El conocimiento es esencial, pero no es suficiente. Necesito
conocimiento para escribir esto. Necesitamos pensar. Debemos conocer la verdad.
Pero el conocimiento por si solo no es suficiente para la vida
Cristiana. No es suficiente sólo tener conocimiento. Es por eso que Pablo dice
en 1 Corintios 13:2: “Si tengo profecía y conozco todos los misterios y todo el
conocimiento y tengo toda la fe para poder mover montañas, pero no tengo amor,
no soy nada”. Piensa mucho. Pero debes saber que no es suficiente. Pablo dice
incluso que si él tuviera todo el conocimiento pero no el amor, equivaldría a
nada. En otras palabras, puedes ser brillante y no valer nada.
Sería como un gran jugador de baloncesto que nunca pierde un
tiro pero sigue disparando a la cesta de los oponentes. Él podría decir,
“Estuve con cinco de cinco hoy desde la línea de tres puntos”, pero sus
compañeros responderían “¡Pero estás matando a nuestro equipo! ¡Estás lanzando
a la cesta equivocada!” El responde confiadamente, “Pero no me equivoqué”.
Ese es el tipo de actitud que Pablo está confrontando aquí.
Puedes ser brillante, pero estás matando a nuestro equipo. No estás edificando
a los hermanos. Estás haciéndolos sentir tontos e hiriendo su conciencia. No
estás alentándolos a amar y a las buenas obras. Sólo los mantienes sintiéndose
inadecuados. Por tu conocimiento, este hermano más débil está siendo destruido.
Tu brillantez no tiene valor si no estás edificando a tu hermano
– e incluso peor, si lo estás destruyendo con tu conocimiento. Así que cuando
miras a la gente ¿La amas? ¿Piensas “Déjame usar mi conocimiento para edificar
a esta persona?
Qué se dicen los cristianos entre ellos
Muy a menudo cuando leo frases en blogs (o tweets) – comentarios
de hermanos que escriben a aquellos que se supone que son compañeros y hermanos
– pienso, “¿Donde está el amor?”. Me agobia. No puedo creer algunas cosas que
se dicen unos cristianos a otros en persona – y tal vez especialmente en línea
(donde no tienes que mirarlos a la cara). ¿Cómo es que esas cosas que estás
diciendo se supone que van a edificar a ese hermano – o a cualquiera que las
oye o las lee? Nuestro conocimiento debiera ser presionado al servicio del
amor. Debiera servir para edificarnos los unos a los otros. Eso es lo que hace
el amor. Edifica. Busca ayudar a los otros, no lastimarlos.
Conocimiento verdadero
Es un peligro inflarse a sí mismo e imaginarse ser una persona
brillante. Es como el matón de la escuela que se imagina a él mismo como el
héroe porque es más fuerte. El puede vencer a cualquiera. Pero todos los demás
saben que no es un héroe sino un idiota. Si él fuera un héroe de verdad,
defendería a los débiles. Los estaría levantando, usando su fortaleza para
cuidarlos y protegerlos, no para intimidarlos.
En la misma manera, con el “conocimiento” bíblico y teológico
ocurre intimidación intelectual de quien parece saber demasiado y se imagina
tan conocedor. Pero Pablo está diciendo que ellos sólo podrían estar
imaginándose como conocedores, porque si realmente supieran, usarían su
conocimiento no para debilitar a los otros sino para fortalecerlos. No para
derribarlos sino para edificar a las personas. Eso es lo que hace el amor.
Un desafío más cercano para los pensadores
Los pensadores, no nos engañemos a nosotros mismos: ¿A “Ser
conformados a la imagen del Cristo” es para lo que fuimos predestinados,
cierto? (Romanos 8:29). Hemos sido predestinados a caminar como Jesús caminó.
Es genial si hemos pensado arduamente acerca de Jesús y luchado con doctrinas
como la predestinación, pero mi oración es que esa información se convierta en
verdadero conocimiento y que en verdad seamos como Él y que ese, nuestro
conocimiento, no nos haga arrogantes y que no nos regodeemos por ello y
presumamos de lo que sabemos. Mi oración para mi y para ti, es que todos los
que estamos en contacto podamos sentir nuestro amor para ellos y seamos
edificados. Que puedan ver el fruto de nuestros dichos, “¿Cómo puedo
levantarlos con este conocimiento que tengo?”
No nos engañemos a nosotros mismos e imaginemos que sabemos
mucho. Tal vez no sabemos nada de nada. Tal vez algunos de nosotros hemos
estado usando nuestro conocimiento para derribar a nuestro hermano y herir al
hermano por quien Cristo murió. No seamos culpables del error de los Corintios.
Así que le estoy pidiendo a Dios incluso ahora que escribo estas
palabras finales, que me de amor por los otros. Oh Dios, déjame creer lo que
estoy diciendo. Y espero que pienses a través de tus palabras y cómo puedes
edificar a otros y pienses acerca de los otros como hermanos y hermanas en
Cristo – tanto que cuando los no creyentes lo vean, ellos vislumbren a Dios.
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