miércoles, 8 de diciembre de 2021

EVANGELIO DE JESUCRISTO SEGÚN SAN LUCAS Capítulo 2; 21-24

 

 

Capítulo 2; 21-24

 21  Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido.

 22  Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor

 23  (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor,

 24  y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos.

 

                 En estos cuatro versículos vemos que se cumplieron después del nacimiento de Jesús las tres antiguas ceremonias relativas al nacimiento del primer hijo varón de una familia judía.

(i) La circuncisión. Todos los niños judíos se circuncidaban a los ocho días de nacer. Esta ceremonia era tan sagrada que se podía llevar a cabo hasta en sábado, aunque la ley prohibía que se hiciera ese día nada que no fuera absolutamente esencial. Ese día se le ponía nombre al niño. EL primer punto que llama nuestra atención en este pasaje es la obediencia que nuestro Señor, como párvulo, rindió á la ley judaica. Leemos que fue  circuncidado al octavo día. Este es el primer hecho que se nos refiere en su historia.

No hay para que perder tiempo en indagar, como lo han hecho algunos, por qué nuestro Señor se sometió a la circuncisión; no implica en lo más mínimo un  reconocimiento de que había en su corazón alguna tendencia a la corrupción. No fue confesión de inclinación al mal, ni de la necesidad de la gracia para  refrenar las acciones del cuerpo. Todo esto debe tenerse muy presente.

Bástenos recordar que la circuncisión de nuestro Señor fue un testimonio público dado a Israel, de que, según la carne, él era judío, nacido de una Judía, y  “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley”, Galat. 4:4 Sin ese rito no habría cumplido con los requisitos de la ley. Sin ese rito no habría podido ser reconocido como hijo de David, y de la  simiente de Abraham. Acordémonos, además de esto, que la circuncisión era absolutamente necesaria para que nuestro Señor pudiera enseñar como maestro  en Israel. Sin ella no habría podido ocupar asiento en ninguna asamblea judía, ni tenido derecho a tomar parte en ningún otro rito judío. Sin ella habría sido  mirado por todos los judíos, nada menos, que como un incircunciso gentil, y un apóstata de la fe de sus padres.

Que el cumplimiento que nuestro Señor dio a un rito para él innecesario sea para nosotros una lección durante toda nuestra vida. Aunque por ello tengamos  que sufrir, no aumentemos, por nuestra parte, las violaciones del Evangelio, ni estorbemos los progresos de la causa de Dios. Las palabras de S. Pablo  merecen frecuente reflexión 1Co_9:19-22: 19  Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20  Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21  a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22  Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. El que escribió estas palabras siguió muy estrictamente las huellas de su Maestro.

(ii) La redención del primogénito. El segundo punto que reclama nuestra atención en este pasaje es el nombre que le dieron a nuestro Señor, por expreso mandato de Dios. "Llamaron su nombre  Jesús, el cual fue así llamado por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre..

La palabra Jesús significa simplemente "Salvador." Es lo mismo que "Josué" en el Antiguo Testamento. La elección de este nombre es muy notable e  instructiva. El Hijo de Dios bajó del cielo a ser no solamente el Salvador, sino también el Rey, el Legislador, el Profeta, el Sacerdote y el Juez del hombre  caído. Hubiera podido elegir cualquiera de estos últimos títulos, pues todos ellos le pertenecían; más Él los desdeña todos, y elige un dictado que en sí encierra  misericordia, gracia, auxilio y libertad para un mundo perdido. Es principalmente como libertador y Redentor que El desea ser conocido.

Preguntémonos a menudo qué sienten nuestros corazones hacia el Hijo de Dios. ¿Es él nuestro Jesús, nuestro Salvador? He aquí el problema de nuestra  salvación. No nos contentemos con conocer a Cristo como a Aquel que obró asombrosos milagros, y, habló como jamás ha hablado hombre alguno; o como al  Ser que Verdadero Dios, y un día ha de juzgar al mundo. Procuremos conocerlo experimentalmente, como al que nos ha libertado de la culpabilidad y el poder  del pecado, y como al que nos ha redimido del cautiverio de Satanás. Así podremos decir: "Este es mi amigo Yo estaba muerto, y Él me ha vuelto a la vida:  Yo estaba prisionero y Él me ha libertado." ¡Caro es, en verdad, el nombre de Jesús para todos los verdaderos creyentes! Es "como ungüento derramado"  Cant. 1:3. Restituye la paz a las conciencias intranquilas; anima a los abatidos; mitiga los dolores del enfermo; socorre y consuela en la hora de la muerte.

Torre fuerte es el nombre de Jehová;  A él correrá el justo, y será levantado.Pro_18:10.

Según la ley (Exo_13:2 Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.), todo primogénito varón, o macho en el caso del ganado, estaba consagrado al Señor. Esta ley puede ser el reconocimiento del poder misericordioso de Dios que es el que da la vida, o tal vez sea el equivalente de la ley de otros pueblos que sacrificaban a los hijos primogénitos a sus dioses. No cabe duda de que, si se hubiera cumplido literalmente, habría desbaratado la vida. Por eso había una ceremonia que se llamaba la Redención del Primogénito (Num_18:16 De un mes harás efectuar el rescate de ellos, conforme a tu estimación, por el precio de cinco siclos, conforme al siclo del santuario, que es de veinte geras. ), y que consistía en pagar cinco siclos para, como si dijéramos, que los padres pudieran seguir teniendo a su hijo. Esa suma se tenía que hacer efectiva a los sacerdotes, y no se podía pagar antes de los treinta y un días después del nacimiento, ni diferir mucho más.

 

(iii) La purificación después del parto. La mujer quedaba impura cuarenta días si había tenido un hijo varón, y ochenta en el caso de una hembra. Podía vivir normalmente en su casa y hacer sus trabajos diarios, pero no podía entrar en el templo ni participar en ceremonias religiosas. El último punto que llama nuestra atención en este pasaje es la condición pobre y humilde de la madre de nuestro Señor. Este es un hecho que a primera vista  tal vez no se presenta con suficiente claridad según el tenor de estos versículos; más se comprenderá fácilmente si se consulta el capítulo duodécimo del  Levítico. En este hallaremos, que la ofrenda que presentó María era la que se había prescrito especialmente a la clase pobre: "Si ella no pudiere traer un  cordero, entonces traerá dos tórtolas, o dos palominos." En resumen, su ofrenda fue una declaración pública de que era pobre Lev_12:8.

Evidentemente la pobreza fue la herencia de nuestro Señor sobre la tierra, desde Su niñez. Fue criado y cuidado como cualquiera otro niño, por una mujer  pobre. Pasó los primeros treinta años de Su vida bajo el techo de un hombre pobre. No tenemos por qué dudar que su alimento fuese el del pobre, y que como  pobre se vistiese, y que tomase parte en las labores y en las aflicciones del pobre. Tal condescendencia es verdaderamente maravillosa. Tal ejemplo de  humildad supera a la comprensión humana.

Sobre hechos como estos debieran meditar la gente pobre. Así acallarían muchos sus murmuraciones y quejas, y se conformarían con su dura suerte. El mero  hecho de que Jesús naciera de una mujer pobre, y de que pasara toda su vida entre gente pobre, debe imponer silencio al argumento común de que "la religión  no es para el pobre." Sobre todo, debe consolar a todo creyente pobre cuando se acerque al trono de la gracia por medio de la oración. Que recuerde en todas  sus oraciones que su poderoso Mediador que reside ahora en el cielo a la diestra de Dios Padre, estuvo acostumbrado a la pobreza, y conoce por experiencia propia el corazón del pobre.

¡Sería un bien para el mundo si la clase trabajadora pudiera comprender que Cristo es el amigo verdadero del pobre!

martes, 7 de diciembre de 2021

EVANGELIO DE JESUCRISTO SEGÚN SAN LUCAS Capítulo 2; 8-20


Capítulo 2; 8-20

 8  Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

 9  Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

 10  Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

 11  que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

 12  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

 13  Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:

 14  ¡Gloria a Dios en las alturas,

 Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

 15  Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.

 16  Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

 17  Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.

 18  Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

 19  Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

 20  Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.

 

 

                Fue en Belén donde nació Jesús. Belén era un pueblecito a unos ocho kilómetros al Sur de Jerusalén. Antiguamente se había llamado Efrat o Efratá. El nombre completo en hebreo es Bedéjem, que quiere decir casa de pan, y Belén estaba situado en una región fértil, lo que justificaba su nombre. Estaba ubicada sobre unas montañas de caliza gris a más de ochocientos metros sobre el nivel del Mar. Tenía una cima a cada lado y un hondón como una silla de montar entre las dos. Así que, por su posición, Belén parecía un pueblo asentado en un anfiteatro de colinas.

Belén tenía una larga historia. Fue allí donde Jacob enterró a Raquel y erigió un pilar en su memoria junto a la tumba (Gen_48:7 Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo a Efrata; y la sepulté allí en el camino de Efrata, que es Belén.; Gen_35:20 Y levantó Jacob un pilar sobre su sepultura; esta es la señal de la sepultura de Raquel hasta hoy). Fue allí donde vivió Rut después de casarse con Booz (Rth_1:22 Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.), y desde Belén Rut podía ver la tierra de Moab, su antigua patria, al otro lado del valle del Jordán. Pero, sobre todo, Belén fue el hogar y la ciudad de David (1Sa_16:1Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.; 1Sa_17:12 Y David era hijo de aquel hombre efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre era Isaí, el cual tenía ocho hijos; y en el tiempo de Saúl este hombre era viejo y de gran edad entre los hombres.; 1Sa_20:6 Si tu padre hiciere mención de mí, dirás: Me rogó mucho que lo dejase ir corriendo a Belén su ciudad, porque todos los de su familia celebran allá el sacrificio anual.); y era del agua del pozo de Belén de lo que David tenía tanta nostalgia cuando era un fugitivo perseguido por las colinas, lo que motivó una preciosa escena de lealtad y de piedad (2Sa_23:14…David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos. 15  Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!...).

En tiempos posteriores leemos que Jeroboam fortificó el pueblo de Belén (2Crn_11:6 Edificó Belén, Etam, Tecoa, ). Pero, en la historia de Israel y en las mentes del pueblo, Belén era supremamente la ciudad de David. Era de la dinastía de David de la que Dios haría venir al gran Libertador de Su pueblo. Como dijo el profeta Miqueas: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. (Mic_5:2 ).

Era en Belén, la ciudad de David, donde los judíos esperaban que naciera el mayor Hijo del gran David; era de allí de donde esperaban que viniera al mundo el Ungido de Dios. Y así fue.

La imagen del establo y del pesebre como el lugar del nacimiento de Jesús está grabada indeleblemente en nuestras mentes; pero puede que no sea totalmente correcta. Justino Mártir, uno de los más grandes de los primeros padres, que vivió hacia 150 d.C. y que procedía del distrito cercano a Belén, nos dice que Jesús nació en una cueva cerca de la aldea (Justino Mártir, Diálogo con Trifón 78, 304); y puede que la información de Justino fuera correcta. Las casas de Belén están construidas en la ladera de la montaña de  piedra caliza; y era muy corriente en aquel entonces el tener establos en forma de cuevas en la roca vaciada por debajo de las casas mismas; y muy probablemente fue en un tipo de cueva-establo así donde nació Jesús.

Hasta este día se enseña en Belén una cueva así como el lugar del nacimiento de Jesús, sobre la que se ha construido la Iglesia de la Natividad. Hace mucho tiempo que se enseña esta cueva como el lugar del nacimiento de Jesús. Ya era así en los días del emperador romano Adriano; porque éste, en un deliberado intento de profanar el lugar, erigió un altar al dios pagano Adonis sobre él. Cuando el imperio romano se hizo cristiano, a principios del siglo IV, Constantino, el primer emperador cristiano, construyó allí una gran iglesia que es la que todavía puede verse, considerablemente reformada y restaurada posteriormente.

H. V. Morton nos cuenta su visita a la Iglesia de la Natividad de Belén. Llegó a una gran muralla en la que había una puerta tan baja que uno se tenía que encorvar para entrar; y al otro lado de la puerta, y al otro lado de la muralla, estaba la iglesia. Por debajo del altar mayor de la iglesia está la cueva, y cuando el peregrino desciende a ella se encuentra con una pequeña caverna de unos trece metros de largo por cuatro de ancho, alumbrada por lámparas de plata. En el suelo hay una estrella y alrededor de ella una inscripción latina: «Aquí nació Jesucristo de la Virgen María."

Cuando el Señor de la Gloria vino a esta Tierra nació en una cueva en la que se guardaban los animales. La cueva de la Iglesia de la Natividad de Belén puede que sea la misma, o que no. Eso nunca lo sabremos de seguro. Pero hay algo hermoso en el simbolismo de la iglesia en la que la puerta es tan baja que uno tiene que inclinarse para entrar. Es supremamente apropiado el que todos nos acerquemos al Niño Jesús de rodillas.

Desde abril hasta el otoño, los rebaños pastaban por la noche en los campos abiertos, de los cuales parece probable que nuestro Señor haya nacido antes o después de diciembre. Sin duda, estos pastores estaban, como Simeón, "esperando el consuelo de Israel", y su pureza de vida y sencillez de alma los capacitaba para recibir las benditas nuevas de los ángeles. Leémos a quienes se dieron por primera vez las nuevas de que Cristo había nacido. A unos "pastores que velaban (cerca de Belén,) y daban las velas de la  noche sobre su ganado." A unos pastores no a unos sacerdotes o gobernadores; a unos pastores, no a Escribas o Fariseos, un ángel se apareció, proclamando,  "os ha nacido hoy Salvador, que es el Señor el Cristo.

Cuando leemos estas palabras debemos recordar las siguientes de Santiago" ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, que sean ricos en fe, y herederos  del reino que ha prometido a los que le aman?" Stg_2:5. La carencia de dinero no excluye a nadie de privilegios espirituales. A menudo las cosas del reino de  Dios han ocultado a los grandes y a los nobles, y revelándose a los pobres. El trabajo de mano no pone obstáculo alguno entre Él y el hombre. Moisés estaba  apacentando ganado, Gedeón estaba trillando trigo, Elíseo estaba arando, cuando respectivamente tuvieron el alto honor de que el Eterno mismo los llamara y  les revelara de un modo directo. Rechacemos la sugestión de Satanás de que la religión no es para el hombre de trabajo. Los débiles del mundo son muchas veces llamados antes que los poderosos.  

Examinemos el lenguaje de que hace uso el ángel para anunciar a los pastores el nacimiento de Cristo. Les dice: "Os doy nuevas de gran  gozo, que será a todo el pueblo...

No tenemos por qué sorprendernos de estas palabras. La oscuridad que había cubierto la tierra por cuatro mil años iba a desaparecer, y estaba para abrirse a  todo el género humano el camino del perdón y de la paz con Dios. La cabeza de Satanás iba a ser quebrantada. Iba a anunciarse libertad a los cautivos, y a  darse vista a los ciegos; y pronto había de proclamarse la gran verdad de que Dios puede ser justo y al mismo tiempo y por amor de Cristo, justificador del  impío. Ya no tendría por más tiempo que contentarse el creyente con columbrar la redención a través de tipos y símbolos, pues iba a verla ante si en toda su  majestad. El conocimiento de Dios no sería por más tiempo propiedad exclusiva de los Judíos más iba a extenderse a todo el mundo gentil. Los días del  paganismo estaban contados. La primera piedra del reino de Dios seria pronto colocada. Si esto no era "Nuevas de gran gozo" nunca hubo nuevas que  mereciesen este nombre.

Vemos quienes fueron los primeros que alabaron a Dios, cuando Cristo nació. Fueron ángeles y no hombres, ángeles que nunca habían  pecado, y no tenían necesidad de Salvador ángeles que no habían caído, y por tanto, no necesitaban redentor, ni sangre expiatoria. El primer himno en loor de  "Dios manifiesto en la carne," fue cantado por una multitud de ejércitos celestiales...

Notemos este hecho: está lleno de lecciones espirituales. Nos demuestra que los ángeles son siervos muy fieles. Todo cuanto hace su Señor celestial les agrada  e interesa. Nos enseña cuan clara es su inteligencia. Saben cuanta miseria ha traído el pecado al mundo. Conocen la bienaventuranza del cielo, y saben que  hay una puerta que a ella ofrece entrada. Estos versículos nos enseñan principalmente cuan intensos son el amor y la compasión que sienten los ángeles hacia  el hombre caído. Les causa regocijo la de que muchas almas van a ser salvas, de que muchos hombres van a ser librados del fuego.

Esforcémonos en ser más semejantes a los ángeles. Nuestra ignorancia y adormecimiento espirituales se dejan ver de una manera más dolorosa en nuestra  ineptitud para participar del gozo que, en este caso, vemos que ellos expresan. Si esperamos vivir por siempre ellos en el cielo, debemos participar algún tanto  de sus emociones mientras estemos en la tierra. Procuremos tener una noción más íntima de la maldad y miseria del pecado, y así nos sentiremos animados de  mayor gratitud por la redención.

Notemos, el himno de alabanza que el ejército celestial cantó a oídos de los pastores. Decían: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, y  a los hombres buena voluntad...

Estas célebres palabras se interpretan de varias maneras. El hombre es por naturaleza tan torpe en asuntos espirituales, que parece no es capaz de comprender  el lenguaje celestial. Sin embargo, puede sacarse de estas palabras un sentido que no solo está exento de toda objeción, sino que también está de acuerdo con  la mejor teología.

¡Gloria a Dios en las alturas!" así comienza el cántico. Ahora aparece la gloria de Dios en su más alto grado con el advenimiento de su hijo Jesucristo. Por  medio de su vida y muerte en la cruz enaltecerá los atributos de Dios, su justicia, su santidad, su misericordia y su sabiduría como jamás habían sido  enaltecidos. La creación ensalzó a Dios, pero no tanto como la redención.

"¡Y en la tierra paz!" continúa el cántico. Ahora viene a la tierra paz de Dios que sobrepuja todo entendimiento la paz perfecta entre un Dios santo y el  hombre pecador que Cristo había de comprar con su propia sangre; aquella paz que se ofrece sin restricción a todo el género humano; aquella paz que, una vez  que haya sido acogida en el corazón humano hace que los individuos y los pueblos vivan en concordia; aquella paz, en fin, que ha de extenderse por todo el  mundo.

"¡Y a los hombres buena voluntad!" concluye el cántico. Ha llegado el tiempo en que la bondad y buena voluntad de Dios hacia el pecador va a revelarse  plenamente. En la creación se manifestó su poder; en el diluvio su justicia. Más faltaba que su misericordia se revelara plenamente en la venida y en la  expiación de Jesucristo. Tal fue el tenor del cántico de los ángeles. Felices los que pueden comprender su sentido, y con sus corazones dar asentimiento a sus  palabras. El que espera vivir en el cielo, debiera tener algún conocimiento práctico del lenguaje de sus habitantes.

Observemos, antes que dejemos este pasaje, la pronta obediencia que dieron los pastores al anuncio celestial. No dudan, ni preguntan, ni vacilan.

Extraordinaria e improbable como la nueva debía parecerles, obran al punto en virtud de ella: van apresuradamente a Belén; hallan todo exactamente como se  les había dicho; y su fe sencilla recibe así una rica recompensa. Tuvieron la gran distinción de ser los primeros seres humanos, después de María y José, que  vieran con ojos creyentes al Mesías recién nacido. Se volvieron pronto, "glorificando y alabando a Dios" por lo que habían visto.

¡Quiera Dios que nuestro espíritu sea semejante al de ellos! Que siempre creamos implícitamente, que obremos con prontitud, y que no aguardemos a nada,  cuando nos está bien marcada la senda del deber. Si así lo hiciéremos obtendremos una recompensa como la de los pastores. La jornada que principia con fe,  termina generalmente con alabanza.

lunes, 6 de diciembre de 2021

EVANGELIO DE JESUCRISTO SEGÚN SAN MARCOS Capítulo 16; 1-8


Capítulo 16; 1-8

 Mar 16:1    Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.

Mar 16:2  Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.

Mar 16:3  Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?

Mar 16:4  Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.

Mar 16:5  Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.

Mar 16:6  Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.

Mar 16:7  Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.

Mar 16:8  Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo.  

 

          La resurrección de nuestro Señor, tema principal de estos versículos ha sido descrita circunstanciadamente por todos los cuatro evangelistas.

  El día de reposo terminaba al caer el crepúsculo del sábado, alrededor de las 6:00 p.m. Hay unanimidad en el evangelio sobre el papel prominente de las mujeres en este acontecimiento, al ser las primeras que recibieron las noticias de la resurrección. Aunque Jesús había hecho la promesa de levantarse de entre los muertos al tercer día, o sus seguidores no creyeron en ella o, en medio de su aflicción, la olvidaron.

En la penumbra, las mujeres se enfrentan a los peligros de una ciudad oriental y se apresuran a la tumba. Estas santas mujeres fueron entonces al sepulcro de Jesucristo con los ungüentos o aromas que habían comprado el día de la preparación o el viernes, como dice San Lucas (Luc 23,54-56; 54  Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo.  55  Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. 56  Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento // Luc 24,1El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.). Bien podemos comprender que no poco valor se necesitaba para dar ese paso. Visitar la tumba en el crepúsculo confuso de una alborada oriental, pondría a  prueba en cualquiera circunstancia a la mayor parte de las mujeres. Pero visitar el sepulcro de uno que había sido ejecutado como un malhechor, y levantarse  tan de mañana para tributar honores a quien su nación había despreciado, era en verdad mucha valentía. Sin embargo, estos son los actos que muestran la  diferencia que hay entre la fe débil y la fuerte, entre un amor débil hacia Cristo y otro que fue intenso. Estas santas mujeres habían probado lo que es la  misericordia y el perdón de nuestro Señor. Sus corazones rebosaban de gratitud hacia El por la luz, la esperanza, el consuelo, y la paz que les había dado. Con  gusto querían exponerse a todas las consecuencias al manifestar su efecto a su Salvador. Cuanta verdad en estas palabras del Cnt 8;6-7 :

 6  Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo;

 Porque fuerte es como la muerte el amor;

 Duros como el Seol los celos;

 Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.

7  Las muchas aguas no podrán apagar el amor,

 Ni lo ahogarán los ríos.

 Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor,

 De cierto lo menospreciarían

¿Por qué es que encontramos tan poco de ese amor intenso a Jesús entre los cristianos del día de hoy? ¿Cómo es que raras veces vemos santos que arrostren cualquier  peligro, y que por amor de Cristo atraviesen fuego y agua? No hay más que una respuesta. La causa de ella es la fe débil que tanto prevalece en la actualidad, y la falta de convicción de lo mucho que debemos a Cristo. El sentir débilmente la enormidad de nuestros pecados nos hará siempre tener en poco el valor de la salvación.

El no apreciar en lo que realmente es la deuda que tenemos contraída con Dios trae por consecuencia a valorar muy bajo lo que debemos por nuestra  redención. El hombre que reconoce lo mucho que se le ha perdonado es el que ama mucho. "A quien poco se le perdona, ese ama poco "  Luc_7:47

Este sepulcro era doble. La parte interior de él fue en donde depositaron el cuerpo del Hijo de Dios, y la que José había cerrado con una grande piedra; y así el ángel del Señor estaba sentado fuera sobre esta piedra, después de haberla quitado de la entrada del sepulcro interior; y por esto dijo a estas santas mujeres:   Mat 28;5-6 Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6  No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.  

Parafraseando lo que les dijo el ángel del Señor: “Venid, ved el lugar en que el Señor fue puesto; esto es, acercaos a ver en el sepulcro interior, y veréis que ya no está allí”. ” No temáis vosotras; como si dijera: Teman y queden aterrados los que pretenden oscurecer la gloria de la resurrección de mi Señor; mas vosotras no tenéis por qué asustaros, ni por qué temer. Sé, que ansiosas de manifestarle vuestro amor, venís aquí buscando al que ha sido crucificado, para ungir su cuerpo, y embalsamarlo.

Nuestro Señor Jesús podría haber quitado la piedra por su poder, pero optó por hacerlo por medio de un ángel. (Mt 28,2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.):  

Y no debemos sorprendernos de que se dé tanta importancia al acontecimiento de la resurrección de Jesús, puesto que es la prueba más concluyente de que el Cristo satisfizo la deuda  que se propuso pagar por nosotros; que libró la batalla que había de librarnos del infierno; y que ha sido aceptado como Sustituto nuestro por el Padre  celestial. Si nunca hubiera salido del sepulcro frió, ¿qué seguridad tendríamos de que se habría pagado nuestro rescate? 1Co_15:17y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.. Si nunca se hubiera  levantado después del conflicto con el postrer enemigo, ¿qué certeza tendríamos de que había vencido a la muerte y al demonio? Heb_2:14Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,. Pero, a Dios  gracias, no se nos ha dejado en duda. Los creyentes pueden con confianza decir como Pablo: " ¿Quién es el que nos condena? Cristo es el que murió: antes el  que también resucitó." Rom_8:34. Muy agradecidos debemos sentirnos de que esta sublime verdad de nuestra religión haya sido probada con tanta claridad.

La resurrección de nuestro Señor es un tipo, a la vez que garantía, de la resurrección de los creyentes. El sepulcro no pudo detenerlo a Él después del tiempo señalado, y lo mismo sucederá con nosotros. Un ángel fue el testigo de su resurrección, y los ángeles serán los mensajeros que reunirán a los creyentes cuando  resuciten. Él se levantó con un cuerpo glorificado, y sin embargo real y material, y de la misma manera sus discípulos resucitarán con cuerpos gloriosos,  aunque físicos.

Observemos, finalmente, el benigno mensaje que el Señor envió a sus discípulos después de la resurrección. Habiéndose aparecido en persona a las mujeres  que habían ido a tributar honras a su cuerpo, lo primero de que pensó fue de su pequeño rebaño. Les recomendó a aquellas que fuesen a contar a los hermanos  lo que había sucedido. "Id," les dijo, "dad las nuevas a mis hermanos... Pero  el mensaje no es dirigido a los once apóstoles en general; esto solo, después de su deserción reciente cuando abandonaron a su Maestro, hubiera sido un acto  lleno de bondad; pero menciona especial mente por su nombre a Simón Pedro que había negado a su Señor tres veces. Pedro que había pecado especialmente,  es marcado también de una manera particular. En esa manifestación de su gracia no había excepciones; todos serian perdonados; todos volverían a entrar en su  gracia, y Simón Pedro lo mismo que todos los demás.

Bien podemos decir cuando leemos palabras como estas, "que así no es como el hombre se maneja." Nuestras opiniones respecto a religión no son en ningún  particular tan mezquinas, tan miserables y tan contraídas como en todo lo que se refiere a la disposición extraordinaria de Dios a perdonar a los pecadores  arrepentidos. Lo juzgamos igual a nosotros, olvidando que: ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Mic_7:18.

No concluyamos de meditar sobre este pasaje sin determinarnos a abrir la puerta de la misericordia de par en par a los  pecadores, siempre que hablemos del Evangelio de Cristo o que lo enseñemos; así como también con la firme resolución de no ser  nunca implacables con nuestros prójimos. Si Cristo está tan dispuesto a perdonar, nosotros debemos estar también 

Hay algo muy conmovedor en esas palabras, "mis hermanos." Débiles, frágiles y pecadores como eran los discípulos, Jesús  los llamó " hermanos." Les consoló como José lo hizo con los hermanos que lo habían vendido, diciéndoles: "Soy José  vuestro hermano." Aunque estaba rodeado de gloria, aunque acababa de Vencer a la muerte, el infierno y el sepulcro, el  Hijo del hombre era aún "manso y humilde de corazón...

sábado, 4 de diciembre de 2021

EVANGELIO DE JESUCRISTO SEGÚN SAN LUCAS Capítulo 2; 1-7

 Capítulo 2; 1-7

1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.

 2  Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.

 3  E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.

 4  Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;

 5  para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

 6  Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.

 7  Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

 

        En el Imperio Romano se hacían censos periódicos con el doble objetivo de fijar los impuestos y de descubrir a los que tenían que hacer el servicio militar obligatorio. Los judíos estaban exentos del servicio militar, así es que en su caso el censo se hacía para los impuestos. En relación con estos censos disponemos de suficiente información de lo  que sucedió en Egipto, y suponemos que en la provincia de Siria, de la que formaba parte Palestina, sucedería algo parecido. Esa información proviene de los mismos documentos del censo escritos en papiros, que se descubrieron en los basureros de los pueblos y aldeas de Egipto y en la arena del desierto.

Los censos se hacían cada catorce años, y tenemos documentos de todos los que hubo entre el año 20 y el 270 d C. Según el ritmo de catorce años que se seguía en Siria, este censo se haría en el año 8 a C., y ese sería el año que nació Jesús. Puede que Lucas cometiera un error sin importancia, porque Cirenio no fue gobernador de Siria hasta el año 6 a C.; pero había tenido cargos oficiales en aquella región desde el año 10 hasta el 7 a C., y fue en esos años cuando se hizo el primer censo.

Algunos críticos han puesto en duda el hecho de que todos los hombres tuvieran que desplazarse a su lugar de origen para empadronarse; pero aquí tenemos un edicto gubernamental de Egipto:

“Ordena Gayo Vibio Máximo, prefecto de Egipto: «Como ha llegado el momento de hacer el censo de casa en casa, es necesario obligar a todos los que por cualesquiera causas residan fuera de su distrito de origen a que vuelvan a sus casas para cumplir con los requisitos del censo y también para atender diligentemente al cultivo de sus parcelas.»

 

Si así se hizo en Egipto, es probable que se hiciera igual en Judasa, donde todavía se mantenían los antiguos lazos tribales y familiares, y los hombres tendrían que ir a los respectivos lugares de origen de sus antepasados. Aquí tenemos uno de esos casos en los que los hallazgos históricos han demostrado la exactitud del Nuevo Testamento.

En estos versículos se nos refiere la historia de un nacimiento el nacimiento del Hijo encarnado de Dios, nuestro Señor Jesucristo. El nacimiento de cualquiera  niño es siempre un acontecimiento maravilloso, puesto que agrega un ser más al número de almas inmortales Más desde el principio del mundo no hubo  nacimiento alguno tan sorprendente como el de Cristo. Este fue en sí mismo un milagro: "Dios fue manifestado en la carne." 1Ti_3:16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

 Dios fue manifestado en carne,

 Justificado en el Espíritu,

 Visto de los ángeles,

 Predicado a los gentiles,

 Creído en el mundo,

 Recibido arriba en gloria..

Los bienes que trajo  al mundo son indecibles: abrió al hombre la puerta de la vida eterna.

Al leer estos versículos, observemos primeramente cuando nació Cristo. Fue en los días en que Augusto, el primer emperador Romano, expidió "un edicto  para que toda la tierra fuese empadronada...

La sabiduría de Dios se manifiesta en este simple hecho. El cetro estaba alejándose prácticamente de Judá. Gen_49:10:

 No será quitado el cetro de Judá,

 Ni el legislador de entre sus pies,

 Hasta que venga Siloh;

 Y a él se congregarán los pueblos

 Los judíos principiaban a caer bajo un  dominio extranjero, y ya tenían que rendirle tributo. Extranjeros comenzaban a gobernarlos. Su autonomía e independencia habían desaparecido. Había  llegado el "tiempo oportuno" para que se presentara el Mesías prometido. Augusto empadrona "la tierra," y a la vez nace Cristo.

Era una época señaladamente propicia para introducir el Evangelio del Cristo. Al fin había llegado el día en que todo el mundo civilizado estaba gobernado  por un señor. Dan_2:40 Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.. Nada había que al predicador de la nueva fe impidiese ir de ciudad en ciudad, y de país en país. Los príncipes y sacerdotes del mundo  pagano habían sido pesados en la balanza y habían sido hallados escasos. Egipto, Asiría, Babilonia, Persia, Grecia y Roma, todos estos reinos habían probado  sucesivamente que: Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. 1Co_1:21. Sin embargo de sus poderosos conquistadores, y de sus  distinguidos poetas, historiadores, arquitectos y filósofos, los reinos del mundo estaban llenos de tenebrosa idolatría. Era en verdad "el tiempo oportuno "para  que Dios interpusiese desde el cielo, y enviase a la tierra un poderoso Salvador. Era tiempo de que Cristo naciese.  Rom_5:6: Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

Tranquilicemos siempre nuestras almas con la reflexión, que los tiempos están en la mano de Dios, Salmo_31:15: En tu mano están mis tiempos;  Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. Él sabe cuál es la hora más favorable para  socorrer a Su iglesia, y dar nueva luz al mundo. Guardémonos de ceder a una ansiedad excesiva respecto a los acontecimientos que presenciamos, como si  supiéramos mejor que el Rey de reyes en qué tiempo necesitamos amparo. "Cesa, Felipe, de pretender gobernar el mundo," era el dicho frecuente de Lutero a  un amigo impaciente. Dicho lleno de sabiduría.

Notemos, en segundo lugar, en donde nació Cristo. No fue en Nazaret de Galilea, donde vivía Su madre María. El profeta Miqueas había predicho  que el acontecimiento debía verificarse en Belén, Miqueas 5:2 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad., y así sucedió: en Belén nació el Cristo.

La providencia de Aquel que lo gobierna todo se manifiesta en este hecho sencillo. Dios dirige los corazones de los reyes hacia donde él quiere. El señaló el  tiempo en que Augusto había de expedir el edicto de empadronamiento, y dispuso que se ejecutase de tal manera, que María indispensablemente tuviera que  estar en Belén cuando "se le cumplieran los días de parir." Al altivo emperador y a su oficial Cirenio, tal vez, no se les ocurrió que eran solamente  instrumentos en las manos del Dios de Israel, y que solo estaban coadyuvando a realizar los designios eternos del Rey de reyes. No se imaginaron que estaban  ayudando a sentar las bases de un reino, ante el cual los imperios de este mundo se desmoronarían algún día, y la idolatría Romana se desvanecería. Las  palabras de Isaías en una ocasión semejante son dignas de recordarse " Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será desarraigar y cortar naciones no pocas. "  Isa_10:7.

El creyente debe vivir lleno de consuelo sabiendo que la divina providencia rige el mundo. El cristiano verdadero nunca debe inquietarse mucho por causa de  la conducta de los gobernadores de la tierra. Debe percibir con los ojos de la fe una mano que dirige cuanto ellos hacen, para que resulte en alabanza y gloria  de Dios. Debe considerar a cada rey o potentado, ya sea un Augusto, un Cirenio, un Darío, un Ciro, o un Sennaquerib como un hombre que, con todo su  poder, nada puede hacer, sino lo que Dios le permita, y nada que no sea conducente a que se cumpla la voluntad de Dios. Y cuando los príncipes de este  mundo " se reúnan en consejo contra el Señor," Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos. Eccl. 5:8.

Observemos,  finalmente, el estado en que Cristo nació. No nació bajo el techo materno, sino en un lugar extraño, en un "mesón." Cuando nació, no lo reclinaron en mullida  cuna. Su madre " le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón...

Vemos en esto la bondad y condescendencia de Cristo. Si él hubiera venido a salvar al género humano revestido de majestad real, y rodeado de los ángeles de  su Padre, este habría sido ya hacia nosotros un acto de misericordia inmerecida. Si él hubiera querido habitar en un palacio, rodeado de poder y autoridad,  habríamos tenido bastante razón para asombrarnos. Pero hacerse tan pobre y de tan baja condición como el más pobre y más humilde de los hombres es un  amor incomprensible e inescrutable. Nunca olvidemos que por medio de esta humillación Cristo nos ha comprado un título para la gloria eterna. Por medio de  una vida de sufrimiento, así como también por su muerte y resurrección, ha alcanzado redención eterna para nosotros. Por nuestro amor fue pobre toda la vida, desde la hora  de su nacimiento hasta la de su crucifixión; y por su pobreza somos ricos nosotros. 2Co_8:9. Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Guardémonos de despreciar a los pobres, a causa de su pobreza El Hijo de Dios consagró su estado adoptándolo voluntariamente para sí mismo. Para Dios no  hay acepción de personas. El mira a los corazones de los hombres, y no a sus rentas. No nos avergoncemos nunca de la cruz de la pobreza, si Dios quiere que  la llevemos a cuestas. Ser impío y codicioso es deshonroso, pero no es deshonra ser pobre. Una habitación miserable, un alimento ordinario, y una cama dura,  no son agradables al cuerpo; y, sin embargo tal fue la suerte que el mismo Señor Jesús aceptó voluntariamente desde el día de su entrada en el mundo. La  riqueza pierde mayor número de almas que la pobreza. Cuando el amor al dinero empieza a apoderarse de nosotros, pensemos en el pesebre de Belén, y en  Aquel que allí fue reclinado. Tales pensamientos pueden librarnos de muchos males.

EVANGELIO DE JESUCRISTO SEGÚN SAN LUCAS Capítulo 1; 67-80

 Capítulo 1; 67-80

67  Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:

68  Bendito el Señor Dios de Israel,

 Que ha visitado y redimido a su pueblo, 

69  Y nos levantó un poderoso Salvador

 En la casa de David su siervo, 

70  Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; 

71  Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; 

72  Para hacer misericordia con nuestros padres,

 Y acordarse de su santo pacto; 

73  Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,

 Que nos había de conceder 

74  Que, librados de nuestros enemigos,

 Sin temor le serviríamos 

75  En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días. 

76  Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;

 Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;

77  Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,

 Para perdón de sus pecados, 

78  Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

 Con que nos visitó desde lo alto la aurora, 

79  Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;

 Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

80  Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

 

 

 

 

          Otra alabanza llama nuestra atención en estos versículos. Hemos leído la acción de gracias de María, la madre de nuestro Señor. Leamos ahora la  acción de gracias de Zacarías, el padre de Juan el Bautista. Hemos oído qué alabanzas salieron de los labios de la Virgen de Judá, con motivo de la primera  venida de Cristo. Oigamos ahora que alabanza pronunció con el mismo motivo un sacerdote anciano. Zacarías tuvo una gran visión de la misión de su hijo. Le reconoció como el profeta y precursor que había de preparar el camino del Señor. Todos los judíos devotos esperaban y anhelaban el día en que había de venir el Mesías, el Rey ungido por Dios. La mayor parte de ellos creían que, antes de que viniera, un precursor anunciaría su llegada y le prepararía el camino. La creencia más general era que Elías volvería a la Tierra con esta misión (Mal_4:5 He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.). Zacarías vio en su hijo al que prepararía el camino para el Rey ungido por Dios. Zacarías, el padre de Juan el Bautista, agradeció al “Señor, Dios de Israel” por enviar a Su Mesías prometido. El ministerio de preparación de Juan tuvo un triple propósito:

1. Para enfatizar el sentido espiritual de la necesidad ( bautismo de arrepentimiento)

2. Para dar a conocer la salvación (arrepentimiento y fe) producto de la misericordia de Dios a través de su Mesías, como la provisión de la pronta venida del Señor (Lucas 1:15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.)

3. Tener la vista puesta en Jesús (Juan 1:29-37). Juan no podía traer la salvación por medio del perdón de pecados, pero apunta hacia alguien que sí puede y lo hará –Jesús de Nazaret-.

En esta misma sección, también aparecen en un Salmo de agradecimiento a YHWH por la salvación que trajo en Su Mesías.

Estos versículos  nos dan una gran descripción del camino del Evangelio:

(i) La preparación. Todo en la vida es una preparación que nos conduce a Cristo. Cuando Walter Scott era joven, su sueño era ser soldado. Pero tuvo un accidente que le dejó ligeramente cojo, por lo que tuvo que renunciar a ese sueño. Se aficionó a leer viejas historias y novelas escocesas, y así llegó a ser uno de los más grandes novelistas de la literatura universal.   En la vida Dios está haciendo que todo contribuya a llevarnos a Cristo.

(ii) El conocimiento. La pura verdad es que nadie sabía cómo es Dios hasta que vino Jesús a decírnoslo. Los griegos hablaban de un dios impasible, por encima de la alegría y del dolor, observando a los humanos con tranquila indiferencia. No se esperaba su ayuda. Los judíos tenían un Dios exigente, que imponía una ley y cuya función era la del juez. Aquello no producía más que terror. Jesús vino para decirnos que Dios es amor, y la gente sólo podía decir con sorpresa y encanto: "¡Nunca nos habríamos imaginado que Dios era así!» Uno de los grandes propósitos de la Encarnación fue traer a la humanidad el conocimiento de Dios.

(iii) El perdón. Una cosa debemos tener clara a este respecto: no se trata tanto de remitir el castigo como de restablecer la relación. Nada nos puede librar de ciertas consecuencias de nuestros pecados. No se puede retrasar el reloj, pero el alejamiento de Dios se convierte en amistad, el Dios distante se hace cercano, y el Dios temido es ahora el Dios que nos ama.

(iv) Andar por los caminos de la paz. Paz en hebreo no quiere decir solamente ausencia de guerra, sino todo lo que comprende el sumo bien del hombre. Y por medio de Cristo se le capacita al hombre- para andar por los caminos que conducen a todo lo que significa vida, y ya no a todo lo que significa muerte.

Debemos notar, en este himno de alabanza, cuanta importancia da Zacarías al cumplimiento de las promesas de Dice que Dios " visitó e  hizo redención a su pueblo "--habla de ello al estilo de los profetas como cosa ya ejecutada; porque su verificación es segura. Continúa proclamando por  medio de quien se ha de llevar a cabo esta redención--por medio de "un cuerno de salvación "--un Salvador poderoso de la casa de David. Y después  añade, que todo está hecho " como El habló por boca de sus santos profetas--para cumplir la misericordia prometida--acordándose de su santo  concierto del juramento que juró a Abraham nuestro Padre.

Es claro que las almas de los creyentes del Antiguo Testamento, se alimentaban mucho de las promesas de Dios. Estaban obligados a "caminar" por la fe  mucho más que nosotros. Nada sabían de los grandes hechos que nosotros conocemos, concernientes a la vida, muerte y resurrección de Cristo. Divisaban  la redención en el porvenir como cosa esperada, no vista y el único apoyo de su esperanza era la palabra de Dios. Su fe bien puede ruborizarnos, muy lejos  de tener en menos a los creyentes del Antiguo Testamento, como algunos se inclinan a hacerlo, debemos admirarnos de que fueran lo que fueron.

Aprendamos a confiar en las promesas y a asirnos de ellas como lo hizo Zacarías. No dudemos que toda promesa de Dios hecha a su pueblo con referencia a  los acontecimientos futuros, se cumplirán con tanta segundad, como toda palabra ya cumplida en los sucesos pasados. La promesa hace infalible el  cumplimiento. El mundo, la carne y el demonio, jamás prevalecerán contra ninguno de los creyentes. Su absolución en el último día está asegurada con  promesa. No serán condenados, antes bien se les presentará inmaculados ante el trono del Padre. Su gloria final está también asegurada con promesa. Es tan  seguro que su Salvador vendrá la segunda vez a congregar a Sus santos y darles la corona de rectitud, como lo es que vino la primera. Fiémonos firmemente  de estas promesas. Jamás resultarán ser falsas. Dios nunca olvida su palabra. Él no es hombre para mentir. En cada promesa hay un sello que nunca vio  Zacarías: el de la sangre de Cristo que nos garantiza que lo que Dios ha prometido se cumplirá.

Debemos notar en este himno qué ideas tan claras tenia Zacarías respecto del reino de Cristo. Él habla de "salvación de manos de los  enemigos," como si pensase en un reino temporal, y en un libertador temporal que pusiese término al dominio gentil. Más no se detiene en este punto. Afirma  que el del Mesías es un reino en que su pueblo ha de "servirle sin temor, en santidad y justicia delante de él." Este reino, aseguró él, estaba próximo. Los  profetas habían predicho hacía mucho tiempo que se establecería algún día. En el nacimiento de su hijo Juan el Bautista, y el advenimiento cercano de Cristo,  Zacarías veía con certeza la proximidad del reino.

Con la predicación del Evangelio se fundaron las bases de este reino del Mesías. Desde entonces el Señor Jesús ha estado incesantemente reuniendo súbditos  de un mundo depravado. El complemento total del reino es un acontecimiento aún por venir. Los santos del Altísimo tendrán algún día dominio absoluto. El  reino del Evangelio aún ha de extenderse por toda la tierra. Mas ya sea en su estado completo o no, los súbditos del reino son siempre del mismo carácter: “Sirven a Dios sin temor;" sirven a Dios "con santidad y justicia...

Hagamos cuanto esté a nuestro alcance para pertenecer al número de los súbditos de este reino. Pequeño como parece ahora, un día vendrá a ser grande y  glorioso. Los hombres que han servido a Dios con "santidad y justicia" verán algún día que todo les será sometido. Bajo sus plantas serán puestos todos los  enemigos, y reinarán para siempre en ese cielo y en esa tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

Finalmente, debemos notar cuan claras eran las ideas que respecto de las doctrinas de la religión tenia Zacarías. Concluye su himno de alabanza dirigiéndose a  su hijo recién nacido, Juan Bautista. Predice que el niño "irá delante de la faz" del Mesías, y "dando ciencia de salvación, “de una salvación que El (el Mesías)  está al introducir--salvación que es toda de gracia y misericordia--y que trae consigo, "perdón de los pecados," "luz," y "paz...

Concluyamos el capítulo examinando lo que sabemos de estos tres bienes. ¿Sabemos algo del perdón? ¿Hemos tornado de las tinieblas a la luz? ¿Hemos  gustado el gozo de la paz con Dios? Estas, en fin, son las realidades del Cristianismo. Estas son las cosas, sin las cuales     no pueden salvar una sola alma. No estemos tranquilos hasta que por experiencia propia nos sean conocidas. La misericordia y la gracia las han  preparado. La misericordia y la gracia las concederán a todos los que las imploren en nombre de Cristo. No estemos tranquilos hasta que el Espíritu Santo  testifique a nuestro espíritu que nuestros pecados han sido perdonados--que hemos pasado de las tinieblas a la luz, y que actualmente caminamos en el  camino estrecho, en el camino de la paz.