Con la ayuda de Dios Padre de
nuestro Señor Jesucristo y el auxilio del Espíritu Santo, hoy damos comienzo al
estudio, meditación y reflexión de Filipenses, que nos lleva como por la mano a
gozarnos en la vida que el Señor Jesucristo nos da; tanto en su realidad
presente como en las promesas que se proyectan a la vida futura reservada al
cristiano en la eternidad. Es nuestro sentimiento de adoración a Dios por la
gracia de su inefable Palabra en la Biblia.
Filipenses 1:1-2 Pablo y Timoteo,
siervos de Cristo Jesús: A todos los santos en Cristo Jesús que están en
Filipos, incluyendo a los obispos y diáconos.
Gracia a vosotros y paz de parte de
Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Al leer
estas líneas nunca debe perderse de vista la lastimosa situación del Apóstol.
Las cárceles del mundo antiguo no eran precisamente demasiado humanitarias, la
alimentación era miserable. Teniendo esto en cuenta, cabría esperar propiamente
que en la carta hubiera una serie de quejas sobre los hombres, sobre la
inseguridad del futuro, sobre la falta de libertad de la situación. Pero no hay
nada de esto. El autor de la carta entiende perfectamente su suerte desde la
base de su fe cristiana y no se contenta con superarla, sino que la convierte
en un magnífico testimonio de fe. Se despliega ante nosotros la magnitud del
esclavo de Cristo; pero una magnitud y una grandeza que no está lejos de
nosotros, como algo inalcanzable, sino dentro de un contexto humano, como algo
real, comprensible e imitable. Los que tienen que sufrir, los que están
sometidos a prueba por causa de la fe, encontrarán en el Apóstol doliente una
digna norma de la fe.
Esta
es una carta personal a los filipenses, no pretendía ser una circular como la
carta a los efesios. Pablo quería agradecer a los creyentes por haberlo ayudado
cuando tuvo necesidad. También deseaba decirles por qué disfrutaba de gozo
completo a pesar de su prisión y de su consiguiente juicio. En esta carta,
Pablo aconseja a los filipenses acerca de la humildad y la unidad, y les
advierte en cuanto a los problemas potenciales. En su primer viaje misionero,
Pablo visitó pueblos cercanos a su centro de operaciones en Antioquía de Siria.
En su segundo y tercer viajes, se extendió aún mucho más. Debido a las grandes
distancias entre las congregaciones que fundó, no podía supervisarlas
personalmente. Por eso, tuvo que escribirles cartas para enseñar y animar a los
creyentes. Por fortuna, Pablo tenía un equipo de voluntarios (que incluía a
Timoteo, Marcos y Epafras) que entregaban estas cartas en persona y por lo
general permanecían con las congregaciones por un tiempo para enseñarlas y
animarlas.
Sin ser
la capital de la provincia de Macedonia, Filipos era su principal ciudad. Su
importancia se debía a sus riquezas mineras, de las que sobresalía el oro y la
plata. Pero, además, debía su fama a su estratégica situación geográfica, que
constituía una verdadera puerta de entrada a Europa.
La colonia romana de Filipos estaba ubicada al norte de Grecia
(llamada Macedonia en los días de Pablo). Felipe II de Macedonia (el padre de
Alejandro el Grande) tomó la antigua ciudad de Tracia alrededor de 357 a.C., la
engrandeció y fortaleció y le dio su nombre. Este centro comercial próspero se
hallaba en el cruce entre Europa y Asia. Tiempo después el emperador Augusto
César la distinguió con el privilegio de ser una colonia romana, lo cual la
eximía de pagar tributos y le daba una organización parecida a Roma. Así, pues,
sus habitantes ostentaban la dignidad de ser ciudadanos romanos con sus
consiguientes privilegios.
Por el año 50 d.C., Pablo, Silas, Timoteo y Lucas cruzaron el mar Egeo
desde Asia Menor y desembarcaron en Filipos (Hch 16:11-40).
La iglesia en Filipos estaba formada mayormente de gentiles (no judíos). Como
no estaban familiarizados con el Antiguo Testamento, Pablo no se refirió
específicamente a dicha parte de las Escrituras en esta carta.
Después
de saludarles, Pablo da gracias a Dios por la fe y la comunión de los
filipenses con él en el evangelio. Les habla libremente de su ferviente amor
por ellos, y de sus oraciones por su crecimiento. Explica cómo la persecución
que él había sufrido ayudó para adelantar la obra de Cristo. Menciona la obra
de algunos que por motivos malos anuncian a Cristo, pero aun en eso Pablo se
regocijaba de que Cristo fuera predicado. Presenta en esta primera parte de la
carta una actitud hermosa en cuanto al propósito de su vida, en la vida o en la
muerte. Les exhorta a seguir "combatiendo unánimes por la fe del
evangelio".
La
salutación: Las salutaciones de Pablo y otros escritores inspirados tienen
mucho significado. Están llenos de conceptos espirituales. No se escriben como
una mera formalidad o cortesía (no son palabras huecas).
“Pablo y Timoteo... “Timoteo estuvo en
Roma con Pablo cuando éste escribió esta carta. Timoteo no era coautor de la carta,
sino un fiel y amado compañero. Pablo habla de Timoteo en otras cartas (2Co_1:1; Col_1:1; 1Ts_1:1; 2Ts_1:1). Los hermanos
filipenses conocieron a Timoteo, y Pablo pensaba enviarlo pronto a Filipos
(2:19). Es probable que hubiera lazos fuertes entre Timoteo y los filipenses.
" siervos de Jesucristo ". No
dice San Pablo y San Timoteo. No dice Padre Pablo y Padre Timoteo. Tampoco
"Reverendos", ni "Doctores", ni nada por el estilo, sino
simplemente "siervos" (DOULOI, esclavos) "de
Jesucristo" (1Co_6:20). Eran de esos
"esclavos" que estaban bien ligados a sus amos y no solamente estaban
muy sumisos, sino que también los amaban mucho, porque eran muy buenos con
ellos. Con gozo les servían con toda sumisión. El esclavo fiel no tiene
voluntad propia, porque su voluntad es la del maestro. Desde luego, Cristo es
nuestro perfecto amo y merece el perfecto amor de nosotros.
Pablo
no dice, "apóstol de Jesucristo" como dice en otras cartas, porque no
era necesario recordar a estos hermanos de su autoridad apostólica. Parece que
estos hermanos no solamente tenían mucho respeto por Pablo, sino también mucho
amor y afecto.
" a todos los santos en Cristo Jesús
que están en Filipos ", los hermanos vivos en Filipos. En la Biblia no
los "santos" no son imágenes, y no son personas que murieron hace
muchos años que durante su vida ejemplificaron en forma muy excepcional ciertas
virtudes y ahora han sido "canonizadas" por el clero romano. En esta
práctica pagana se observa la deificación de tales "santos", y se les
ora como se ora a Dios. Este error vino del paganismo: los emperadores y otros
hombres eminentes son deificados al morir.
La
palabra "santo" viene de la palabra, "santificado", que
significa sencillamente "apartado". Los santos son los que se han
apartado del pecado. Son cristianos. "Pero fornicación y toda inmundicia,
o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos" (Efe_5:3).
Los cristianos son diferentes de los del
mundo. Para los judíos la palabra "santo" (KADOSH en hebreo, JAGIOS
en griego) básicamente indicaba diferente. Los sacerdotes
eran santificados y, por eso, diferentes de los demás (Lev_21:6),
porque su trabajo era único. El diezmo era santificado (Lev_27:30; Lev_27:32) y, por lo tanto, era diferente;
tenía uso especial. La parte central del templo era el lugar santo (Éxo_26:33); era diferente de los demás edificios del
templo. La nación misma era santa (Lev_20:26), era
diferente de las demás naciones. Ahora el pueblo especial de Dios es la iglesia
y cuando Pedro nos llama "nación santa" (1Pe_2:9)
debemos siempre recordar que básicamente esta palabra significa que somos diferentes
de los demás.
Pero Israel se negó
a hacer el papel que Dios le había asignado. Cuando vino Su Hijo al mundo, no
Le reconocieron, Le rechazaron y Le crucificaron. Los privilegios y las
responsabilidades que deberían haber tenido se les quitaron y se le dieron a la
Iglesia, que llegó a ser el nuevo Israel, el verdadero Pueblo de Dios del Nuevo
Testamento. Por tanto, de la misma manera que los judíos habían sido,
santos, diferentes, ahora deben serlo los cristianos. Así es que Saulo,
antes de llegar a ser Pablo, era un perseguidor declarado de los santos, los
haguíoi (Hch_9:13);
Pedro fue a visitar a los santos, los haguíoi, de Lida (Hch 9:32).
El decir que los
cristianos son santos quiere decir por tanto que son diferentes de
las demás personas. ¿En qué consiste la diferencia?
Pablo se dirige a
sus amigos como santos en Cristo Jesús. No se pueden leer sus cartas sin
notar lo frecuentemente que usa las frases en Cristo, en Jesucristo, en el
Señor. En Cristo Jesús se encuentra 48 veces, en Cristo 34, y en
el Señor 50. Está claro que para Pablo ahí estaba la esencia del
Cristianismo. ¿Qué quería decir? Pablo decía que el cristiano está en Cristo
quería decir que el cristiano vive en Cristo como el ave vive en el aire, el
pez en el agua y las raíces del árbol están en la tierra. Lo que hace al
cristiano diferente es que siempre y en todas partes es consciente de estar
rodeado de la presencia de Jesucristo.
Cuando Pablo habla
de los santos en Cristo Jesús quiere decir los que son diferentes de las
otras personas y están consagrados a Dios mediante una relación especial con
Jesucristo -y eso es lo que debe ser un cristiano.
" con los obispos..." La
palabra "obispo" (EPISCOPOS) quiere decir "ver
sobre" (supervisor). Los "obispos" son los "ancianos"
(Hch_20:17; Hch_20:28), y son los
"pastores" (Heb_13:17). Es muy
importante observar que estos tres términos (obispos, ancianos, pastores) se
usan para los mismos hombres (del mismo oficio). Los apóstoles designaron
ancianos (número plural) en cada congregación (Hch_14:23).
No existió la práctica sectaria de tener un "Pastor" en ninguna de
las iglesias del Nuevo Testamento. Además, esta verdad nos enseña que cada
iglesia es independiente (autónoma) porque cada iglesia tiene su propio
gobierno. No había gobierno central de la iglesia de Cristo, aparte de Cristo
la Cabeza. Si alguien busca alguna "iglesia central" o "iglesia
madre" en el Nuevo Testamento, buscará en vano.
Los
hermanos designados como ancianos (obispos) deben reunir los requisitos
nombrados por Pablo (por el Espíritu Santo) en 1Ti_3:1-7
y en Tit_1:5-9.
El
trabajo de los "obispos" se enseña en Hch_20:28
("mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo
os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor"); " vuelan
por vuestras almas " (Heb_13:17). Dice 1Pe_5:1-3 " apacentad la grey de Dios que está
entre vosotros, cuidando de ella... siendo ejemplos de la grey”. La
supervisión de los ancianos se limita a la congregación " en que el
Espíritu Santo os ha puesto por obispos”. Deben apacentar la grey de Dios
"que está entre vosotros". No había "ancianos
patrocinadores" en Filipos, ni en Jerusalén, ni en Antioquía, ni en otra
parte. Toda congregación debe tener sus propios ancianos, porque cada
congregación es independiente y autónoma.
" y diáconos ", la palabra
"diácono" significa siervo o ministro (DIÁKONOS). Los
"diáconos" no tienen autoridad como los ancianos para "ver
sobre" la iglesia. Si alguna iglesia no tiene ancianos, no debe escoger
diáconos, porque en tal caso los diáconos harían el papel de ancianos. Hasta
que la congregación tenga ancianos, todos los varones fieles deben aceptar sus
responsabilidades para que la iglesia funcione con buen orden. Pero téngase
presente que una iglesia sin ancianos es " deficiente " (Tit_1:5). Tampoco es bíblico escoger
"líderes" o "administradores". La Biblia habla solamente de
" santos... con los obispos y diáconos”. No dice "santos...
con los líderes" o "santos... con los administradores", ni nada
por el estilo.
Pablo
revela los requisitos para ser diácono en 1Ti_3:8-10; 1Ti_3:12-13.
La palabra, DIAKONÍA, se usa en Hch_6:1 ("
la distribución "). De esta palabra el léxico de Thayer dice,
"la ministración de aquellos que ministran a otros los oficios de amor
cristiano, 1Co_16:15; Apo_2:19, especialmente,
de aquellos que suplen la necesidad de otros por medio de recoger o repartir
beneficios (Hch_12:25); el cuidado de los
pobres, el suplir o el distribuir caridades: Hch_6:1; 2Co_9:1-15;
2Co_13:1-14".
La
palabra se traduce "servicio" en Rom_12:7. Los
diáconos son, pues, siervos o ministros, tanto en asuntos materiales como en
asuntos espirituales. Esteban y Felipe, dos de los siete hermanos mencionados
en Hch_6:5, eran evangelistas. “Los que
ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en
la fe que es en Cristo Jesús " (1Ti_3:13).
“Gracia... “Pablo quería que los hermanos fueran
recipientes de la gracia (favor inmerecido) de Dios. Nadie puede merecer la
salvación y, por lo tanto, el mensaje de salvación es el mensaje de gracia (Jua_1:17; 1Co_15:10; Efe_1:7; Hch_4:16).
Cuando Pablo pone juntas estas dos grandes palabras, gracia y paz
(járis y eiréné), está haciendo algo maravilloso. Estaba tomando los
saludos normales de dos culturas y uniéndolos. Járis era la palabra con
que empezaban las cartas griegas, y eiréné el saludo que usaban los
judíos. Cada una de estas palabras tiene su propio sabor, y ambas fueron
transformadas por el nuevo sentido que les infundió el Cristianismo.
Járis es una palabra preciosa; las ideas básicas que incluye son las de gozo
y placer, luminosidad y belleza; los hispanohablantes tenemos la gran suerte de
que nuestra palabra gracia contiene las mismas ideas, y es por tanto la
traducción casi perfecta de járis. Pero con Jesucristo llega una nueva
belleza que se añade a la anterior; y esa belleza nace de una nueva relación
con Dios. Con Cristo la vida se vuelve preciosa porque el ser humano deja de
ser la víctima de la Ley de Dios y pasa a ser la criatura de Su amor.
Eiréné es una palabra inclusiva. La traducimos por paz; pero no quiere
decir paz en sentido negativo como sencillamente la ausencia de guerra o de
problemas. Quiere decir el bienestar total, todo lo que contribuye a la
felicidad suprema de una persona.
Puede que esté relacionada con el verbo griego eirein, que
quiere decir unir, entretejer. Y esta paz tiene siempre que ver con las
relaciones personales, la relación de una persona consigo misma, con sus
semejantes y con Dios. Es siempre la paz que nace de la reconciliación.
Así es que cuando Pablo pide a Dios gracia y paz para sus amigos está
pidiendo realmente que tengan el gozo de conocer a Dios como Padre y la paz de
estar relacionados con Él, con los hombres y consigo mismos -y esas gracia y
paz no se pueden recibir sino mediante Jesucristo.
Pablo anhelaba que la paz llenase sus corazones,
como él mismo lo había experimentado en medio de las pruebas. Significando paz
del alma, del corazón, de la conciencia. Paz que proviene de Dios nuestro
Padre. Paz que llega a través de Cristo.
Gracia y paz, siempre en ese orden. Son vigentes
aún en el mundo moderno, en medio de las circunstancias tan variadas de la vida
actual.
Continuará…
¡Maranata!
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