a sí mismo con la experiencia que tuvo de la verdad de ello.
 ¿Quién escribió las palabras? ¿Fue Moisés? Al analizar las diferentes traducciones de la Biblia así parece que fue Moisés. Sin embargo, la última persona nombrada específicamente antes del verbo escribió fue Jehová, el Señor, Yahvé…: Moisés estuvo allí con Jehová  (v. 28). El hecho de estar allí con Jehová  no era una novedad; era muy evidente. La única razón para nombrar a Jehová  sería indicar un cambio gramatical del personaje central del versículo. Después del cambio, en cuanto a Moisés, se da una nota de paréntesis que, como antes, estuvo cuarenta días y cuarenta noches allí (Deu_24:18) y no comió; sin embargo, ya se había cambiado el énfasis y el antecedente al verbo “escribió”: No es Moisés sino Jehová . Así que, en ambas ocasiones cuando Moisés estuvo en el monte con Dios las tablas fueron escritas por el dedo de Jehová  mismo; por lo tanto, no hay conflicto en las traducciones recibidas.
 Mientras tanto, continuó sin carne y bebida (y probablemente sin dormir también), porque:
 1. El poder de Dios lo apoyaba, que no lo necesitaba. Quien hizo el cuerpo puede alimentarlo sin medios ordinarios, que usa, pero no está ligado. La vida es más que carne.
2. Su comunión con Dios lo entretuvo, para que él no lo deseara. Tenía carne para comer de lo que el mundo no sabía, porque era su comida y bebida escuchar la Palabra de Dios y orar. La abundante satisfacción que su alma tenía en la Palabra de Dios y las visiones del Todopoderoso le hicieron olvidar el cuerpo y los placeres de la misma. Cuando Dios trataba a su Moisés favorito, no era con carne y bebida, sino con su luz, su ley y su amor, con el conocimiento de sí mismo y de su voluntad; entonces el hombre en verdad comió la comida de los ángeles. Esto es lo que debemos valorar como el placer más verdadero. El reino de Dios no es la comida ni la bebida, ni la abundancia ni la delicadeza de la comida, sino la justicia, la paz y el gozo en el Espíritu Santo. Como Moisés, así también Elías y Cristo, ayunaron cuarenta días y cuarenta noches. Cuanto más muertos estamos para las delicias del sentido, mejor preparados estamos para los placeres del cielo.

¡Maranata!¡Ven pronto mi Señor Jesús!

martes, 4 de septiembre de 2018

4 Septiembre: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.




  Hechos 17; 11
Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.


Es decir, los judíos de Berea eran más nobles que los judíos en Tesalónica, como lo expresa la versión siríaca; porque la comparación no es entre los habitantes nativos de Berea y Tesalónica, sino entre los judíos que moran en estos lugares: y el que es "más noble" que el otro, no se refiere a su nacimiento, linaje y descendencia, como en ( 1Corintios 1:26) pocos de esos fueron llamados; y además, ambos tipos eran judíos, y de la misma descendencia; y en cuanto a los prosélitos en ambos lugares, había algunas de las principales y honorables mujeres convertidas en cada una: pero en sus mentes, disposiciones y modales; el uno era más sincero e ingenuo, y abierto a la convicción y susceptible de la palabra, que el otro; y usaron a los apóstoles con mejores modales, con más dulzura y gentileza, dispuestos a escuchar lo que tenían que decir, sin contradecir y blasfemar, y examinar con paciencia y sinceridad lo que ofrecían. No es que haya en ningún hombre, ni hubo en esos hombres naturalmente una disposición para atender y considerar el Evangelio de Cristo; porque hay una enemistad natural en las mentes de los hombres hacia ella, y con ellos es una locura y una tontería; tampoco hay disposiciones previas en las mentes de los hombres que los califiquen para la gracia de Dios; ni es algo de este tipo una razón por la cual algunos, y no otros, son llamados por gracia, porque todos son hijos de ira, y ninguno mejor que otros; pero esta disposición más noble de la mente y la conducta se debió a la gracia de Dios otorgada a ellos; y que se mostró en la siguiente instancia:
en que recibieron la palabra con toda preparación ; o "quién recibió", que es un personaje, no de los judíos de Tesalónica, como algunos piensan; aunque es cierto de ellos que recibieron la palabra con gozo del Espíritu Santo, y no como la palabra del hombre, sino como la palabra de Dios, viniendo a ellos no solo en palabra, sino en poder, ( 1 Tesalonicenses 1 : 5 1 Tesalonicenses 1: 6 ) sino de los judíos de Berea, que los excedieron, que mostraron de inmediato la disposición y el ansioso deseo de asistir al Evangelio y abrazarlo. Esto debe ser entendido no de la palabra esencial Cristo; aunque como es verdad de él, que él es la palabra, y se dice que fue recibido, y que de buena gana y voluntariamente, así que estos Bereanos lo recibieron por fe, creyeron en él y le hicieron una profesión; ni de la palabra escrita, porque eso está diseñado por las Escrituras, que buscaron a diario, y por las cuales examinaron, juzgaron y juzgaron la palabra que recibieron; sino de la palabra hablada por el apóstol, la palabra de verdad, el Evangelio de salvación: esto lo recibieron en sus entendimientos, no meramente teológicamente, para dar su consentimiento; pero espiritual y experimentalmente, para sentir el poder y disfrutar de la comodidad de él, sus entendimientos fueron abiertos por el Espíritu de Dios para este propósito; de lo contrario, el hombre natural desconoce y rechaza el Evangelio: recibieron el amor de la verdad o la palabra de verdad en sus afectos, no con un mero afecto carnal llamativo, que surge de un principio de amor propio; pero con un afecto espiritual del Espíritu Santo, con verdadera y sólida alegría, trayendo las buenas nuevas de salvación por Cristo a los que se vieron desdichados y deshechos: lo recibieron en sus corazones, para que tuviera un lugar allí, y trabajó eficazmente en ellos: lo creyeron, no con una mera fe histórica, sino desde el corazón obedecieron esta forma de doctrina que les fue dada; y lo hicieron con toda disposición, como un hombre hambriento recibe su alimento, y se alimenta de él con avidez,
Y escudriñaban diariamente las Escrituras para ver si esas cosas eran así : no impugnaron ni criticaron al apóstol, como lo hicieron primero los judíos de Tesalónica ( Hechos 17: 2 ) ni recibieron la palabra, correcta o incorrecta, ni con un fe implícita; pero inmediatamente se dedicaron a leer y buscar en los escritos del Antiguo Testamento, para ver si las cosas que el apóstol predicaba, concernientes al Mesías, su encarnación, obediencia, sufrimientos, muerte y resurrección de entre los muertos, eran agradables para ellos, o no; determinando, si no lo estaban, rechazarlos, pero si lo estaban, abrazarlos, como lo hicieron; ( Juan 5:39) y esto lo hicieron continuamente día tras día. No estaban atrasados ​​para escuchar y recibir la palabra, ni perezosos para examinarla.
Los de Berea toman su lugar con Cornelio, Lidia y otros que prestaron atención reverente a la palabra de Dios. Hch_17:11 se ha citado miles de veces como un ejemplo excelente para los que oyen el evangelio.
         Lamentablemente la mayoría de los hombres aceptan su religión -- la cosa más importante de su vida -- sin examinarla. La aceptan porque la heredan de sus padres, porque los sacerdotes o pastores les aseguran que es la verdad, o por otro motivo, pero no por haber hecho personalmente una investigación cuidadosa de ella "para ver si estas cosas eran así".
         El clero romano cita 2Pe_1:20, "que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada", y afirma que el hombre no puede estudiar y entender las Escrituras por sí mismo. En primer lugar, Pedro no dijo tal cosa. El v. 21 explica el v 20: "porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo"; es decir, Pedro no se refiere al estudio de las Escrituras, sino al origen de las Escrituras. Al decir "interpretación privada" él quiere decir que los escritores de las Escrituras no escribieron sus propias ideas. También la actitud de Pablo confirma que le agradó a Dios lo que hicieron los de Berea (Pablo no les reprendió diciendo, "Dejen de estudiar las Escrituras porque no pueden entenderlas"). Lucas alaba a los de Berea (eran "nobles") por escudriñar las Escrituras y por pensar por sí mismos.
         Pero el derecho (la obligación) de cada persona de escudriñar las Escrituras y pensar por sí misma no significa que cada persona pueda interpretar las Escrituras como le convenga. La verdad no es relativa sino absoluta; no se puede decir que lo que cada quien piense o quiera es verdad para él. La verdad no es subjetiva sino objetiva. Es locura decir que todo el mundo tiene el derecho de interpretar las Escrituras a su modo o que no importa lo que uno crea sólo que sea sincero, etc. Lo que aprendemos en este texto es que todo el mundo tiene el derecho y el deber de buscar y encontrar la verdad divina.
Sin duda, la presentación de Pablo y Silas era muy convincente y lo que decían les interesaba mucho a los de Berea, pero éstos querían estar seguros de lo que aceptaban. No querían que su fe se basara en la mera palabra de los hombres, sino en lo que las Escrituras dicen. La predicación que agrada a Dios anima a los oyentes a ser estudiantes diligentes de las Escrituras.  "Estas cosas" eran los mismos temas que predicaban en todas las sinagogas.
          Uno de los pecados más grandes del hombre es rehusar examinar la predicación del evangelio puro a la luz de las Escrituras. 
Un pecado común entre los humanos es el negarse a examinar cándidamente y con paciencia las demandas del evangelio. Habiendo caído en el error por sus tradiciones, los judíos resistían con pasión y tumulto todo esfuerzo por darles la verdadera luz; y desde entonces su insensatez ha sido imitada tanto por los incrédulos como por los partidarios del error religioso. Si tales gentes viven y mueren ignorando la verdad, y a consecuencia de ello mueren descuidando el deber, su ignorancia, en lugar de excusarles, será uno de sus pecados principales. Apenas habrá mayor pecado que el taparnos los oídos cuando Dios nos habla, o cerrar los ojos para no ver la verdad que Él nos brinda .


¡Maranata!¡Ven pronto mi Señor Jesús!

lunes, 3 de septiembre de 2018

3 Septiembre: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.

 

 Mateo 6; 34
Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

El día de ayer es como un "cheque cancelado"; mañana no existe. Solamente tenemos hoy, este momento; por eso, no conviene tratar de cruzar el puente antes de llegar al puente. Mar_16:3-4, las mujeres querían ungir el cuerpo de Jesús, pero estaban preocupadas: "¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande". Así sucede muchas veces en la vida, lo que nos preocupa ni siquiera será problema (excepto en la imaginación nuestra). Muchos viven afanosos por causa de dificultades que nunca ocurren. Esto es afanarse por el día de mañana, cosa que Jesús prohibe.
  Recuérdese el ejemplo de María y Marta. Marta estaba "afanada y turbada" con muchas cosas, mientras que María estaba a los pies de Jesús escuchando su palabra. Dice Jesús, "María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada" (Luc_10:38-42).
Es muy incorrecto anticipar problemas o cumplirlos antes; si no fuera por otra razón que no sea esto, que los problemas de cada día son suficientes, y no deberían agregarse innecesariamente a ellos, por una preocupación excesiva sobre lo que se debe hacer para mañana; o cómo se responderán sus necesidades o se soportarán las pruebas de ello.
No pienses en tu vida. No sobre la longitud de eso; pero remítalo a Dios para alargarlo o acortarlo a su antojo; nuestros tiempos están en su mano, y están en buenas manos. No sobre las comodidades de esta vida; pero deja que Dios lo haga amargo o dulce a su antojo. Comida y vestimenta que Dios ha prometido, por lo tanto, podemos esperarlos. No pienses en el mañana, en el futuro. No te preocupes por el futuro, cómo vivirás el año que viene, o cuando seas viejo, o lo que debes dejar atrás. Como no debemos jactarnos del mañana, tampoco debemos preocuparnos por el mañana o por los eventos del mismo. Dios nos ha dado la vida, y nos ha dado el cuerpo. ¿Y qué no puede hacer por nosotros? ¿Quién hizo eso? Si nos ocupamos de nuestras almas y para la eternidad, que son más que el cuerpo y su vida, podemos dejar que Dios nos provea comida y ropa, que son menos.

Isaías 41; 10
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Dios habla con ternura; No temas, porque yo estoy contigo: no solo dentro de tu alcance, sino presente contigo. ¿Eres débil? Te fortaleceré. ¿Estás en falta de amigos? Te ayudaré en el momento de necesidad. ¿Estás listo para caer? Te defenderé con esa mano derecha que está llena de justicia, repartiendo recompensas y castigos. Hay quienes se esfuerzan con el pueblo de Dios, que buscan su ruina. No permitas que el pueblo de Dios rinda mal por mal, sino espera el tiempo de Dios. Es el gusano Jacob; tan poco, tan débil, tan despreciado y pisoteado por todos los cuerpos. El pueblo de Dios es como gusanos, en humildes pensamientos de sí mismos y en los arrogantes pensamientos de sus enemigos sobre ellos; gusanos, pero no víboras, no de la semilla de la serpiente. Cada parte de la palabra de Dios se calcula para humillar el orgullo del hombre, y hacer que parezca pequeño ante sus propios ojos. El Señor los ayudará, porque él es su Redentor. El Señor hará que Jacob se convierta en un instrumento de trilla. Dios lo hará apto para usar, nuevo y con espinas filosas. Esto tiene su cumplimiento en los triunfos del evangelio de Cristo y de todos los fieles seguidores de Cristo sobre el poder de las tinieblas. Dios ha provisto comodidades para suplir todas sus necesidades y responder a todas sus oraciones. Nuestro camino al cielo yace a través del desierto de este mundo. El alma del hombre está en necesidad, y busca satisfacción; pero se cansa de buscar eso en el mundo, que no se debe tener en él. Sin embargo, tendrán un suministro constante, donde menos se lo esperaría. Abriré ríos de gracia, ríos de agua viva, que Cristo habló del Espíritu, (El Señor hará que Jacob se convierta en un instrumento de trilla. Dios lo hará apto para usar, nuevo y con espinas filosas. Esto tiene su cumplimiento en los triunfos del evangelio de Cristo y de todos los fieles seguidores de Cristo sobre el poder de las tinieblas. Dios ha provisto comodidades para suplir todas sus necesidades y responder a todas sus oraciones. Nuestro camino al cielo yace a través del desierto de este mundo.
No temas, porque yo estoy contigo no solo por su esencia o poder, sino por todas partes; o por su providencia apoyando, preservando, observando, ordenando y anulando todas las cosas; pero en una forma de gracia especial, para proteger y proteger a su gente, apoyarlos y suplirlos, consolarlos y fortalecer sus corazones; Por tanto, no deben temer a ninguno de sus enemigos, ni tampoco a los que sean llamados a sufrir por amor de su nombre, aunque pasen por el fuego y por el agua, y por el valle de la sombra de la muerte: no desmayes, yo soy tu Dios ; a través de Cristo, en forma de alianza, como aparece por el llamamiento eficaz de ellos; y por lo tanto podría depender de su amor, estar seguro de su poder, esperar todos los suministros necesarios, y ser llevado cómodamente a través de cada servicio y prueba al que fueron llamados; y no debes temer a ningún enemigo, o estar consternado ante cualquier cosa que les suceda; o se debilitan como el agua, y sus corazones se derriten como la cera dentro de ellos.

Salmo 32; 8
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;  Sobre ti fijaré mis ojos.

  Éstas son las palabras del Señor, quien le da a un hombre un entendimiento de las cosas espirituales; Él instruye por su providencia, e incluso por dispensas aflictivas de providencia; y por su Palabra, que está escrita para el conocimiento de los hombres, y es útil para la doctrina y la instrucción en justicia, y por los ministros de ella, que por lo tanto son llamados instructores en Cristo; y por su Espíritu, cuando instruye eficazmente y con propósito; por Él instruye a los hombres en el conocimiento de sí mismos, y de sí mismo en Cristo, y de la paz, el perdón, la justicia y la salvación por Cristo; y conduce a toda la verdad tal como es en Jesús; y abre el entendimiento para entender las Escrituras y las doctrinas contenidas en ellas.
 
El camino del deber, de donde los hombres tienden a vagar; cuando el Señor protege el camino, irían con providencias espinosas, y por medio de sus ministros, Palabra y Espíritu, los dirigirá por el camino correcto; diciendo: este es el camino, andad en él; y el camino de la verdad, que claramente se señala en las Escrituras de la verdad y por el Espíritu de la verdad; y también el camino de vida y salvación por Cristo, revelado en el Evangelio y que los predicadores de Él muestran a los hijos de los hombres;
 Como un maestro guía a su erudito; o como "mi ojo" : con tanto cuidado y ternura como si fuera la manzana de mi ojo; ( Deuteronomio 32:10 ) ( Zacarías 2: 8); o las palabras pueden ser traducidas, "aconsejaré", o "daré consejo"; como él lo hace, quien es maravilloso en el consejo, y que por su Hijo, quien es el maravilloso Consejero; y por su Palabra y testimonios, que son el deleite de su pueblo, y los hombres de su consejo: "mi ojo está sobre ti"; como el ojo del Señor está sobre los justos, vigilarlos para bien, proveerlos, guiarlos y dirigirlos. Estas palabras pueden muy bien considerarse como las palabras de David, en las cuales él determina actuar una parte, conforme al título del salmo, "Maschil"; lo que significa instruir o hacer comprender; y como se creía obligado a hacer, bajo la influencia de la gracia y la misericordia que había recibido del Señor, en el perdón de sus pecados; y que en otro lugar resolvió hacer en un caso similar, y que es un ejemplo paralelo a esto, ( Salmos 51:13)); él aquí promete "instruir" a los hombres en el camino de alcanzar la bienaventuranza de la que él había estado hablando, al ordenarles que den los pasos que él hizo; a saber, ir al Señor, y reconocer y confesar sus pecados delante de él, cuando podrían esperar encontrar el perdón de la misericordia y la gracia, como lo hizo él; y "enseñarles" el camino de su deber sobre esto, temer al Señor y su bondad, y servirlo con rectitud y santidad todos los días de sus vidas; y "guiarlos [con] su ojo"; al declararles las experiencias de gracia con las que había sido favorecido, al decirles lo que él mismo había visto y conocido.

¡Maranata!¡Ven pronto mi Señor Jesús!

domingo, 2 de septiembre de 2018

2 Septiembre: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.



  Filipenses 1; 12
Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio,

       Pablo escribío esta carta aproximadamente diez años después de haber establecido la iglesia en Filipos. Epafrodito fue enviado por la iglesia a Roma para llevar ayuda a Pablo y para que, en turno, pudiera traer informes a la iglesia de la condición de Pablo. Los filipenses lo amaban mucho, y habiendo aprendido de sus prisiones, querían saber de él y también de la causa de Cristo.
 “Hermanos ", una palabra que tenía significado muy importante para Pablo. Hoy en día esta palabra se usa tan ligeramente entre gente latina que prácticamente ha perdido su importancia. Todo el mundo es "hermano", y no tiene ni la importancia de "amigo" porque a muchos se les dice "hermano" cuando son totalmente desconocidos. ¡Es una lástima!
         También algunos acostumbran decir "hermanos" a los "evangélicos" simplemente porque a nosotros nos dicen "hermanos", y si alguna persona está asistiendo a las reuniones de la iglesia y aceptando estudios en el hogar, para tales hermanos éstos ya son "hermanos". De esta manera una palabra bíblica pierde su significado especial (1Pe_4:11). Es mi hermano el que obedece al evangelio de Cristo y llega a ser hijo de Dios. Si él es hijo de Dios y si yo soy hijo de Dios, los dos somos hermanos.
 “que las cosas que me han sucedido ", acusaciones falsas que le obligaron a apelar a César (Hch_28:17-19), encarcelamientos, sufrimientos, persecuciones, en fin, todos los eventos narrados por Lucas desde Hch_21:1-40 hasta Hch_28:1-31, y también mencionados en las cartas de Pablo mismo (1Co_4:9-13; 2Co_11:24-28; etcétera). Es importante observar en este texto que aunque Pablo se refiere a "las cosas que me han sucedido", el tema no es Pablo y sus sufrimientos, sino el efecto de tales cosas sobre el evangelio. El pensamiento principal es que el encarcelamiento de Pablo había obrado siempre para la gloria de Cristo. Lo que se había aprendido fue que Pablo no era un prisionero político común y corriente, y que no había cometido ningún crimen, sino que todo lo que sufría fue causado por su relación con Cristo.
  " han redundado más bien para el progreso del evangelio ". Aunque Pablo llegó a Roma en cadenas, no dejó de predicar el evangelio (Hch_28:19; Hch_28:30-31). La cárcel no era impedimento a la proclamación del evangelio; aun podía evangelizar la casa de César (4:22). Por eso Pablo podía hablar del "progreso" del evangelio. Esta palabra (PROKOPE) significa "un golpear hacia delante... Originalmente esta palabra se utilizaba de un pionero abriéndose paso a machetazos a través de arbustos". Tiene que ver, pues, con quitar impedimentos u obstáculos. Pablo estaba en cadenas pero "la palabra de Dios no está presa", 2Ti_2:9. Las cadenas no cerraron las puertas de oportunidad para el evangelio, sino que, más bien, las abrieron. Como hombre libre Pablo no pudiera haber predicado en la casa de César.
         ¿Por qué permitió Dios que el apóstol Pablo, poderoso embajador a los gentiles, quedara "inmovilizado" (en cadenas) en tiempos tan importantes para el evangelio? El Señor dijo a Ananías (Hch_9:15) acerca de Pablo, "instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel". ¿Cómo podía Pablo predicar a Félix, a Festo, a Agripa y aun a los de la casa de César? ¿Cómo podía Dios abrir la puerta para que Pablo predicara a tales hombres eminentes? ¿Cómo podía Dios quitar los obstáculos puestos por Satanás para que el evangelio no avanzara? Simplemente por medio de convertir los obstáculos en oportunidades. Los impedimentos llegaron a ser pasaderas o escalones para que el evangelio siguiera adelante. Es otro ejemplo de la providencia de Dios. El diablo piensa obrar en contra nuestra, pero Dios lo convierte en bendición para nosotros. Cuando José se dio a conocer a sus hermanos, les dijo, "Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros... Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien" (Gén_45:5; Gén_50:20).
         Pablo entendió esto. Entendió que no podía predicar a los gobernadores y reyes como hombre libre, sino solamente como preso. Pero "la palabra de Dios no está presa" (2Ti_2:9; Isa_40:8; Isa_55:11). Hubo conversos aun en "la casa de César" (4:22), y el César de ese tiempo era el famoso Nerón, que con tanta furia persiguió a la iglesia.

Filipenses 1; 19-21
Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación,
   conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.
   Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

          Pablo tenía mucha confianza en la eficacia de la oración de los filipenses, como también en la de otros hermanos (Rom_15:30; Rom_15:32; 2Co_1:11; Col_4:2; 1Ts_5:25; 2Ts_3:1). Estaba de acuerdo con lo que Santiago dice acerca de la oración eficaz del justo (Stg 5:16).
          Es una verdad importante de que "La oración eficaz del justo puede mucho", pero no hay esperanza de recibir nada de Dios sin la " suministración (provisión) del Espíritu de Jesucristo ". Anhelaba ver de nuevo a estos hermanos, y tenía la esperanza de hacerlo (Flp 2:23,24), pero la palabra traducida "liberación" es la palabra "salvación", y no se puede afirmar con seguridad que Pablo se refiera en este versículo a la liberación física.
Quería las oraciones de los santos por él, y quería la ayuda del Espíritu quien "ayuda nuestra debilidad" (Rom_8:26), para poder soportar aflicciones, y para seguir predicando "el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo". Quería todo esto para que Cristo fuera siempre magnificado en su cuerpo, o por vida o por muerte. El dejó en manos de Dios el asunto de cómo servirle, es decir, Dios diría si "por vida o por muerte".
         Pablo magnificó a Cristo cuando obedeció al evangelio (Hch_9:18; Hch_26:19). Magnificó a Cristo cuando inmediatamente comenzó a predicar la fe que una vez destruía (Hch_9:20; Gál_1:23), y al seguir predicando "a tiempo y fuera tiempo" hasta el momento de escribir esta carta. Magnificó a Cristo en su sufrimiento por el evangelio (Hch_21:13). Además, Pablo estaba dispuesto a magnificar a Cristo en el acto de morir por su predicación del evangelio.
         Si Dios siguiera dándole vida, seguiría magnificando a Cristo con esa vida, en Roma o en otro lugar. Sin embargo, si llegara la sentencia de muerte, magnificaría a Cristo en su muerte, con espíritu sumiso y tranquilo, demostrando la confianza de un verdadero hijo de Dios cuando llegara su momento de atravesar el "valle de sombra de muerte". Muchos cristianos lo han hecho, exhibiendo el poder sostenedor de la fe, confiadamente entregando su espíritu al Padre de los espíritus.
Cristo es nuestra vida (Col_1:27). La meta de Pablo no era el honor humano, ni el placer, ni el oro. Cristo era su vida. Estaba entregado alma y cuerpo a Cristo. El empeño de Pablo se puede comparar con la entrega del soldado que no "se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado" (2Ti_2:4). En cuanto al fervor de espíritu, Pablo se puede comparar con el político muy ambicioso de ganar cierto puesto, o con el atleta que, con tanto entusiasmo, corre con toda la energía que posee para ganar el premio corruptible (1Co_9:24-25). El ministerio de Pablo se puede comparar con los esfuerzos muy intensivos de los comerciantes que promueven sus negocios para enriquecerse. Como los hombres de este mundo se entregan totalmente a sus profesiones, carreras y pasiones, así Pablo se entregó totalmente a su ministerio. El mismo llamó su vida y ministerio una "batalla" y una "carrera" (2Ti_4:7).
         ¿Cuál es nuestro concepto de la vida? ¿Cuál es nuestra meta y nuestra mira? ¿A qué dedicamos el tiempo, la energía, los recursos, el tiempo? Pablo quiere que para todos "el vivir" sea Cristo. "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús " (Flp 2:5); "gozaos en el Señor " (Flp 3:1); "regocijaos en el Señor siempre" (Flp 4:4); nuestra "ganancia" incluye el "conocimiento de Cristo Jesús " (Flp 3:8); nuestro anhelo es "ser hallado en él " (Flp 3:9); y "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Flp 4:13).
  " y el morir es ganancia ", la muerte física fue "ganancia" para Pablo, y lo es para todos los fieles. "Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor" (2Co_5:8). "Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día" (2Ti_1:12). Pablo tenía muchas inversiones con Cristo. Ya había estimado sus ganancias terrenales como pérdida por Cristo (Flp 3:7,8). Por lo tanto, no temía la muerte. Si se puede decir "para mí el vivir es Cristo", también se puede decir, "el morir es ganancia". La muerte es ganancia para los fieles porque en la muerte seremos libertados del pecado en otra manera.
         En esta vida fuimos libertados del dominio del pecado cuando obedecimos al evangelio (Rom_6:12-18), pero en la muerte seremos libertados aun de la presencia del pecado. "Porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos" (2Pe_2:8). En esta vida nunca sabemos cuándo seremos tentados o probados -- ni cómo, ni dónde, ni qué tan fuerte -- pero después de la muerte, ya no habrá más tentación. Los fieles serán librados de todos los enemigos, perseguidores, calumniadores y burladores; la muerte del santo le suelta de toda persecución. No habrá más sufrimiento causado por enfermedades, ni por la separación de los seres amados, ni por causa alguna.
         Dios no quiere que sus hijos teman la muerte. La muerte es un evento tan normal como el nacimiento. Dice Pablo (1Co_3:21-22) que "todo es vuestro:... sea la vida, sea la muerte". Por lo tanto, Pablo dijo que la muerte es ganancia para el cristiano. Nosotros también debemos considerarla de esta manera. En un sentido somos prisioneros que desean la libertad; somos como enfermos que desean la salud; y como peregrinos que desean llegar a la "ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios" (Heb_11:10). La muerte es la puerta por la cual tenemos que pasar para realizar estos anhelos. 2Co_4:16-18; 2Co_5:1-4.

¡Maranata!¡Ven pronto mi Señor Jesús!

sábado, 1 de septiembre de 2018

1 Septiembre: Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia.



 Marcos 3; 13
Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él.

      Antes de seleccionar a sus doce apóstoles (para ser enviados como embajadores, 2Co_5:20), Jesús pasó la noche en oración. De entre muchos discípulos escogió a doce (Luc_6:13). Su selección no dependía de ellos, aparte de ser sus discípulos, sino solamente conforme a lo que Jesús “quiso”.
Es significativo que el Cristianismo empezó con un grupito. La fe cristiana es algo que estaba diseñado desde el principio que se había de descubrir y vivir en compañía. La esencia de la manera de vivir de los fariseos era que separaba a los hombres de su entorno. El mismo nombre de fariseo quiere decir separado; la esencia del Cristianismo es que vincula a cada uno con sus semejantes, y le presenta la tarea de vivir en compañía con los demás.
Además, el Cristianismo empezó con un grupo muy heterogéneo. En él se encontraban los dos extremos: Mateo era cobrador de contribuciones, y por tanto un marginado; era un renegado y un traidor a sus compatriotas; y Simón el Cananeo, al que Lucas llama correctamente el Celota; y los celotas eran una pandilla de nacionalistas ardientes y violentos que se comprometían hasta a cometer crímenes y asesinatos para librar a su país del yugo extranjero. El hombre que había perdido totalmente el sentido de patriotismo y el patriota fanático estaban juntos en aquel grupo, y sin duda habría entre aquellos dos extremos toda clase de trasfondos y opiniones. El Cristianismo empezó insistiendo en que las personas más diferentes deben vivir juntas, y ofreciéndoles la oportunidad de hacerlo conviviendo con Jesús. A juzgar por los baremos del mundo, los hombres que escogió Jesús no tenían ninguna cualificación especial. No eran ricos, ni tenían una posición social especial, ni tenían una cultura elevada, ni tenían preparación teológica, ni tenían una posición elevada en la iglesia. Eran doce personas normales y corrientes. Pero sí tenían dos cualificaciones especiales. La primera: habían sentido la atracción magnética de Jesús. Había algo en Él que les había hecho querer tenerle por Maestro. Y la segunda: tenían el coraje de mostrar que estaban de Su parte. No nos equivoquemos: aquello requería coraje. Ahí estaba Jesús, pasando tranquilamente por alto normas y reglas; ahí estaba Jesús siguiendo un camino que conducía inevitablemente a una colisión con los líderes ortodoxos; ahí estaba Jesús, ya marcado como pecador y como hereje; y sin embargo tuvieron el coraje de asociarse con Él. Ningún grupo de hombres lo arriesgó todo nunca antes ni después a una esperanza trasnochada como aquellos galileos, y ninguna banda de hombres lo hizo ni lo haría nunca jamás con los ojos más abiertos que ellos. Aquellos Doce tenían toda clase de faltas; pero dijérase lo que se dijera de ellos, amaban a Jesús y no tenían miedo de decirle al mundo que Le amaban -y eso es ser cristianos.
Jesús los eligió con dos propósitos. Primero, los eligió para que estuvieran con Él; los eligió para que fueran Sus constantes y fieles compañeros. Otros podrían ir y venir; la multitud podría estar allí un día y no al siguiente; otros puede que fluctuaran y cambiaran en su relación con Él; pero estos Doce habían de identificar sus vidas con Su vida y vivir con Él todo el tiempo. Segundo, los eligió para enviarlos. Quería que fueran Sus representantes; que le hablaran a otros de Él. Ellos mismos habían sido ganados para que pudieran ganar a otros.
Para la tarea, Jesús los equipó con dos cosas. En primer lugar, les dio un mensaje. Habían de ser Sus heraldos. Un sabio dijo una vez que nadie tiene ningún derecho a ser maestro; a menos que tenga una enseñanza propia que ofrecer, o la enseñanza de otro que desee apasionadamente propagar. La gente siempre escuchará al que tenga un mensaje. Jesús les dio a Sus amigos algo que decir. Segundo, les dio un poder. También habrían de echar demonios. Porque estaban en Su compañía, algo de Su poder se reflejaba en sus vidas.
Si queremos aprender lo que es el discipulado, haremos bien en fijarnos en estos primeros discípulos.


Juan 15; 9

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.

En todo Jesús nos ha dejado un ejemplo perfecto. Lo que El requiere de sus discípulos (guardar sus mandamientos) es lo que El mismo practicaba (guardaba los mandamientos del Padre). A través de los escritos de Juan es obvio que el amar equivale a llevar una vida obediente.
El secreto de la vida de Jesús era Su constante contacto con Dios; con frecuencia se retiraba a algún lugar solitario a encontrarse con Él. Debemos mantenernos en contacto con Jesús. No podremos hacerlo a menos que nos lo propongamos. Por ejemplo: orar por las mañanas, aunque sea sólo un momento, es tomar un antiséptico que nos dura todo el día: porque no podemos salir de la presencia de Cristo a tocar cosas malas. Para unos pocos de nosotros, permanecer en Cristo será una experiencia mística que no se podrá expresar con palabras. Para la mayor parte de nosotros, será un constante contacto con Él. Querrá decir organizar la vida, y la oración, y el silencio, de tal manera que no haya nunca un día que nos olvidemos de Él.
Por último, fijémonos en que aquí se establecen dos cosas acerca del buen discípulo. Primera, que enriquece su propia vida; su contacto con Jesús le hace fructífero. Segunda, que da gloria a Dios. El ver una vida así hace que la gente piense en Dios. Dios es glorificado cuando llevamos mucho fruto y nos mostramos discípulos de Jesús. La mayor gloria de los cristianos es dar gloria a Dios con nuestra vida y conducta.


¡Maranata!¡Ven pronto mi Señor Jesús!