Efesios 4:2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos
con paciencia los unos a los otros en amor
Mateo 18:3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como
niños, no entraréis en el reino de los cielos.(B)
Mateo 18:4 Así que, cualquiera
que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.
Tapeinofrosune (ταπεινοφροσύνη)
humildad de mente.
Tapeinos (ταπεινός) significa
primariamente aquello que es bajo, y que no se levanta mucho de la tierra, y,
de ahí, metafóricamente, significa humilde, de baja condición. En el NT se usa
siempre en buen sentido, metafóricamente: de
humilde condición; espíritu humilde.
Metamorfoo (μεταμορφόω) se
traduce «transformaos» en Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación
de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de
Dios, agradable y perfecta. «Somos
transformados» 2Corintios 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando a
cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la
misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
Prautes, o praotes (πραΰτησͅ) mansedumbre.
En su utilización en las
Escrituras, donde tiene un significado más pleno y profundo que en los escritos
griegos seculares, consiste «no solo en el comportamiento externo de la
persona; ni tampoco en sus relaciones con sus semejantes; tampoco se trata
meramente de su disposición natural. Más bien es una obra efectuada en el alma;
y se la ejerce en primer lugar y ante todo para con Dios. Es aquella
disposición de espíritu con la que aceptamos sus tratos con nosotros como
buenos, y por ello sin discutirlos ni resistirlos. Este término está
estrechamente relacionado con la palabra Tapeinofrosune,
humildad, y es una directa consecuencia de ella «humilde y pobre»; son solo los de corazón
humilde que son también mansos, y que, como tales, no luchan contra Dios ni se
enfrentan ni contienden con él. Sin embargo, esta mansedumbre, siendo ante todo
una mansedumbre ante Dios, lo es también ante los hombres, incluso ante hombres
malos, en base de estar consciente de que estos, con todos los insultos y malos
tratos que puedan infligir, son permitidos y empleados por Dios para la
disciplina y purificación de sus elegidos». Se asocia con Enkrateia,
dominio propio o templanza.
El significado de Prautes
«no se expresa fácilmente en castellano, porque el término que se usa
comúnmente, mansedumbre, sugiere debilidad y pusilanimidad en mayor o menor
grado, en tanto que Prautes no
lo denota en absoluto. Sin embargo, es difícil encontrar una traducción
menos expuesta a objeciones que «mansedumbre»; se ha sugerido «gentileza», pero
describe una condición de mente y corazón, y, como «gentileza» es más bien
apropiada a acciones, este último término no es mejor que el primero. Por ello,
se tiene que comprender con claridad que la mansedumbre manifestada por el
Señor y recomendada al creyente es resultado de poder. La suposición que se
hace comúnmente es que cuando alguien es manso es porque no puede defenderse;
pero el Señor era manso porque tenía los infinitos recursos de Dios a su
disposición. Descrita en términos negativos, la mansedumbre es lo opuesto a la
afirmación propia y al propio interés; es una ecuanimidad de espíritu que ni se
entusiasma ni se deprime, simplemente porque no se ocupa en absoluto del propio
yo. (Diccionario
Bíblico Vine)
REFLEXIÓN
Se
instruye a los cristianos que muestren «toda mansedumbre para con todos los
hombres», porque la mansedumbre conviene
a «los escogidos de Dios». Al «hombre de Dios» se le apremia a exhibir esta
virtud; tiene que seguir «la mansedumbre» por ella misma y estar a su servicio,
y debe muy especialmente exhibir «espíritu de mansedumbre» con los «ignorantes
y descarriados» incluso a aquellos «que se oponen» hay que corregirlos con
mansedumbre. Santiago exhorta a sus «amados hermanos» a recibir «con
mansedumbre la palabra implantada». Pedro ordena «mansedumbre» en la exposición
de la base de la esperanza cristiana.
Nada
se exhorta con mayor énfasis en las Escrituras que andar como corresponde a los
llamados al reino y gloria de Cristo. Por humildad entendamos lo que se opone
al orgullo. Por mansedumbre, la excelente disposición del alma que hace que los
hombres no estén prontos a provocar, y que no se sientan fácilmente provocados
u ofendidos. Encontramos mucho en nosotros mismos por lo cual apenas nos
podríamos perdonar; por tanto, no debe sorprendernos si hallamos en el prójimo
lo que creemos difícil de perdonar. Hay un Cristo en quien tenemos esperanza
todos los creyentes, y un cielo en el que todos esperamos; por tanto, debieramos
ser de un solo corazón. Todos tenían una fe en su objeto, Autor, naturaleza y
poder. Todos ellos creían lo mismo en cuanto a las grandes verdades de la
religión; todos ellos habían sido recibidos en la Iglesia por un bautismo con
agua en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo como signo de la regeneración.
En todos los creyentes habita Dios Padre como en su santo templo, por su
Espíritu y gracia especial.
Dios nos ha escogido para ser los representantes de Cristo en la
tierra. A la luz de esta verdad, Pablo nos desafía a tener vidas dignas al llamado
que hemos recibido, el maravilloso privilegio de ser llamados propiedad de
Cristo. Esto incluye ser humilde, gentil, paciente, comprensivo y pacificador.
La gente observa y acecha mirando con lupa lo que hacemos o dejamos de hacer en nuestra vida. ¿Pueden ver a Cristo en nosotros?
En
el griego clásico, el sentido de esta palabra, humildad, es bajeza de
espíritu; el evangelio la ha elevado para expresar una gracia cristiana, es
decir, la de estimarnos a nosotros mismos pequeños, puesto que lo somos; el
pensar con verdad, y por tanto humildemente, de nosotros mismos. Mansedumbre, aquel
espíritu en el cual aceptamos las disposiciones de Dios con respecto a
nosotros, sin disputar y sin resistirnos, y en el cual aceptamos pacientemente
los males que nos hacen los hombres, pensando que son permitidos por Dios para
el castigo y la purificación de su pueblo. Sólo el corazón humilde y
sumiso puede ser también manso. Así como la “humildad y la mansedumbre”
corresponden a la idea de “soportarnos los unos a los otros en amor” así la “paciencia” corresponde a ser “solícitos para guardar la unidad del Espíritu la unidad
entre los hombres de temperamentos diferentes, la cual proviene de la presencia
del Espíritu, quien es a su vez “uno”, unidos
en el “vínculo de la paz” que une los
miembros de la iglesia.
Si
queremos entrar en el Reino debemos ocupar el escalón más bajo, seamos siervos
de los demás, transformando nuestro entendimiento, crucificando el orgullo,
inocentes y humildes como los niños... como dijo Jesús.
No hay comentarios:
Publicar un comentario