Dios puede usarnos en cualquier circunstancia para hacer su voluntad. Aunque pidamos que cambie nuestras circunstancias, debiéramos orar también para que Dios haga realidad su plan a través de nosotros en el lugar en que estemos. Conociendo el propósito eterno de Dios para nuestras vidas, no debemos temer las dificultades. (Libre copia)
miércoles, 12 de agosto de 2015
REFLEXIÓN 12 AGOSTO
martes, 11 de agosto de 2015
REFLEXIÓN 11 AGOSTO
¿Qué está consumado? La obra de la redención se había completado de una vez y para siempre; sus resultados serían permanentes. La Ley es cumplida, como nunca antes, ni después, en su “obediencia hasta la muerte, aun muerte de cruz”; la profecía mesiánica es cumplida; la redención es cumplida; “Él ha acabado la transgresión, y hecho reconciliación por la iniquidad, e introducido la justicia eterna, y sellado la visión y profecía, y ungido un lugar santísimo”. Él, Jesús, ha inaugurado el reino de Dios y dado nacimiento a un mundo nuevo. La deuda por el pecado humano ha sido una vez y por todas completamente pagada. El Señor completa la misión que había venido a realizar. Por la muerte de Jesús en la cruz, la deuda por el pecado de la humanidad ha sido completamente pagada, de una vez y para siempre.
La enseñanza de la palabra de moribundo con que Jesús entregó su espíritu: Consumado es; esto es, los consejos del Padre en cuanto a sus sufrimientos estaban ahora cumplidos. Consumado es: se cumplieron todos los tipos y las profecías del Antiguo Testamento que apuntaban a los sufrimientos del Mesías. Consumado es: la ley ceremonial es derogada, ahora vino la sustancia y todas las sombras se disipan. Consumado es: se puso fin a la transgresión y se ha introducido la justicia eterna. Sus sufrimientos estaban ahora terminados, tantos los de su alma como los de su cuerpo. Consumado es: la obra de la redención y salvación del hombre está ahora completada. Su vida no le fue quitada por la fuerza; libremente fue entregada.
Hasta ese momento, un sistema complicado de sacrificios se ofrecía por los pecados. El pecado separa al hombre de Dios y solo mediante el sacrificio de un animal, un sustituto, la gente podía recibir perdón de su pecado y llegar a obtener limpieza delante de Dios. Pero la gente peca continuamente, de modo que eran necesarios sacrificios frecuentes. Jesús, sin embargo, fue el sacrificio final por el pecado. Jesús vino a consumar la salvación de Dios a pagar la deuda total de nuestros pecados. Con su muerte, el complejo sistema sacrificial terminaba porque Jesús cargó con todos nuestros pecados. Ahora podemos acercarnos con libertad a Dios por lo que hizo a nuestro favor. Los que creemos en la muerte y resurrección de Jesús podemos vivir por la eternidad con Dios y escapar de la muerte que lleva consigo el pecado.
Durante las tres horas que continuaron las tinieblas, Jesús estuvo en agonía, luchando con las potestades de las tinieblas y sufriendo el desagrado de su Padre contra el pecado del hombre, por el cual ahora hacía ofrenda su alma. Nunca hubo tres horas como esa desde el día en que Dios creó al hombre en la tierra, nunca hubo una escena tan tenebrosa y espantosa; fue el punto sin retorno de ese gran asunto, la redención y salvación del hombre.
Cada creyente puede haber saboreado algunas gotas de amargura, pero sólo podemos formarnos una idea muy débil de la grandeza de los sufrimientos de Cristo. Sin embargo, de ahí aprendemos algo del amor del Salvador por nosotros los pecadores; de ahí obtenemos una convicción más profunda de la vileza y mal del pecado, y de lo que nosotros le debemos a Cristo, que nos libra de la ira venidera. Sus enemigos ridiculizaron perversamente su lamento. Muchos de los reproches lanzados contra la palabra de Dios y al pueblo de Dios, surgen, como aquí, de errores groseros.
Cristo habló con toda su fuerza, justo antes de expirar, para demostrar que su vida no se la quitaban, sino la entregaba libremente en manos de su Padre. Tuvo fuerzas para desafiar a las potestades de la muerte; y para mostrar que por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo, siendo el Sacerdote y Sacrificio, y clamó a gran voz. Entonces, entregó el espíritu. El Hijo de Dios, en la cruz, murió por la violencia del dolor a que fue sometido. Su alma fue separada de su cuerpo y, así, su cuerpo quedó real y verdaderamente muerto. Fue cierto que Cristo murió porque era necesario que muriera. Se había comprometido a hacerse ofrenda por el pecado y lo hizo cuando entregó voluntariamente su vida. Jesús entregó voluntariamente su espíritu. Cristo estuvo en control absoluto de su vida hasta el último momento.
Cristo obró meritoriamente nuestra justificación y salvación por su muerte y pasión, pero el poder y la perfección de esas, con respecto a nosotros, depende de su resurrección. Por su muerte pagó nuestra deuda, en su resurrección recibió nuestra absolución. Cuando Él fue absuelto, nosotros en Él y junto con Él recibimos el descargo de la culpa y del castigo de todos nuestros pecados.
Cuando creemos, ocurre un cambio. Damos a Cristo nuestros pecados y El nos da justicia y perdón. No hay nada que podamos hacer para ganarlo. Solo a través de Cristo recibimos la justicia de Dios.
¡Qué oferta más increíble para nosotros!
Muchos aún no la toman en cuenta y siguen "disfrutando" su pecado, haciendo caso omiso de su Palabra en la Biblia; burlándose, riéndose. Sigamos orando por ellos.
Al levantar a Cristo de entre los muertos, Dios anuncia tanto su aprobación de la obra redentora de Cristo ya consumada, como de todos los que creen, y por lo tanto están unidos al Señor en su resurrección.
Cristo consumó la obra de Salvación. ¿Acaso el hombre puede añadir algo más? No, tan solo repito e insisto una vez más, TENEMOS QUE OBEDECER y dejarnos de excusas. Conozco a Jesús, y sé que lo único que pide es obediencia. Él mismo es el más claro ejemplo de obediencia absoluta al Padre hasta el fin de cumplir su misión.
lunes, 10 de agosto de 2015
REFLEXIÓN 10 AGOSTO
Que esta incomparable oración fué dada no sólo como modelo sino como forma, se puede entender teniendo en cuenta su propia naturaleza. Si consistiese solamente en sugestiones o direcciones para orar, sería usada meramente como un manual; pero, observando que se trata de una oración real, designada para mostrar cuánto podría ser comprimida la verdadera oración en el mínimo número de palabras.
Dios tiene planes buenos, agradables y perfectos para sus hijos. El quiere transformarnos en un pueblo con una mente renovada, vivos para honrarle y obedecerle. Debido a que El solo quiere lo mejor para nosotros y por haber dado a su Hijo para que tengamos vida nueva, deberíamos ofrecernos con gozo en sacrificio vivo para su servicio.No hemos de estar conformes con la conducta y costumbres de este mundo, que por lo general son egocéntricas y a menudo corruptas. Muchos cristianos dicen sabiamente que la conducta mundana se extralimita demasiado. Nuestro rechazo a formar parte del mundo, sin embargo, debe ir más allá del nivel de conducta y costumbres. Es posible evitar muchas de las costumbres mundanas sin dejar de ser orgullosos, codiciosos, egoístas, obstinados y arrogantes. Solo cuando el Espíritu Santo renueva, reeduca y reorienta nuestra mente somos en verdad transformados. Solo cuando obedecemos, por esa gracia que nos capacita para hacerlo, la Palabra de Dios en la Biblia actúa con su poder. Solo cuando por convicción damos el primer paso, Dios Padre da el segundo paso actuando su poder en nosotros. Solo cuando Dios ve nuestro corazón dispuesto, sin doblez, comienza, el Espíritu Santo que mora en nostros satisfecho a bendecir nuestra vida.
domingo, 9 de agosto de 2015
REFLEXIÓN 9 AGOSTO
viernes, 7 de agosto de 2015
REFLEXIÓN DEL DÍA
La creación está llena de variedades sorprendentes que revelan la rica creatividad, bondad y sabiduría de nuestro Dios amoroso. Cuando observemos la naturaleza a nuestro alrededor, agradezcamos a Dios por su creatividad. Echemos un nuevo vistazo a la gente y consideremos a cada uno como una creación única de Dios, con talentos, habilidades y dones especiales.
Aquél nacido de nuevo que estimula su devoción para alabar a Dios, para hablar con Dios, persevera en la obediencia por la gracia del Espíritu, con humildad. Buscando su fortaleza; esto es, su gracia; la fuerza de su Espíritu para obrar en nosotros lo bueno, lo cual no podemos hacer sino por el poder derivado de Él, por lo cual se le debe buscar. Procurando tener su favor en la eternidad, por tanto, seguimos buscándole mientras vivamos en este mundo, porque no sólo será hallado, sino recompensará a los que le buscan diligentemente. Si parece que Dios está muy lejos, persistamos en su búsqueda. Dios recompensa a quienes lo buscan con sinceridad. Jesús prometió: "Buscad, y hallaréis". David sugirió un método valioso para encontrar a Dios: familiarizarse con la forma en que El ha ayudado a su pueblo en el pasado. La Biblia narra la historia del pueblo de Dios. Al buscar en sus páginas descubriremos a un Dios amoroso que espera que lo encontremos y Él no se esconde a quien ansía conocerlo.
Los que hemos estado en depresión religiosa por desobediencia, y por la gracia de Dios hemos sido librados; hemos sido sacados de un pozo de desesperación. Cristo es la única Roca sobre la cual la pobre alma puede estar firme. Donde Dios ha dado una esperanza sólida, quiere ver un andar y una conducta regular y constante en santidad. De otro modo no veremos a Dios.
Dios llenó con gozo y paz mi corazón cuando restauró mi alma, cuando curó mis heridas, cuando me cargó como oveja quebrantada. Somos muchos que por fe hemos contemplado los sufrimientos y la gloria de Cristo, y hemos aprendido a temer la justicia, y a confiar en la misericordia de Dios por medio de Él. Muchos son los beneficios con que nos carga diariamente la providencia y la gracia de Dios.
Cuando el Señor llama, no debemos alegar que no podemos ir, porque el que nos llama nos ayudará, nos fortalecerá. La bondad de Dios nos llevará al arrepentimiento y lloraremos por nuestros pecados con más amargura y más ternura cuando seamos librados de su cautiverio que cuando gemíamos bajo éste. Si tomamos a Dios como nuestro Padre e ingresamos a la Iglesia del Primogénito, nada nos faltará que sea bueno para nosotros.
Cada primavera es un emblema de la resurrección, cuando surge un mundo nuevo como si saliera de las ruinas del viejo. Pero únicamente el hombre vive más allá de la muerte. Cuando el Señor nos quita el aliento, nuestra alma entra a otro estado, y nuestro cuerpo será resucitado para gloria o para miseria.
Que el Señor envíe su Espíritu y restaure nuestras almas de nuevo para santidad diaria mientras nos cura cada herida con el Agua de Vida por Su Palabra en la Biblia.
jueves, 6 de agosto de 2015
REFLEXIÓN DEL DÍA
Tan profundo y tan infinito es el universo que sólo se me ocurre compararlo a la Palabra de Dios en la Biblia. Así como cada descubrimiento estelar asombra a los que escudriñan el cielo, del mismo modo es para nosotros la Biblia cuando dedicamos tiempo, el tiempo que Dios nos ha dado gratis para saber administrarlo y no malgastarlo en aquello que no edifica.
Cuando comienzas a estar a solas con Dios por medio de su Hijo Jesucristo y la compañía auxiliadora del Espíritu Santo para mirar y fijar la atención en su Palabra, se abre ante ti, por medio de la gracia, la Infinita Sabiduría de Dios de la que vas como estrella a estrella, entrando en otra dimensión nueva y maravillosa, más preciada que el firmamento.
Tantas enseñanzas llegan a mi mente, que es necesario apuntarlas todas, para someter mi voluntad en obediencia práctica no solo intelectual. Dicha gracia revela las enseñanzas que todo nacido de nuevo necesita para vivir como el Señor desea:
Opta por confiar en la absoluta soberanía de Dios en cualquier adversidad.
Comprende que, si bien Dios puede permitir que se nos someta a prueba, establece límites estrictos a ello.
Cree que El Señor examina todo cuanto hacemos.
Conoce que las obras de Dios son a menudo incomprensibles para la mente humana.
Comprende que Cristo es nuestro abogado ante el Padre. Comprende, además, que sin Dios nuestro caso es desesperado.
Comprende que Dios es el Creador de todos los seres humanos.
Comprende también que Dios es absolutamente justo en sus relaciones con las personas.
Conoce y comprende que Dios es el creador y sustentador del universo. No olvides que es Él y no tú quien determina lo que es correcto.
Asi mismo nos da orientaciones para crecer en piedad: La piedad es fruto del verdadero conocimiento de Dios. La vida santa no da cabida a las malas actitudes y busca a Dios en todas las circunstancias.
Evita: El resentimiento, la ingratitud y la envidia. Piensa que estas son actitudes autodestructivas.
Acepta la corrección del Señor. Considérala una bendición. Conoce que ella pone en evidencia el amor de Dios por ti.
Nos muestra los pasos para alcanzar la humildad: El verdadero conocimiento de Dios conduce a la humildad. La humildad no equivale a la falta de autoestima que muchos de nosotros conocemos. Más bien, constituye un rechazo a la autosuficiencia y una expresión de nuestra dependencia de Dios.
Comprende que justificarte a tí mismo es una vana esperanza. Cree que solamente la justicia que Cristo nos imputa hace posible que permanezcamos en pie delante de Dios.
Evita diligentemente toda manifestación de autosuficiencia. Comprende que ella impide que seamos educados y formados por la mano de Dios.
Humíllate con frecuencia en la presencia de Dios. No te atrevas a replicarle.
En la Biblia Dios nos da las claves para una vida sabia: El sabio vive de acuerdo con las verdades que conoce sobre Dios, el mundo y sí mismo. Se acerca a Dios humilde y sinceramente, negándose a culparlo de cualquier error o adversidad de que sea víctima. Por tanto, el sabio está en condiciones de enfrentar y soportar el sufrimiento, en el conocimiento de que la mano amorosa de Dios prevalecerá al final. También el sabio conoce que aun cuando busquemos vivir rectamente, nuestra rectitud no puede ganarnos el favor de Dios: la gracia es un regalo, no una concesión.
Comprende que acusar a Dios es blasfemar. No cuestiones ninguna de las acciones del Señor.
No te sorprendas de encontrar dificultades. Conoce y acepta que ello forma parte de la vida, y que la fe en Cristo siempre las vence.
Reconoce el valor de la sabiduría de quien tiene más edad.
Convéncete del hecho de que Dios tiene la palabra final en todas las cosas.
Acepta la naturaleza transitoria y problemática de la vida humana.
Comprende que la adversidad es como un fuego por medio del cual Dios nos purifica.
Reflexiona sobre si la presente adversidad, oposición o limitaciones, son parte de la acción disciplinaria de Dios. Toma conciencia rápidamente de qué se trata, y arrepiéntete.
La Palabra de Dios nos da las lecciones clave en la fe: El temor es el reverso de la fe: no creer a lo que dice Dios. Dios nos manda a no temer. La fe en su Hijo Jesucristo nos pone en condiciones de confiar en Dios y a no actuar por temor.
Conoce y comprende que el temor evidencia falta de fe en Dios y en sus promesas.
Descansa en la protección del Señor contra los ataques verbales y no les temas.
Cree que Dios honra la fe que es más fuerte que la muerte.
Por supuesto comprendemos cuales son las claves para la pureza moral: La impureza puede nacer de una actitud negligente a la hora de asumir un compromiso moral.
Haz un compromiso de pureza moral. Mantén tus ojos, manos y cuerpo libres de pecado.
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miércoles, 5 de agosto de 2015
MEDITANDO EN VOZ ALTA
La voluntad de Cristo es que sus discípulos se ocupen de su deber sin andar curioseando hechos futuros, sea acerca de sí o del prójimo. Somos buenos para ponernos ansiosos por muchas cosas que nada tienen que ver con nosotros. Los asuntos de otras personas nada son para que nos entrometamos; debemos trabajar tranquilamente y ocuparnos de nuestros asuntos. Se hacen muchas preguntas curiosas sobre los consejos de Dios, y el estado del mundo invisible, a las cuales podemos responder, ¿qué a nosotros? Si atendemos el deber de seguir a Cristo, no hallaremos corazón ni tiempo para meternos en lo que no nos corresponde.
Los apóstoles no fueron guiados por principios mundanos. Recibieron del Espíritu de Dios la revelación de estas cosas, y del mismo Espíritu recibieron su impresión salvadora. Estas cosas son las que declararon con un lenguaje claro y sencillo, enseñado por el Espíritu Santo, totalmente diferente de la afectada oratoria o palabras seductoras de la humana sabiduría.
El hombre carnal es extraño a los principios, goces y actos de la vida divina. Sólo el hombre espiritual es una persona a quien Dios da el conocimiento de su voluntad.
El Espíritu capacitó a los apóstoles para dar a conocer su mente. La mente de Cristo y la mente de Dios en Cristo nos son dadas a conocer plenamente en las Sagradas Escrituras. El gran privilegio que tenemos los cristianos nacidos de nuevo, es que podemos, como los apóstoles, conocer la mente de Cristo, revelada por su Espíritu a través, únicamente, de la Palabra de Dios en la Biblia. Experimentando su poder santificador en nuestros corazones y dando buen fruto en nuestras vidas.
El énfasis no descansa en la misteriosa referencia a la suerte del discípulo amado, sino en que cada individuo recibe el llamamiento al discipulado. Las vías específicas varían de un individuo a otro, pero la demanda de obediencia es la misma para todos. Sin obediencia es imposible experimentar y disfrutar las bendiciones que Dios tiene preparadas, mientras estamos habitando este lugar de forma temporal.
Asi como en la vida carnal las corrientes del mar nos pueden ahogar en sus aguas; asi en la vida espiritual, el Espíritu Santo nos ayuda con su gracia a estar atentos y vigilantes ante las posibles "corrientes" que trsten de alejarnos de la seguridad en Cristo. ¿Cómo vamos a distinguirlas si no filtramos por el tamiz de la Palabra de Dios en la Biblia?
Predicación fiel, vidas santas, oraciones fervientes y sufrimiento con paciencia, cuando sean llamados a ello, son los medios de llevar a los hombres a la obediencia a Cristo.
En la Palabra de Dios en la Biblia tenemos muchos ejemplos sobre la obediencia al Señor. Destacaría en el A.T. a Esdras que demostró cómo un dotado maestro de Biblia puede hacer que el pueblo de Dios avance. Era eficiente debido a su aplicación como estudiante de las leyes de Dios y a que estaba decidido a obedecerlas. La devoción y disciplina de Esdras lo llevaron más tarde a ministrar como sacerdote en Jerusalén. Enseñó tanto por su predicación como por su ejemplo. Al igual que Esdras, debemos decidirnos tanto a estudiar como a obedecer la Palabra de Dios.
Hay muchos cuya vida descansa en el puro oír, sin ir más allá; sus cabezas están llenas de nociones vacías. Se nos enseña a oír y hacer los dichos del Señor Jesús: algunos pueden parecer duros para carne y sangre, pero deben hacerse debemos practicar la obediencia; Haz lo que Dios dice.
Hay una tormenta que viene y probará la obra de todo hombre. Cuando Dios quita el alma, ¿dónde está puesta la esperanza del hipócrita?
Jesús desenmascaró a las personas que aparentaban ser religiosas pero no tenían una relación personal con El. En el Día del Juicio de Cristo solo nuestra relación con Cristo, nuestra aceptación de El como Señor y Salvador y nuestra obediencia a El, será tomada en cuenta. Muchas personas piensan que si son "buenos oidores" y aparentan religiosidad serán premiadas con la vida eterna. La fe en Cristo es lo que se tendrá en cuenta en el juicio, la obediencia en acción.
Jesús alerta contra el autoengaño, una mera profesión verbal de fe, sin obediencia a la voluntad de Dios. Es posible que hasta una persona que se engaña a sí misma pueda ejercer un ministerio espectacular, usando la autoridad de las Escrituras y el nombre de Jesús, sin caminar por la senda de un discipulado obediente. Se da gran ánimo a los que son oidores fieles de la Palabra y hacedores de la obra. Cristo los reconocerá como sus familiares. Los verdaderos familiares de Jesús son los que escuchan y obedecen sus palabras. Escuchar sin obedecer no es suficiente.
La salvación induce al servicio. Es engañoso creer que el interés de Dios en que la gente asista a la iglesia es meramente que escuchen la Palabra, en lugar de experimentar una transformación de sus vidas por la obediencia. Aquel que meramente escucha la Palabra, rápidamente la olvida; sólo aquel que actúa según la Palabra será bienaventurado en lo que hace.
Tú que lees esto ¿Qué tipo de persona eres, oidora o hacedora? Tu mismo tienes la respuesta; examina el tipo de vida que llevas a la luz del Evangelio de Cristo, es el único espejo donde descubrirás tu verdadera identidad.
REFLEXIÓN
sábado, 11 de julio de 2015
REFLEXIÓN DEL DÍA
Predicación fiel, vidas santas, oraciones fervientes y sufrimiento con paciencia, cuando sean llamados a ello, son los medios de llevar a los hombres a la obediencia a Cristo.
En la Palabra de Dios en la Biblia tenemos muchos ejemplos sobre la obediencia al Señor. Destacaría en el A.T. a Esdras que demostró cómo un dotado maestro de Biblia puede hacer que el pueblo de Dios avance. Era eficiente debido a su aplicación como estudiante de las leyes de Dios y a que estaba decidido a obedecerlas. La devoción y disciplina de Esdras lo llevaron más tarde a ministrar como sacerdote en Jerusalén. Enseñó tanto por su predicación como por su ejemplo. Al igual que Esdras, debemos decidirnos tanto a estudiar como a obedecer la Palabra de Dios.
Hay muchos cuya vida descansa en el puro oír, sin ir más allá; sus cabezas están llenas de nociones vacías. Se nos enseña a oír y hacer los dichos del Señor Jesús: algunos pueden parecer duros para carne y sangre, pero deben hacerse debemos practicar la obediencia; Haz lo que Dios dice.
Hay una tormenta que viene y probará la obra de todo hombre. Cuando Dios quita el alma, ¿dónde está puesta la esperanza del hipócrita?
Jesús desenmascaró a las personas que aparentaban ser religiosas pero no tenían una relación personal con El. En el Día del Juicio de Cristo solo nuestra relación con Cristo, nuestra aceptación de El como Señor y Salvador y nuestra obediencia a El, será tomada en cuenta. Muchas personas piensan que si son "buenos oidores" y aparentan religiosidad serán premiadas con la vida eterna. La fe en Cristo es lo que se tendrá en cuenta en el juicio, la obediencia en acción.
Jesús alerta contra el autoengaño, una mera profesión verbal de fe, sin obediencia a la voluntad de Dios. Es posible que hasta una persona que se engaña a sí misma pueda ejercer un ministerio espectacular, usando la autoridad de las Escrituras y el nombre de Jesús, sin caminar por la senda de un discipulado obediente. Se da gran ánimo a los que son oidores fieles de la Palabra y hacedores de la obra. Cristo los reconocerá como sus familiares. Los verdaderos familiares de Jesús son los que escuchan y obedecen sus palabras. Escuchar sin obedecer no es suficiente.
La salvación induce al servicio. Es engañoso creer que el interés de Dios en que la gente asista a la iglesia es meramente que escuchen la Palabra, en lugar de experimentar una transformación de sus vidas por la obediencia. Aquel que meramente escucha la Palabra, rápidamente la olvida; sólo aquel que actúa según la Palabra será bienaventurado en lo que hace.
Tú que lees esto ¿Qué tipo de persona eres, oidora o hacedora? Tu mismo tienes la respuesta; examina el tipo de vida que llevas a la luz del Evangelio de Cristo, es el único espejo donde descubrirás tu verdadera identidad.