martes, 7 de noviembre de 2023

¿EN QUÉ CLASE VIAJA USTED? (Séptima parte)

 

   En la última publicación de este blog había explicado qué: “El Gozo de la Salvación estará en proporción de mi conducta espiritual que observe después de mi nuevo nacimiento”.

En los Hechos de los Apóstoles está escrito sobre los primeros cristianos: Hechos 9:31 Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.

Fortalecidos por el Espíritu Santo el cual les comunicó derramando el amor de Dios en ellos, tomando las cosas de Cristo y mostrándoselas, aplicando las bendiciones del pacto y las promesas del Evangelio a sus almas, siendo dueños de la palabra y las ordenanzas, y hacerlos útiles para ellos, llevándolos así a la comunión con el Padre y con el Hijo. En todo lo cual actúa como Consolador y responde al carácter que tiene y al oficio que desempeña: el amor de Dios, que dirige y derrama en el corazón, refresca y reaviva el Espíritu de Dios, produce  abundancia de paz, gozo y consuelo: Él abre y aplica las promesas del pacto y del Evangelio.

Hechos 13; 52 Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

 

Mi estimado lector del blog ¿Ves ahora, en qué consiste tu equivocación? Cofundes el Gozo de la Salvación con la Certeza de la misma, que son dos cosas totalmente diferentes. Cuando, por seguir la voluntad de tu naturaleza carnal o por espíritu mundano, o por dejarte llevar por la ira, has entristecido al ESPIRITU SANTO, y por consiguiente has perdido el gozo , entonces creíste haber perdido también tu Salvación. Pero no es así. Una vez más repito:

Tu Salvación depende de la obra que Cristo hizo PARA TÍ.

La certeza que puedes tener de Tu Salvación depende de la Palabra de Dios dicha A TÍ.

El gozo de la Salvación depende de no entristecer al ESPÍRITU SANTO que habita EN TÍ.

Si tú, eres hijo de Dios y entristeces al ESPÍRITU SANTO, tu comunión con el PADRE y el HIJO quedará de hecho interrumpida, a lo menos por algún tiempo, y hasta que no reconozcas, te arrepientas y confiese tu pecado, aquella comunión y el gozo de que va seguida, no te serán devueltos.

Te voy a poner un ejemplo: “ Tu hijo ha cometido un acto de desobediencia. Su semblante manifiesta ya que ha hecho algo que no debía. Media hora antes disfrutaba paseando contigo por el jardín, admirando lo que tu admirabas, alegrándose con lo que te alegraba, En otras palabras: estaba en comunión contigo; sus sentimientos y gustos eran comunes con los tuyos. Mas un acto de desobediencia lo ha cambiado todo, y el niño desobediente ha tenido que sufrir su castigo, y en su semblante hay la manifestación de la tristeza de su corazón.

Tú le has asegurado que le perdonarías al momento de confesar su falta; pero su orgullo y terquedad no le permiten hacerlo.

¿Qué ha hecho de la alegría que gozaba media hora antes? Ha desaparecido por complete. ¿Y por qué causa? Porque la comunión que existía entre tú y tu hijo se ha interrumpido.

¿Qué ha pasado con el parentesco que existía media hora antes entre tú y tu hijo? ¿Ha desaparecido también? ¿Se ha roto o se ha interrumpido? Te aseguro que no.

Su parentesco contigo depende de su nacimiento.

Su comunión contigo depende de su conducta.

El desenlace de esta escena lo prueba. El niñó, con rendido corazón, te confiesa su culpa sin dejar nada por decir de tal modo que comprendes que él aborrece la desobediencia y su culpa, como tú mismo, y en vista de ello lo tomas en brazos y lo cubres de besos.

¡Mira que cambio se ha visto en el rostro del niño! Ha recobrado el gozo porque ha recobrado la comunión con su padre.

Cuando David pecó tan gravemente en el caso de la mujer de Urías, no dijo:” Vuélveme tu Salvación”, sino: "Vuélveme el GOZO de tu Salvación”.(Salmo 51;12)

Mi querido lector, puedes entender ahora con meridiana claridad que cuando el creyente cae en el pecado, la comunión con el PADRE está temporalmente interrumpida, y falta el gozo hasta que con corazón contrito se vuelve al PADRE y le confiesa sus pecados.

Entonces, fiándose en la Palabra de Dios, sabe que es perdonado de nuevo; porque su Palabra declara terminantemente que: "Si confesamos nuestros pecados ÉL ES FIEL Y JUSTO para que nos perdone nuestros pecados y nos limpie de toda maldad” (1ª Juan 1; 9)

La confesión tiene el propósito de librarnos para que disfrutemos de la comunión con Cristo. Un hombre que verdaderamente confiesa su pecado es aquel a quien el Espíritu de Dios ha convencido de ello y le ha mostrado su extrema pecaminosidad. Esto debiera darnos tranquilidad de conciencia y calmar nuestras inquietudes. Pero muchos cristianos no entienden cómo funciona eso. Se sienten tan culpables que confiesan los mismos pecados una y otra vez, y luego se preguntan si habrían olvidado algo. Otros cristianos creen que Dios perdona cuando uno confiesa sus pecados, pero si mueren con pecados no perdonados podrían estar perdido para siempre. Estos cristianos no entienden que Dios quiere perdonarnos. Permitió que su Hijo amado muriera a fin de ofrecernos su perdón. Cuando acudimos a Cristo, El nos perdona todos los pecados cometidos o que alguna vez cometeremos. No necesitamos confesar los pecados del pasado otra vez y no necesitamos temer que nos echará fuera si nuestra vida no está perfectamente limpia. Desde luego que deseamos confesar nuestros pecados en forma continua, pero no porque pensemos que las faltas que cometemos nos harán perder nuestra salvación. Nuestra relación con Cristo es segura. Sin embargo, debemos confesar nuestros pecados para que podamos disfrutar al máximo de nuestra comunión y gozo con El.

La verdadera confesión también implica la decisión de no seguir pecando. No confesamos genuinamente nuestros pecados delante de Dios si planeamos cometer el pecado otra vez y buscamos un perdón temporal. Debemos orar pidiendo fortaleza para derrotar la tentación la próxima vez que aparezca.

Nadie puede acercarse a Dios sin encontrarlo dispuesto a hacer todo lo que es apropiado para un Dios al perdonar a los transgresores; nadie que, de hecho, no reciba el perdón si se arrepiente, cree y confiesa; nadie que no encuentre que Dios es justo con su Hijo en la alianza de la redención, al perdonar y salvar a todos los que ponen su confianza en los méritos de su sacrificio.

Y para limpiarnos de toda injusticia: perdonando todo lo pasado, tratándonos como si fuéramos justos y, en última instancia, eliminando todas las manchas de culpa del alma.

Proverbios 28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.  

Es propio de la naturaleza humana esconder el pecado o pasarlo por alto y calificarlo como errores. Sin embargo, es difícil aprender de un error que no se reconoce. ¿Y qué hay de bueno en un error si no nos enseña algo? Para aprender de un error necesitamos admitirlo, confesarlo, analizarlo y llevar a cabo los ajustes necesarios para que no vuelva a suceder otra vez. Todos cometemos errores, pero solo los tontos los repiten. Hay algo en nosotros que se niega fuertemente a admitir que estamos equivocados. De ahí que admiremos a quienes con franqueza y sencillez admiten sus errores y pecados. Estas personas tienen una autoestima muy sólida. No siempre tienen que tener la razón para sentirse bien con ellas mismas. Esté dispuesto a reconsiderar, a admitir que está equivocado y a cambiar sus planes cuando sea necesario. Y recuerde, el primer paso hacia el perdón es la confesión.

Pues bien, lector de este blog, si has nacido de nuevo ten siempre presente estas dos cosas: Que no hay ningún lazo más fuerte que el del parentesco; y que no hay nada tan delicado como el lazo de la comunión.

lunes, 6 de noviembre de 2023

¿EN QUÉ CLASE VIAJA USTED? (Sexta parte)


Hace aproximadamente un mes me comunicaron el fallecimiento de Paz, convertida, por la gracia de Dios, en una creyente en la obra de Jesucristo para Salvación de su alma. Unas semanas antes de esa noticia, era una defensora a ultranza de la salvación por fe en Jesucristo más las obras de cada uno. Sin las cuales ella creía que no había salvación posible. Después de estar varias semanas mostrándola que a través de la Biblia solo existe una fe salvífica, y es por gracia de Dios: Romanos 11:6  Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. Y en Efesios 2; 8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9  no por obras, para que nadie se gloríe. Como insistía en su tozudez, creí necesario visitarlas, a ella Paz, y a los padres de Alejandra, junto con Mari Paz. Desde aquí hay dos horas de trayecto por las montañas, hasta llegar a las tierras de Lemos. Pudimos conocernos personalmente, y sobremanera me llamó la atención Paz, la recién llegada al grupo hacía pocas semanas. Sobre todo destacaba por su insistencia en las obras de fe.

El Señor me llevó al Evangelio de Lucas capítulo 23, y destaco los versículos:

Lucas 23:40  Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?

 41  Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.

 42  Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.

 43  Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso

En la Misericordia de Dios, estos versículos fueron suficientes para vencer la resistencia de la testarudez de su mente y corazón. Paz, imagínate clavada de pies y manos en la cruz y ponte en el lugar del ladrón arrepentido. Dime ¿Acaso podrías bajarte de esa cruz para dar limosna, peregrinar, bautizarte o unirte a una denominación como demostración de Buena obra para ser aceptada por Dios? ¿Hiciste algo para merecer la respuesta de Jesús? Mira: Seguro que este ladrón habría escuchado hablar sobre Jesús, aunque solo fuera en el trayecto hasta el Gólgota; se habría dado cuenta de toda la actitud de Jesús, dócil y mudo; este ladrón en su interior recibió el toque del Espíritu Santo por la misericordia de Dios, y confesó con su boca que recibía el justo pago de sus pecados, y aprovechó la ultima oportunidad que tenía antes de morir, para reconocer que Jesús resucitaría, El Señor de la Vida no podía morir, y él humildemente lo confesaba cuando le decía a Jesús que se acordara de él cuando volviera en su Reino. ¿Paz te das cuenta, que ni tú, ni yo, ni nadie de los presentes podemos hacer nada para salvarnos? Su semblante, sus ojos parecían haber tomado un brillo especial. ¡Es cierto; Vivía en el error!. Es solo por la fe en la Obra de Jesucristo, - confesó Paz. Y aquella mujer de 65 años, recién jubilada recibió el “toque “del Espíritu Santo y creyó.

La fe en Cristo Jesús es fruto de la gracia electiva, y bendición del pacto de gracia; es el don gratuito de Dios y la operación de su Espíritu, y es peculiar de los elegidos de Dios y ovejas de Cristo; y por tanto no puede pertenecer a la ley de obras

Paz, cuatro días más tarde pasaba a la presencia del Señor.

Alejandra, sus padres y MariPaz, no supieron encajar el fallecimiento de su amiga; no lo entendían y les surgieron un montón de dudas. Recibí algún reproche velado, por no haber asistido a su funeral. Que si Paz había recibido sepultura, sin un pastor, como manda la costumbre de la zona. Ante sus mensajes tuve que preguntarles ¿Acaso ese rito de funeral, afectó a su salvación? ¿El hecho de no estar un pastor en ese acto, afectó a su salvación? Paz recibió el bautismo del Espíritu Santo como Sello o garante de estar apartada para Dios, y ningún ángel, demonio, potestad ni principado, ni cura romanista pueden romper esa UNIÓN con Dios, por medio de la Sangre de Su Hijo Jesucristo.

 

Quizá algunos lectores de este blog diga: “Si estoy salvado, ¿Cómo es que experimento tantas fluctuaciones de ánimo; que tan a menudo pierdo la alegría, y me siento tan abatido como antes de mi conversión?”

Esta pregunta nos lleva a tratar el tercer punto que es:

El Gozo de la Salvación

Al corazón humano no se puede evitar que le surjan dudas. Cualquier persona con una mente y un corazón sensibles a veces se pregunta si es realmente cristiana. Sabemos por la Palabra de Dios en la Biblia que, si bien somos salvos por la Obra de Cristo y de ello adquirimos la CERTEZA por esa Palabra, hemos de mantenernos en el Gozo y satisfacción espirituales por el ESPIRITU SANTO que habita en el cuerpo de cada creyente después del nuevo nacimiento.

Sabemos también que toda persona nacida de nuevo tiene aún en sí “la carne”, esto es, la naturaleza pecaminosa en que ha venido al mundo, y que empezó a manifestarse con el primer llanto y perdurará hasta el ultimo aliento en este mundo. El Espíritu Santo en el nacido de Nuevo resiste “esa naturaleza carnal”, y se ve entristecido por cualquiera manifestación suya, ya sea de pensamiento, de palabra o de obra.

Cuando el creyente camina conforme a la voluntad de Dios, el Espíritu Santo produce en el alma su fruto que es:” Gálatas 5:22-23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”

Si el creyente anda en camino mundano o carnal, el Espíritu se entristece, y en nuestra alma faltan esos frutos en mayor o menor medida. Podemos decir qué: La Obra de Cristo y mi salvación son PARA SIEMPRE; mientras que mi GOZO DE LA SALVACIÓN subsiste o se apaga según mi caminar en obediencia a la voluntad de Dios.

La Obra de Cristo es INMUTABLE, PERPETUA, ETERNA

La salvación del creyente es ETERNA, la realizó Cristo.

El Gozo de la salvación depende de mi caminar en esta vida. Cuando incurro en algún pecado sea de pensamiento, palabra o de obra, la Tercera Persona de la Trinidad vuelve su rostro, y Su ayuda deja de ser tan evidente, porque mi pecado estorba esa relación con Ella; no percibo su influencia en mi vida, flaquean mis fuerzas y mi conciencia me acusa del “delito”; aún mis huesos se debilitan. Esa situación empeora cuando en nuestro orgullo restamos importancia a esa “mentirijilla” o “desliz”, llámese adulterio.

Veamos un caso real en la Biblia  en 2 Samuel capítulo 1; 1 al 27:

A la vuelta de un año, al tiempo de salir a campaña los reyes, mandó salir David a Yoab con sus servidores y con todo Israel. Devastaron el país de los ammonitas y pusieron cerco a Rabbá; pero David se quedó en Jerusalén. Una tarde David se levantó de su lecho y se puso a pasear por la terraza del palacio real; y vio desde la terraza a una mujer que se estaba bañando, la cual era por cierto muy hermosa. Mandó averiguar quién era aquella mujer, y le dijeron: Es Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías, el hittita. David mandó emisarios para que la trajeran; y ella se presentó ante David quien durmió con ella, la cual acababa de purificarse de su inmundicia. Luego ella se volvió a su casa. La mujer quedó encinta y se lo hizo saber a David, avisándole: Estoy encinta. Entonces David mandó este mensaje a Yoab: Envíame a Urías el hittita. Y Yoab envió Urías a David. Cuando Urías llegó ante él, David le preguntó por el estado de Yoab y el del pueblo, y por la marcha de la guerra. Después díjole David a Urías: Baja a tu casa y lávate los pies. Salió Urías del palacio real, y tras él salió también un obsequio de la mesa del rey. Pero Urías se acostó a la entrada del palacio real con todos los servidores de su señor y no bajó a su casa. Avisáronle a David: Urías no ha bajado a su casa. Y David preguntó a Urías: ¿No acabas de llegar de un viaje? ¿Por qué no has bajado a tu casa? Respondióle Urías: El arca, Israel y Judá habitan en tiendas; y mi señor Yoab y los servidores de mi señor acampan al raso. ¿Cómo voy a entrar yo en mi casa para comer y beber y dormir con mi mujer? ¡Por tu vida, por tu propia vida, no haré yo semejante cosa! David replicó a Urías: Quédate aquí todavía hoy, y mañana te despediré. Urías se quedó en Jerusalén aquel día, y al día siguiente David lo invitó a comer con él, y le hizo beber hasta embriagarse. Al atardecer, Urías salió para acostarse en su lecho junto a los servidores de su señor, pero no bajó a su casa. A la mañana siguiente David escribió a Yoab una carta que le remitió por mano de Urías. En ella había escrito: Colocad a Urías en vanguardia, donde sea más dura la lucha, y retiraos de él, para que sea herido y muera. Así pues, Yoab, que sitiaba la ciudad, puso a Urías en el lugar en que sabía que estaban los guerreros más valientes. Los de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Yoab. Y cayeron no pocos del pueblo, de los servidores de David, y entre ellos murió también Urías el hittita. Yoab mandó en seguida quien comunicara a David todos los detalles del combate, y le dio esta orden al mensajero: Cuando hayas terminado de contar al rey todos los detalles del combate, si estalla la cólera del rey y te dice: ¿Por qué os habéis acercado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais que tirarían desde lo alto de la muralla? ¿Quién hirió a Abimélek, hijo de Yerubbaal, sino una mujer que arrojó sobre él desde lo alto de la muralla una rueda de molino y por ello murió él en Tebés? ¿Por qué os habéis acercado a la muralla? Pero tú le dirás: Tu siervo Urías, el hittita, murió también. Partió el mensajero, y en llegando ante David, le comunicó todo lo que le había mandado Yoab. Y dijo el mensajero a David: Cuando aquellos hombres llevaban las de vencer sobre nosotros, hicieron una salida contra nosotros al descampado, pero los rechazamos hasta la entrada de la puerta; mas los arqueros tiraban contra tus servidores desde lo alto de la muralla, y murieron algunos de los servidores del rey, entre ellos tu vasallo Urías, el hittita. Entonces dijo David al mensajero: Esto has de decir a Yoab: No te aflijas por este incidente, pues la espada devora unas veces a unos y otras veces a otros. Refuerza tu ataque contra la ciudad y arrásala. Y tú, dale ánimo. Cuando la mujer de Urías se enteró de que había muerto su marido, hizo duelo por su señor. Pasado el luto, mandó David traerla a su casa y la tomó por esposa. Ella le dio a luz un hijo. Pero la acción de David resultó desagradable a los ojos de Yahvéh.

 

El invierno es una estación de lluvia en Israel, la época cuando se plantan los cultivos. La primavera era un momento adecuado para ir a la guerra debido a que los caminos estaban secos, haciendo más fáciles el traslado de las tropas, los carros de abastecimientos y las carrozas. En Israel, muchas cosechas estaban listas para ser levantadas en la primavera. Estas cosechas eran una fuente importante de alimento para los ejércitos en tránsito.

En el episodio con Betsabé, David se permitió caer hondo y más profundamente en el pecado:

 (1) David abandonó su propósito al estar en casa para la batalla.

(2) Centró sus pensamientos en sus propios deseos.

 (3) Cuando la tentación llegó, la examinó en vez de alejarse de ella.

(4) Pecó deliberadamente.

(5) Trató de cubrir su pecado traicionando a otros.

(6) Cometió asesinato para continuar cubriendo su pecado. Finalmente su pecado fue expuesto, y fue castigado.

(7) Las consecuencias de su pecado afectaron a muchos otros.

David pudo haber decidido detenerse, y volverse del mal en cualquier etapa de su camino. Pero una vez que se inicia la progresión de pecados es difícil detenerse (Santiago1:14-15 Cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que lo atrae y lo seduce. Luego la concupiscencia, después de concebir, pare el pecado, y el pecado, una vez consumado, pare la muerte.). Mientras más grande es el desastre menos admitimos que nosotros lo causamos. Es mucho más fácil dejar de deslizarse por una colina cuando se está cerca de la cima que a mitad del camino. La mejor solución es detener el pecado antes de que comience.

Cuando David miró desde la terraza del palacio, vio a una bella mujer que se estaba bañando, y la lujuria llenó su corazón. Debió haber dejado la terraza y huido de la tentación. En vez de eso, abrigó la tentación al investigar acerca de Betsabé. El resultado fue devastador.

Para huir de la tentación: (1) Ruegue a Dios en oración que lo ayude a alejarse de la gente, lugares y situaciones que representen una tentación. (2) Memorice y medite en porciones de las Escrituras que combatan esas debilidades específicas. En la raíz de la mayoría de las tentaciones se encuentra una necesidad o deseo real que Dios puede llenar. (3) Busque a otro creyente con quien pueda abrirse y contar sobre sus luchas, y pedir ayuda a esta persona cuando la tentación llegue.

David puso tanto a Betsabé como a Joab en una situación difícil. Betsabé sabía que era pecado cometer adulterio, pero el rehusarse a la petición del rey podría significar un castigo o la muerte. Joab no sabía por qué Urías tenía que morir, pero era obvio que el rey lo quería muerto. En ocasiones nos enfrentamos a situaciones que nos presentan sólo dos alternativas aparentes, y las dos parecen estar mal. Cuando esto suceda, no debemos perder la visión de lo que Dios quiere. La respuesta sería buscar más alternativas. Al hacer esto, tendremos la posibilidad de buscar una que honre a Dios.

La respuesta de David ante la muerte de Urías parece petulante e insensible. Mientras que se lamentó profundamente por Saúl y Abner, sus rivales no mostró ninguna aflicción por Urías, un buen hombre con un carácter espiritualmente firme. ¿Por qué? David se había hecho insensible a su propio pecado. La única manera en la que pudo cubrir su primer pecado (adulterio) fue pecando otra vez, y muy pronto no sintió más culpabilidad por lo que había hecho. El pecado deliberado y repetido nubló su sensibilidad a las leyes de Dios, y a los derechos de los demás. Mientras más tratemos de cubrir un pecado, más insensible nos haremos a él. No nos endurezcamos  ante el pecado como hizo David. Confesemos de inmediato nuestras malas acciones a Dios, y a quien corresponda, antes de que olvidemos que son pecados.

El adulterio suele ocasionar homicidio al tratar de ocultar una maldad con otra. Hay que temer el comienzo del pecado, porque, ¿Quién sabe dónde terminará? ¿Puede un creyente verdadero andar por esta senda? ¿Puede tal persona ser un verdadero hijo de Dios? Aunque la gracia no se pierde en un caso tan espantoso, la SEGURIDAD y el GOZO  DE LA SALVACIÓN se apagan. Podemos tener la plena seguridad de que se apagaron de la vida de David toda la espiritualidad y el GOZO. Ningún hombre, en tal caso, puede tener evidencia que le satisfaga de que es creyente. Mientras mayor sea la confianza de un hombre que se ha hundido en la maldad, más grandes son su presunción e hipocresía. Nadie que se parezca en nada a David, sino en sus transgresiones, debe estimular su confianza con este ejemplo. Que siga a David en su humillación, arrepentimiento y sus otras gracias eminentes; es preferible que piense de sí como un descarriado, y no sea un hipócrita.

Durante el incidente David escribió el Salmo 51, dándole un discernimiento valioso en su carácter, y ofreciéndonos una esperanza para nosotros también. No importa cuán miserable la culpabilidad lo haga sentirse o cuán terrible sea el pecado que ha cometido, usted puede volcar su corazón en Dios, y buscar su perdón como lo hizo David. Hay perdón para nosotros cuando pecamos

Salmo 51:12: Vuélveme el Gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.

“Devuélveme el gozo de tu salvación”. La salvación la había conocido, y la había conocido como propia del Señor; también había sentido el gozo que surge de ser salvo en el Señor, pero lo había perdido por un tiempo y, por lo tanto, anhelaba su restauración. 'Nadie excepto Dios puede devolver esta alegría, este GOZO; Él puede hacerlo; podemos preguntarlo; lo hará para su propia gloria y nuestro beneficio. Esta alegría no es lo primero, sino que sigue al perdón y a la pureza: en tal orden es seguridad, en cualquier otro es vana presunción o delirio idiota. Consciente de su debilidad, consciente de haber caído tan recientemente, busca ser mantenido en pie por un poder superior al suyo. Ese Espíritu real, cuya santidad es verdadera dignidad, es capaz de hacernos caminar como reyes y sacerdotes, en toda la rectitud de la santidad; y lo hará si buscamos su amable apoyo. Tales influencias no nos esclavizarán sino que nos emanciparán; porque la santidad es libertad, y el Espíritu Santo es Espíritu libre. En las formas más duras y traicioneras estamos a salvo con un guardián así; En los mejores caminos tropezamos si se nos deja solos. La oración de gozo y el apoyo van bien juntos; todo se acaba con la alegría si no se guarda el pie; y, por otra parte, el gozo es algo muy sustentador y ayuda mucho a la santidad; mientras tanto, el Espíritu Santo, noble y leal está en el fondo de ambos.

 

Que nadie que se oponga a la verdad diga: ¡Este es el fruto de la fe! No; son los efectos de la naturaleza corrupta. Vigilemos los comienzos de la autocomplacencia y mantengámonos a la mayor distancia de todo mal. Pero en el Señor hay misericordia y abundante redención. Él no echará fuera a ningún creyente arrepentido y humilde; tampoco soportará que Satanás arrebate sus ovejas de su mano. No obstante, el Señor hará que su pueblo se recupere del daño en forma tal que marcará el aborrecimiento de sus crímenes, para impedir que los que tienen consideración por su Palabra, abusen de las doctrinas de la gracia.

sábado, 4 de noviembre de 2023

¿EN QUÉ CLASE VIAJA USTED? (Quinta parte)

 

 

 

 Mi estimado lector de este blog, en el Evangelio Dios coloca sencillamente ante tí al Señor Jesucristo, y te dice: Mateo  3:17  Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

¡¡Bendito, mil veces bendito Señor Jesús!! ¿Quién no confiará en Tí, y ensalzará Tu Nombre?

Creo en Él, me decía hace tiempo una amiga de Paz, la creyente fallecida, mencionada en estas publicaciones. Su amiga me comentaba, con cierta tristeza: “no me atrevo a decir que soy salvada, por temor de mentir”. No me pilló de sorpresa, pese a su interés, su comportamiento y actitud hacia los estudios bíblicos. Podemos creer intelectualmente, y no tener convicción en lo que creemos. Eso es ser religioso nada más.

Mi querido lector, ¿Te das cuenta, como las palabras de esa amiga de Paz, hacía a Cristo mentiroso cuando me decía:” Yo creo en el Hijo de Dios, y, sin embargo, no me atrevo a decir que estoy salvada, por si acaso dijese una mentira”?

Recuerdo que también decía recientemente ¿Cómo puedo estar segura de que creo de veras? “Me he esforzado muchas veces por estar convencida, y me he sondeado en mi interior para ver si tengo fe; pero cuanto más la busco menos la hallo en mi”. Una y otra vez le respondía: “que la manera en que miras estas cosas no puede darte otro resultado, y el decir que te esfuerzas en creer, demuestra claramente que estás equivocada.

Voy a ponerte un ejemplo, para explicarte mejor esta cuestión vital.

Estando en casa de tus padres, llama a la puerta una persona diciéndote que le han dicho que el tren ha atropellado a un compañero del ayuntamiento donde trabajas. Pero esta persona tiene una mala reputación entre el vecindario por ser la más embustera. ¿Darías crédito a las palabras de esta persona?

-Claro que no, me contesta´

-Y ¿Por qué no?

-Porque conozco demasiado bien la reputación de esta persona, como para creer sus palabras, me contesta.

-Pero, dime: ¿Cómo sabes que no le crees? ¿Miras acaso a tu interior o a tus sentimientos de quien te trae la noticia?

-No, Alberto, solo tengo en cuenta el carácter de esa persona para saberlo, contesta.

Prosigo y le digo: Te llama a la puerta el vecino de la casa de enfrente a la vuestra, diciéndote que fulano, tu compañero de trabajo, fue atropellado por el tren y ha fallecido.

Le contestaría: “sí, ya me lo dijo tal persona, pero no la creí por la fama de mentirosa que tiene, no quise creerla; pero diciéndomelo tú, si lo creo.

-Te pregunto de nuevo: ¿Cómo sabes que crees a tu vecino? ¿Miras tu interior o tus sentimientos hacia él?

-Responde: “Es porque él nunca me ha mentido y no le creo capaz de engañarme jamás”.

Pues bien, mi querida amiga Alejandra, de igual manera debes creer el Evangelio, por ser el Autor quien nos da las noticias INMUTABLE en dos cosas: Su Palabra y Sus promesas.

En 1ª de Juan capítulo 5 en los versos del 9 al 12 leemos:

9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. 10  El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. 11  Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.12  El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida

Creo que yo no puedo creer así,- me decía otra amiga llamada Mari Paz, y respondiéndole le dije:” ¿De veras? ¿Y a quien es que no puedes creer? Estas sencillas preguntas hicieron mella en ella, y durante un buen rato se mantuvo pensativa. El padre de Alejandra, contestó:  yo no creo de esa forma; pesa mucho más todo lo inculcado por la tradición eclesiástica. Usted mismo lo ha leído en la Biblia,- le dije, ¿Llama a Dios mentiroso? Esta pregunta hizo abrir sus ojos como platos. Mirad,- les dije, habéis pensado que la fe salvífica es una cosa misteriosa que debéis sentir dentro de vosotras, y que si no la notáis no podéis tener la seguridad de la salvación. Pero nada más lejos de la realidad, la fe salvífica del creyente pone su mirada, no en si misma, sino en JESUCRISTO y en su Obra acabada, aceptando confiadamente el testimonio que un Dios FIEL da de Cristo y de su obra.

Es por mirar al Salvador que esta fuera de nosotros, que tenemos la paz del alma; o sea, la paz dentro de nosotros. Cuando una persona vuelve su rostro hacia el sol no puede ver la sombra de su propio cuerpo. De igual modo puede tampoco el hombre mirarse a si mismo y mirar a la vez a Cristo en su Gloria.

Se hizo el silencio. Habían dirigido su mirada hacia la alfombra del salón. Vi la hora en el reloj de pared, y les dije que se había echo tarde, y debía emprender mi viaje de regreso por la carretera sinuosa de la montaña. Un trayecto de dos horas, durante la noche. Corzos, jabalíes y mucha fauna silvestre que provocan muchos percances.

Al abandonar la silla les recordé: “ Hemos visto cómo el Bendito Hijo de Dios gana nuestra confianza. Su Obra ACABADA nos asegura la salvación por toda la eternidad. Y la PALABRA que DIOS EN LA BIBLIA nos ha dado tocante a los que creen en ÉL, nos da la certeza inalterable de tal seguridad. Encontramos en Cristo y Su Obra el Camino de la Salvación; y en la Palabra de Dios el conocimiento de esa Salvación.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

ESTUDIO DEL LIBRO DE JOB Capítulo 7; 18-21


Job 7:18 Y lo visites todas las mañanas,

 Y todos los momentos lo pruebes?


Es decir, "diariamente", continuamente, como lo interpreta Aben Ezra; ya sea en forma de amor, gracia y misericordia; así Dios ha visitado a los hombres, al levantar y enviar a su Hijo para ser Redentor de ellos; el Hijo de Dios los ha visitado, como la aurora de lo alto, por su encarnación y aparición en este mundo; Lucas 1:68 Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo; y el Señor los visita, llamándolos por su gracia, Hechos 15:14 Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre; comunicándose y conversando con ellos de manera libre y amistosa; ayudándolos desde temprano, y renovándoles cada mañana sus misericordias, todo lo cual es motivo de admiración: o bien la palabra puede tomarse en un sentido diferente, como a veces lo es, ya sea para castigar al hombre por el pecado, Éxodo 20: 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen; o para castigar al pueblo del Señor, que es visitarlos, aunque de manera paternal y con amor, y que se hace frecuente, incluso todas las mañanas, Salmo 89:32 Entonces castigaré con vara su rebelión, Y con azotes sus iniquidades; y así el sentido concuerda con el primero, aunque algunos lo dan con esta diferencia así: "¿Qué es el hombre para que lo engrandezcas?" o hacerlo grande tanto en las cosas temporales como en las espirituales, como había hecho a Job en el momento de su prosperidad, a lo que puede tener respeto; habiendo sido el hombre más grande de todo Oriente, con respecto a ambos caracteres, por lo que era claro que tenía interés en el amor y los afectos del corazón de Dios; y "sin embargo, lo visitas", con aflicciones y castigos continuamente; Lo cual puede parecer extraño y parecer una contradicción, que deberías: y probarlo en cada momento  por providencias aflictivas; de esta manera el Señor muchas veces prueba la fe y la paciencia, el temor y el amor, la esperanza y la humildad de su pueblo, y todas las demás gracias, por las cuales aparecen y brillan más, como fue el caso de Job; y que sin duda tenía en cuenta en todo lo que había dicho, y más particularmente lo expone en los siguientes versos.

 

Job 7:19 ¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada,

 Y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva?

 

¿Hasta cuándo no te apartarás de mí?... De luchar y contender con él, y afligirlo; el Señor era un combatiente demasiado duro para el trabajo y, por lo tanto, decidió deshacerse de él y estaba impaciente por ello; o "apártate de mí"; así lo expresa el Sr. Broughton: "¿Hasta cuándo no mirarás de mí?" esto no debe entenderse como una mirada de amor, que Job nunca hubiera deseado apartar de él; sino una mirada ceñuda y enojada, como la que el Señor puso en esta dispensación de su providencia hacia él; la alusión puede ser a esa mirada aguda y constante que los antagonistas en la lucha libre tienen entre sí mientras entran en conflicto, por lo que la metáfora antes utilizada todavía se mantiene.

¿Ni me dejarás en paz hasta que trague mi saliva? algunos piensan que Job hace referencia a su enfermedad que afectó su garganta, que estaba tan seca, o tenía angina, que no podía tragar su saliva, o lo hacía con gran dificultad; o más bien es una expresión proverbial, que significa que sus aflicciones eran incesantes, que no tenía respiro ni intermedio, no le había dado suficiente espacio para tragar su saliva o respirar.

 Así, Schultens observa que entre los árabes esta era una forma proverbial de hablar, cuando necesitaban tiempo para algo, "dame tiempo para tragar mi saliva"; o cuando no tenían tiempo, ni intermedio alguno, decían: "no me daréis tiempo de tragar mi saliva"; y a uno de los que le hicieron una multitud de preguntas, respondió: "déjame tragar mi saliva", es decir, dame tiempo para dar una respuesta: o la sensación es que su antagonista, al luchar con él, lo sujetó tan fuerte y lo mantuvo. lo acercó tanto, y lo retorció de tal manera, que cayó tras otro, de modo que no tuvo tiempo de tragar su saliva; o lo agarró de tal manera, lo agarró y casi lo estranguló, que no pudo tragárselo; todo lo cual indica cuán de cerca e incesantemente Job fue seguido con una aflicción tras otra, y cuán severas y angustiosas fueron para él.

La idea aquí es que Dios había fijado sus ojos en Job, y pregunta con ansiedad cuánto tiempo continuaría esto y cuándo apartaría sus ojos.  Hasta que trague mi saliva -   El significado es: Dame un poco de respiro; déjame un poco de tiempo; como diríamos, déjame respirar.  La expresión es proverbial y corresponde a la nuestra cuando decimos "en un abrir y cerrar de ojos" o "hasta que pueda recuperar el aliento"; es decir, en el intervalo más breve. Job dirige este lenguaje a Dios. Hay mucha impaciencia en ello, y mucho que un hombre piadoso no debería emplear; pero debemos recordar que Job estaba acosado por pruebas especiales, y que no tenía los puntos de vista de la existencia y las perfecciones divinas, las promesas y las grandes esperanzas que, como cristianos, tenemos bajo la luz más completa de la revelación; y antes de condenarlo duramente deberíamos ponernos en su situación y preguntarnos cómo pensaríamos, sentiríamos y hablaríamos si estuviéramos en las mismas circunstancias.

 

Job 7:20 Si he pecado, ¿Qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres?

 ¿Por qué me pones por blanco tuyo,

 Hasta convertirme en una carga para mí mismo?

 

He pecado - חטאתי châṭâ'tı̂y. Esta es una traducción literal, y tal como aparece en la versión común, es el lenguaje de un penitente: confesando que se había equivocado y haciendo humilde reconocimiento de sus pecados. No cabe duda de que tal confesión convenía a Job, y que estaría dispuesto a admitir que era un pecador; pero la conexión parece más bien requerir un sentido diferente, un sentido que implica que aunque había pecado, sus ofensas no podían ser tales como para requerir la atención que Dios había tomado de ellas. En consecuencia, muchos han adoptado esta interpretación y el hebreo soportará la construcción. Puede traducirse como una pregunta: “¿He pecado? ¿Qué hice contra ti? Herder. O el sentido puede ser: “He pecado. Lo admito. Admitámoslo. Pero, ¿qué puede significar eso para un ser como Dios que le preste tanta atención? ¿Le he herido? ¿He merecido estas duras pruebas? ¿Es apropiado que me haga una señal especial y que dirija sus juicios más severos contra mí de esta manera? compare las notas en –Job_35:6-8. El siríaco lo expresa de esta manera: "Si he pecado, ¿qué te he hecho?" Entonces el árabe, según Walton. Entonces la Septuaginta, Εἰ ἐγὼ ἥμαρτον Ei egō hēmarton - "si he pecado". Esto expresa el verdadero sentido. El objetivo no es tanto hacer una confesión arrepentida, sino decir que, en la peor interpretación del caso, al admitir la verdad de la acusación, no había merecido las severas inflicciones que había recibido en el momento.  

Lucas 5:8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.

¿Qué te haré? Esto lo dijo, no como alguien angustiado por el pecado, y bajo el peso de la culpa del mismo, preguntándose qué debía hacer para satisfacerlo, cómo y de qué manera podría ser salvo de él; porque sabía que nada hecho por él de manera ceremonial mediante sacrificios, ni de manera moral mediante el cumplimiento de deberes, podría quitar el pecado, ni expiarlo, ni salvarlo de él; sabía que esto era sólo por su Redentor vivo, y a quien conocía y determinaba que debía ser su salvación, y él solo; sino más bien como se puede traducir, "¿qué puedo o debo hacerte?" es decir, más de lo que he hecho, es decir, confesarte mi pecado; ¿Qué más me pides? ¿O qué más puedo hacer por mí que arrepentirme de mi pecado, reconocerlo y pedir perdón por él? o "¿qué puedo hacerte?" Tú eres todo un rival para mí, no puedo luchar ni contender contigo, un hombre pecador con un Dios santo. ¿Cómo puede mi conducta afectarte seriamente? No estropeará tu felicidad, no afectará tu paz ni dañará de ninguna manera a un ser tan grande como Dios. La gente suele sentir este sentimiento, pero no suele expresarlo con tanta honestidad.

¿Oh tú, conservador de los hombres? como él es de manera providencial, el sustentador de los hombres en sus vidas y seres; o "Oh, guardián de los hombres", como él es, no sólo de Israel, sino de todos los demás, y esa noche y día; tal vez Job pueda referirse a su ubicación y vigilancia sobre él; y cercándolo por todos lados con aflicciones, para que no pudiera salir del mundo como deseaba; o, "Oh tú, observador de los hombres", de sus palabras, caminos, obras y acciones, y quién lo vigiló tan estrictamente mientras luchaba con él y, por lo tanto, ¿qué podía hacer? o "Oh, Salvador de los hombres", por quien sólo yo puedo ser salvo de los pecados de los que he sido y soy diariamente culpable:

¿Por qué me has puesto por blanco contra ti? Como una culata para disparar tus flechas, una aflicción tras otra, espesa y rápida, Lamentaciones 3:12 Entesó su arco, y me puso como blanco para la saeta.; Creo que las palabras pueden traducirse: "¿Por qué me has designado para encontrarme contigo" o "para reunirme contigo?" como un hombre desafía a otro a encontrarse con él en tal lugar y luchar contra él: ¡ay! No soy igual a ti, soy un simple gusano, incapaz de contender contigo, Dios fuerte, ni de enfrentarte en el camino de tus juicios, ni de soportar los fuertes golpes de tu mano enojada; y así lo parafrasea Bar Tzemach: "Me odiaste y no me amaste; me has puesto o designado para que te encuentre, como un hombre se encuentra con su enemigo en el momento de su ira, y él incita contra él a todos". su furia:''y en el mismo sentido, y con las mismas palabras, Jarchi lo interpreta:

¿Para que sea una carga para mí mismo? cansado de su vida, a través de las muchas aflicciones apremiantes y pesadas sobre él, como lo estaba Rebeca de la suya, a causa de las hijas de Het, Génesis 27:46 Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?  La lectura que seguimos, y que siguen el Targum y la mayoría de los intérpretes, judíos y cristianos, es una corrección de los escribas y uno de los dieciocho lugares corregidos por ellos; lo cual no es un argumento de la corrupción del texto hebreo, sino todo lo contrario; ya que esto sólo se colocó en el margen de la Biblia, como lo hicieron después los masoritas con sus diversas lecturas, mostrando sólo cuál era su sentido de este y otros pasajes similares; y como instrucción de cómo entenderlos a su parecer, reteniendo aún la otra lectura o escritura; y que, según Aben Ezra, puede interpretarse correctamente, y es "para que sea una carga para ti"; y que es seguido por algunos, lo que significa, al menos como pensó Job, que era tan ofensivo para él que no podía soportarlo, sino que lo trataba como a un enemigo; estaba cansado de él, como se dice que Dios está de los pecadores y sus pecados, y de los servicios y deberes de los profesores carnales, Isaías 1:14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. ; así lo interpreta Abendana: "Me has puesto como señal para ti, como si fuera una carga para ti".

 

Oh tú, Preservador de los hombres - O, más bien, "Oh, tú que observas u observas a los hombres". La palabra traducida “Preservador” נצר notsēr es un participio de נצר nâtsar que significa, según Gesenius, vigilar, guardar, guardar, y se usa aquí en el sentido de observar las propias faltas; y la idea de Job es que Dios observó de cerca la conducta de las personas; que marcó estrictamente sus faltas y los castigó severamente; y pregunta con impaciencia, y evidentemente con sentimiento inadecuado, por qué observaba tan de cerca a la gente. Así lo entienden Schultens, Rosenmuller, Dr. Good, Noyes, Herder, Kennicott y otros. La Septuaginta dice: "¿Quién conoce la mente de los hombres?"

  La sensación es clara: la vida se había convertido en una carga para Job. Dice que Dios lo había convertido en el objeto especial de su disgusto y que su condición era insoportable. Nadie puede dudar de que hay mucho en este lenguaje que es irreverente e impropio, y no es posible reivindicarlo por completo. Tampoco estamos llamados a hacerlo por ninguna visión que tengamos de la naturaleza de la inspiración. Era un hombre bueno, pero no perfecto. Estas expresiones están registradas, no para que las imitemos, sino para mostrar cuál es la naturaleza humana. Sin embargo, antes de condenarlo duramente, deberíamos preguntarnos qué haríamos probablemente en sus circunstancias; Debemos recordar también que tenía pocas de las verdades y promesas que lo respaldan como las que tenemos nosotros.

 

Job 7:21 ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad?

 Porque ahora dormiré en el polvo,

 Y si me buscares de mañana, ya no existiré.  

 

  Todo pecado es una transgresión de la ley de Dios, y su culpa sobre la conciencia es una carga demasiado pesada para soportar, y su castigo es intolerable; el perdón levanta y quita toda clase de pecado y todo lo que hay en pecado; quita la carga del pecado de la conciencia, y la alivia, y libera de la obligación del castigo por ello, lo cual sucede de esta manera: Jehová ha quitado de su pueblo el pecado levantado, y lo ha puesto, o hizo que se reuniera con su Hijo, por la imputación de ello a Él; y Jesucristo voluntariamente lo ha tomado sobre sí mismo, lo ha soportado y lo ha quitado con su sangre y sacrificio, que, aplicado a la conciencia de un pecador, lo levanta y lo toma de allí, y le habla paz y perdón; lo elimina total y completamente de él, incluso tan lejos como está el este del oeste; y para tal aplicación Job postula con Dios, con quien hubo perdón, y quien se había proclamado Dios perdonador de la iniquidad, la transgresión y el pecado; y lo que hace cuando elimina la culpa de la conciencia y elimina todos sus efectos, como las aflicciones y cosas similares; en cuyo último sentido se puede entender que Job está de acuerdo con su caso y circunstancias:

Admitiendo que he pecado Job 7:20, pero ¿por qué no me perdonas? Pronto dejaré la tierra de los vivos. Puede que me busquen pero no seré encontrado. Nadie se vería perjudicado si yo fuera perdonado, ya que soy tan efímero y tan poco importante en la escala del ser. Nadie puede beneficiarse persiguiendo con castigo a una criatura de un día como yo. Ese parece ser el significado de este versículo. Es el lenguaje de la queja y está expresado en un lenguaje lleno de irreverencia. Aún así, es un lenguaje como el que suelen utilizar los pecadores despiertos y convictos, y que expresa los sentimientos que a menudo pasan por sus corazones. Admiten que son pecadores. Saben que deben ser perdonados o no podrán salvarse. Se angustian al recordar la culpa, y bajo este estado de ánimo, profundamente convencidos y angustiados, preguntan con espíritu quejoso ¿por qué Dios no los perdona? ¿Por qué les permite permanecer en este estado de agitación, suspenso y profunda angustia? ¿Quién podría resultar herido al ser perdonado? ¿Qué consecuencias puede tener para los demás el que no se les perdone? ¿Cómo puede beneficiarse Dios si no los perdona? Puede que no sea fácil responder a estas preguntas de una manera totalmente satisfactoria; pero quizás las siguientes puedan ser algunas de las razones por las que Job no tuvo la evidencia del perdón que ahora deseaba, y por qué el pecador convicto no la tiene. La razón principal es que no están en un estado mental que les permita perdonarlos.

(1) Existe la sensación de que tienen derecho a pedir perdón a Dios, o que sería incorrecto que Dios no los perdonara. Cuando las personas sienten que tienen derecho a pedir perdón a Dios, no pueden ser perdonadas. La noción misma de perdón implica que debe otorgarse cuando no existe ni se siente ningún reclamo.

(2) No existe una sumisión adecuada a Dios: a sus puntos de vista, sus términos, su plan. Para que el perdón pueda extenderse al culpable, debe haber aquiescencia en los propios términos, tiempo y modo de Dios. El pecador debe resignarse en sus manos, para ser perdonado o no según le plazca, sintiendo que toda la cuestión está alojada en su seno, y que si no perdonara, aún así estaría bien y su trono sería puro. En particular, bajo el método cristiano del perdón, debe haber total aquiescencia en el plan de salvación del Señor Jesucristo; una voluntad de aceptar el perdón, no sobre la base de un reclamo personal, sino sobre la base de sus méritos; y es porque el pecador convicto no está dispuesto a ser perdonado de esta manera que permanece sin perdón. También debería haber un sentimiento de que sería correcto que Dios perdonara a otros, si le place, aunque no seamos salvos; y a menudo es porque el pecador convicto no está dispuesto a que eso se haga, porque siente que sería incorrecto en Dios salvar a otros y no a él, que no es perdonado. A menudo se permite que el pecador permanezca en este estado hasta que acepta el derecho de un Dios soberano de salvar a quien quiera.

(3) Hay un espíritu quejoso - y esa es una razón por la cual el pecador no es perdonado. Ese fue manifiestamente el caso de Job; y cuando eso existe, ¿cómo puede Dios perdonar? ¿Cómo puede un padre perdonar a un niño ofensor, cuando constantemente se queja de su injusticia y de la severidad de su gobierno? Este mismo espíritu es una nueva ofensa y una nueva razón por la que debe ser castigado. Así murmura el pecador despierto. Se queja del gobierno de Dios por considerarlo demasiado severo; de su ley, por ser demasiado estricta; de sus tratos, como duros y crueles. Se queja de sus sufrimientos y piensa que están totalmente más allá de lo que merece. Se queja de las doctrinas de la Biblia por considerarlas misteriosas, incomprensibles e injustas. En este estado ¿cómo puede ser perdonado? Por lo tanto, Dios a menudo permite que el pecador despierto permanezca bajo convicción de pecado, hasta que esté dispuesto a aceptar todas sus reclamaciones y someterse sin quejarse; y entonces, y sólo entonces, extiende el perdón al espíritu culpable y atribulado.

Por ahora dormiré en el polvo -   El significado es que pronto moriría. Insta a la brevedad del tiempo que le quedaba como una razón por la que sus aflicciones deberían ser aligeradas y por la que debería ser perdonado. Si Dios tenía algo que pudiera hacer por él, debía hacerlo pronto. Pero sólo quedó un breve período, y Job parece estar impaciente por el hecho de que toda su vida desapareciera y durmiera en el polvo sin evidencia de que sus pecados habían sido perdonados. Olympiodorus, citado por Rosenmuller, expresa el sentido de la siguiente manera: “Si, por lo tanto, soy tan efímero (o momentáneo, πρόσκαιρος proskairos) y odioso hasta la muerte, y debo morir después de un corto tiempo, y no volveré a hacerlo. Levántate como del sueño, ¿por qué no permites que el pequeño espacio de la vida quede libre de castigo?

Y me buscarás por la mañana- Es decir, buscarás encontrarme después de haber dormido en el polvo, como si esperara que despertara, pero no seré encontrado. Mi sueño será perpetuo y nunca más volveré a la tierra de los vivientes. La idea parece ser que si Dios le mostrara algún favor, debería hacerlo pronto. Su muerte, que debía ocurrir pronto, dejaría fuera del poder incluso de Dios mostrarle misericordia en la tierra, si cediera y se inclinara a favorecerlo. Parece no dudar de que Dios todavía estaría dispuesto a mostrarle favor; que se sentiría inclinado a perdonarlo y relajar la severidad de sus tratos con él, pero dice que si se hiciera debería hacerse pronto, y parece temer que se demoraría tanto que no podría realizarse. La frase “por la mañana” se usa aquí con referencia al sueño que acababa de mencionar.

Dormimos por la noche, nos despertamos y nos levantamos por la mañana. Job dice que no le sucedería así en el sueño de la muerte. Ya no despertaría más; ya no se le pudo encontrar. - En este capítulo hay mucho lenguaje de amargas quejas y muchas cosas que no podemos justificar. No debe tomarse como modelo para nuestro lenguaje cuando estamos afligidos, aunque es posible que Job solo haya expresado lo que ha pasado por el corazón de muchos hijos de Dios afligidos. No debemos juzgarlo con dureza. Preguntémonos cómo lo habríamos hecho si hubiésemos estado en circunstancias similares. Recordemos que tenía comparativamente pocas de las promesas que tenemos para consolarnos, y pocas de las elevadas opiniones de la verdad dadas a conocer por la revelación, que tenemos para defendernos en la prueba. Seamos agradecidos porque cuando sufrimos, promesas y consuelos nos encuentran por todas partes. La Biblia está abierta ante nosotros: rica en verdades y brillante en promesas.

Recordemos que la muerte no es tan oscura y lúgubre para nosotros como lo era para los piadosos en la época de los patriarcas, y que la tumba no es ahora para nosotros una morada tan oscura, fría, lúgubre e incómoda. Para ellos, la sombra de la muerte proyectaba un escalofrío melancólico sobre todas las regiones de los muertos; para nosotros la tumba está iluminada por la esperanza cristiana. El imperio de la Muerte ha sido invadido y le han quitado su poder. Se ha derramado luz alrededor de la tumba, y la tumba para nosotros es el camino hacia la vida inmortal; el camino en el que brilla la lámpara de la salvación, hacia la gloria eterna. Por lo tanto, no nos quejemos cuando estemos afligidos, como si la bendición se demorara mucho o como si no pudiera conferirse si muriéramos pronto. Si se retiene aquí, se impartirá en un mundo mejor, y deberíamos estar dispuestos a soportar las pruebas en esta corta vida, con la segura promesa de que Dios nos encontrará y nos bendecirá cuando pasemos los confines de la vida y entremos en el mundo de la vida.

ESTUDIO DEL LIBRO DE JOB Capítulo 7; 12-17


Job 7:12 ¿Soy yo el mar, o un monstruo marino,

 Para que me pongas guarda?

 

¿Soy yo un mar, o una ballena? O como el mar embravecido, sus aguas orgullosas y sus olas espumosas, a las que se comparan feroces y furiosos perseguidores y opresores tiránicos. ¿Me comporté de esa manera con los pobres y afligidos en tiempos de prosperidad? Es más, ¿no fui yo al revés de todo esto, amable y gentil con ellos, tomé su parte y los rescaté de las manos de aquellos que los oprimieron? o como sus olas agitadas, que intentan traspasar los límites que se les imponen; ¿Soy yo tal, que he transgredido las leyes de Dios y luego, que se ponen como límites para frenar lo peor de los hombres? ¿Y soy yo una ballena, o como cualquier gran pez en el océano, el dragón en el mar, el leviatán, la serpiente punzante y torcida? Un emblema de príncipes crueles, como los reyes de Egipto y Asiria, o anticristo, Isaías 27:1 En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar ; Salmo 74:13 Dividiste el mar con tu poder; Quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas. El Targum dice: "Como los egipcios fueron condenados a ahogarse en el Mar Rojo, ¿estoy yo condenado? ¿O como Faraón, que fue asfixiado en medio de él por su pecado, ya que tú me vigilas?" o, como otro Targum, "¿soy yo como el gran mar, que se mueve a partes extremas, o el leviatán, que está listo para ser tomado?" o si no, el sentido es: ¿tengo la fuerza del mar, que subsiste, a pesar de sus olas se calientan continuamente, y que lleva sobre sí embarcaciones tan poderosas, que derribaría a todo lo que se le pusiera delante, si no se le restringiera? ¿O de una ballena, el leviatán, cuyos trozos de carne están unidos, y su corazón firme como una piedra, y duro como un trozo de piedra de molino inferior, y se ríe de la lanza, de la espada y del dardo? No, no tengo; Soy una criatura pobre, débil, débil, cuyas fuerzas están completamente agotadas y no puedo soportar el peso de las cadenas y grillos de las aflicciones que pesan sobre mí; o más bien, lo principal de lo que se queja, y que ilustra con estas metáforas, es que estaba atado con las cuerdas de las aflicciones, rodeado de hiel y dolores de parto, y encerrado por esto, de modo que no podía salir, como la iglesia. dice, Lamentaciones 3:5 Edificó baluartes contra mí, y me rodeó de amargura y de trabajo; o no pudo liberarse de sus penas por la muerte, o de otra manera; así como el mar está cerrado con rejas y puertas, que sus olas pueden llegar hasta aquí y no más allá; y como la ballena está confinada al océano, o rodeada de embarcaciones y hombres armados en ellos, cuando está a punto de ser capturada; Y así fue con Job, y de esto se queja: ¿Para que me cuides? lo que Jarchi y otros entienden de Satanás; y aunque estaba en sus manos, no se le permitió quitarle la vida; pero además de él puede significar todas sus aflicciones, calamidades y angustias, en las que yacía encadenado y atado, en las que estaba encerrado como en una prisión, y por las cuales era vigilado y custodiado; y del cual no pudo escapar ni obtener liberación.

 

Job 7:13 Cuando digo: Me consolará mi lecho,

 Mi cama atenuará mis quejas;

                                                                     

Cuando pensó dentro de sí que se acostaría en su cama y trataría de dormir un poco, que pudiera consolarlo y refrescarlo, y que se prometió a sí mismo que debería obtener por este medio, ya que anteriormente había tenido experiencia de mi lecho aliviará mi queja. Llegó a la conclusión de que acostarse en su sofá y quedarse dormido le daría cierta tranquilidad al cuerpo y a la mente; que su cuerpo, al menos durante algún tiempo, estaría libre de dolor, y su mente serena, y dejaría de quejarse por un tiempo; intervalo que sería un alivio para él y de considerable utilidad. Algunos lo traducen como "mi lecho arderá"; estar todo en llamas, y torturarme en lugar de darme tranquilidad; y así tener respeto por sus úlceras ardientes.

 

Job 7:14 Entonces me asustas con sueños,

 Y me aterras con visiones.

 

Entonces me asustas con sueños... No con sueños y visiones que se le contaran, como le dijo Elifaz Job 4; 13En imaginaciones de visiones nocturnas, Cuando el sueño cae sobre los hombres ; pero con sueños él mismo soñó; y que podría surgir de la fuerza de su malestar y del dolor de su cuerpo, por el cual se interrumpió su sueño, se perturbó su imaginación y su fantasía, que lo llevó a objetos que le parecían muy terribles y espantosos; o por una disposición melancólica que sus aflicciones le habían traído; y por eso en sus sueños tenía deprimentes temores de cosas muy angustiosas y aterradoras; o de Satanás, en cuyas manos estaba, y a quien se le permitió angustiarlo y perturbarlo en tales momentos; todo lo que atribuye a Dios, porque así lo permitió: y ahora estos sueños no sólo le impedían dormir profundamente y obtener el alivio y el refrigerio que esperaba de allí, sino que incluso le resultaban espantosos y aterradores, de modo que en lugar de eso de ser mejor para su cama y su sofá, era el peor; Estos sueños aumentaron sus aflicciones, y en ellas sufrió mucho, como se dice que hizo la esposa de Pilato, Mateo 27:19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él,

Y me aterrorizan con visiones; Se le presentaban espectros, apariciones y cosas semejantes mientras dormía y soñaba, lo que le llenaba de terror y le angustiaba tanto que no podía recibir ningún beneficio de ello, sino que más bien se fatigaba y debilitaba más.

 

Job 7:15 Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación,

 Y quiso la muerte más que mis huesos.


De modo que mi alma elige estrangularse... No estrangularse a sí mismo, como lo hizo Ahitofel, ni ser estrangulado por otros, siendo esta una especie de muerte infligida a los delincuentes capitales; sino más bien, como lo expresa el Sr. Broughton, "morir ahogado" por cualquier malestar y enfermedad, ya que algunas son de naturaleza asfixiante, como catarro, angina, etc. y matar de esa manera; y de hecho, la muerte, en cualquier forma, es detener la respiración de un hombre; y fue la muerte la que Job eligió, sea de la forma que fuera, ya sea natural o violenta; Tan cansado estaba de la vida a través de sus dolorosas y pesadas aflicciones: y la muerte en lugar de mi vida; o "que mis huesos"; cuáles son las partes más sólidas del cuerpo, y el sustento del mismo, y están puestas para el todo y la vida del mismo; o que estos huesos suyos, que estaban llenos de fuertes dolores, y que no tenían más que piel sobre ellos, y que estaban rotos y cubiertos de gusanos, podredumbre y polvo; la versión latina vulgata lo traduce "y mis huesos muerte"; es decir, deseó y escogió la muerte, estando tan lleno de dolor, Salmo 35:10 Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?.

 

Job 7:16 Abomino de mi vida; no he de vivir para siempre;

 Déjame, pues, porque mis días son vanidad.

 

Lo detesto... O "ellos", ya sea su vida, que era un cansancio para él, o sus huesos, que eran tan dolorosos y nauseabundos; o más bien, "me he vuelto repugnante", para él mismo, para sus sirvientes y para sus amigos, e incluso su aliento era extraño para su esposa; o "al estar ulcerado, sufro y me consumo" , y por supuesto debe desaparecer rápidamente.

No viviría para siempre; ningún hombre puede ni quiere; no hay hombre que viva que no vea la muerte, Salmo 89:48  ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte?  ¿Librará su vida del poder del Seol? Selah; Job sabía esto, ni lo esperaba ni lo deseaba; y este no era su significado, sino que deseaba no vivir mucho tiempo, o hasta el término completo de la vida del hombre, sí, que pudiera morir rápidamente; y en verdad, para un buen hombre, morir es una ganancia; y salir del mundo y estar con Cristo es mucho mejor que continuar en él. Y si Job se hubiera expresado sin pasión y con sumisión a la voluntad divina, no estaría de más lo que dice: dejame solo; o "cesar de mí"; de afligirlo más, teniendo sobre él un peso tan grande como podía soportar, o mayor del que podía soportar; o de sostenerlo en la vida, desea que Dios retire de él su mano aflictiva o su mano preservadora; O disminuir la aflicción, o despedirlo del mundo: porque mis días son vanidad; un "aliento" o soplo de viento; un "vapor", como lo expresa el Sr. Broughton, que pronto se desvanece; Los días vacíos de todo lo bueno, deleitoso y placentero, y llenos de maldad, problemas y tristeza, así como fugaces, transitorios y pronto desaparecidos, son como nada, sí, menos que nada y vanidad.

 

Job 7:17 ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas,

 Y para que pongas sobre él tu corazón,

  

¿Qué es el hombre para que lo engrandezcas? El hombre en su mejor estado, en su estado original, no era más que de la tierra, terrenal; una criatura mutable y completamente vanidosa; de modo que fue maravilloso que Dios lo magnificara como lo hizo, lo elevara a tal honor y dignidad, como para ponerlo sobre todas las obras de sus manos y otorgarle marcas peculiares de su favor en el jardín del Edén; pero el hombre en su condición baja y caída, siendo, como generalmente se observa que significa la palabra aquí utilizada, una criatura frágil, débil y mortal; sí, uno pecador; Es mucho más maravilloso que Dios lo magnifique, o lo haga grande, es decir, a cualquiera de la raza humana, ya que tiene algunos, para "poner su corazón en ellos", ya que Jarchi conecta esto con la siguiente cláusula; pensar en ellos y proveerlos en sus propósitos y decretos, en su consejo y pacto, elegir a cualquiera de ellos para gracia aquí y gloria en el futuro: Él los ha magnificado al desposarlos con su Hijo, por lo cual comparten con Él. en su gloria y en todas las bendiciones de su bondad; mediante la encarnación de Cristo, por medio de la cual la naturaleza humana es muy adelantada y honrada; y por su redención a través de Cristo, por la cual son elevados a una dignidad más alta y restaurados a un estado mayor del que perdieron por la caída; vistiéndolos con el rico manto de la justicia de Cristo, comparable al oro de Ofir, y con vestiduras de costura; y adornándolos con las gracias del Espíritu bendito; y, en una palabra, tomándolos en su familia, haciéndolos sus hijos y sus herederos, ricos en gracia, y herederos del reino de los cielos, y reyes y sacerdotes para él; tomándolos como mendigos del muladar, para sentarse entre los príncipes y heredar el trono de gloria. Las palabras pueden entenderse en un sentido diferente, y más acorde con el contexto y el alcance del discurso de Job, como lo son por algunos, de los magnificadores de Dios al afligirlos; según el cual, el hombre es representado como una criatura pobre, débil, sin fuerzas, gusano y terrón de la tierra; y el Señor como Dios fuerte, como de gran e infinito poder y fuerza, entre quienes no hay forma de proporción; Dios no es un hombre, para que se unan, o como si estuvieran en pie de igualdad; ni el hombre es rival para Dios; luchar con principados y potestades, que no son de carne ni de sangre, es demasiado para los hombres por sí mismos, y ¿cuánto menos capaces son de contender con Dios? Ahora Job sugiere con esto que su pensamiento y sentimiento sobre el asunto eran, y en los que tiene una visión particular de sí mismo y de su propio caso; que por un lado era degradar el poder y la majestad de Dios, al hacerse combatiente con el hombre; así que, por otro lado, estaba honrando demasiado al hombre, como si fuera alguien de mayor importancia y consecuencia, y más poderoso de lo que es; Considerando que es indigno de la atención divina en cualquier aspecto, ya sea para otorgarle sus favores o poner su mano aflictiva sobre él; compárese con este 1Samuel 24:14 ¿Tras quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién persigues? ¿A un perro muerto? ¿A una pulga

¿Y que pongas tu corazón en él? tenerle cariño, amarlo, deleitarse en él, valorarlo y estimarlo mucho; es maravilloso que Dios tenga tal consideración hacia cualquiera de los hijos de los hombres; y, sin embargo, es seguro que lo ha hecho, como lo demuestra las cosas buenas que ha provisto y reservado para ellos en el pacto, al enviar a su Hijo a morir por ellos, al llamarlos y vivificarlos por su Espíritu y gracia, y atraerlos con bondad amorosa hacia sí mismo; cuidándolos continuamente y manteniéndolos como la niña de sus ojos: aunque estas palabras pueden interpretarse agradablemente en el otro sentido, "¿para que pongas tu corazón en él?" o hacia él, para afligirlo y castigarlo con aflicciones, así Bar Tzemach; o para incitarse contra él, como Sephorno: y el difunto escritor mencionado anteriormente elige traducirlos, "¿para que pongas tu corazón contra él?" y por eso la partícula hebrea se usa en muchos otros lugares; Ezequiel 13:2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y dí a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra de Jehová.