martes, 6 de noviembre de 2018

7 Noviembre. Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia



 Éxodo 20; 16
No hablarás contra tu prójimo falso testimonio

Dar falso testimonio significa mentir en la corte. Dios sabía que Israel no sobreviviría a menos que tuviera un sistema de justicia incorruptible. Deberíamos ser tan honestos en privado como en nuestras afirmaciones públicas. En cualquiera de las situaciones, damos "falso testimonio" al no contar la historia en su totalidad, al decir una media verdad, al torcer los hechos o al inventar una falsedad. Dios nos previene en contra del engaño. Aun cuando este sea una forma de vida para mucha gente, ¡el pueblo de Dios no debe ceder ante él!
El noveno mandamiento nos llama a ser confiables y veraces. Esto prohíbe:
1. Hablar falsamente en cualquier asunto, mentir, equivocarse, y cualquier manera de diseñar para engañar a nuestro prójimo.
 2. Hablando injustamente contra nuestro prójimo, en perjuicio de su reputación; y (que involucra a los culpables de ambos),
3. Presentar falso testimonio contra él, poner a su cargo cosas que él no conoce, ya sea judicialmente, a través de un juramento (por el cual el tercer mandamiento, y el sexto de octavo, así como este, se rompen), o extrajudicialmente, en común conversan, calumnian, critican, llevan la historia, agravan lo que está mal hecho y lo hacen peor de lo que es, y de cualquier manera procurando elevar nuestra reputación ante la ruina de nuestro vecino. .  Las órdenes anteriores prohíben implícitamente todo deseo de hacer lo que será una lesión para nuestro prójimo; esto prohíbe todo deseo excesivo de tener aquello que será una gratificación para nosotros mismos.     Rom. 7: 7 . ¡Dios nos da a todos para ver nuestra cara en el vaso de esta ley, y para poner nuestros corazones bajo el gobierno de la misma!
No darás falso testimonio contra tu prójimo. Ni públicamente en un tribunal de justicia, al poner cosas a su cargo que sean falsas, y jurarles, a su dolor y daño; ni en privado, susurrando, portando cuentos, murmurando, calumniando, diciendo mentiras de él, matando su carácter por insinuaciones, insinuaciones astutas y sugerencias malvadas, por lo que puede sufrir en su carácter, crédito y reputación, y en su comercio y negocio; este es el noveno mandamiento.

Levítico 19; 16
No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová.

La palabra utilizada significa un comerciante, y en particular uno que se dedica a las drogas y las especias, y especialmente a un vendedor ambulante de esas cosas, que va de un lugar a otro para venderlos ; y el hecho de tener una oportunidad y aprovecharla para llevar historias de otros e informarlos en su desventaja, por lo tanto, llegó a ser utilizado para alguien que lleva cuentos de casa en casa, con el fin de ganarse el favor de sí mismo, y la lesión de otros; y tal hombre es una persona detestable, y no debe ser alentado, ni oído ( 1 Timoteo 5:13 ) ( Proverbios 11:13 ); ya sea por llevar un falso testimonio, por el cual su sangre está en peligro de ser derramada cuando es inocente; o guardando silencio, y sin escuchar su testimonio, por el cual el derramamiento de su sangre inocente podría haberse evitado; De cualquier modo, puede interpretarse que se opone a ello: los escritores judíos piensan que un hombre según esta ley está obligado a hacer todo lo posible para preservar la vida de su prójimo, cuando está en peligro. El Rey, el Justo, se resentirá y castigará por todos los procedimientos injustos en los tribunales de justicia, los relatos secretos, hacer daño a otro o no impedirlo cuando esté en poder de sus manos.

Proverbios 18; 21
La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.
La vida de una persona refleja los frutos de su lengua. Hablar de vida es hablar de la perspectiva de Dios sobre cada aspecto de ella; hablar de muerte es referirse a lo opuesto a la vida, proclamar la derrota o quejarse constantemente. Un hombre puede hacer mucho bien, o mucho dolor, tanto a los demás como a sí mismo, de acuerdo con el uso que hace de su lengua. Muchos han sido su propia muerte por una lengua asquerosa, o la muerte de otros por una lengua falsa; y, por el contrario, muchos han salvado su propia vida, o han obtenido su consuelo con una lengua suave y prudente, y han salvado las vidas de los demás con un testimonio o una intercesión para ellos. Y, si con nuestras palabras debemos ser justificados o condenados, la muerte y la vida están, sin duda, en el poder de la lengua.   Las palabras de los hombres serán juzgadas por los afectos con que hablan; el que no solo habla correctamente (lo que un hombre malo puede hacer para salvar su crédito o complacer a su compañía), sino que le gusta hablar así, habla bien de elección, y con deleite, para él será la vida; y el que no solo habla mal (lo que un buen hombre puede hacer por inadvertencia), sino que ama hablar así ( Sal. 52: 4 ), para él será la muerte. A medida que los hombres les encanta que se comerán el fruto de ella.
La muerte y la vida están en poder de la lengua:
De los testigos, según el testimonio que dan; De los jueces, según la sentencia que aprueben; De los maestros, según la doctrina que predican; de todos los hombres, quienes, por su bien o mal hablar, traen la muerte o la vida a sí mismos y a otros. Algunos, por sus lenguas, por el uso demasiado libre de ellos, o la falsedad que pronuncian, son la causa de la muerte para ellos y para otros; y algunos, por su silencio, o por su discurso prudente e intercesión prevaleciente, aseguran u obtienen vida para sí mismos y para otros; sí, el juicio en el último día se procederá de acuerdo con las palabras de un hombre: "Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado" ( Mateo 12:37); la lengua es el instrumento de mucho bien o de mucho mal; y los que la aman, comerán su fruto, que encantan ser habladores; que el amor por usar la lengua, ya sea de buena o mala manera, será recompensado en consecuencia; gozará de las ventajas o desventajas que se deriven de ella.

¡Maranata! ¡Ven pronto mi Señor Jesús!

lunes, 5 de noviembre de 2018

6 Noviembre. Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia



 1 Corintios 15; 26
Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

Aquí Pablo nos dice hasta cuándo Cristo va a estar reinando: hasta que la resurrección haya acabado con la muerte. Hay muerte ahora, y va a haber muerte hasta que Cristo venga la segunda vez y resucite a todos los hombres. Entonces ese último enemigo del hombre habrá sido conquistado.
Que, entre otros enemigos, la muerte debe ser destruida o abolida; Sus poderes sobre sus miembros deben ser anulados. Hasta aquí el apóstol es directo; pero nos deja para hacer la inferencia de que, por lo tanto, los santos deben resucitar, de lo contrario, la muerte y la tumba tendrían poder sobre ellos, ni el poder real de nuestro Salvador prevalecerá contra el último enemigo de su pueblo y anulará su poder. Cuando los santos vuelvan a vivir, y no vuelvan a morir, entonces, y hasta entonces, la muerte no será abolida, lo que debe producirse antes de que se entregue el reino mediador de nuestro Salvador, que aún debe ser a su debido tiempo. Por lo tanto, los santos volverán a vivir y no volverán a morir. Este es el alcance del argumento;   El apóstol deja caer varias insinuaciones en el curso de lo cual será apropiado notar
  Que nuestro Salvador, como hombre y mediador entre Dios y el hombre, tiene una realeza delegada, un reino dado: Todas las cosas están sometidas a él,   él puso todas las cosas debajo de él,   Como hombre, toda su autoridad debe ser delegada. Y, aunque su mediación supone su naturaleza divina, sin embargo, como mediador, no sostiene de manera tan explícita el carácter de Dios, sino una persona intermedia entre Dios y el hombre, que participa de ambas naturalezas, humana y divina, como lo fue para reconciliar a ambas partes, Dios y el hombre, y recibiendo comisión y autoridad de Dios Padre para actuar en este oficio. El Padre aparece, en toda esta dispensación, en la majestad y con la autoridad de Dios: el Hijo, hecho hombre, aparece como el ministro del Padre, aunque es Dios así como el Padre.  El Redentor debe reinar hasta que sus enemigos sean destruidos, y la salvación de su iglesia y su gente sea lograda; y, cuando se alcance este fin, entonces él entregará el poder que tenía solo para este propósito, aunque puede continuar reinando sobre su iglesia y cuerpo glorificados en el cielo; y en este sentido, no obstante, puede decirse que Él reinará por los siglos de los siglos ( Ap. 11:15 ), y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin ( Lu. 1:33 ), que su dominio es un dominio eterno, dominio, que no pasará.  
 El Redentor ciertamente reinará hasta que el último enemigo de su pueblo sea destruido, hasta que la muerte sea abolida, hasta que sus santos resuciten y recuperen la vida perfecta, para nunca tener más miedo y peligro de morir. Tendrá todo el poder en el cielo y en la tierra hasta entonces: el que nos amó, se entregó por nosotros y nos lavó de nuestros pecados con su propia sangre. El que está tan relacionado con nosotros y tan preocupado por nosotros. ¡Qué apoyo debe ser para sus santos en cada hora de angustia y tentación! Él está vivo, murió y vive para siempre, y reina, y continuará reinando, hasta que se complete la redención de su pueblo y se efectúe la ruina absoluta de sus enemigos.  
 Cuando se haga esto, y todas las cosas se pongan bajo sus pies, entonces el Hijo se someterá a aquel que puso todas las cosas debajo de él, para que Dios sea todo en todo.

¡Maranata! ¡Ven pronto mi Señor Jesús!

5 Noviembre. Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia



1 Tesalonicenses 5; 2-3
 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;
que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

     No conseguiremos entender las imágenes que encontramos en el Nuevo Testamento de la Segunda Venida a menos que recordemos que tienen el trasfondo del Antiguo Testamento. La concepción del Día del Señor es muy corriente en el Antiguo Testamento; y todas las figuras y la trama del Día del Señor se han aplicado a la Segunda Venida.
Para los judíos, la historia del tiempo se dividía en dos edades. Estaba esta edad presente, que era total e incurablemente mala; y la edad por venir, que sería la edad de oro de Dios. Entre las dos estaba el Día del Señor, que sería un día terrible en el que un mundo sería destruido y otro nacería.
Muchas de las más terribles descripciones del Antiguo Testamento se refieren al Día del Señor (Isa_22:5; Isa_13:9; Sof_1:14-16; Amo_5:18; Jer_30:7; Mal_4:1; Joe_2:31). Sus principales características son las siguientes:
(i) Se produciría repentina e inesperadamente.
 (ii) Implicaría un cataclismo cósmico en el que el universo sería sacudido desde sus cimientos.
(iii) Sería un tiempo de juicio.
Como es natural, los autores del Nuevo Testamento identificaron para todos los propósitos el Día del Señor con la Segunda Venida de Jesucristo. Haremos bien en tener presente que estas son lo que podríamos llamar figuras tradicionales.   Son visiones pictóricas de lo que sucederá cuando Dios intervenga en el tiempo.
Naturalmente, se quería saber cuándo llegaría ese Día. El mismo Jesús había dicho claramente que nadie sabía el día ni la hora cuando se produciría, ni siquiera Él mismo, sino sólo el Padre (Mar_13:32 ; cp. Mat_24:36; Hec_1:7). Pero aquello no hizo que algunos dejaran de especular, como se sigue haciendo, aunque es casi blasfemo el buscar conocimientos que no poseía Jesús. De esas especulaciones Pablo tiene dos cosas que decir.
Ratifica que la llegada de ese Día será repentina. Vendrá como ladrón en la noche. Pero también insiste en que eso no es razón para que nos pille desapercibidos.

Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor -- el día en que el Señor juzga, Amó_5:18-20; Sofon 1:14-18; 2Pe_3:10.  1Co_5:5, “a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”; Jua_6:40, “le resucitaré en el día postrero”; 2Pe_3:12, “esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios”; Jud_1:6, “el juicio del gran día”; así pues “el día del Señor” se refiere a “la venida de nuestro Señor Jesucristo” (2Ts_2:2; 2Ts_1:7).

-- vendrá así como ladrón en la noche; -- ¿Por qué se compara la venida del Señor con la venida de un ladrón?
(1) Porque no avisará cuándo vendrá
 (2) su venida será inesperada
 y (3) la mayoría de la gente no estará preparada. A pesar de textos tan claros como éste, los hombres siguen especulando acerca del tiempo de la venida de Cristo y del fin del mundo. Los testigos del Atalaya son los ofensores más grandes, pero también ha habido otros. Tal actitud muestra su rechazo de las afirmaciones claras de las Escrituras.
Mat_24:43, “Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”. Dice Pedro, “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! (2Pe_3:10-12). Jesús dice a la iglesia de Sardis, “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Apo_3:3). “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Apo_16:15).

 que cuando digan: Paz y seguridad, -- En cuanto a las actividades humanas, inmediatamente antes de llegar “el día del Señor” todo será normal. Es posible que sea un tiempo sumamente bueno y favorable, quizá un tiempo de paz mundial y de prosperidad inigualada. Este texto bien describe la actitud de los hombres inconversos. Aun minutos antes de la venida del Señor para tomar venganza sobre los que no obedecen al evangelio (2Ts_1:7-9) estarán diciendo “Paz y seguridad” (“todo va bien; no hay problema”). De esta misma manera los falsos profetas engañaron al pueblo de Israel poco antes de venir sus enemigos para llevarlos al cautiverio (Jer_6:14 “Paz, paz”; Eze_33:10, “engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz”; Amó_6:1, “¡Ay de los reposados en Sion!”).
Jesús dijo (Mat_24:37), “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre”.
También dijo, (Luc_17:28), “Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. 30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”.
Recuérdese el ejemplo del rey Belsasar (Dan_5:1-9; Dan_5:26-28) y el del rey Herodes (Hch_12:21-23).
2Pe_3:3-10 se refiere a los burladores que confían en la “uniformidad” de todos los eventos terrenales. Dicen, “¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación”, pero dice Pedro que éstos ignoran voluntariamente que Dios envió el gran diluvio en el tiempo de Noé. Ese acontecimiento destruye la teoría de la perpetua uniformidad y los que creen en el diluvio fácilmente pueden creer que la misma palabra de Dios que envió el diluvio enviará el fuego en el Día Final.

-- entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, -- Así también los que estén diciendo que hay paz y seguridad serán interrumpidos por la destrucción repentina de la cual nadie podrá escapar. La palabra destrucción no quiere decir aniquilación, como suponen los testigos del Atalaya.  Mat_10:28, “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”; aquí se usa otra palabra traducida destruir, pero con el mismo significado de arruinar. Las almas perdidas no dejan de existir, sino que pierden su bienestar, “excluidos de la presencia del Señor”. Es obvio en este texto que al morir el hombre, su alma no deja de existir, porque los infieles serán destruidos en el infierno. La palabra destruir (OLETHROS) significa “ruina”.

-- como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. -- Los profetas emplearon esta figura repetidas veces (Jer_4:31; Jer_6:24; Jer_13:21; Jer_22:23; Jer_49:24; Jer_50:43; Ose_13:13; Miq_4:9-10). Cuando el tiempo llega para que la mujer encinta dé a luz, no puede escapar de los dolores de parto; de la misma manera nadie escapará del juicio de Dios. Dice Apoc. (cap. 6), “15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” Jesús amonesta (Luc_21:1-38), “34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. 35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”. Obsérvese que la glotonería y la embriaguez no son las únicas cosas que cargan el corazón: Jesús agrega, “los afanes de esta vida”; es decir, muchas personas que no se entregan a los “vicios comunes” no son espirituales y no están preparados para el día del Señor por causa de los afanes de esta vida (Mat_6:24-34; Flp_4:6).
“Este día iba a ser terrible. Sería como los dolores de parto de un mundo nuevo; un día en que un mundo se destrozaría y otro nacería a la vida. Muchos de los cuadros más terribles del Antiguo Testamento pertenecen al Día del Señor (Isa_22:5; Isa_13:9; Sof_1:14-16; Amó_5:18; Jer_30:7; Mal_4:1; Joe_2:31). Las principales características del Día del Señor en el Antiguo Testamento eran las siguientes. (1) Vendría impresionante e inesperadamente. (2) Incluiría una conmoción cósmica en la que todo el universo sería sacudido en sus mismos fundamentos. (3) Sería un momento de juicio. Con toda naturalidad los escritores del Nuevo Testamento identifican intencionadamente y a conciencia el Día del Señor con el día de la Segunda Venida de Jesucristo.

¡Maranata! ¡Ven pronto mi Señor Jesús!

domingo, 4 de noviembre de 2018

4 Noviembre. Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia




1 Tesalonicenses 4; 16-18
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

      En estas palabras, el apóstol consuela a los tesalonicenses que lloraron la muerte de sus familiares y amigos que murieron en el Señor. Su diseño es disuadirlos de un dolor excesivo, o una pena excesiva, por ese motivo. Todo el dolor por la muerte de amigos está lejos de ser ilegal; podemos llorar al menos por nosotros mismos si no lloramos por ellos, lloramos por nuestra propia pérdida, aunque puede ser su desmayo. Sin embargo, no debemos ser inmoderados en nuestras penas, porque,  es actuar demasiado como los gentiles, que no tenían ninguna esperanza de una vida mejor después de esta; mientras que nosotros, los cristianos, que tenemos una esperanza segura, la esperanza de vida eterna después de esta, que Dios, que no puede mentir, nos ha prometido, Debería moderar todas nuestras alegrías y nuestras penas a causa de cualquier cosa mundana. Esta esperanza es más que suficiente para equilibrar todos nuestros dolores a causa de cualquiera de las cruces de la actualidad.   Este es un efecto de la ignorancia con respecto a los que están muertos. Hay algunas cosas que no podemos ignorar con respecto a los que están dormidos; porque la tierra a la que se les ha quitado es una tierra de tinieblas, que conocemos muy poco y con la cual no tenemos correspondencia.  
Porque el Señor mismo (1:10, 2Ts_1:7; Apo_1:7; no por medio de algún representante) con voz de mando, -- la voz de Cristo siempre es con autoridad.  Jua_11:43, “¡Lázaro, ven fuera!”. La misma voz que resucitó a Lázaro nos resucitará a nosotros. “Todos los que están en los sepulcros oirán su voz” (la voz de Cristo) (Jua_5:28).
-- con voz de arcángel, -- el arcángel manda a los demás ángeles con respecto a su trabajo (Mat_24:31). Muchos dicen que en el día final Gabriel tocará su trompeta. ¿Será cierto? Jud_1:9 habla del “arcángel Miguel”, pero ¿dónde dice la Biblia que Gabriel es un arcángel?
-- y con trompeta de Dios (Éxo_19:16; Heb_12:19; Mat_24:31;1Co_15:52 “a la final trompeta”) , descenderá del cielo; -- 2Ts_1:7-10; 2Pe_3:10; Apo_20:11 y otros textos describen otros aspectos de su venida.
-- y los muertos en Cristo resucitarán primero. -- Los muertos se despertarán y resucitarán. Pablo no dice que los muertos en Cristo resucitarán primero y que en seguida los muertos no en Cristo resucitarán, sino que los muertos en Cristo resucitarán primero y luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor.  Algunos leen Apo_20:4-6 acerca de la primera resurrección y suponen que habrá dos resurrecciones, la de los justos y después de mil años la de los injustos. La primera resurrección de este texto no es una resurrección literal, sino figurada: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”. Ahora leamos Apo_2:11, “El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. La segunda muerte no tiene potestad sobre la persona que tiene parte en la primera resurrección y la segunda muerte no tiene potestad sobre la persona que venciere. Por eso, es muy obvio que ¡el que tiene parte en la primera resurrección es el que venciere!
La Biblia no dice en ninguna parte que habrá dos resurrecciones literales, sino que todos los muertos serán resucitados al mismo tiempo: dice Pablo, “teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos” (Hch_24:15). Habrá solamente una resurrección y será de los justos y los injustos, pero en 1Ts_4:16 Pablo no se refiere a la resurrección de los injustos, porque él está comparando el estado de los santos muertos con el de los santos vivos.
Jesús dice que la resurrección de todos ha de acontecer a la misma hora: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Jua_5:28-29). “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (Mat_25:31-32).
Recuérdese el propósito de Pablo. Está consolando a los hermanos con respecto a los que duermen. Para hacerlo enseña que los muertos resucitarán antes de la transformación de los vivos; por eso, en cuanto a la venida de Cristo, los muertos serán bendecidos antes que los vivos.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, -- Pablo explica en otros textos que al venir Cristo los vivos seremos transformados (Flp_3:20-21; 1Co_15:50-53), porque “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción”.
-- seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (Jua_14:1-3; Jua_17:24) . -- Al dejar la tierra, Jesús “fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos” (Hch_1:9). Así también cuando El vuelva “seremos arrebatados juntamente con” los resucitados “para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
Según el concepto de muchos “cristianos”, cuando Cristo venga, habrá un “rapto secreto”; es decir, al venir Cristo los fieles serán arrebatados secreta, silenciosa e invisiblemente. Según esta teoría, en ese momento los justos simplemente desaparecerán. Ya no estarán sobre la faz de la tierra; más bien estarán en las nubes con Cristo por siete años para escapar de la “Gran Tribulación”.
Muchos están en desacuerdo con estos hechos del fin de los tiempos. Algunos esperan el rapto secreto de los creyentes (Mateo 24:40-42) antes del reinado de mil años de Cristo sobre la tierra. Con frecuencia esto va unido a un período de siete años de tribulaciones (Daniel 7:25; 24:40-42). Algunos teólogos establecen el rapto antes, durante y después de este período. En el mejor de los casos, el orden y la naturaleza de estos eventos son ambiguos. Estemos seguros que aquí el dogmatismo es inapropiado. Esta teoría se basa  en lo que Jesús dice en Mat_24:21 acerca de la gran tribulación que vendría sobre Jerusalén, y sobre Mat_24:40-41, “Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada”.
El arrebatamiento de los santos no será ni secreto ni silencioso, “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo”. Tampoco dejará a los otros vivos confusos porque “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén” (Apo_1:7).

La llegada en las nubes es una señal escatológica de mucho significado. En el Antiguo Testamento, era utilizada en tres formas diferentes:
Para demostrar la presencia física de Dios, el shekina o nube de gloria (Apocalipsis 1:7; 16:10; Números 11:25).
Para cubrir Su santidad de modo que los seres humanos no le viesen y murieran (Números 11:25; Isaías 6:5).
En Daniel 7:13 las nubes eran utilizadas como transporte para el Divino Mesías humano. Las profecías en Daniel aluden al último período de 30 años en el Nuevo Testamento. La misma relación entre el Mesías y las nubes del cielo se encuentra en Mateo 24:30; Marcos 13:26; Lucas 21:27; Hechos 1:9, 11; I Hechos 1:9.

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. -- Con esta explicación sencilla y clara de lo que pasará cuando Cristo venga, los hermanos podían animar el uno al otro. Ya no estaban en oscuras con respecto a este tema tan importante. Ahora podrían conversar unos con otros con plena confianza con respecto a los seres queridos que ya durmieron en el Señor como también acerca de la importancia de que los vivos se preparen para “aquel día”. . Debemos esforzarnos por apoyarnos los unos a los otros en momentos de dolor, no aplacarnos, ni debilitarnos las manos, sino consolarnos unos a otros; y esto puede hacerse con seria consideración y discurso sobre las muchas buenas lecciones que se pueden aprender de la doctrina de la resurrección de los muertos, la segunda venida de Cristo y la gloria de los santos en ese día.

¡Maranata! ¡Ven pronto mi Señor Jesús!

sábado, 3 de noviembre de 2018

3 Noviembre. Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia



 Efesios 2; 3-5
entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

        Los deseos y las obras de la carne no solamente incluyen tales pecados como "adulterio... idolatría, hechicerías... homicidios, borracheras", etc., sino también incluyen "enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias", etc.
Somos tentados a través de los deseos malos (la concupiscencia): "cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido" (Stg_1:14). "Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma" (1Pe_2:11).
Es necesario crucificar al "viejo hombre" con sus deseos carnales (Rom_6:6; Gál_5:24). "Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne" (Gál_5:16). "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:... malos deseos y avaricia" (Col_3:5). "Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Rom_13:14). "La gracia de Dios se ha manifestado para salvación... enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente" (Tit_2:11-12).
Si no aprendemos a obedecer estos textos para lograr suprimir y controlar los deseos mundanos, no podemos ir al cielo. ¿Estamos suprimiendo los deseos carnales o estamos estimulando los deseos carnales? Si andamos todavía en mala compañía, estimulamos deseos carnales. Si alimentamos la mente con pensamientos carnales seremos carnales. Si alimentamos la mente con pensamientos sanos y espirituales, seremos espirituales (Rom_8:1-5).
-- "éramos por naturaleza hijos de ira". Dice Pablo " éramos ", pero no dice " somos”. Varias sectas religiosas (y algunos hermanos) afirman que Pablo enseña en este texto que el hombre tiene una "naturaleza corrupta" a consecuencia del pecado de Adán. Hay varias doctrinas falsas que son variaciones de este error: se habla de "pecado original", de "naturaleza caída", de "la depravación total", etc.
¿Por qué se enseñan tales errores? Para evitar decir la verdad que el hombre es totalmente responsable por sus pecados.
Pablo dice, "éramos". Afirma que cuando "anduvimos" (vivimos) en los "delitos y pecados" "éramos por naturaleza hijos de ira". La palabra "naturaleza" significa "costumbre confirmada"; es decir, así era la práctica de su vida, porque seguían "la corriente de este siglo".
No hay texto que enseñe -- ni aun remotamente -- que el hombre nazca con "pecado original", ni que nazca con una "naturaleza corrupta o caída". No hay ningún texto que enseñe "la depravación total". Esta clase de teología inculpa a Adán -- y, por consiguiente, a Dios -- por nuestros pecados. Enseñan que el hombre peca porque tiene que pecar. Dicen que todos los pecados de nuestra vida son expresiones naturales de nuestra naturaleza caída y corrupta.
Pero dice Cristo que tenemos que convertirnos para ser como niños, "porque de los tales es el reino de Dios" (Luc_18:16). Cuando "renunciamos a lo oculto y vergonzoso" (2Co_4:2), y nos convertimos, volvemos a la inocencia y pureza de niños (Mat_18:3). El nacimiento físico no tiene que ver absolutamente nada con esta condición de ser "por naturaleza hijos de ira".
Rom_2:14-15 nos ayuda a entender la palabra, "naturaleza". "Pero cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos..." Si la expresión "por naturaleza" en Efe_2:3 significa "por nacimiento", entonces en Rom_2:1-29 significa lo mismo. Pero sería absurdo decir que los gentiles, por nacimiento, hacían las cosas de la ley. En los dos textos la palabra tiene que ver con la práctica habitual y confirmada.
-- " hijos de ira ", expuestos a ira si persisten en su vida de perdición. Sin el evangelio este fin sería ineludible; no habría esperanza de escapar. La palabra "hijos" se emplea figurativamente en el Nuevo Testamento para indicar alguna característica sobresaliente, o como en este caso para indicar "el destino que se corresponde con el carácter, sea malo, Mat_23:15; Jua_17:12; 2Ts_2:3, o bueno, Luc_20:36".
Según la descripción de los hombres en 2:1-3, es obvio que los muertos en pecado son destinados a la ruina eterna. "Pero Dios" interviene para evitarlo. "Su gran amor" se demuestra en resucitarnos de los muertos por medio de su poderoso evangelio (Rom_1:16).
"muertos", Col_2:13; Rom_5:8; Rom_6:5. La repetición aquí es para enfatizar el contraste entre los dos estados. Si Dios "nos dio vida", ¿qué haremos? ¿Qué podemos hacer si estamos "muertos"? ¿Cómo puede el hombre muerto accionar? ¿No tendrá Dios que operar milagrosamente sobre su corazón? Muchos falsos maestros dicen que el hombre perdido no puede hacer nada para cambiar su condición espiritual. Dicen que el hombre muerto en sus pecados tiene una naturaleza caída y que no puede creer, que no puede amar a Dios y que ni puede nacer en él el deseo de salvarse. Predican, por lo tanto, que la salvación depende enteramente de Dios.
En cuanto a la base de la salvación (la provisión hecha para nuestra salvación), es cierto que todo depende de Dios, pues el hombre no podía y no puede efectuar su propia salvación, porque no puede proveerse un salvador. El hombre no puede morir por sus propios pecados; no puede redimirse solo.
Dios nos salva, pero nos salva por medio del evangelio que es el poder de Dios para salvación. El nos llama por medio del evangelio (2 Tesalon 2:14), y este evangelio requiere la obediencia (2 Tesalon 1:7-9). El evangelio promete la salvación a los obedientes; revela no solamente lo que Dios ha hecho, sino también revela lo que el hombre tiene que hacer para aceptar la salvación.
Los "muertos" en Efeso "oyeron la palabra del Señor Jesús" (Hch_19:10; Efe_1:13), y esto trajo como consecuencia su conversión (su "resurrección de los muertos"). Cristo dice en Jua_5:25 que "Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán". Los muertos pueden oír la voz de Cristo. En Efe_5:14 Pablo les manda a los muertos que se levanten. Los muertos pueden hacer algo; pueden levantarse. En Hch_2:40 Pedro mandó a los judíos muertos, "Sed salvos de esta perversa generación" (la Versión Moderna dice, "Salvaos"); Pedro dijo esto después de mandarles a arrepentirse y a bautizarse para perdón de los pecados (v. 38).
-- "juntamente con Cristo". Nuestra resurrección de los muertos (tanto la figurativa como la literal) fue anticipada en la resurrección de Cristo. Igualmente somos relacionados con Cristo en morir o estar crucificados con El (Rom_6:5; Gál_2:20); en vivir con El (Flp_1:21; Gál_2:20); en sufrir con El (2Ti_2:12; 1Pe_4:13); en reinar con El (2Ti_2:12); en ser coherederos con El (Rom_8:17); y en ser glorificados con El (Apo_3:21).
-- "nos resucitó" espiritualmente "de los muertos", Col_2:12, y ahora nos conviene buscar "las cosas de arriba" (Col_3:1).
-- "nos hizo sentar... con Cristo". Nos hizo copartícipes de su honor. Los que estamos en Cristo, en su iglesia, estamos en "lugares celestiales" ahora. "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono" (Apo_3:21); es decir, aun después de morir físicamente, seguiremos reinando con Cristo; pero es importante observar que estamos reinando con El ahora.
Estamos participando con El en su obra y en su reinado ahora, porque estamos luchando por la verdad y en contra del mal (1Jn_3:8). Si somos vencedores ahora, estamos reinando con Cristo ahora.
-- "lugares celestiales",   La iglesia, las verdades que la gobiernan, sus servicios, se consideran asuntos de naturaleza celestial. Las aspiraciones del cristiano son celestiales (Flp_3:20; Col_3:2).

¡Maranata! ¡Ven pronto mi Señor Jesús!

viernes, 2 de noviembre de 2018

2 Noviembre. Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia




 Juan 5; 28-29
No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación

Cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno (practican las cosas buenas; hacen la voluntad del Señor, Mat_7:21; Mat_12:50; es decir, obedecen al evangelio, andan como Jesús, "haciendo bienes", y perseveran en la doctrina de los apóstoles hasta la muerte) , saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, phaulos, lo que no vale nada, despreciable; Rom_2:11; 2Co_5:10. Estos son los que aborrecen la luz, 3:20; "lo malo" (perverso) es compañero de celos, contiendas, y perturbación en Stg_3:16. Tales personas serán perdonadas si obedecen al evangelio, pero si mueren en pecado, saldrán a resurrección de condenación. "Habría sido áspero decir, 'la resurrección de muerte", aunque esto es lo que se quiere decir, porque los pecadores resucitarán de la muerte a la muerte".
  Jesús no habla de gracia y misericordia para los que hacen lo malo, sino de salir de los sepulcros para condenación y sufrimiento. En lugar de tener cuerpos gloriosos como el de Jesús (1Jn_3:3-4), tendrán cuerpos incorruptibles que sufrirán "tribulación y angustia" (Rom_2:9), y no serán aniquilados por la lumbre (Mar_9:43-48). La palabra destruir de Mat_10:28 ("destruir el alma y el cuerpo en el infierno") no significa aniquilar sino arruinar. Estarán arruinados, excluidos de la presencia de Dios (2Ts_1:9). Los que saldrán a resurrección de condenación no dejarán de existir, sino que perderán su bienestar.
¿Quién, aparte de Jesucristo, se atrevería a decir esto de sí mismo? Ya había dicho que "el Hijo a los que quiere da vida"; esto significa que Él puede resucitar a los que están muertos física o espiritualmente. La resurrección espiritual es condicional, El dice enfáticamente que incondicionalmente levantará a todos los que han muerto físicamente, y no solamente los levantará, sino también que los juzgará y les asignará su destino eterno (Mat_25:46). La conclusión lógica es, pues, que todos deben obedecer a Cristo (2Pe_3:10-13).
Jesús no habla de dos resurrecciones, sino de la resurrección simultánea de los malos y los buenos. Muchos cristianos  creen que cuando Cristo venga, resucitará solamente a los justos, y que mil años después resucitará a los malos. Según esta teoría, cuando Cristo venga, (1) resucitará solamente a los justos; (2) vendrá por sus santos vivos que serán arrebatados de la tierra para estar con Jesús (3) durante la "gran tribulación" aquí en la tierra; (4) que Cristo vendrá otra vez (una tercera venida) con los santos para derrotar a Satanás y todos sus siervos en la guerra de Armagedón; y (5) reinará por mil años aquí en la tierra; (6) después de los mil años, resucitará a los muertos infieles; (7) todos serán juzgados y (8) los fieles entrarán en el reposo con el Señor y los infieles serán echados al infierno. Es una teoría interesante pero es pura ficción, porque Jua_5:28-29 y muchos otros textos enseñan una sola resurrección general de todos los hombres, malos y buenos.
Apo_20:5-6 dice, "Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años". Esta es una resurrección figurada, que se refiere al triunfo de los que mueren en Cristo (20:4). Apo_2:11 es paralelo a Apo_20:5-6, "El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte". "El que venciere" equivale a "el que tiene parte en la primera resurrección". Los otros muertos no volvieron a vivir porque no eran vencedores. Esta resurrección no tiene nada que ver con la resurrección literal de Jua_5:28-29.
Pablo enseña la importancia de la resurrección y las consecuencias terribles para los santos si no hubiera resurrección (1Co_15:12-19), y nos da una explicación amplia del tema en 1Co_15:35-57 y en 1Ts_4:13-18. En 1Ts_5:1-5 explica que "aquel día" vendrá como ladrón en la noche y que muchos no estarán preparados, pero que los santos no están en tinieblas, para que aquel día les sorprenda como ladrón.

Jesús acelera y juzga. No se trata de la curación, una obra que, en el fondo, brota de la misma fuente y tiene su ocasión en el mismo mal: pero la entrega de la vida es evidentemente divina. A medida que el Padre resucita a los muertos y los acelera, el Hijo acelera lo que Él quiere. Aquí tenemos la primera prueba de sus derechos divinos, Él da vida, y Él la da a quien Él quiere. Pero, al estar encarnado, Él puede ser personalmente deshonrado, rechazado, despreciado de los hombres. En consecuencia, todo el juicio se compromete a Él, el Padre no juzga a nadie, para que todos, incluso los que han rechazado al Hijo, lo honren, así como honran al Padre a quien ellos tienen como Dios. Si se niegan cuando actúa en gracia, serán obligados cuando Él actúe en juicio. En la vida, tenemos la comunión del Espíritu Santo con el Padre y el Hijo (y el hecho de dar vida o vida es la obra del Padre y del Hijo); pero en el juicio, los incrédulos tendrán que ver con el Hijo del hombre a quien rechazaron. Las dos cosas son bastante distintas. Aquel a quien Cristo ha avivado no tendrá que ser obligado a honrarlo mediante el juicio.  

¿Cómo podemos saber, entonces, a cuál de estas dos clases pertenecemos? El Señor (¡alabado sea su nombre!) Responde, el que escucha su palabra y cree que el que le envió (cree al Padre al escuchar a Cristo), tiene vida eterna (tal es el poder que aviva su palabra), y no vendrá en juicio. Se pasa de la muerte a la vida. Testimonio simple y maravilloso!   El juicio glorificará al Señor en el caso de los que lo han despreciado aquí. La posesión de la vida eterna, para que no entren en juicio, es la porción de los que creen.

Luego, el Señor señala dos períodos distintos, en los cuales se debe ejercer el poder que el Padre le confió a Él, al haber descendido a la tierra. La hora venía, ya había llegado, en la que los muertos debían escuchar la voz del Hijo de Dios, y los que oían deberían vivir. Esta es la comunicación de la vida espiritual de Jesús, el Hijo de Dios, al hombre, muerto por el pecado, y por medio de la palabra que él debe escuchar. Porque el Padre le ha dado al Hijo, a Jesús, así manifestado en la tierra, que tenga vida en sí mismo. Él también le ha dado autoridad para ejecutar el juicio, porque Él es el Hijo del hombre. Porque el reino y el juicio, de acuerdo con los consejos de Dios, pertenecen a Él como Hijo del hombre, en ese carácter en el que fue despreciado y rechazado cuando vino en gracia.

Este pasaje también nos muestra que, aunque era el Hijo eterno, uno con el Padre, siempre se lo ve como se manifiesta aquí en la carne y, por lo tanto, lo recibe todo del Padre. Es así que lo hemos visto en el pozo de Samaria, el Dios que dio, pero el que le pidió a la pobre mujer que le diera de beber.

Jesús, entonces, avivó las almas en ese momento. No debían maravillarse. Una obra, más maravillosa a los ojos de los hombres, debe ser realizada. Todos los que estaban en la tumba deben salir. Este es el segundo período del cual habla. En el que aviva las almas; en el otro, levanta cuerpos de la muerte. El uno ha durado durante el ministerio de Jesús y 2000 años desde su muerte; El otro aún no ha llegado, pero durante su continuación se llevarán a cabo dos cosas. Habrá una resurrección de aquellos que han hecho el bien (esto será una resurrección de la vida, el Señor completará su obra), y habrá una resurrección de los que han hecho el mal (esta será una resurrección para su juicio). ). Este juicio será de acuerdo con la mente de Dios, y no de acuerdo con ninguna voluntad personal separada de Cristo. Hasta ahora, es un poder soberano y, en lo que respecta a la vida, la gracia soberana: Él libera a quien Él quiere. Lo que sigue es la responsabilidad del hombre en cuanto a la obtención de la vida eterna. Estaba allí en Jesús, y ellos no iban a venir a Él para tenerlo.

El Señor continúa señalando a ellos cuatro testimonios rendidos a su gloria y a su persona, que los dejó sin excusa: -Juan, sus propias obras, su padre y las Escrituras. Sin embargo, mientras pretenden recibir lo último, como encontrando en ellos vida eterna, no acudirían a Él para que pudieran tener vida. ¡Pobres judíos! El Hijo vino en el nombre del Padre, y ellos no lo recibirían; otro vendrá en su propio nombre, y al que ellos recibirán. Esto se adapta mejor al corazón del hombre. Se buscaban el honor el uno al otro: ¿cómo podían creer? Recordemos esto. Dios no se acomoda al orgullo del hombre, no arregla la verdad para alimentarla. Jesús conocía a los judíos. No es que Él los acusara al Padre: Moisés, en quien ellos confiaban, haría eso; porque si hubieran creído a Moisés, habrían creído a Cristo.

Como resultado, el Hijo de Dios da vida, y Él ejecuta el juicio. En el juicio que Él ejecuta, el testimonio que se había rendido a Su Persona deja al hombre sin excusa por su propia responsabilidad.   Jesús es el Hijo de Dios que, con el Padre, da vida y como Hijo de hombre juzga. En el capítulo 6, Él es el objeto de la fe, ya que descendió del cielo y murió. Él simplemente alude a Su ir en lo alto como Hijo del hombre.
¡Maranata! ¡Ven pronto mi Señor Jesús!

1 Noviembre. Estudiando la Palabra de Dios en la Biblia



Eclesiastés 8; 8
No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee.

             Salomón había dicho  que el corazón de un hombre sabio discierne el tiempo y el juicio, es decir, la sabiduría de un hombre recorrerá un gran camino, por la bendición de Dios, en los pronósticos morales; pero aquí muestra que pocos tienen esa sabiduría, y que incluso los más sabios aún pueden estar sorprendidos por una calamidad de la que no tenían ninguna visión, y por lo tanto, es nuestra sabiduría esperar y prepararse para los cambios repentinos.
Todos los eventos que nos conciernen, con el tiempo exacto de ellos, se determinan y designan en el consejo y la presciencia de Dios, y todos en sabiduría: Para cada propósito hay un tiempo prefijado, y es el mejor momento, porque es tiempo y juicio, el tiempo señalado tanto en la sabiduría como en la justicia; La cita no es imputable a la locura o la iniquidad.
Estamos muy en la oscuridad con respecto a los eventos futuros y el tiempo y la estación de estos: el hombre no sabe lo que será él mismo; ¿Y quién puede decirle cuándo o cómo será?. Tampoco puede ser previsto por él o lo ha predicho; las estrellas no pueden predecir lo que será un hombre, ni ninguna de las artes de adivinación. Dios, en sabiduría, nos ha ocultado el conocimiento de eventos futuros, para que podamos estar siempre listos para los cambios.
Es nuestra gran infelicidad y miseria que, debido a que no podemos prever un mal, no sabemos cómo evitarlo o protegernos de él, y porque no somos conscientes de la correcta temporada de acciones exitosas, por lo tanto perdemos nuestra confianza, oportunidades y perdidas en nuestro camino: Porque para cada propósito hay solo una forma, un método, una oportunidad apropiada, por lo tanto , la miseria del hombre es grande sobre él; porque es muy difícil lograrlo, y es de mil a uno, pero él lo extraña. La mayoría de las miserias en las que trabajan los hombres se habrían evitado si se hubieran podido prever y se hubiera descubierto el feliz momento para evitarlas. Los hombres son miserables porque no son lo suficientemente sagaces y atentos.   Independientemente de los otros males que puedan evitarse, todos tenemos una necesidad fatal de morir.
 Cuando el alma es requerida, debe ser resignada, y no tiene ningún propósito discutirla, ya sea por armas o argumentos, por nosotros mismos o por cualquier amigo: no hay ningún hombre que tenga poder sobre su propio espíritu, para retenerlo, cuando se convoca a volver a Dios quien lo dio. No puede volar a ningún lugar fuera de la jurisdicción de la muerte, ni encontrar ningún lugar donde no se ejecuten sus escritos. No puede fugarse para escapar del ojo de la muerte, aunque está oculto a los ojos de todos los vivos. Un hombre no tiene poder para aplazar el día de su muerte, ni puede, por medio de oraciones o sobornos, obtener un indulto; no se tomará ninguna fianza, no se autorizará ninguna excusa, protección o imparcialidad. No tenemos poder sobre el espíritu de un amigo, para retenerlo; El príncipe, con toda su autoridad, no puede prolongar la vida del más valioso de sus súbditos, ni el médico con sus medicinas y métodos, ni el soldado con su fuerza, ni el orador con su elocuencia, ni el mejor santo con sus intercesiones. . El golpe de la muerte no puede ser puesto de ninguna manera cuando nuestros días están determinados y la hora señalada ha llegado.
La muerte es un enemigo con el que todos debemos entrar en las listas, tarde o temprano: no hay descarga en esa guerra, no hay desaliento de ella, ni de los hombres de negocios ni de los débiles de corazón, como hubo entre los judíos, Deu. 20: 5 , Deu. 20: 8. Mientras vivimos estamos luchando con la muerte, y nunca nos quitaremos el arnés hasta que dejemos el cuerpo, nunca obtendremos una descarga hasta que la muerte haya obtenido el dominio; el más joven no es liberado como un soldado de agua dulce, ni el más antiguo como millas eméritas, un soldado cuyos méritos le han dado derecho a una descarga. La muerte es una batalla que debe ser peleada, no hay envío a esa guerra, no hay sustituto de otro para reunirnos, ningún campeón admitió luchar por nosotros; debemos comprometernos, y nos preocupa proporcionar en consecuencia, como para una batalla.
La maldad de los hombres, a través de la cual a menudo evaden o superan la justicia del príncipe, no pueden asegurarlos del arresto de la muerte, ni el pecador más obstinado puede endurecer su corazón contra esos terrores. Aunque se fortalezca tanto en su maldad (Sal. 52: 7), la muerte será demasiado fuerte para él. La maldad más sutil no puede burlar a la muerte, ni la maldad más descarada superar a la muerte. No, la maldad a la que los hombres se entregan estará tan lejos de librarlos de la muerte que los entregará a la muerte.
El futuro es incierto. Sólo la muerte es segura en ese futuro incierto. Ni hay poder del ser humano sobre el día de la muerte. Cuatro cosas que están más allá del poder humano: la vida, la muerte, la guerra y la impiedad. El poder del hombre es muy limitado.
 No hay hombre que tenga poder sobre el espíritu para retener el espíritu.

Amos 5; 8
buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre;

        En este himno resalta el poder de Dios, tanto en la creación y mantenimiento del universo, como en el ejercer este poder para castigar a los pueblos que hayan puesto su confianza en sus fortalezas. Aun así, se repite dos veces la invitación de buscar a Dios. ¡Este Dios tan poderoso, y digno de ser adorado como es debido, es también compasivo y desea relacionarse con cada persona! Pléyades y Orión son constelaciones de estrellas. Durante miles de años, los navegantes han arriesgado sus vidas y sus fortunas confiando en las estrellas. La inmutabilidad de los cielos nos presenta un reto para buscar más allá de las estrellas, a su Creador.
¡Oh, qué multitud de pensamientos vanos y viles se alojan dentro de nosotros! ¡Qué multitud de palabras vanas, tontas, malvadas han sido pronunciadas por nosotros! ¡En qué multitud de casos hemos complacido nuestros corruptos apetitos y pasiones! ¡Y cuantas nuestras propias omisiones de deber! ¿Quién puede entender sus errores? ¿Quién puede decir con qué frecuencia se ofende? Dios sabe cuántas, cuántas, nuestras transgresiones son; ninguno de ellas le pasa desapercibida; Sabemos que son para nosotros innumerables; más que los cabellos de nuestra cabeza; y tenemos razones para ver en qué peligro nos hemos metido, y qué cantidad de trabajo hemos hecho para el arrepentimiento, por nuestras múltiples transgresiones, por el número innumerable de nuestros pecados de incursión diaria.
Que algunos de ellos son muy atroces; son nuestros pecados poderosos; pecados que son más extremadamente pecaminosos en su propia naturaleza y al ser cometidos presuntuosamente y con una mano alta, pecados contra la luz de la naturaleza, crímenes flagrantes, que son poderosos para dominar sus convicciones y para imponer juicios sobre nosotros.

¡Maranata! ¡Ven pronto mi Señor Jesús!