jueves, 18 de agosto de 2022

LIBRO DEL ÉXODO (Introducción)

 

I. NOMBRE DEL LIBRO

 

A. En hebreo el nombre del libro es la primera frase: “Estas son las palabras (los nombres)”, lo cual conecta al libro de Éxodo con Génesis, donde aparecen las mismas palabras en Génesis 46:8 “Y estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob.”

B. En la traducción LXX es ek ‘odos, que significa ‘salida’ o ‘camino hacia afuera’.

C. En la Vulgata Latina de Jerónimo se convierte en el nombre “éxodo”.

II. CANONIZACIÓN

A. Es parte de la primera sección del canon hebreo llamada ‘La Torá’ o ‘enseñanzas’ o ‘La Ley’.

B. A esta sección se le conoce en la LXX como el Pentateuco (cinco libros).

C. A veces se le llama a toda la sección ‘Los cinco libros de Moisés’.

D. Incluye un relato histórico continuo de Moisés, desde la creación hasta toda la vida de Moisés, de Génesis a Deuteronomio.

III. GÉNERO – El libro de Éxodo incluye cuatro géneros literarios.

A. Narrativa histórica: Éxodo 1—19; 24; 32—34

B. Poesía: Éxodo 15

C. Ley: Éxodo 20—23

D. Especificaciones para el tabernáculo: Éxodo 25—31, y su construcción: Éxodo 35—40

IV. AUTORÍA

A. La Torá es un relato unificado. Éxodo comienza con la conjunción “y”.  

B. Hay varios lugares en Éxodo en los que dice que Moisés escribió:

 1. Éx 17:14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo

2. Éx 24:4, 12   4  Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel.

12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

3. Éx 34:27, 28   27  Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel.

28 Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

C. Josué 8:31 como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel,  como está escrito en el libro de la ley de Moisés,  un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro;  y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová,  y sacrificaron ofrendas de paz cita a Éxodo 20:25 y lo atribuye a Moisés. Jesús citó Éx 20:12, 17 y lo atribuyó a Moisés, en Marcos 7:10. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.

D. Me ha impresionado mucho un libro reciente que presenta la oralidad de la cultura ANE. Pienso que resolverá muchos de los asuntos relacionados con la autoría y las variantes textuales. Sus autores son John H. Walton y D. Brent Sandy: The Lost World of Scripture [El mundo perdido de la Escritura].

V. FECHA DEL ÉXODO

La fecha del éxodo está en duda:

A.    Existen dos opiniones de los eruditos sobre la fecha del éxodo:

1.      La primera es de 1 Reyes 6:1 donde dice: “en el año cuatrocientos ochenta años después que los hijos de Israel salieron de Egipto (o sea, el éxodo)…comenzó a edificar la casa de Jehová” (es decir, el Templo de Salomón).

a.       Salomón empezó a reinar en el 970 a.C. Esto se obtiene utilizando la batalla de Carcar (853 a.C.) como fecha de inicio.

b.      El Templo fue construido al cuarto año (965 a.C.) de su reinado, y el éxodo fue alrededor del 1445 a 1446 a.C.

2.      Esto determinaría que el éxodo sucedió durante la XVIII dinastía egipcia:

a.       El Faraón opresor sería Tutmosis III (1490-1436 a.C.)

b.      El Faraón del éxodo sería Amenofis (Amenotep) II (1436-1407 a.C.)

(1)   Algunos creen la evidencia de silencio de Jericó, basado en el hecho que no hubo trato diplomático entre Jericó y Egipto durante el reinado de Amenofis III (1413-1377 a.C.)

(2)   Los textos Amarna registran la correspondencia diplomática escrita en ostra sobre Habiru controlando la tierra de Canaán, bajo el reinado de Amenofis III.  Por lo tanto, el éxodo se produjo durante el reinado de Amenofis II.

(3)   El período de los Jueces no es lo suficientemente prolongado si el siglo XIII a.C. es considerada la fecha del éxodo.

3.      Los posibles problemas con estas fechas son:

a.       La Septuaginta (LXX) dice 440 años, no 480.

b.      Es probable que 480 años representen doce generaciones de cuarenta años cada una; por tanto, es un número simbólico.

c.       Hay doce generaciones de sacerdotes desde Aarón hasta Salomón (1 Cr. 6), y otras doce desde Salomón hasta el Segundo Templo. Los judíos, al igual que los griegos, consideraban que cuarenta años era una generación. Por tanto, hay aproximadamente 480 años hacia adelante y hacia atrás. (

4.      Hay otros tres textos que mencionan fechas:

a.       Génesis 15:13,16 (Hech. 7:6), 400 años de esclavitud

b.      Éxodo 12:40-41 (Gálatas 3:17)

(1)   El Texto Masorético (MT), 430 años de estancia en Egipto

(2)   La Septuaginta (LXX), 215 años de estancia en Egipto

c.       Jueces 11:26 - 300 años entre el día de Jefté y la conquista, (lo cual apoya la fecha de 1445 a.C.)

d.      Hechos 13:19, calcula entre el éxodo, el peregrinaje y la conquista, 450 años.

5.      El autor de Reyes usó referencias históricas específicas sin redondear los números  

 

B.     La evidencia tentativa de la arqueológica parece apuntar hacia una fecha entre 1290 a.C. o la XIX dinastía egipcia.

1.      José pudo haber visitado a su padre y al Faraón en el mismo día.  El primer Faraón egipcio que cambió la capital de Egipto de Tebes de regreso al Delta del Nilo a un lugar denominado Avaris/Zoan/Tanis, fue Seti I (1309-1290 a.C.), la cual era la antigua capital de los hicsos.  Él sería el Faraón de la opresión:

a.       Esto coincidiría con dos piezas de información sobre el reinado de los hicsos en Egipto.

(1)   Se encontró una estela (roca inscrita) de los tiempos de Ramsés II, donde se conmemora la fundación de Avaris por los hicsos, cuatrocientos años antes (1700 a.C.)

(2)   La profecía de Génesis 15:13 habla de cuatrocientos años de opresión.

b.      Esto implica que José estuvo en el poder durante el reinado de un Faraón hicso (semita).  La nueva dinastía egipcia a la que se refiere Éxodo 1:8.

2.      Los hicsos, palabra egipcia que significa “gobernantes de tierras extranjeras”, fue un grupo de gobernantes extranjeros semíticos no egipcios que controlaron Egipto durante la XV y XVI dinastía (1720-1570 a.C.) Algunos los quieren relacionar con la ascensión de José al poder. Si restamos los 430 años de Éxodo 12:40 a la fecha del 1720 a.C. obtendremos una fecha alrededor del 1290 a.C.

3.      El hijo de Seti I fue Ramsés II (1290-1224 a.C.). Este nombre se menciona como una de las ciudades-bodega construidas por los esclavos hebreos, (Éxodo 1:11). También este mismo distrito egipcio, cerca de Gosen, es denominado Ramsés, Génesis 47:11; Avaris/Zoan/Tanis era conocida como “casa de Ramsés”, entre el 1300-1100 a.C.

4.      Tutmosis III también fue conocido como un gran constructor, al igual que Ramsés II.

5.      Ramsés II tuvo cuarenta y siete hijas viviendo en palacios separados.

6.      La arqueología ha demostrado que la mayoría de las grandes ciudades amuralladas de Canaán (Hazor, Debir, Laquis) fueron destruidas y rápidamente reconstruidas alrededor del 1250 a.C. Al considerar treinta y ocho años de peregrinaje en el desierto, esto encaja una fecha del 1290 a.C.

7.      Los arqueólogos han encontrado una referencia de que los israelitas estuvieron al sur de Canaán en una estela conmemorativa del sucesor de Ramsés de nombre Merneptah (1224-1214 a.C. [ “La Estela de Merneptah”, fechada del año 1220 a.C.]).

8.      Edom y Moab parecen haber alcanzado su fuerte identidad nacional a fines del 1300 a.C. Estas naciones no fueron organizadas en el siglo XV a.C.

9.      El libro titulado Redating the Exodus and Conquest de John J. Bimson, publicado por la Universidad de Sheffield en 1978, alega en contra de todas las evidencias arqueológicas para fechas más tempranas.

 

C.     Hay una nueva fecha probable aún antes de 1445 a.C., ver el History Channel, “The Exodus Decoded”, donde se afirma la existencia de una ruta por el norte (o sea, “el camino de los palestinos”) en el periodo hicso (es decir, 1630-1523 a.C.).

 

VI.  LA RUTA DEL ÉXODO ESTÁ EN DUDA

A.    La localización de:

1.      Las ciudades egipcias

2.      Cuerpos de aguas

3.      Lugares de campamentos hebreos tempranos

Todos son inciertos.

B.     El término “Mar Rojo” es literalmente Yam Suph, el cual:

1.      Significa, “Mar de Plantas” o “Mar de Carrizos” Esto puede referirse al agua salada, 1 Re. 9:26 o agua fresca; Jn. 2:5; Éx. 2:3; Is. 19:26. La LXX primero lo tradujo como “Mar Rojo” seguido por la Vulgata y entonces por la King James Version.

2.      Se refería al “mar del sur” o “mar al final (de la tierra)”. Podría referirse al moderno Mar Rojo, al Océano Índico, o al Golfo Pérsico.

3.      Tenía varios usos en el A.T. (Nm. 33:8,10).

C.     Hay tres posibles rutas que involucran tres diferentes cuerpos de aguas:

1.      Una ruta norte – la cual corría a lo largo de la costa del Mediterráneo, siguiendo la autopista comercial conocida como “el camino de los Filisteos”. Esta hubiera sido la ruta más corta a la Tierra Prometida. El cuerpo de agua que ellos habrían encontrado hubiera sido uno de agua pantanosa y con poca agua llamado: Lago Sirbonis o Lago Menzalch. Sin embargo, uno debe tomar en cuenta que Éx. 13:17 parece negar esta posible opción. También la presencia de fortalezas egipcias a lo largo de esta ruta parece militar en contra de esta opción.

2.      Una ruta media – esto involucraría los lagos centrales, llamados:

a.       “Los Lagos Amargos”

b.      “Lago Balah”

c.       “Lago Timsah”

Esto habría sido siguiendo una ruta de caravanas a través del desierto de Shur.

3.      Una ruta sur – esta involucraría un cuerpo grande de agua salada que llamamos el Mar Rojo hoy día. Había también una ruta de caravana desde esta área que se unía con el “Camino del Rey”) el camino del Transjordan a Damasco) en Ezion-Geber.

a.       Militando en contra de esto es la ausencia de carrizos en el agua.

b.      Apuntando a favorecer esto es que 1 Re. 9:26 dice que Ezion-Geber está en el Yam-Suph. Esto sería el Golfo de Acaba o parte del Mar Rojo (ver Nm. 21:4; Dt. 27; Jue. 11:16; Jer. 49:12).

4.      Números 33 claramente muestra el problema. En Nm. 33:8a ellos “pasaron por en medio del mar”, entonces en el 33:10 “acamparon junto al Mar Rojo”, un cuerpo de agua diferente.

5.      Cualquiera que haya sido el cuerpo de agua que cruzaron, fue un milagro de Dios. A Israel le fue provisto armas de guerra de los soldados egipcios muertos que flotaron a la orilla del cuerpo de agua, otro milagro, Ex. 14:30; 15:4-5.

6.      Es posible, considerando otra literatura, que el “yom suph” fue un cuerpo de agua misterioso y desconocido al sur. En alguna literatura el Océano Índico o la Bahía de Bengala es llamada “yom suph”.

 

         La localización del Monte Sinaí está también en duda:

A.    Si Moisés estaba hablando literalmente y no figurativamente de los tres días de camino que él le pidió a faraón (Ex. 3:18; 5:3; 8:27), entonces, ese no era tiempo suficiente para llegar al sitio tradicional al sur de la península del Sinaí. Por ello, algunos eruditos colocan al monte cerca del oasis de Kades-Barnea.

B.     El sitio tradicional llamado “Jebel Musa”, en el desierto de Sin tiene varias cosas a su favor:

1.      Una larga planicie antes de las montañas.

2.      Dt. 1:2 dice que era un viaje de once días de camino del Mt. Sinaí a Kades-Barnea.

3.      El término “Sinaí” no es un término hebreo. Puede tener relación con el Desierto de Sin, lo cual se refiere a un pequeño arbusto del desierto. El término hebreo para el monte es Horeb (desierto).

4.      El monte Sinaí ha sido el sitio tradicional desde el siglo IV d.C. Está en la “tierra de Madian”, la cual incluiría un área grande de la península del Sinaí en Arabia. 

5.      Parece que la arqueología ha confirmado la localización de algunos de los sitios mencionados en la historia del éxodo (Elim Dophkah, Rephidim), ubicándolos al lado oeste de la Península del Sinaí.

C.     El sitio tradicional del Monte Sinaí no fue establecido sino hasta el Pilgrimage of Silvia, escrito alrededor del 385-8 d.C. (F. F. Bruce, Commentary on the Book of the Acts, pág. 151).

D.    El History Channel en, “Decoding the Exodus”, lo coloca en la ruta de la caravana noreste (es decir, la ruta más corta a la Tierra Prometida). Esta es una buena teoría basada en la arqueología. 

 

Lo que no está en duda es la realidad histórica del éxodo. Cumple la profecía de Gn. 15:12-21. Es el establecimiento de la nación de Israel.

 

VII. FUENTES QUE CORROBORAN LA UBICACIÓN TRADICIONAL:

A. En Egipto no hay absolutamente ninguna evidencia escrita sobre el éxodo. Esto no debe sorprendernos porque:

1. Yahvé derrotó totalmente a los dioses egipcios

2. La naturaleza literaria de los escritos egipcios (es decir, la propaganda real)

B. Existen algunos ejemplos culturales de leyes similares al decálogo:

1. Las Leyes de Lipit-Ishtar (Sumeria), del rey de Isin (1934-1924 a.C.)

2. Las Leyes de Ashnunna (Babilonia antigua), aproximadamente 1800 a.C. del reino de Dadusha, rey de Ashnunna

3. El código de Hammurabi (Babilonia antigua) del rey de Babilonia, Hammurabi(1728-1686 a.C.)

4. Los códigos de leyes de reyes hititas: Mupsilis I o Hattusilis I,aproximadamente 1650 a.C.

5. Los códigos legales mesopotámicos se concentran principalmente en leyes civiles, mientras que las leyes bíblicas se concentran principalmente en leyes religiosas/ceremoniales. “…podríamos sugerir un sesgo civil entoda la ley cuneiforme y uno ceremonial en la ley israelita…, en Mesopotamia, la ofensa se veía primordialmente en relación con la sociedad; mientras que en Israel, toda ofensa es en última instancia contra Dios”. (Walton, pág. 80).

6. Albrect Alt, en su libro de ensayos sobre la historia y la religión en el Antiguo Testamento (Oxford, 1966, pág. 81-132), ha identificado dos tipos de leyes:

a. Casuística, con cláusulas condicionales. Se caracteriza por la estructura

“si…entonces”. No apela a normas religiosas ni sociales, sino que declara prohibiciones y consecuencias.

b. Apodíctica, que no usa cláusulas condicionales.

(1) Éx 21 y Dt 27:15-26 usan la TERCERA PERSONA, en relación con casos individuales y específicos.

(2) Lv 18:7-17 y Éx 20/Dt 5 usa la SEGUNDA PERSONA, lo cual da la idea de un alcance más general.

c. La ley mesopotámica es principalmente casuística, mientras que la israelita es principalmente apodíctica.

C. En cuanto al viejo argumento liberal de que Moisés no sabía escribir, la arqueología ha confirmado la existencia de un alfabeto cananeo temprano que fue utilizado en Egipto en tiempos de Moisés.

1. Se ha encontrado correspondencia del año 1400 a.C. acerca de esclavos semitas en minas egipcias en el Sinaí (ver Albright, BASOR, #110[1948], pág. 12-13).

2. En Tebas se han hallado pedazos de cerámica que contienen mensajes escritos del valle de las Reinas (Albright, BASOR, #110 [1948], pág. 12).

 

VIII. UNIDADES LITERARIAS (CONTEXTO)

A. Bosquejo breve

1. Israel en Egipto (las diez plagas). Éxodo 1-11

2. Israel sale de Egipto (el Éxodo). Éxodo 12-18

3. Israel en el monte Sinaí. Éxodo 19-40

a. Leyes del pacto en el monte Sinaí. Éxodo 19-24

b. Leyes del culto en el monte Sinaí. Éxodo 25-40

(1) Diseño del tabernáculo. Éxodo 25-31

(2) Rebelión y renovación del pacto. Éxodo 32-34

(3) Tabernáculo construido. Éxodo 35-40

B. Las plagas

1. Muestran el juicio de Dios sobre los dioses de Egipto (así como Génesis 1 muestra desprecio hacia los dioses de Mesopotamia). Las plagas parecen haber ocurrido en un período de 18 meses. Involucran eventos naturales, pero con los siguientes elementos:

a. Sincronización supernatural

b. Intensidad supernatural

c. Ubicación supernatural


2. Bosquejo breve de las diez plagas:


a. El Nilo se convirtió en sangre. Éx 7:14-25

b. Ranas. Éx 8:1-15

c. Piojos, mosquitos. Éx 8:16-19

d. Moscas. Éx 8:20-32

e. Enfermedad del ganado. Éx 9:1-7

f. Llagas. Éx 9:8-12

g. Granizo. Éx 9:13-35

h. Langostas. Éx 10:1-20

i. Oscuridad. Éx 10:21-29

j. Ángel de la muerte. Muerte de los primogénitos. Éx 11:1-8

 

C. Lista de fiestas/días de celebración santa en Éxodo 23:

1. Sabbath semanal. Éx 23:3

2. Pascua (14 de nisán). Éx 23:5; Éx 12

3. Panes sin levadura (15-21de nisán). Éx 23:6-8; Dt 16:1-8

4. Primicias (22 de nisán). Éx 23:9-14

5. Pentecostés o Fiesta de las semanas (50 días después del 21 de nisán, 6 de siván). Éx 23:15-21; Dt 16:9-12

6. Fiesta de las trompetas (1º de tishrei). Éx 23:23-25; Nm 29:1-6

7. Día del perdón (10 de tishrei). Éx 23:26-32; Nm 29:7-11

8. Fiesta de los tabernáculos (15 de tishrei). Éx 23:33-44; Nm 29:12-40; Dt 16:13-17

 

IX. VERDADES PRINCIPALES

A. Continúa la historia comenzada en Génesis. Documenta el desarrollo de la familia elegida hasta convertirse en la nación elegida. Aunque están esclavizados en Egipto, ellos van a poseer la Tierra Prometida por decreto divino (Gn 12:1-3; 15:12- 21).

B. Registra las leyes del pacto dadas en el monte Sinaí(Horeb)

1. ¿Cómo debemos vivir? (El Decálogo y sus suplementos)

2. ¿Cómo debemos adorar? (Tabernáculo, sacerdotes, protocolos, tiempos, y rituales)

3. Es un manual de instrucciones sobre el Tabernáculo (Levítico)

C. Documenta los grandes actos del amor y la misericordia de Dios hacia Israel que fueron profetizados a Abraham. Gn 15:12-21

D. Los tratos de Dios con el faraón muestran el balance entre la soberanía de Dios y el libre albedrío humano:

1. Dios endureció el corazón del faraón a. Éx 7:3-13

b. Éx 9:12, 34-35

c. Éx 10:1, 20, 27

d. Éx 11:10

e. Éx 14:4, 8


2. El faraón endureció su propio corazón.

a. Éx 8:15, 32

b. Éx 9:34

LA LIBERTAD Y GRATUIDAD DEL EVANGELIO. (Final)

 

Apocalipsis 22; 17  Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente

 

¿Por qué debería aceptar la oferta de salvación en el evangelio? ¿De qué manera se presiona esta invitación a su atención? (continuación)

 

III. Me refiero, por lo tanto, en tercer lugar, a las invitaciones directas especiales en las Escrituras para abrazar el evangelio. Me detendré principalmente en aquellos a los que se hace referencia en el texto, pero también echaré un vistazo rápido a algunos otros.  

Veamos estimado lector:

Que Dios Padre los invita y presiona el evangelio a su atención. En esto no necesito insistir. Si alguno duda de que el Padre eterno invite a los hombres a venir a él, y quiere que el errante vuelva, medite en la parábola del hijo pródigo. En la más bella y conmovedora de todas las composiciones, cuán tierna y patéticamente se retratan los sentimientos de Dios en el gozo del anciano padre cuando ve a su hijo de lejos; cuando sale a su encuentro, y cuando saluda a ese hijo perdido hace mucho tiempo en un abrazo afectuoso. Con tanta alegría Dios Padre sale al encuentro del pecador que regresa; y con tales deseos ofrece el perdón al culpable, y un hogar al descarriado. Abran sus Biblias. ¿Hay alguien en la raza humana, por culpable y miserable que sea, a quién no extiende Dios el ofrecimiento de misericordia? ¿Hay alguien que se haya ido tan lejos que esté no invitado a volver? ¿Hay alguien que no sería bienvenido si volviera de nuevo a la casa y a los brazos de su Padre? 0h, no. no hay uno Dios, Padre eterno, a lo largo de vuestro camino ha alzado la voz de invitación y de súplica, y está diciendo en todas partes y todos los días al hombre: "Que se vuelva al Señor, y él tendrá de él misericordia". , Porque él será amplio en perdonar".

Mi estimado lector, a lo largo de tu camino, desde la cuna hasta la hora presente, Dios Padre ha pronunciado una sola voz, la voz de la misericordia; sólo ha expresado un deseo: es que te vuelvas a Él. El cielo os ha ofrecido con la plenitud de su gloria; y por todo lo que hay de paz, belleza y dicha; por todo lo que es valioso a su favor y atractivo en su propia casa, os habla y dice: "El que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente".

 

Así ha hablado el Hijo de Dios. ¿Necesito detenerme en esto? Para invitar a los pecadores a volver, salió del seno del Padre y habitó entre los hombres. No fue porque no fuera feliz que se convirtió en un exiliado de los cielos; no fue porque no usó una corona lo suficientemente brillante, o no balanceó un cetro sobre un imperio que no era lo suficientemente vasto; fue porque aquí había una raza de pecadores perdidos y arruinados que podrían ser restaurados; porque necesitaban tal interposición para salvarlos de la ruina eterna. Y vino y cuál fue su vida  cual fue su ministerio; ¿Qué fueron sus sufrimientos y fatigas, sino incansables invitaciones a los culpables y desdichados? "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo", dijo él, "si alguno abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo". " Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” “Todo el que pide recibe, y el que busca halla; y al que llama, se le abrirá”. ¿Pronunció alguna vez Cristo una palabra que expresara su falta de voluntad para que los más culpables y viles fueran salvos? en todas las regiones donde la luz cristiana ilumina la faz del mundo, ¿quién puede dudar por un momento que el Redentor desea su salvación, y lo invita a venir y tomar gratuitamente del agua de la vida?  No, pecador, incluso tú sabes que si acudes a él, "todo cubierto" como puedes estar con el crimen, él te dará la bienvenida y te dirá: 'Hijo, hija, ten buen ánimo, tus pecados te son perdonados'.

 

Así habla el Espíritu Santo. "El Espíritu dice, ven". Ese Espíritu sagrado, el Consolador, enviado por el Redentor ascendido para despertar, convencer y convertir el alma, dice "Venid", y así lo dice a todos. Viene a enseñar a los hombres su necesidad de un Salvador; para informarles de su culpa; para guiarlos a la cruz; y toda su obra en el alma consiste en grabar en el corazón esa breve palabra con toda la plenitud de su significado: " Ven".  

Imprime esa invitación, para llevar a los hombres a ver su valor y su poder, visita el corazón, y le muestra su culpa y sus corrupciones. Por eso, despierta la mente de los descuidados y seguros en sus pecados, los amantes de los placeres, los alegres, los mundanos, los ambiciosos, y les muestra la necesidad de una mejor porción que la que esta vida puede dar. Por eso, él, el Espíritu Santo, de una manera misteriosa, hace que tu mente se vuelva pensativa y triste cuando estás en las alegres escenas de la vida, y cuando las flores parecen esparcirse y la fragancia se respira a tu alrededor. Por eso produce el desasosiego de la mente cuando los placeres “emplacen los sentidos”, y cuando vuestro pecho es consciente de su necesidad de alegrías más elevadas que las que este mundo puede dar. Por eso, produce la sensación de tristeza cuando habéis vuelto de vuestros trabajos diarios cansados ​​de las preocupaciones y las desilusiones de la vida; cuando hayas buscado y obtenido los aplausos del mundo, y encuentres todo una burbuja vacía; cuando alguno se hubiere edificado casas, y plantado viñas, y hecho para sí jardines y huertas, y recogido plata y oro, tesoro propio de los reyes y de las provincias, y cuando se viere escrita en todo ello vanidad de vanidades.

Para presionar esa invitación a venir al agua de la vida, el Espíritu Santo despierta en el corazón el sentido del pecado, y os muestra la necesidad del perdón. Por eso, os convence de vuestra culpa pasada; recuerda a tu mente las lecciones de la infancia; pone la mente pensativa o triste cuando se piensa en la muerte, en Dios, en el juicio, en la eternidad.   Tanto en las tranquilas y suaves influencias de ese Espíritu sobre la mente, como en los terrores de ese momento cuando él abruma el alma con la profunda conciencia de la culpa, el objeto es grabar en el corazón la invitación "Ven". Dije: 'En las tranquilas y suaves influencias de ese Espíritu en la mente'. Tú has visto cómo el mimbre flexible se inclina ante el céfiro, y cómo el campo de cosecha ondea suavemente en la víspera de un verano. Tan suavemente, ya menudo en medio de tales escenas, el Espíritu de Dios inclina la mente a buscar cosas mejores que las que este mundo puede dar, en el cielo. Tan tranquilas, tan dulces, tan puras son esas influencias que inclinan la mente al pensamiento, a la oración, a Dios.

Dije: 'En los terrores de ese momento cuando él abruma el alma con la profunda conciencia de la culpa'. Has visto las nubes oscurecerse en el cielo occidental. Ruedan sobre sí mismas y arrojan sus amplias capas gaseosas sobre los cielos. Los relámpagos juegan, y los truenos ruedan, y la naturaleza está en conmoción, y el tornado barre la colina y el valle, y el roble se estrella contra la montaña. Así también, y en tales escenas, el pecador de corazón valiente tiembla bajo la influencia del Espíritu de Dios, y en anticipación del juicio futuro. Oye el trueno de la justicia a punto de condenarlo, y ve los relámpagos dispuestos a devorarlo. Pero es sin embargo, una escena de misericordia. No es para condenar, es para advertirlo. Es un amable mensajero enviado por Dios: el. Espíritu Santo, el Consolador, el que amonesta, ya sea en la quietud o en la tormenta, diciendo al pecador: "Ven, toma del agua de la vida gratuitamente".

 

Así que el "Espíritu" dice: "Ven". Pero ¿qué es esto?" Yo Juan", dijo el discípulo en Patmos, "vi la ciudad santa, la Nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, preparada como una novia por su marido". Apoc. 21. 2. Es la voz de la novia, "la esposa del Cordero"^-de la iglesia triunfante, la iglesia en el cielo, que te habla e invita a venir. No es simplemente que la iglesia, por su ministerio, sus ordenanzas y sus amigos; por sus súplicas y persuasiones en el santuario invita—aunque eso es cierto—es que la iglesia redimida; la iglesia en el cielo; la iglesia en vestiduras blancas delante del trono; la iglesia ahora ataviada en el cielo como una novia, os invita a venir. ¿Y cuál es esa iglesia que os invita así? ¿Qué reclama ella para vuestra atención? ¿Por qué debería oírse su voz? ¿Quiénes componen esa iglesia? La iglesia en el cielo es compuesta por aquellos que en la tierra probaron ambos la religión y el mundo; y que ahora puede hablar por profunda experiencia tanto de las pruebas como de las alegrías de la fe cristiana. Es una iglesia triunfante que ha estado expuesta a feroces persecuciones, y que las ha sobrevivido a todas. Una iglesia que ha sabido lo que es ser pobre y perseguido en la tierra, y lo que es ser bendecido en el cielo, y que como resultado de todo ahora los invita a venir y compartir sus triunfos y sus gozos comprados con sangre. ¿A quién ve el ojo de la fe en esa iglesia del cielo que os invita? Un padre puede estar allí; una madre; una hermana; un bebé encantador. Ese padre venerado, cuyo frío permanece  rociado con lágrimas, y sobre cuya tumba aún vas a llorar, está allí y dice: 'Ven, hijo mío, y toma el agua de la vida gratuitamente.' Aquella tierna madre, que tantas veces os habló en la niñez de Jesús y del cielo, todavía dice: 'Ven, hija mía, y toma del agua de la vida gratuitamente.' Esa hermana tan amada, ahora vestida de blanco y caminando junto al río de la salvación, todavía dice: 'Ven, hermano mío, y toma del agua de la vida gratuitamente'. Ese dulce niño sonriente extiende sus manos desde el mundo de la gloria, y habla y dice: 'Ven, padre, madre, ven y toma del agua de la vida gratuitamente.'

Toda esa iglesia redimida, esa iglesia compuesta de profetas, apóstoles, confesores, mártires; esa iglesia que ahora está en medio de las glorias del cielo, todavía dice:   Venid, todavía hay lugar. Las amplias mansiones del cielo proporcionarán otros lugares de descanso. Hay arpas sin cuerdas que tus manos pueden tocar. Hay fuentes eternas donde puedes beber. Allí hay espíritus benditos que saludarán tu llegada y se regocijarán en tu alegría.' Todo el cielo invita. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, el Dios viviente y bendito, dice: "Ven". Los ángeles, los espíritus de los hombres justos hechos perfectos, y todos tus parientes piadosos difuntos, todos se unen en la invitación y dicen: 'Ven, ven y toma el agua de la vida gratuitamente'.

 

¿Necesito decir que esta voz de invitación resuena en tus oídos desde este mundo? Así te habla un padre piadoso; una madre tierna; una hermana, una amiga. Así os habla el vivo, y así se dirige a vosotros la recordada voz de los muertos. Ve a caminar entre las tumbas. Debajo de tus pies, en los dulces y sagrados sueños de la muerte de un cristiano, yace una madre muy amada. ¡Qué quieto! Que adorable la tumba de una madre! Cómo se deleita el recuerdo al volver a la guardería; la chimenea; el lecho del enfermo; el cuidado ansioso de una madre! Cómo le gusta recordar la mirada tierna; el ojo del amor; el beso en la noche de una madre. Ella duerme ahora en la muerte, pero desde esa tumba parece que todavía escuchamos una voz, '¡Mi amado hijo! mi mucho amor, d hija! Ven, ven y toma del agua de la vida gratuitamente. No. De todos los muertos piadosos difuntos; de todo cristiano vivo; De todos los seres santos, no hay uno que no te invite a venir. No hay quien no se regocije al veros vestidos de blanco, y con las palmas de la victoria en vuestras manos en el cielo. Sí, en sus corazones y en sus moradas eternas todavía hay espacio, espacio, amplio espacio para todos los que vendrán.

 

Vea ahora lo que se alega. El Padre eterno; el Salvador moribundo; el Espíritu sagrado; todo el cielo; tierra; la tumba; conciencia; razón; todo el universo invita y suplica. ¿Y qué obstaculiza? Una palabra lo dirá todo. El miedo a la vergüenza. El amor a la alegría. Las fascinaciones de la diversión, todas temporales, insatisfactorias, agonizantes. Un esquema de ambición; un plan de ganancia; un arreglo para el placer, todo sin valor en comparación con el cielo. Por tales cosas se aparta el oído, y se hace caso omiso de la voz que invita al cielo. 0h, que ilusionado! ¡Navegar por los grandes intereses de la eternidad para ser descuidados, y el bienestar inmortal del alma para ser arriesgado por insignificantes bagatelas! De la locura de este curso podría decir mucho. Pero, ¿por qué debería decir algo? ¿Quién no lo ve? Haré, por lo tanto, sólo otra observación, y luego terminaré.  El río de la vida seguirá rodando para siempre. Sus aguas puras, claras como el cristal, alegrarán y refrescarán para siempre a los habitantes del cielo. Pero en las orillas de ese río nunca podrás recostarte. Lejos de esa corriente pura, lejos de toda la bienaventuranza del cielo, lejos de la multitud feliz y redimida allí reunida, estará vuestra morada eterna, y nunca más oiréis la invitación: "Quien quiera, que venga". y tomad del agua de la vida gratuitamente". Hoy todo el universo te invita. El Padre, el Hijo y el Espíritu dicen: "Ven". La iglesia en la tierra y la iglesia redimida dicen: "Ven". El amigo que ha ido a los cielos, y el amigo en la tierra, dice: "Ven". El tierno padre; la madre cariñosa; el pastor; el hermano; la hermana, todos dicen: "Ven". Tu propia naturaleza; vuestra convicción de la verdad; tu sentido del pecado; tu miedo a la muerte; tu deseo inextinguible de inmortalidad; tu convicción de que "este mundo nunca podrá darte la dicha por la que suspiras", todas estas emociones y sentimientos dicen: "Ven". Todo el universo se une a la invitación, y voces de mundos distantes se mezclan hoy en este santuario, diciéndote ahora; "Ven, toma del agua de la vida gratuitamente".

Mañana, ¡oh, cuán cambiada puede ser la escena! Los fríos dedos de la muerte pueden haber palpado las cuerdas de la vida y haberlas enfriado, y tu alma puede estar más allá de la esperanza y el cielo. Ni una voz de todo el universo podrá invitaros a salir de las tenebrosas moradas donde moran los impíos, y tomar las aguas de la vida. ¡Salvación ! ¡Cuánto daríais por oírla llevada por la brisa en el mundo de la desesperación! Pero será muy tarde. "Sellados serán los labios del Padre eterno; silenciada la voz del Redentor; desaparecidas las influencias del Espíritu Santo. La novia, la iglesia, habrá dejado de invitar; y ni el padre / ni la madre, ni el hermano, ni la hermana, ni pastor, ni amigo, jamás os dirá otra vez: "Venid, tomad del agua de la vida gratuitamente".

 

martes, 16 de agosto de 2022

LA LIBERTAD Y GRATUIDAD DEL EVANGELIO.(Tercera parte)

 

 Apocalipsis 22; 17  Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente

 

 ¿Por qué debería aceptar la oferta de salvación en el evangelio? ¿De qué manera se presiona esta invitación a su atención? (continuación)

 

(2.) De nuevo. “La religión cristiana” te atrae no sólo por su verdad admitida, sino por tu propia razón. Esto es lo que quiero decir. Tu razón está siempre del lado de Dios y de sus pretensiones. Siempre aprueba el servicio de Dios, no importa cuán pronto se comience ese servicio, y no importa con qué abnegación y fidelidad se realice. Siempre condena lo contrario, no importa cuán plausiblemente se pueda instar al descuido de Dios, y no importa cuál sea el placer aparente y temporal que se encuentra en los caminos del pecado. La razón nunca presta su voz a favor del ateísmo, del escepticismo, del abandono de la religión, de la sensualidad o del crimen. Es demasiado fiel al Dios que ha formado el entendimiento humano, y que lo ha hecho capaz de pronunciarse sobre la verdad y el deber. No hay uno solo de los sujetos que investiga la razón que no pronuncie una voz alta y clara a favor de la virtud, de la religión y de Dios. No hay una estrella, por tenue u oscura que sea; ni un cometa, por muy lejos que viaje; ni un pétalo de flor ni el ala de un insecto; ni una fibra de un músculo o de un nervio, que no reprenda todos los sentimientos del ateo y del escarnecedor. No hay un rayo de luz ni una gota de rocío; no es un ser vivo o un grano de arena que pueda ser tributario del argumento del ateo. Y no hay una sola consideración que la razón pueda sugerir que justifique el descuido de Dios y las preocupaciones del alma por un solo momento. Estoy seguro de que, cualesquiera que sean los sentimientos de mis lectores, siempre tengo su comprensión conmigo cuando les exhorto a las demandas de Dios. Nunca escribo a los hombres en nombre de mi Maestro sin la máxima seguridad de que su razón aprueba todo lo que exhorto de la Biblia, y que sería aprueben su curso si todos y cada uno de ellos se convierten en cristianos decididos. Si dudas de esto, muéstrame a un hombre que en sus sobrias reflexiones alguna vez lamentó haberse convertido al cristianismo. Señaladme a uno, incluso en las llamas del martirio, o en un lecho de muerte, o en una carrera de prosperidad, que lamentó haberse entregado tan pronto o tan completamente al servicio de Dios. Háblame de uno cuya razón, cuando se acercó el sobrio momento de la muerte, lo condenó por haber buscado vivir para el honor de Dios; o háblame de uno, sí, incluso uno, que haya dejado los círculos más alegres y espléndidos de la vida; que ha pasado de las escenas de placer brillante pero hueco a la cruz; que ha entregado el mundo por los deberes cristianos y las abnegaciones, por arduas que sean, que nunca se arrepintió. No, queda aún por encontrar aquel cristiano que ha dejado un mundo alegre y perverso, y ha elegido el servicio de Dios, que por un momento se ha arrepentido de la elección, y cuya alma entera no ha aprobado el servicio más abnegado en el causa del Redentor. Y estoy seguro, mis lectores, que ahora tengo vuestra razón a favor del llamamiento que os hago para que vengáis y toméis del agua de la vida. Estoy seguro, al igual que usted, de que si todos y cada uno de ustedes leen esta apelación, no puede haber período en todo su ser futuro en el que su razón no apruebe el acto.   No, venga el honor o el deshonor; buen informe o mal informe; pobreza o riqueza; enfermedad o salud; tormentas y tempestades, o calmas y sol; venga la vida o la muerte; venga la calamidad cuando y donde sea, bendecirás a Dios por haber decidido beber del agua del río de la vida.

 

(3.) Igualmente claro es que la conciencia está del lado de la “religión cristiana” y de las pretensiones de Dios. Siempre estoy seguro de que está a mi favor cuando insto la ley y las pretensiones de mi Hacedor. Estoy seguro de que nunca está en paz hasta que se encuentra la paz en el evangelio. El cristiano tiene siempre una conciencia tranquila y aprobatoria en vista del hecho de que se ha hecho cristiano. No tiene recelos. En ningún momento tiene la sensación de haber hecho mal al hacerlo. Él no puede tener; él nunca tendrá. Pero el pecador nunca tiene una conciencia aprobatoria en vista del hecho de que vive en el abandono de la religión. Puede que sea insensible e insensible, pero eso no es tener una conciencia que lo apruebe. Su conciencia nunca aprobará el descuido de la religión, ni le dará paz por haberse negado a venir y beber del agua de vida ofrecida.

 

He aquí, pues, la primera razón por la que insto, o el primer fundamento de mi escrito.  Es un llamamiento extraído de su admisión de la verdad del cristianismo; de vuestro entendimiento, y de los pensamientos de vuestra propia conciencia. Por estos, el cristianismo te insta a volver a Dios. Por estos, presiona sus reclamos sobre su atención. No es extraño el que aboga, ningún extranjero, ninguna religión de naturaleza dudosa o pretensiones dudosas. Admites su verdad; admites sus pretensiones; vuestra conciencia responde a sus demandas. Cediendo, seguirías los dictados de tu propio entendimiento; abrazándolo, harías lo que sabes que tu propia conciencia aprobaría para siempre.


II. En segundo lugar, sus deseos y necesidades exigen su atención y aceptación. Necesitas una religión así. Está adaptado a la mente inmortal sedienta de felicidad, y estáis conscientes de que sólo un sistema como el del evangelio puede satisfacer esos deseos inmortales. Mi posición es que tales son las necesidades obvias de los hombres que están conscientes de que necesitan alguna salvación como la que el evangelio les proporciona y les ofrece.

 

(1.) Quiero decir que cuando un hombre mira honestamente su propio corazón y vida, es consciente de la depravación, y siente su necesidad de la misericordia perdonadora de Dios, y que este sentido de la necesidad del perdón lo lleve a abrazar este proyecto que propone el perdón. 

Que el corazón es depravado y contaminado es, presumo, en algún período de la vida, la convicción de todo hombre. Nunca insto a una doctrina de la Biblia de la que estoy más seguro que se recomienda a cada uno de mis lectores que cuando escribo sobre la doctrina de la depravación, y cuando apelo a ellos mismos por la conciencia de su verdad. Hay momentos en que los más endurecidos, alegres e irreflexivos tienen algunos recelos de que no todo está bien, y que sus vidas son tales que los exponen al desagrado de Dios. Hay momentos en que hay melancolía, tristeza; cuando de alguna manera el recuerdo de la culpa turba el alma; cuando los pecados olvidados hace mucho tiempo parecen venir en grupos y racimos como conjurados por una varita mágica; cuando todo el cielo parece encapotado por una tempestad que se avecina; y cuando hay una aprensión temerosa de que todo lo que la Biblia ha dicho sobre el pecado, la aflicción y el juicio venidero es verdad. En un momento puede ser una convicción momentánea que viene sobre las complacencias del corazón y las escenas gozosas de la vida, como una nube oscura que vuela repentinamente sobre el disco del sol, y que pronto pasa. En otro, es como las sombras suaves y tranquilas de una tarde que se posan en la mente, en la que el sol no sale durante semanas y meses, dejando el alma en una tristeza larga y angustiosa. En otro es como una tempestad que rueda, relampaguea y truena a lo largo del cielo. En otro es como una noche densa y oscura, una noche sin luna ni estrellas,

 

Ahora bien, el Evangelio de Jesús apela a los hombres por esta necesidad consciente de perdón. El hombre quiere paz. Él quiere luz. Él quiere perdón. Y el evangelio viene y profesa su prontitud para extender el perdón y brindar alivio a una mente así oscurecida y triste. El hombre es consciente de que es un pecador; y cuando él siente eso, no pido otra prueba de que el evangelio es un esquema adecuado para él que se me permita ir a él en ese estado, y decirle que a través de ese plan, esos pecados, aunque como la grana, pueden ser blancos como nieve; aunque rojos como el carmesí, para que sean como la lana. El evangelio entonces se encuentra con el hombre como corrientes de agua y fuentes que brotan en el desierto, hacen la caravana; y es tan apropiado para esa alma oscura y entenebrecida como esas fuentes lo son para el viajero que se desmaya allí.

 

(2.) Quiero decir, además, que cuando los hombres miran las pruebas de la vida, sienten la necesidad de algún sistema como el del evangelio que será adecuado para dar consuelo. 

Es en vano que los hombres intenten evitar el juicio. No hay fuerza por grande que sea; ningún plan por sabio que sea; ningún talento por brillante que sea; ninguna riqueza por ilimitada que sea; ningún esquema de placer o diversión, por muy hábilmente planeado que esté, alejará la desilusión, el cuidado, la enfermedad y el dolor de nuestro mundo. Después de todo, la vida es una peregrinación fatigosa y está cargada de muchos males. El corazón del hombre está lleno de ansiedad, y sus pasos están cansados ​​mientras camina hacia la tumba. Ahora quiero decir que el hombre siente la necesidad de algún bálsamo de vida; algún alivio de las preocupaciones; algo que desempeñe el amistoso oficio de dividirlos afanes de este mundo, y eso pondrá una mano firme debajo de nuestra naturaleza sufriente y agotada. Los hombres buscan universalmente algún consuelo y alivio de la preocupación y el dolor, y si no lo encuentran, la vida es un viaje fatigoso y miserable. Uno se retira a la arboleda académica y busca consuelo en la filosofía, en la contemplación serena, lejos del bullicio y tumulto de la vida.    Otro vuela al templo de Mamón y lo busca en la búsqueda y posesión del oro. Otro pretende encontrarlo en el brillante y fascinante mundo del canto y la danza; otro en las actividades de la vida profesional; otra en las orgías del dios del vino, y la copa que, se supone, ahoga toda preocupación. En todos estos hay un sentido de la necesidad de algo que dará consuelo; algo que enjugará las lágrimas que caen; algo que vendará lo roto y derramará consuelo en los corazones apesadumbrados. En medio de estas cosas que brindan consuelo, también viene el evangelio y ofrece a los cansados, a los cargados y a los tristes, sus consuelos. Eso también ofrece apoyo; propone un plan para secarse las lágrimas; de consolar los corazones de los tristes, y señala al que sufre hacia el río de la vida, y le pide que venga y tome libremente, gratuitamente, y nunca falla.

 

(3.) Quiero decir, además, que cuando los hombres miran la brevedad de la vida y la certeza de la muerte, hay una conciencia de que se necesita algún sistema como el del evangelio, y que por medio de esta profunda conciencia el evangelio apela a los hombres

"Todos nos marchitamos como una hoja", y no podemos dejar de ser conscientes de que, por florecientes y vigorosos que seamos ahora, no está lejano el tiempo en que seremos cortados como la flor y marchitos como la hierba verde. Nuestro día, incluso en su más alto esplendor meridiano, se apresura, hacia su ocaso; y a pesar de toda la ayuda de la filosofía y de todas las diversiones de la vida, los hombres se sentirán tristes ante la perspectiva de la muerte. Un lecho de muerte es un lugar melancólico. La despedida de los amigos para siempre es una escena triste y lúgubre. El cierre de todos los planes de vida y el inicio de un viaje a un mundo oscuro y desconocido del que "ningún viajero regresa", es un evento importante y profundamente conmovedor. El frío moribundo; el sudor pegajoso; el ojo que se desvanece; la mente delirante debilitada, son todas cosas tristes y sombrías. El ataúd es una morada sombría; y la tumba, para el que ha descansado en un lecho de plumas, es un lugar de descanso frío y triste. La idea de corrupción y decadencia hasta que el marco, una vez tan hermoso y activo, haya vuelto a su polvo original, es un pensamiento sombrío y uno que debería causar una profunda impresión en la mente humana.

 

Ahora los hombres pueden mitigar la fuerza de estos pensamientos tanto como puedan. Pueden volar de ellos a los negocios; a sus profesiones; a la diversión; pecar, pero no todo servirá. La naturaleza será fiel a sí misma y fiel a los designios de Dios, y no puede ser sino que cuando un hombre piensa en la tumba, debe haber un "deseo afectuoso", un "anhelo de inmortalidad". El hombre no moriría para siempre. Volvería a vivir. Se recuperaría de ese sueño horrible y helado, de esa tumba fría, de esa quietud y oscuridad repulsivas. Hay un deseo inextinguible de volver a vivir; un sentimiento del que nunca podremos deshacernos, que Dios no formó maravillosos poderes de la mente para los placeres transitorios de esta breve vida. El hombre siente su necesidad de la esperanza del cielo; y cuando el evangelio llega a él y lo invita a beber del río de la vida, ya vivir para siempre, no puede sino alimentar que es un sistema adaptado a toda su naturaleza, y es tal sistema como lo exigen sus circunstancias. La invitación del evangelio es aquella que satisface todas las aspiraciones profundas de su alma, y ​​se ajusta justamente a su condición. Es tal como un ser moribundo y sin embargo inmortal debería desear; está preparado para hacer frente a las aflicciones y dolores de un mundo desdichado. Y todo lo grande que hay en el hombre, todo su deseo de consolación y de felicidad inmortal, lo impulsa a venir y tomar el agua de la vida; y el evangelio se propone mantener la verdad de la culpa y el dolor del mundo ante la mente,

 

Hasta ahora no me he referido a las invitaciones directas del evangelio. He hablado más bien del carácter y las circunstancias del hombre. Paso ahora a otro tema, y ​​con eso cerraré. Será en la cuarta parte.

lunes, 15 de agosto de 2022

LA LIBERTAD Y GRATUIDAD DEL EVANGELIO. (Segunda parte)

 

Apocalipsis 22; 17  Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente

 

             Jesús, que es el Espíritu de profecía, ha dado a sus iglesias la luz matutina de la profecía para asegurarles la luz del perfecto día que se aproxima. Todo está confirmado por una invitación general directa a la humanidad a ir y participar libremente de las promesas y de los privilegios del evangelio. El Espíritu, por la palabra sagrada, y por las convicciones e influencias en la conciencia del pecador, dice: Ven a Cristo para salvación; y la novia, o toda la Iglesia, en la tierra y el cielo, dice: Ven y comparte nuestra dicha. Para que ninguno dude, se agrega: El que quiera o esté deseoso, venga y tome del agua de la vida gratuitamente. Que cada uno que oiga o lea estas palabras, desee de inmediato aceptar la invitación de gracia.

Entonces, ¿por qué debería aceptar la oferta de salvación en el evangelio? ¿De qué manera se presiona esta invitación a su atención?

 Respondo:

I. En primer lugar, por vuestra propia convicción de la verdad y de las obligaciones de la “religión cristiana”. Quiero decir que las convicciones del entendimiento están del lado de la religión, y que el cristianismo hace sus apelaciones con la presunción de que sus pretensiones se ven y se sabe que son correctas. Venimos a ti lector, cuando predicamos el evangelio, con la seguridad de que llevamos con nosotros las decisiones del entendimiento, aunque fracasemos en dominar la voluntad o ganar el corazón. Venimos a vosotros como a aquellos que no tienen disposición a poner objeciones al argumento de la verdad del evangelio; que estén dispuestos a ser contados entre los que apoyan y defienden el evangelio; y que están acariciando el propósito formado más o menos claramente, en algún momento de ser cristianos.

Me refiero a hechos como los siguientes: Usted cree que el cristianismo es verdadero. Admite, en su fuero interno, esto como una verdad que no estás dispuesto a controvertir, y que está  dispuesto a que sus hijos y amigos entiendan que es una de las verdades establecidas sobre las que su mente no tiene dudas. No estaríais dispuestos a que una esposa, una hermana, un hijo o un padre pensaran de vosotros de otra manera que esta es la convicción deliberada de vuestras mentes, una convicción en la que os proponéis vivir y morir. Desea que se entienda que no simpatiza con un ateo, un incrédulo, un burlador. Con ellos no has sido clasificado; con ellos te propones no ser hallado. Cuando digo esto, quiero decir que es la convicción de la mayoría de aquellos a quienes se les predica el evangelio. Esta convicción puede ser el resultado de la educación; o puede haber surgido del hábito de una larga y paciente reflexión; o puede haberse formado a partir de la observación de los efectos de la religión en la mente y la vida de los demás; o bien, puede ser posiblemente una convicción cuyo origen no se puede definir bien; o puede haber sido el resultado de un extenso y paciente examen de las evidencias de la “religión cristiana”. No es importante para mi argumento ahora, cuál es su origen, o por qué argumentos estarías dispuesto a mantenerlo;  el hecho es todo lo que tiene importancia ahora; y ese hecho es que el origen divino del cristianismo es una de esas verdades que no os atrevéis a cuestionar, y que no queréis que se entienda que dudáis. Sientes que una parte de tu reputación está involucrada en mantener la opinión de que el cristianismo es verdadero.

 

Supongo, por lo tanto, que aquellos a quienes me dirijo en este momento están dispuestos a admitir que el cristianismo es verdadero y que tiene un derecho en sus corazones y vidas. No debe presumirse de ningún hombre, sin pruebas, que es ateo o incrédulo, como tampoco lo es que es mentiroso o asesino. No es cierto que la masa de hombres en cualquier comunidad sean infieles o ateos; ni debe presumirse de nadie que es incrédulo a menos que nos dé prueba de ello que sea irrefutable en su profesión o en su vida, prueba que satisfaría a un tribunal y jurado sobre el punto. Hay algo sobre el cristianismo que lo recomienda dondequiera que venga, y dondequiera que se vean sus efectos, como verdadero, puro, bueno y adaptado a la condición de la humanidad; y dondequiera que se proclame por mucho tiempo, asegura la voz popular en su favor, y obliga al intelecto, si no al corazón del hombre, a inclinarse ante él. De hecho, la infidelidad suele ser obra del tiempo y del pecado. Los hombres que han sido entrenados bajo la influencia de la “religión cristiana”, no desechan especulativamente la autoridad de Dios hasta que hayan formado un propósito de vivir de una manera que él prohíbe. La juventud generalmente se adhiere a su creencia en la verdad de la religión hasta que es seducida por el amor al pecado o por las artes seductoras de la infidelidad de la vejez. Los jóvenes están llenos de sinceridad, apertura y confianza, y admiten las pretensiones de los principios de la virtud y la religión. Por lo tanto, debemos buscar a los infieles y ateos, no entre los jóvenes e ingeniosos, sino entre los libertinos, los abandonados, los profanos y los sensuales. Todos estos son infieles como una cuestión de rutina. La creencia especulativa del cristianismo y el santuario fueron abandonadas juntas, y la infidelidad y el vicio se convirtieron al mismo tiempo en compañeros íntimos.

 

Ahora bien, es a esta creencia de la verdad del cristianismo a la que apelo. El evangelio se dirige a ti como si supieras y admitieras que es verdad, y te pide que "vengas". No es el reclamo de una religión nueva y desconocida. No es la voz de un extraño que te invita. Es aquello en lo que has sido entrenado; una religión cuyos efectos habéis presenciado desde la infancia; que tiene la sanción de un padre y de una madre, y de los mejores amigos que ahora tenéis, o habéis tenido en la tierra. Es aquello cuyos efectos ves en la comunidad que te rodea; cuyos consuelos y poder sustentador puede que hayas presenciado a menudo en las pruebas; no, cuyas esperanzas y alegrías puedes haber visto ejemplificadas en el lecho de muerte de tu amigo más querido. Simplemente te pide, en un mundo estéril, que abraces el consuelo que sabes que tiene existencia; tomar las aguas de vida que crees que fluyen libremente para todos; para venir a un Salvador que usted cree derramó su preciosa sangre para que viviera  para siempre.

 

Sé que se puede decir que esta es la obra de la educación, y que estoy apelando a un mero prejuicio. Pero respondo que no es un mero prejuicio, ni el argumento que insto excluye la suposición del examen más detenido y paciente. Argumento a partir de la verdad admitida del cristianismo sobre cualquier base que pueda concederse. Pero supongamos que es el resultado de la educación, observaría que hay opiniones y principios inculcados por la educación que constituyen un justo motivo de apelación. En la mayoría de los casos, ¿a qué atribuirás la obligación sentida y concedida de la verdad, de la castidad, de la honestidad, del patriotismo, de la modestia, sino a las influencias de la educación? ¿Son sin valor porque han sido inculcados con el cuidado de los padres desde la cuna? ¿Serán rechazados y despreciados porque así dependen de lecciones que han sido inculcadas con ansiosa solicitud desde la más tierna infancia? ¿O es, y no debe ser prueba presuntiva de su valor, que son las lecciones que ha enseñado un padre venerado; que son los sentimientos de una madre muy querida; que son virtudes que dan ornato y gracia a una hermana, y que cuentan con el asentimiento de la comunidad en general? Anda con seguridad quien anda por los caminos de la virtud; no puede errar mucho quien desea agradar a su Hacedor y vivir para el cielo. (Continuará)

domingo, 14 de agosto de 2022

LA LIBERTAD Y GRATUIDAD DEL EVANGELIO.


Apocalipsis 22; 17  Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente

       El propósito de todo este versículo es, evidentemente, mostrar la gratuidad de las ofertas del evangelio; condensar de manera resumida todas las invitaciones de misericordia a la humanidad; y dejar en la mente al final del libro una profunda impresión de la amplia provisión que se ha hecho para la salvación de una raza caída. Está claro que nada podría ser más apropiado al final de este libro, y al final de todo el volumen de la verdad revelada, que anunciar, en la forma más clara y atractiva, que la salvación es gratuita para todos, y que el que quiera se salve.

Ven, es decir, ven al Salvador; ven y participa de las bendiciones del evangelio; ven y sé salvo.

El Espíritu - El Espíritu Santo. Él ruega a todos que vengan. Esto lo hace:

(a) En todas las invitaciones registradas en la Biblia, porque es por la inspiración de ese Espíritu que estas invitaciones están registradas;

(b) Por todas sus influencias sobre los entendimientos, las conciencias y los corazones de las personas;

(c) Por todas las proclamaciones de misericordia hechas por la predicación del evangelio, y por el llamamiento que el amigo hace al amigo, y del vecino al vecino, y del extraño al extraño, porque todos estos son métodos en los que el Espíritu invita a la gente a venir. al Salvador.

La Esposa. Es decir, la iglesia invita a todos a venir y ser salvos. Esto lo hace:

(a) Por sus ministros, cuya tarea principal es extender esta invitación a la humanidad;

(b) Por sus ordenanzas - proclamando constantemente la gratuidad del evangelio;

(c) Por las vidas de sus miembros consistentes, mostrando la excelencia y el atractivo de la “religión” verdadera;

(d) Por todos sus esfuerzos para hacer el bien en el mundo;

(e) Por el ejemplo de aquellos que son traídos a la iglesia - mostrando que todos, cualquiera que haya sido su carácter anterior, pueden ser salvos; y,

(f) Por las apelaciones directas de sus miembros individuales.

Así invita un padre cristiano a sus hijos; un hermano invita a una hermana y una hermana invita a un hermano; un vecino invita a su vecino, y un extraño a un extraño; el amo invita a su siervo, y el siervo a su amo. La iglesia en la tierra y la iglesia en el cielo se unen en la invitación, diciendo: Ven. El padre vivo, pastor, amigo, invita - y la voz del difunto padre, pastor, amigo, ahora en el cielo, se escucha repitiendo la invitación. La madre una vez amada que se ha ido a los cielos todavía invita a sus hijos a venir; y el niño de dulce sonrisa que ha sido llevado al Salvador extiende sus brazos desde el cielo y dice a su madre: "Ven".

Di, Ven - Es decir, ven al Salvador; entra en la iglesia; ven al cielo

  El que oye el evangelio, que vaya e invite a otros a venir. Nada podría exponer de manera más sorprendente la libertad de la invitación del evangelio que esto. La autoridad para hacer la invitación no se limita a los ministros de religión; ni siquiera se limita a aquellos que lo aceptan ellos mismos. Todas las personas, aunque no lo acepten, están autorizadas a decir a los demás que pueden salvarse. Un pecador impenitente puede ir y decirle a otro pecador impenitente que si quiere puede encontrar misericordia y entrar al cielo. ¿Cómo podría hacerse más libremente a la humanidad la oferta de salvación?

  Cualquiera que desee la salvación, como el peregrino cansado desea una fuente refrescante para calmar su sed, que venga tan libremente al evangelio como el sediento se inclinaría hacia la fuente y bebería.  

Y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente - Apocalipsis_21:6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. Todo aquel que esté dispuesto a venir, que tenga algún deseo sincero de salvarse, tiene la seguridad de que vivirá. No importa cuán indigno sea; no importa cuál haya sido su vida pasada; no importa cuán viejo o cuán joven, cuán rico o cuán pobre; no importa si está enfermo o sano, un hombre libre o un esclavo; no importa si es educado o ignorante; no importa si está vestido de púrpura o de harapos, cabalgando o acostado en la puerta de un hombre rico lleno de llagas, la invitación se hace libremente a todos para que vengan y se salven. ¿Con qué verdad más apropiada podría cerrarse una revelación del cielo?

Debe recordarnos la gran invitación de Dios: "¡Venid, todos los sedientos, venid a las aguas! Aunque no tengáis dinero, ¡venid, comprad y comed! ¡Venid, comprad sin dinero y sin pagar, vino y leche!» Isaías_55:1). Y también de la gran proclamación del mismo Jesús: "El que a Mí viene, nunca tendrá hambre; el que en Mí cree, no tendrá sed jamás» Juan_6:35 ). Solamente en Cristo puede el alma anhelante encontrar plena satisfacción.

 

El sentimiento obvio de este hermoso pasaje de las Escrituras es que las ofertas de salvación se hacen libremente a todos los hombres, gratuitamente y que la invitación debe llamarse la atención por todos los medios que puedan emplearse. A este sentimiento, propongo en este momento llamar su atención.  

 

La figura del "agua de la vida" que emplea Juan en el texto, aparece a menudo en las Escrituras para representar la misericordia de Dios hacia la humanidad. Así, Isaías  35; 6 al hablar de los tiempos del Mesías dice: "Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad” Y de nuevo (Isaías 41;18 ), "En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. ". Y otra vez ( Isaías 55;1), "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.".

 El corazón del viajero desmayado, corrientes de las que cada caravana que llega podría participar sin dinero y sin cargo. En un mundo que, en lo que respecta a sus verdaderas comodidades, se compara con un desierto de arenas sin senderos, las bendiciones del Evangelio brotarían como fuentes refrescantes y perennes; y el hombre, como un peregrino cansado y sediento, podría participar y ser feliz, como el viajero que se sienta junto a tal fuente y saciar su sed en el desierto.

 

En el texto, sin embargo, la idea particular es que los hombres son invitados libre y gratuitamente a participar de las bendiciones de la salvación. Son invitados por el Espíritu Santo y por la novia, la iglesia, a venir. Tan libre es la salvación que incluso el que oye hablar de ella puede ir y decirle a su pariente y amigo, 'ven'. Los que tienen sed pueden venir: aquellos que están oprimidos por la conciencia de la falta de algo como esto para hacerlos felices, que están satisfechos de que la felicidad no se puede encontrar en ningún otro lugar, que tienen sed de salvación bajo la conciencia del pecado, y   sintiendo que "el mundo nunca podrá dar la dicha por la que suspiran", son invitados a venir; y todos los que quieran pueden venir y participar libremente, gratuitamente de las aguas de vida.—Juan vio en visión (Apocalipsis 22:1) "Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero..

 

No es mi propósito —aunque mi texto parezca invitarlo—insistir en el hecho de que el evangelio se ofrece a todos los hombres gratuitamente; que el Redentor murió por todos; que el Padre Eterno está dispuesto a salvar a todos; o que se haga amplia provisión para todos los que vendrán. Sobre estos puntos, es suficiente para mi presente propósito decir que mi texto declara que "el que quiera puede tomar del agua de la vida gratuitamente"; que Dios ha dicho en otra parte: "Eh, todo el que tenga sed, venid a las aguas"; que el Redentor ha dicho: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar". Basta que Dios haya jurado solemnemente, "vivo yo, que no tengo placer en la muerte del impío, y que el Padre de las misericordias espera para salvar a los hombres. No pido otra garantía para hacer la oferta de salvación a tantos de los hijos perdidos de los hombres como pueda hacerlo alguna vez, o para dar la seguridad al hombre, dondequiera que me encuentre con él, de que Dios está dispuesto a salvarlo de la muerte eterna.

 

Tomando nuestra alta posición, por lo tanto, en estas posiciones incontrovertibles, y con estas ofertas plenas y gratuitas de vida claramente a la vista, mi deseo es presionar la invitación en el texto a su atención. Deseo exponer algunos de los llamados que el evangelio les hace a ustedes como individuos. Deseo ir a ti y razonar contigo, y mostrarte por qué debes aceptarlo; y estaré satisfecho si puedo variar la forma de la invitación de modo que este hermoso texto pueda encontrar su camino, como debe permitírselo, al corazón.

Esto lo haré en varios capítulos para no cansar los ojos con un texto muy extenso. Te invito a ser paciente. Dios te bendiga (Continuará)