} EL CAMINO: LA SALVACIÓN ES POR FE EN JESUCRISTO

jueves, 14 de abril de 2016

Proverbios 19:1-29


19.1 El hombre pobre que teme a Dios es más honorable y feliz que el hombre sin sabiduría ni gracia, por más rico o de alto rango que sea.
La integridad es más valiosa que la riqueza, pero la mayoría de las personas no actúan como si lo creyeran. Temen tanto no conseguir todo lo que quieren, que están dispuestas a pagar cualquier precio con tal de incrementar su riqueza: hacer trampa en los impuestos, robar en las tiendas o a los empleadores, retener el diezmo, negándose a dar. Pero cuando conocemos y amamos a Dios, nos damos cuenta que un nivel bajo de vida, o incluso la pobreza, es un pequeño precio que hay que pagar por la integridad personal. ¿Muestran nuestras acciones que sacrificamos nuestra integridad para incrementar nuestra riqueza? ¿Qué cambios necesitamos hacer para corregir nuestras prioridades?

19.2 ¿Qué cosa buena puede el alma hacer si no tiene conocimiento? El que peca no se tomará el tiempo para sopesar la senda de sus pies.
 A menudo vamos presurosos a través de la vida, avalanzándonos de cabeza a lo desconocido. Mucha gente se casa sin saber lo que puede esperar de su pareja ni de la vida matrimonial. Otros prueban las relaciones sexuales ilícitas o las drogas sin considerar las consecuencias. Algunos se arrojan a trabajos sin evaluar si tienen la capacidad para realizarlos. No corramos hacia lo desconocido. Asegúremonos de que comprendemos las cosas en las que nos estamos metiendo y a dónde queremos ir antes de dar el primer paso. Si aun así parece desconocido, asegúremonos de seguir a Dios.

19.3-7 Los hombres corren a meterse en problemas por su propia necedad, y luego, se inquietan por los designios de Dios.Aquí podemos ver cuán fuerte es el amor del hombre al dinero.. Los que dicen mentiras al hablar están bien encaminados para ser culpables de falso testimonio. No tenemos excusa si no amamos a Dios con todo nuestro corazón. Sus dones para nosotros no se pueden contar, y todos los dones de los hombres para nosotros son frutos de su generosidad. Cristo fue abandonado por todos sus discípulos, pero el Padre estaba con Él. Anima nuestra fe que Él tuviera tanta experiencia en las penas de la pobreza.

19.8-15  ¿Es bueno amarse uno mismo? Sí, ¡cuando está en juego nuestra alma! Este proverbio no se refiere a la persona egoísta que ama y protege sus intereses mezquinos y que hará cualquier cosa para servirles. En vez de eso, alienta a los que en verdad se preocupan de ellos mismos al punto de buscar sabiduría. El hombre que no tiene sabiduría ni gracia no tiene derecho ni mérito para gozo verdadero. Muy impropio es que un esclavo del pecado oprima a los hombres libres de Dios. Obtiene la mayor gloria verdadera el que se propone con constancia vencer con el bien al mal.
Cristo es un Rey cuya ira contra sus enemigos será como el rugido de un león, y su favor hacia su pueblo, como el rocío que refresca.
Demuestra la vanidad del mundo que estemos propensos a las mayores tristezas cuando nos prometemos el más grande de los consuelos.
Una esposa discreta y virtuosa es más valiosa que la casa y las riquezas.
Una disposición perezosa e indolente empobrece a los hombres; los lleva a la necesidad. Y esto se aplica a la vida presente y a la venidera.

19.16 Los mandamientos que nos han dicho que debemos cumplir son los que se encuentran en la Palabra de Dios, tanto los Diez Mandamientos (Éxodo 20) como los demás pasajes de instrucción. Obedecer lo que Dios nos enseña en la Biblia es guardarnos. Desobedecer es destruirnos.

19.17-22 Aquí Dios se identifica con el pobre al igual que Jesús lo hace en Mateo 25:31-46. Como nuestro Creador, Dios nos valora, sin importar si somos ricos o pobres. Cuando ayudamos a los pobres, mostramos honor tanto al Creador como a su creación. Dios acepta nuestra ayuda como si se la hubiéramos ofrecido directamente a El. Cuando los padres están bajo una necia ternura, hacen lo mejor que pueden para criar a los hijos como consuelo para sí, y felices en sí mismos. El niño malcriado y no corregido probablemente se convierta en hombre muy iracundo.
Los que serán sabios en su final definitivo, se les debe enseñar y se les debe mandar cuando jóvenes.
¿Qué debiéramos desear sino que todos nuestros propósitos concuerden con la santa voluntad de Dios?
Mucho mejor es tener un corazón para hacer el bien y necesitar habilidad para hacerlo, que tener habilidad para hacerlo y que falte el corazón para ello.

19.23 Aquel que confía en Dios "no será visitado de mal" debido a sus buenos hábitos, estilo de vida y a veces mediante la intervención directa de Dios. Sin embargo, el temor de Jehová no siempre nos protege del peligro de esta vida. Siguen sucediéndoles cosas malas a la gente que ama a Dios. Este versículo no es una promesa universal, sino un principio general. Describe lo que sucedería si en este mundo no hubiera pecado y lo que sucederá en la tierra nueva cuando los creyentes fieles estarán para siempre bajo la protección de Dios.  

19.24 "Mete su mano en el plato" se refiere a la costumbre de comer de un mismo plato que se pasaba de persona en persona y donde cada uno estiraba su mano y tomaba su porción. Este proverbio dice que algunas personas son perezosas aun para llevarse la comida a la boca.

19.25-29 Existe una gran diferencia entre la persona que aprende de la crítica y la que se niega a aceptar la corrección. La forma de responder ante la crítica determina si hemos crecido o no en sabiduría. La próxima vez que alguien nos critique, esmerémonos por escuchar atentos todo lo que nos dicen. Podemos aprender algo. La reprensión amable va muy lejos en el hombre de entendimiento
El joven que despilfarra la sustancia de su padre o empobrece a su madre, es odioso y llegará a la desgracia. Sabiduría de los hombres jóvenes es aborrecer la conversación que pone principios malos y licenciosos en la mente. Son lo peor de los pecadores los que se alegran de tener una oportunidad de pecar.

El descreimiento del hombre no restará eficacia a las amenazas de Dios. El mismo Cristo no fue perdonado cuando llevó pecados que no eran los propios. La justicia y el juicio tocaron a nuestro bendito fiador, ¿y Dios va a perdonar a los pecadores obstinados?

miércoles, 13 de abril de 2016

LA HEREDAD FINAL


Hechos 20; 32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

  Pablo había recibido revelación por el Espíritu de lo que le iba acontecer, sabía que no regresaría de Roma. Estaba preocupado por todos aquellos a quien había exhortado en el conocimiento de Dios, de la salvación sólo por fe en Jesucristo. Les había advertido qué entrarían lobos disfrazados de ovejas para destruir el rebaño. Pablo los guía a mirar a Dios con fe, y los encomienda a la palabra de la gracia de Dios, no sólo como fundamento de su esperanza y su fuente de gozo, sino como la regla de su caminar en este mundo. Los cristianos más maduros son capaces de crecer y hallarán que la palabra de gracia ayuda a su crecimiento.
En este versículo encontramos cual es nuestra condición actual para entender y conocer lo que Dios ha hecho en nosotros. La palabra de su gracia siempre edifica y hace que fluya nuestra herencia espiritual. El todopoderoso Conservador de su pueblo; Su mensaje de gracia pura por la fe en la cual Él nos guarda (1Pedro 1:5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero). Vemos cómo la salvación, no sólo en los pasos iniciales del perdón y de la regeneración, sino también en todos sus grados subsecuentes de “edificación”, aun hasta su consumación en la heredad final, atribuye al “poder” de Dios; así como en:
 Romanos_16:25 Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos 
Efesios_3:20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,
   Judas 24-25    Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
   25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén
 2Timoteo_1:12, Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

 Leímos donde la salvación se atribuye a Cristo. La santificación aquí se considera como el carácter y condición finales de los herederos de la gloria, considerados como una compañía única de salvados.Como los que no están santificados no pueden ser huéspedes bienvenidos para el santo Dios, así el cielo no será cielo para ellos, pero está asegurado para todos los que nazcan de nuevo, y en quienes se ha renovado la imagen de Dios, puesto que el poder omnipotente y la verdad eterna así lo hacen. Él se pone a sí mismo como ejemplo para ellos de no preocuparse por las cosas de este mundo actual; hallarán que esto les ayudara para un paso cómodo a través de esta vida. Podría parecer un dicho duro; por lo que Pablo agrega un dicho de Jesús, que desea que siempre recuerden: “Más bienaventurado es dar que recibir”, parece que eran palabras usadas a menudo con sus discípulos. La opinión de los hijos de este mundo es contraria a esto; ellos temen dar a menos que esperen recibir. La ganancia clara es para ellos la cosa más bendita que pueda haber; pero Cristo nos dice qué es más bienaventurado, más excelente. Nos hace más como Dios, que da a todos y recibe de nadie; y al Señor Jesús que andaba haciendo el bien. Que también esté en nosotros el sentir que había en Cristo Jesús. Este dicho áureo, arrebatado del olvido, y aquí añadido a los tesoros permanentes de la iglesia, es capaz de crear el deseo de que nos hubiera sido conservado más de lo que salió de aquellos labios, “cayendo como gotas de miel del panal”. Pero veamos que dice Juan 21:25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén

  

domingo, 10 de abril de 2016

PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS



Hebreos 12:1  Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
 2  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.


 Esta "tan grande nube de testigos"son los héroes de la fe mencionados en el cap. 11 que fueron testigos de la fe y que sirven de ejemplo de lealtad y fidelidad a los creyentes del N.T. mientras corren la carrera. Los héroes de la fe no son espectadores que nos vigilan desde el cielo; sino que sus vidas son nuestros testigos, después de haber sido vencedores. A menudo, la vida cristiana se compara con una carrera Su fidelidad es un estímulo para nosotros. No luchamos solos ni somos los primeros en luchar con los problemas que afrontamos. Otros también han participado en la carrera y han ganado, y su testimonio nos anima a correr y a ganar. ¡Qué legado tan inspirador el que tenemos!
 La vida cristiana implica trabajo arduo.  Despojémonos de todo lo que nos impida avanzar, particularmente de toda forma de pecado.
Requiere poner a un lado todo lo que ponga en peligro nuestra relación con Dios, correr con paciencia y hacer frente al pecado en el poder del Espíritu Santo. Para vivir con eficiencia esta vida, debemos fijar nuestros ojos en Cristo. Titubearemos si apartamos la mirada de El y si nos miramos a nosotros mismos o contemplamos las circunstancias que nos rodean. Debemos correr para participar en la carrera de Cristo, no en la nuestra, y siempre debemos fijar nuestra mirada en El.
La obediencia perseverante por fe en Cristo era la carrera puesta ante los hebreos en la cual debían ganar la corona de gloria o tener la miseria eterna como su porción; se nos expone. Por el pecado que tan fácilmente nos asedia, entendamos que el pecado es a lo que más nos inclinamos, a lo cual estamos más expuestos, por costumbre, edad o circunstancias. Esta es una exhortación de suma importancia, porque mientras permanezca sin ser subyugado el pecado favorito, sea cual sea, de un hombre, le impedirá correr la carrera cristiana, porque le quita toda motivación para correr y da entrada al desaliento más completo.
Cuando estemos agotados y débiles en nuestras mentes, recordemos que el santo Jesús sufrió para salvarnos de la desgracia eterna. Mirando fijamente a Jesús, nuestros pensamientos fortalecerán santos afectos y subyugarán los deseos carnales; entonces, pensemos frecuentemente en Él.
¿Qué son nuestras pequeñas pruebas comparadas con sus agonías o siquiera con nuestras desolaciones? ¿Qué son en comparación con los sufrimientos de tantos otros?
 Hay en los creyentes una inclinación a agotarnos y debilitarnos cuando somos sometidos a pruebas y aflicciones; esto es por la imperfección de nuestras virtudes y los vestigios de la corrupción. Los cristianos no debemos desmayar bajo nuestras pruebas. Aunque nuestros enemigos y perseguidores sean instrumentos para infligir sufrimientos, son de todos modos, disciplina divina; nuestro Padre celestial tiene su mano en todo y su fin sabio es responder por todo. No debemos tomar con liviandad nuestras aflicciones ni entristecernos bajo ellas, porque son la mano y la vara de Dios, su reprimenda por el pecado. No debemos depriminirnos ni hundirnos bajo las pruebas, afanarnos ni irritarnos, sino soportarnos con fe y paciencia. Dios puede dejar solos a los demás en sus pecados, pero corregirá el pecado en sus propios hijos. Actúa en esto como corresponde a un padre. Nuestros padres terrenales nos castigan a veces para satisfacer sus propias pasiones más que para reformar nuestros modales. Pero el Padre de nuetras almas nunca quiere apenar ni afligir a sus hijos. Siempre es para nuestro provecho. Toda nuestra vida aquí es un estado infantil e imperfecto en cuanto a las cosas espirituales; por tanto, debemos someternos a la disciplina de tal estado. Cuando lleguemos al estado perfecto estaremos plenamente reconciliados con todas las disciplinas presentes de Dios para con nosotros. La corrección de Dios no es condenación; el castigo puede ser soportado con paciencia y fomenta grandemente la santidad. Entonces, aprendamos a considerar las aflicciones que nos acarrea la maldad de los hombres como correcciones enviadas por nuestro bondadoso y santo Padre para nuestro bien espiritual.



 ¡Maranatha!

DIOS NOS AMA TANTO QUÉ...



Romanos 5:7  Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.
 8  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Cristo murió por los pecadores; no sólo por los que eramos inútiles sino por los que eramos culpables y aborrecibles; por ésos cuya destrucción eterna sería para la gloria de la justicia de Dios. Cristo murió por salvarnos, no en nuestros pecados, sino de nuestros pecados y, aún éramos pecadores cuando Él murió por nosotros. Sí, la mente carnal no sólo es enemiga de Dios, sino la enemistad misma; Colosenses 1; 21.
Pero Dios determinó librar del pecado y obrar un cambio grande. Mientras continúe el estado pecaminoso, Dios aborrece al pecador y el pecador aborrece a Dios, Zacarías 11; 8. Es un misterio que Cristo muriera por todos ños pecadores; no se conoce otro ejemplo de amor, para que bien podamos dedicar la eternidad en adorar y maravillarnos de Él.
Además, ¿qué idea tenía el apóstol cuando supone el caso de uno que muere por un justo? Y eso que sólo lo puso como algo que podría ser. ¿No era que al pasar este sufrimiento, la persona que se quería beneficiar, pudiese ser librada? Pero ¿de qué somos librados los creyentes en Cristo por su muerte? No de la muerte corporal, porque todos debemos soportarla. El mal, del cual podía efectuarse la liberación sólo de esta manera asombrosa, debe haber sido mucho más terrible que la muerte natural. No hay mal al que pueda aplicarse el argumento, salvo el que el apóstol asevera concretamente, el pecado y la ira, el castigo del pecado determinado por la justicia infalible de Dios.
Y si, por la gracia divina, así fuimos llevados a arrepentirnos y a creer en Cristo, y así eramos justificados por el precio de su sangre derramada y por fe en esa expiación, mucho más por medio del que murió por nosotros y resucitó, seremos librados de caer en el poder del pecado y de Satanás, o de alejarnos definitivamente de él. El Señor viviente de todos concretará el propósito de su amor al morir salvando hasta el último de todos los creyentes verdaderos. Eramos débiles e incapaces de salvarnos. Alguien tuvo que venir a rescatarnos. Cristo no solo vino en un buen momento de la historia, sino a su debido tiempo, de acuerdo al plan del Padre. Dios controla la historia, y controló la ocasión, los métodos y los resultados de la muerte de Jesús. Siendo aún pecadores son palabras maravillosas. Dios envió a Jesucristo para que muriera por nosotros, no porque seamos buenos, sino porque nos ama. Cuando no se sienta seguro del amor de Dios, recuerde: si El lo amó cuando usted aún era rebelde, puede sin duda fortalecerlo ahora que le corresponde.

Teniendo tal señal de salvación en el amor de Dios por medio de Cristo, el apóstol declara que los creyentes no sólo nos regocijamos en la esperanza del cielo, y hasta en nuestras tribulaciones por amor de Cristo, sino que también nos gloriamos en Dios como el Amigo seguro y Porción absolutamente suficiente nuestro, por medio de Cristo únicamente.

viernes, 1 de abril de 2016

Proverbios 18:1-24

Proverbios 18:1-24

18.1-8 Si queremos obtener conocimiento y gracia, debemos probar todos los métodos para mejorar nosotros mismos. Quienes tienen como único propósito hacer algo para ser vistos, nada útil hacen para el conocimiento o la religión.
 Tan pronto como entró el pecado, siguió la vergüenza. El manantial de la sabiduría del corazón del creyente provee palabras de sabiduría en forma continua. Se debe considerar los méritos de una causa, no la persona. ¡Cuánto mal se hacen los hombres malos por sus lenguas descontroladas! ¡Cuán bajos son los que siembran controversia, y qué fatales efectos pueden esperarse del pequeño comienzo de los celos!
Es tan difícil negarse a escuchar un chisme como lo es rechazar un postre delicioso. Probar un simple bocado de cualquiera de los dos crea un deseo de obtener más. Puedes resistirte a los rumores de la misma manera que una persona que está a dieta rechaza el dulce, ni siquiera abra la caja. Si no das la primera mordida al chisme, no darás la segunda ni la tercera.

18. 9-11 Las omisiones del deber y en el deber son fatales para el alma, al igual que cometer pecado. El poder divino dado a conocer en nuestro Señor Jesucristo y por medio de Él, forma una torre fuerte para el creyente que confía en el Señor. ¡Cuán engañosa es la defensa del rico que tiene su porción y tesoro en este mundo! Ciudad fortificada y muro alto es en su propia presunción, porque caerá cuando más lo necesite. Ellos quedarán expuestos a la ira justa de aquel Juez al cual despreciaron como Salvador.
Al imaginar que su riqueza es su defensa fuerte, los ricos están lamentablemente equivocados. El dinero no proporcionará seguridad, hay demasiadas formas de perder su poder. El gobierno puede dejar de respaldarlo, pueden robarlo los ladrones, la inflación puede quitar parte de su valor. Sin embargo, Dios nunca pierde su poder. Siempre es confiable. ¿Dónde ha depositado su esperanza para la seguridad, en una riqueza insegura o en Dios el que siempre permanece fiel?

18.12-17 Después que el corazón se ha elevado con el orgullo, viene una caída. Pero la honra será la recompensa de la humildad. La ansiedad junto con el engaño de sí mismo, expone a la vergüenza. La firmeza de mente sustenta bajo muchos dolores y pruebas, pero cuando a la conciencia la tortura el remordimiento, ninguna fortaleza humana puede tolerar la desgracia; entonces, ¿cómo será el infierno? Debemos obtener conocimiento no sólo para nuestra cabeza, sino para nuestro corazón. Bendito sea el Señor que nos recibe bien ante su trono, sin dinero y sin precio. Que sus dones le hagan lugar en nuestra alma.
 Bueno es escuchar a nuestros enemigos para formarnos un mejor juicio de nosotros mismos.
En estas concisas declaraciones, hay tres principios básicos para tomar grandes decisiones: (1) obtengamos todos los hechos antes de decidir; (2) estemos abierto a nuevas ideas; (3) asegúremonos de escuchar ambos lados de la historia antes de juzgar. Todos los principios se centran en buscar información adicional. Esto es un trabajo difícil pero necesario, de lo contrario la única alternativa que nos queda es el prejuicio: juzgar antes de conocer todos los hechos.

18.18-21 Era costumbre, a veces, referir a Dios las cosas echando suertes, con oración solemne. Profanar la suerte usándola como cuestión de diversión, o para codiciar lo que pertenece a otros, ahora es motivo de objeción. Debe ponerse mucho cuidado para evitar peleas entre los parientes y entre quienes están obligados entre sí. La sabiduría y la gracia hacen que sea fácil perdonar, pero la corrupción lo hace difícil. Aquí el estómago es puesto en lugar del corazón, como en todas partes; y lo que lo llena concordará con nuestra satisfacción y nuestra paz interior. Más de uno ha causado su propia muerte o la muerte del prójimo por una lengua falsa o injuriosa.


18.22 Este versículo establece que es bueno estar casado. Una buena esposa es una gran bendición para el hombre y es señal del favor divino.
 El énfasis que se hace hoy en la libertad individual está mal encaminado. Individuos firmes son importantes, pero también lo son los matrimonios sólidos. Dios creó el matrimonio para que lo disfrutemos, y declaró que era bueno. Este es uno de los tantos pasajes de la Biblia que nos muestra al matrimonio como una creación de Dios positiva y feliz (Génesis 2:21-25; Juan 2:1-11).

18.23 Este versículo no aprueba el insulto al pobre. La pobreza dice a los hombres que no deben ordenar ni demandar. Ante el trono de la gracia todos somos pobres y debemos hacer peticiones fervientes.
 Simplemente describe un hecho desafortunado de la vida. Es malo que los ricos traten a los menos afortunados con desdén y arrogancia, y Dios juzgará esas acciones con severidad.

18.24 Cristo Jesús nunca abandonará a los que confían en Él y le aman. Que así seamos amigos con otros, por amor a nuestro Señor. Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta lo sumo; y nosotros somos sus amigos si hacemos todo lo que Él nos manda, Juan 15, 14.

La soledad está en todas partes. Mucha gente hoy en día se siente aislada o apartada de los demás. Estar en una multitud solo logra que la gente esté más consciente de su aislamiento. Todos necesitamos amigos que estén cerca, que escuchen, que se preocupen y brinden ayuda cuando se requiera, en las buenas y en las malas. Es mejor tener un amigo así que docenas de conocidos superficiales. En vez de desear poder encontrar un verdadero amigo, procure ser uno de ellos. Existen personas necesitadas de su amistad. Pida a Dios que se las revele y luego acepte el reto de ser un verdadero amigo.

jueves, 24 de marzo de 2016

Proverbios 17:1-28

       
17.1-3 Estas palabras recomiendan el amor y la paz familiar como necesarias para el bienestar de la vida humana. El siervo sabio es más merecedor que el hijo dispendioso y es más probable que parezca uno de la familia. Dios prueba el corazón por la aflicción. Así ha demostrado a menudo el pecado remanente en el corazón del creyente.
Se requiere de un intenso calor para purificar el oro y la plata. De manera similar, a menudo se requiere del calor de las pruebas para que los cristianos seamos purificados. A través de las pruebas, Dios nos muestra lo que hay en nosotros y quita cualquier cosa que se atreviese para que podamos confiar completamente en El. Pedro dice: "Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo" (1Pedro 1:7). Así que cuando surjan tiempos difíciles en nuestro camino, démonos cuenta de que Dios desea utilizarlos para refinar nuestra fe y purificar nuestro corazón. Como los metales preciosos se purifican con fuego, así purifica Dios los corazones por medio de la adversidad.


17.5-7 Los que se ríen de la pobreza tratan con desdén a la providencia y los preceptos de Dios. Pocos actos son tan crueles como burlarse de los menos afortunados, pero muchos lo practican porque les hace sentirse bien ser mejores o tener más éxito que otros. Escarnecer al pobre es burlarse del Dios que los creó. También nos burlamos de Dios cuando ridiculizamos al débil o a los que son diferentes o a cualquiera. Cuando notemos que menospreciamos a los demás solo por diversión, deténgamonos y pensemos en el que los creó. Honor para los hijos es tener padres piadosos y sabios que siguen con ellos, aun después de haber crecido y haberse establecido en el mundo. El necio de los Proverbios de Salomón representa al impío, al cual no corresponde discurso excelente porque su conversación lo contradice.



17.8 Los que ponen en el dinero su corazón, harán cualquier cosa por tenerlo. ¡Qué influencia deben tener las dádivas de Dios en nuestro corazón! El que es tan corrompido como para aceptar el cohecho, demuestra su estimación del mismo sujetándose a su influencia.
Salomón no disculpa el soborno sino que hace una observación acerca de cómo las cosas actúan en el mundo. El soborno puede hacer que la gente obtenga lo que quiere, pero la Biblia lo condena claramente (Éxodo 23:8; Mateo 28:11-15).

17.9 Este proverbio menciona que deberíamos perdonar de buena voluntad a los que han pecado contra nosotros. La manera de conservar la paz es sacar lo mejor de todo: no fijarse en lo que se ha dicho o hecho contra nosotros.
Olvidar las ofensas es necesario en cualquier relación. Es tentador, sobre todo en una discusión, sacar a la luz todos los errores que la otra persona cometió. Amar, sin embargo, mantiene la boca cerrada, aunque esto sea difícil. Nunca trate de sacar a relucir algo en una discusión que no esté relacionado con el tema a discutir. Conforme crezcamos para llegar a ser iguales a Cristo, adquiriremos la capacidad de Dios para olvidar los errores confesados del pasado.

17.10-17 ¿Qué clase de amigo es usted? La reprensión suave entrará no sólo en la cabeza del sabio sino en su corazón. Vigilemos nuestras pasiones y evitemos la compañía de hombres furiosos. Devolver mal por bien es diabólico. El que hace eso acarrea maldición a su familia.
¡Qué peligro hay en el comienzo de la discordia! Resiste sus primeros indicios, y de ser posible, apártate antes de empezar. Ofende a Dios exonerar al culpable o condenar a los inocentes. Suscitar contienda es como abrir la compuerta de un torrente. Es mejor dejarla cerrada. La amistad se demuestra mejor, no en los buenos tiempos, sino en momentos de dificultad.
La negligencia del hombre en cuanto al favor de Dios y su propio interés, es muy absurda
Hay una gran diferencia entre conocer bien a alguien y ser un verdadero amigo. La evidencia más grande de una amistad genuina es la lealtad, amar "en todo tiempo", (1Corintios 13:7), estar listo para ayudar en los momentos de aflicción o de luchas personales. Demasiadas personas son amigos en los buenos tiempos. Permanecen a nuestro alrededor cuando la amistad los ayuda y nos dejan cuando ya no sacan algún provecho de la misma. Piense en sus amigos y analice la lealtad que les ofrece. Sea la clase de amigo fiel que la Biblia describe. Ningún cambio de las circunstancias externas debe abatir el afecto por nuestras amistades o parientes. Pero ningún amigo, salvo Cristo, merece confianza ilimitada. Este texto recibió, y aún recibe, su más glorioso cumplimiento en Él.

17.18-22 Que nadie haga mal a su familia. Cristo al hacerse fiador de los hombres es una muestra glorioso de la sabiduría divina, porque Él pudo cancelar la deuda. .Si queremos mantener la conciencia limpia y la mente en paz, debemos evitar todas las incitaciones a la ira. El hombre que pretende un estilo de vida por encima de sus medios, va camino a la ruina. Nada se obtiene con malas intenciones. Muchos han pagado caro por una lengua desenfrenada. El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra; Y el padre del necio no se alegrará. Gran misericordia es que Dios nos permita estar contentos y que cause nuestro contentamiento, si por su gracia nos da corazón para estar contentos.
Estar alegre es estar listo para recibir a otros con una bienvenida, una palabra de aliento, un entusiasmo por la tarea entre manos y una perspectiva positiva hacia el futuro. Tales personas se reciben como medicina que alivia el dolor.

17.23-24 El impío está listo para separarse de su dinero, aunque lo ama, para no tener que sufrir por su delito.  
Si bien hay cosas que decir por tener grandes sueños, este proverbio señala la necedad de perseguir fantasías. ¡Cuánto mejor es alinear sus metas con las de Dios, ser la clase de persona que El quiere que sea! Quizás tales metas (sabiduría, honestidad, paciencia, amor) no parezcan atractivas, pero determinarán su futuro eterno. Dediquemos tiempo para pensar en nuestros sueños y metas, y asegurémonos de que abarcan las áreas que en verdad importan de la vida.

17.25, 28 El hombre prudente tiene siempre presente la palabra de Dios. Pero el necio no puede fijar sus pensamientos ni perseguir ningún propósito con constancia. Los hijos malos desprecian la autoridad de su padre y la ternura de su madre. Muy malo es encontrar culpa en el cumplimiento del deber.Este proverbio destaca varios beneficios de guardar silencio: (1) es lo mejor si no tiene nada valioso que decir; (2) le da la oportunidad de escuchar y aprender; (3) le da algo en común con los sabios. Asegurémonos de utilizar momentos de silencio para pensar y escuchar para que así cuando hablemos, tengamos algo importante que decir. El hombre se demuestra sabio por el buen temperamento de su mente y por el buen gobierno de su lengua. Es cuidadoso cuando habla, para hablar conforme al propósito. Dios conoce su corazón y la necedad que está allí ligada; por tanto no puede ser engañado en su juicio como suelen serlo los hombres.



¡Maranatha! ¡Si, ven Señor Jesús!

domingo, 20 de marzo de 2016

FIDELIDAD Y OBEDIENCIA A LA PALABRA DE DIOS EN LA BIBLIA

 
"El Señor DIOS me ha dado lengua de discípulo, para que yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Mañana tras mañana despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos. El Señor DIOS me ha abierto el oído; y no fui desobediente, ni me volví atrás".
Isaías 50:4-5

Debemos tener presente que para poder enseñar la Palabra de Dios, ella misma muestra requisitos para ser aptos y preparados para enseñar eficazmente. 
En Isaías 50:4 al 5 hemos leido:
Al principio de nuestra vida como hijos de Dios es fundamental recibir la enseñanza y el alimento de la leche espiritual no adulterada de la Palabra (1 Pedro. 2:2), para crecer adecuadamente en el evangelio.   El cristiano que desea enseñar la Palabra de Dios, debe comprender que en el principio de su vida cristiana necesita ser instruido, no precisamente para enseñar, sino para ser edificado y alimentado. Nos habla de un proceso continuo, “mañana tras mañana” Es decir que el cristiano siempre necesita escuchar y aprender de la Palabra de Dios, para vivirla y enseñarla. A pesar de que la Biblia indica que debemos aprender continuamente, hay quienes consideran que después de determinado tiempo de recibir alguna instrucción o determinados cursos bíblicos o teológicos, ya no necesitan aprender nada más.
Despierta mi oído para escuchar como los discípulos 
Despertar se traduce del hebreo “ur” que, entre otras cosas, significa: Avivar, levantar, mover y ser triunfante. Despertar es interrumpir el sueño a quien está durmiendo. Renovar o traer a la memoria algo ya olvidado. Hacer que alguien vuelva sobre sí o recapacite.
El Señor despierta nuestros oídos para “escuchar”; escuchar es dar atención a lo que se oye, dar oídos, atender al aviso, consejo o sugerencia. La importancia de esto radica en que hay personas que no escuchan la enseñanza o el consejo de la Palabra de Dios, sino que únicamente la oyen, y no la atienden ni la retienen.
La frase “como los discípulos” se refiere a que, para enseñar bien la Palabra de Dios, tuvimos que haber sido discípulos, escuchando la Palabra a los pies de un maestro. Es decir, que se debió y debe ser instruido, se debió y debe ser enseñado y, se debió y debe ser discípulo. No es extraño encontrar a quienes pretenden ser maestros, pero nunca fueron discípulos, es decir, no se sentaron a aprender doctrina y ser instruidos por algún ministro de Dios; por lo que su enseñanza es dudosa. La persona que desea anseñar, primero debe ser discípulo para aprender, entender y comprender doctrina. Debe aprender a interpretar la Biblia y no confundir los pasajes, tiempos, personajes y contextos bíblicos.
Alguien puede saberse de memoria Biblia, pero no necesariamente sabe entenderla. Esto lo vemos en los escribas, quienes sabían de memoria la ley; sin embargo, no pudieron interpretarla y para reconocer que Jesucristo era el mesías.
Discípulo, en el Nuevo Testamento, se traduce del griego “mathetes” y significa: aprendiz y alumno. Es el masculino del nombre mathano que significa “entender”. En el Nuevo Testamento significa un adihiriente que acepta las instrucciones que le son dadas y las hace su regla de conducta.
El discípulo se caracteriza porque tiene maestro, entiende, es aprendiz y alumno, veamos algunas definiciones:  
Entender: Tener idea clara de las cosas. Tener amplio conocimiento y experiencia en una materia determinada. Saber manejar o disponer algo para algún fin.
Alumno: Discípulo, respecto de su maestro, de la materia que está aprendiendo o de la escuela, colegio o universidad donde estudia. Persona criada o educada desde su niñez por alguno, respecto de este.
Aprendiz: Persona que aprende algún arte u oficio. Persona que, a efectos laborales, se halla en el primer grado de una profesión manual, antes de pasar a oficial.

El Señor Dios me ha abierto el oído.
En Marcos 7:31-35 encontramos un ejemplo que nos explica porqué es necesario que el Señor abra nuestros oídos para escuchar como los discípulos, pues muestra que la consecuencia de abrirle los oídos al sordo y tartamudo, fue que desapareció el impedimento de su lengua y hablaba con claridad. ¿Cuanta necesidad tenemos de que el Señor abra nuestros oídos?... en primer lugar, para escuchar y comprender el significado de su Palabra, y luego para hablar con claridad, es decir, enseñar con claridad y correctamente, sin confundir a los que escuchan (2 Timoteo 2:15) 
No fui desobediente, ni me volví atrás.
De acuerdo al Word Study Bible & Reference, discípulo es una persona que acepta las instrucciones que le son dadas y las hace su regla de conducta; es decir, que bíblicamente un requisito que se debe cumplir para que la persona sea apta para enseñar correctamente es la obediencia. El cristiano que no ha sido discípulo y obediente, su enseñanza será sin sentido, es decir como un símbalo que retiñe (1 Corintios 31:1), que difícilmente podrá presentar defensa razonable de su fe en Cristo Jesús (1 Pedro. 3:15), y difícilmente tendrá el respaldo de Dios.

¡Maranatha!

sábado, 19 de marzo de 2016

Resultados de meditar la Palabra de Dios

Versión Traducción Lenguaje Actual

 Salmo 1:1  Dios bendice a quienes no siguen malos consejos ni andan en malas compañías ni se juntan con los que se burlan de Dios.
 2  Dios bendice a quienes aman su palabra y alegres la estudian día y noche.
 3  Son como árboles sembrados junto a los arroyos: llegado el momento, dan mucho fruto y no se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hacen les sale bien!
 4  Con los malvados no pasa lo mismo; ¡son como el polvo que se lleva el viento!
 5  Cuando sean juzgados, nada los salvará; ¡esos pecadores no tendrán parte en la reunión de los buenos!
 6  En verdad, Dios cuida a los buenos, pero los malvados se encaminan al fracaso.


La Palabra de Dios se escribió para ser estudiada, comprendida y aplicada, y el libro de Salmos se presta más directamente a la aplicación. Meditar en la palabra de Dios es discurrir con nosotros mismos acerca de las grandes cosas en ella contenidas, con una íntima aplicación de la mente y concentración en el pensar. Debemos referirnos constantemente a la palabra de Dios como regla de nuestras acciones, y fuente de nuestro consuelo; y hemos de tenerla en nuestros pensamientos noche y día. Con este propósito no hay momento que no sea oportuno.
Comprendemos mejor los salmos cuando dejamos que nos caigan encima y nos empapen como la lluvia. Podemos ir a los salmos en busca de algo, pero tarde o temprano encontraremos a Alguien. Cuando leemos y nos aprendemos los salmos, gradualmente descubrimos que en gran medida ya son parte de nosotros. Expresan en palabras nuestros más profundas heridas, anhelos, pensamientos y oraciones. Poco a poco nos llevan a ser lo que Dios tenía pensado que fuéramos: gente que lo ama y vive para El.
El escritor comienza su salmo ensalzando el gozo de obedecer a Dios y no escuchar a los que lo desacreditan o ridiculizan. Nuestros amigos o socios pueden tener una influencia profunda en nosotros, a menudo en forma muy sutil. Si insistimos en tener amistad con los que se burlan de lo que Dios considera importante, nos veremos llevados hacia el pecado y nos volveremos indiferentes a la voluntad de Dios. Esta actitud es igual a la burla. ¿Lo edifican en su fe sus amigos o se la destruyen? Los amigos verdaderos deben acercarnos a Dios.

  Dios no juzga a la gente sobre la base de la raza, sexo o nacionalidad. La juzga sobre la base de su fe en El y la respuesta que dan a su voluntad revelada. Los que con diligencia tratan de obedecer la voluntad de Dios son como árboles sanos que dan fruto y que tienen grandes raíces (Jeremías 17:5-8) y Dios promete cuidarlos. La sabiduría de Dios guía sus vidas. En contraste, los que no confían en El ni le obedecen tienen vidas sin significado que el viento se lleva como si fuera polvo.
Sólo existen dos caminos en la vida: el camino de la obediencia a Dios o el camino de la rebelión y destrucción. Asegúrese de elegir la senda de Dios porque su elección determinará dónde pasará la eternidad

Podemos aprender a seguir a Dios al meditar en su Palabra.
Medita, hagah  Strong: Reflexionar; gemir, murmurar; cavilar; el hacer un sonido quedo como el de un suspiro; meditar o contemplar algo mientras se repiten las palabras. Hagah representa algo distinto a la palabra «meditación», lo cual sólo puede ser un ejercicio mental. En el pensamiento hebreo el meditar acerca de las Escrituras implica repetirlas silenciosamente con un sonido suave y sordo, a la vez que se abandona por completo cualquier distracción externa. De esta tradición nos llega un tipo especializado de oración judía en la cual se recitan textos, se ora intensamente o se pierde la conciencia en comunión con Dios mientras se hace una reverencia o se balancea hacia delante y hacia atrás. Evidentemente esta dinámica forma de oración / meditación se remonta a los tiempos de David.
 Meditar significa pasar tiempo leyendo y pensando en lo que ha leído. Además significa pensar acerca en cómo cambiar para vivir como a Dios le agrada. Conocer y meditar la Palabra de Dios son los primeros pasos para aplicarla a su diario vivir. Si usted quiere seguir a Dios más de cerca, debe conocer lo que El dice.

  Esta "ley de Jehová" se refiere a toda las Escrituras: los primeros cinco libros de Moisés, los profetas, y los otros escritos. Mientras más conozcamos el punto de vista de la Palabra de Dios, más recursos tendremos para tomar nuestras decisiones diarias.

  Hay una pizca muy simple de sabiduría en estos dos versículos. Mientras más nos deleitamos en la presencia de Dios, más fructífero seremos. Por otro lado, mientras más permitamos que los que ridiculizan a Dios afecten nuestros pensamientos y actitudes, más nos separamos de la fuente real de alimento espiritual. Debemos tener contacto con los incrédulos si es que queremos hablarles de Dios. Pero no debemos imitar su conducta pecaminosa. Si usted desea desesperarse, pase tiempo con los escarnecedores. Pero si desea felicidad, cultive la amistad de los que aman a Dios y su Palabra.

  Cuando las Escrituras prometen "y todo lo que hacen, prosperará", no significa que sean inmunes al fracaso o a las dificultades. Tampoco es una garantía de salud, riqueza y felicidad. Lo que la prosperidad significa en las Escrituras es esto: cuando la sabiduría de Dios se aplica en nuestras vidas, el fruto (resultados o productos derivados) que produce en nosotros será bueno y recibirá la aprobación de Dios. Así como un árbol absorbe el agua y produce muchos frutos, nosotros debemos absorber la Palabra de Dios, para producir hechos y actitudes que lo honren. Para alcanzar logros que valgan la pena, debemos tener la Palabra de Dios en nuestro corazón.

El tamo es la cubierta exterior (o cáscara) que se debe retirar para obtener las semillas de grano que están dentro. El tamo se retiraba por medio de un proceso llamado trilla y aventamiento. Después que se cortaban las plantas, eran aplastadas, y luego las piezas eran aventadas al aire. El tamo es muy liviano y el más mínimo viento se lo lleva, mientras que el grano bueno cae en la tierra. El tamo es símbolo de una vida infiel que vaga sin dirección. El grano bueno es símbolo de una vida fiel que Dios puede utilizar. 

Se exige responsabilidad en el plan de prosperidad de Dios , «Y todo lo que hace, prosperará». Esto incluye todo: familia, progenie, matrimonio, negocio, empleo y salud. Significa que Dios desea cumplir lo que dice: todo prosperará.

Pero, ninguna promesa de Dios está exenta de alguna acción responsable de parte nuestra. Nadie prosperará mientras no comience a hacer lo que Dios dice. Mucha gente desea los resultados prometidos sin el compromiso responsable que le acompaña. Pero ninguno de nosotros ganará algo que valga la pena instantáneamente. No esperes que las respuestas divinas se ajusten a tu itinerario. Recuerda que sus respuestas llegan cuando pones su palabra en acción. Así como un período de intenso estudio precede a un título universitario, a través de la paciente búsqueda de su promesa podemos esperar que la palabra de Dios madure en nuestras vidas. (Juan 10:10/Lucas 12:15)  

¡Maranatha!

viernes, 18 de marzo de 2016

Proverbios 16:1-33



16.1 "Mas de Jehová es la respuesta de la lengua" significa que el resultado final de nuestras disposiciones está en las manos de Dios. Si esto es así, ¿para qué decidir? Al hacer la voluntad de Dios, debe haber camaradería entre nuestros esfuerzos y el control de Dios. El quiere que usemos nuestras mentes, que busquemos el consejo de los demás y que tomemos decisiones. Sin embargo, los resultados están en sus manos. Entonces, las disposiciones nos ayudan a hacer las cosas de acuerdo con el propósito de Dios. A medida que viva para El, pídale dirección cuando tome decisiones y luego actúe de acuerdo a ellas confiando en Dios. Solo la gracia renovadora de Dios prepara el corazón para toda buena obra. Esto nos enseña que no somos suficientes por nosotros mismos para pensar o decir algo que sea sabio y bueno.


16.2 La ignorancia, el orgullo y la jactancia nos vuelven jueces parciales respecto de nuestra propia conducta.
"Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión". La gente puede buscar explicaciones racionales para todo si no tienen normas para juzgar el bien y el mal. Siempre podemos probar que tenemos razón. Antes de poner en marcha cualquier decisión, preguntémonos:
(1) ¿Está esta decisión en armonía con la verdad de Dios?
(2) ¿Dará resultados bajo las condiciones de la vida real?
(3) ¿Agrada a Dios mi actitud?

16.3 Hay diferentes formas de fracasar al encomendar a Dios cualquier cosa que hagamos. Algunos solo encomiendan su trabajo de manera superficial. Dicen que su proyecto es para Dios, pero en realidad es para ellos mismos. Otros tienden a dar a Dios el control temporal de sus intereses, solo para quitárselo en el momento en que las cosas dejan de marchar de la manera en la que esperaban. Aun así hay otros que encomiendan su tarea por completo a Dios, pero no ponen ningún esfuerzo de su parte. Debemos mantener un balance: confiar en Dios como si todo dependiera de El, mientras que trabajamos como si todo dependiera de nosotros. Descarga el peso de tu afán en Dios y déjalo con Él, por fe y confianza en Él.
Piensa en un esfuerzo específico en el que estés involucrado ahora. ¿Lo has encomendado al Señor?

16.4 Este versículo no quiere decir que Dios creó a algunas personas impías, sino más bien que Dios utiliza incluso las actividades de los impíos para llevar a cabo sus buenos propósitos. Dios usa al impío para ejecutar la justa venganza de uno contra el otro; y al final, Él será glorificado por la destrucción de ellos.
 Dios es infinito y nosotros somos finitos. No importa cuán maravillosos sean nuestros intelectos, nunca comprenderemos del todo a Dios. Pero podemos aceptar por fe que El es todopoderoso, todo amoroso y perfectamente bueno. Podemos creer que El no es la causa del mal (Santiago 1:13-17). Y podemos confiar en que no hay cabos sueltos en su sistema de juicio. El mal es una condición temporal en el universo. Un día Dios lo destruirá. Mientras tanto, utiliza las intenciones malvadas para sus buenos propósitos (Génesis 50:20).

16.5 Aunque los pecadores se fortalecen a sí mismos y unos a otros, no escaparán de los juicios de Dios.
La altivez es la voz interna que susurra: "Mi manera es la mejor". Eso es resistir al liderazgo de Dios y creer que se es capaz de vivir sin su ayuda. Cuando se vea queriendo hacer algo a su manera y menospreciando a otras personas, la altivez tira de usted. Solo cuando elimina la altivez, Dios puede ayudarlo a convertirse en lo que El quiso que usted fuera.

16.6-7 Por la misericordia y la verdad de Dios en Cristo Jesús, los pecados de los creyentes son quitados y quebrantado el poder del pecado. Aquel que tiene todos los corazones en su mano, puede hacer que los enemigos de un hombre estén en paz con éste. Queremos agradar a otras personas y en ocasiones haremos casi cualquier cosa para ganar su aprobación. Sin embargo, Dios nos dice que es mejor depositar nuestra energía en tratar de agradarle a El. Nuestro esfuerzo pacificador, por lo general, nos hará más atractivos a quienes nos rodean, incluso a los enemigos. Pero aun si esto no sucediera, no hemos perdido nada. Seguimos complaciendo a Dios, el único que en verdad importa.

16.8-10Un patrimonio pequeño honestamente logrado, resultará mejor cuenta que un patrimonio grande logrado a la mala. Si los hombres hacen de la gloria de Dios su fin, y de su voluntad su regla, Él dirigirá sus pasos por su Espíritu y su gracia. Que los reyes y jueces de la tierra sean justos y gobiernen en el temor de Dios. La segunda oración depende de la primera, expresando la importancia de la equidad en las decisiones, así autoritativas.


16.11-17 Ya sea que vendamos o que compremos, que produzcamos un artículo o que ofrezcamos un servicio, sabemos lo que es o no justo. A veces nos sentimos presionados a ser injustos para avanzar o sacar más provecho. Pero si queremos obedecer a Dios, no hay términos medios: Dios demanda honestidad en cada transacción comercial. Ninguna explicación racional encubrirá la práctica de un negocio sucio. La honradez y la justicia no siempre son fáciles, pero es lo que Dios demanda. Pídale discernimiento y fortaleza para ser siempre honrado y justo. Se espera con razón de parte de los gobernantes, por su posición, que aborrecerán el mal; pues ellos conservan su poder mediante su rectitud. Camino común, claro, representa el proceder habitual de los justos que se apartan del mal.

16.18-21 Los soberbios toman muy poco en cuenta sus debilidades ni se anticipan a los impedimentos. Piensan que están por encima de las flaquezas de la gente común. Con este estado mental es muy fácil que las mentiras los atrapen. Es irónico, pero los soberbios pocas veces se dan cuenta de que la soberbia es su problema, a pesar de que quienes los rodean están muy conscientes de ello. Pregunte a alguien de su confianza si su deseo de autocomplacencia lo ha cegado a las señales de advertencia. Quizás esto lo ayude a evitar una caída.

16.22-25 Durante siglos, la gente buscó la fuente de la juventud, un manantial que le daría vida eterna y vitalidad. Nunca se encontró. Sin embargo, la sabiduría de Dios es una fuente de vida que puede hacer feliz, saludable y viva a una persona para siempre. ¿Cómo? Cuando vivimos mediante la Palabra de Dios, El limpia los efectos mortales del pecado (Tito 3:4-8) y la esperanza de la vida eterna con El nos da una perspectiva gozosa en nuestra vida actual. El corazón es el manantial de la sabiduría que fluye de la boca. Las palabras afables, apacibles, calmando la mente, dan salud al cuerpo.
La fuente de la juventud era un simple sueño, pero la fuente de la vida es una realidad. La decisión es suya. La sabiduría de Dios lo puede iluminar o el peso de su propia necedad lo puede arrastrar. La discreción, una fuente constante de bendición que beneficia a otros; pero los mejores esfuerzos de los necios son insensatez.
 Este texto revela lo que la sabiduría divina (su Palabra) ha enseñado a nuestros corazones: verdades y promesas que deben reflejarse en nuestra conversación, transmitir esas enseñanzas a nuestros labios. La Palabra en nuestros corazones debe influir sobre nuestra conducta y nuestras conversaciones. La «dulzura» y la «medicina» que tales palabras promueven son deseables, ya sea para nuestras relaciones humanas o para la recepción de la gracia divina en nuestro diario vivir. Llevan al creyente a una vida victoriosa, a través del reconocimiento del poder y la fortaleza de Dios, tanto con nuestras acciones como con nuestros labios.(Salmo 19:14/Mateo 15:7-9)


16.26-30 "El alma del que trabaja, trabaja para sí" significa que no importa cuán difícil ni pesado encontremos el trabajo, nuestro apetito es un incentivo para seguir. El hambre hace que uno trabaje para satisfacer esa necesidad. Debemos trabajar por la comida que permanece para la vida eterna o perecer.  Los impíos realizan más esfuerzos para hacer el mal de los que serían necesarios para hacer el bien. ¡El chismoso separa a las amistades; qué carácter odioso, pero cuán común es! Algunos hacen todo el mal que pueden por la fuerza y la violencia, y están ciegos en cuanto al resultado.

16.31   La gente anciana debiera ser especialmente hallada en el camino de la religión y la santidad.
Los hebreos creían que una vida larga era una señal de la bendición de Dios; por lo tanto, el cabello blanco y la edad avanzada eran buenos. Mientras que la gente joven se enorgullece de su fortaleza, los ancianos se regocijan de sus años de experiencia y de sabiduría práctica. El cabello blanco no es señal de desgracia que debe cubrirse, sino una corona de honra. Cuando usted se dirija a un anciano, hágalo con respeto.

16.32 Vencer nuestras pasiones requiere una administración más firme que para obtener la victoria sobre un enemigo.
El dominio propio es superior a la conquista. El éxito en el trabajo, escuela o vida de hogar puede arruinarlo una persona que ha perdido el control de su temperamento. De modo que es una gran victoria personal controlar el temperamento. Cuando sienta que está a punto de explotar, recuerde que perder el control puede causar una pérdida de lo que más quiere.

16.33 Todos los ordenamientos de la Providencia acerca de nuestros asuntos, debemos considerarlos como determinantes de lo que referimos a Dios; y debemos reconciliarnos con ellos en forma consecuente. Benditos sean los que se entregan a la voluntad de Dios, porque Él sabe lo que es bueno para ellos.
 La suerte casi siempre se utilizó en ambientes ceremoniales y era un método usual para determinar la voluntad de Dios. Muchos sucesos importantes ocurrieron como consecuencia a echar suertes, incluyendo la identificación de Acán como el hombre que pecó (Josué 7:14), la repartición de la tierra prometida entre las diferentes tribus (Josué 14:2) y la selección del primer rey de la nación (1Samuel 10:16-26).